domingo, 26 de diciembre de 2010

La Presidenta, entre la cima y la sima

El vacío de una derrota en 2011 aún tienta a Cristina desde dos focos emocionales. Uno de ellos es el espíritu de secta . El otro es la ideología. Ambos interactúan, reforzando su influencia. Como incluye solamente a quienes comparten un mismo credo, "segregándose" y practicando "secesión" del resto de la sociedad, la "secta" tiene un alcance inverso al del "partido". En tanto éste, en una sociedad democrática, procura sumar a los elementos más diversos porque necesita alcanzar la mayoría, aquella reduce a sus seguidores al estrecho ámbito de los incondicionales, prefiriendo la exclusión a la extensión

La Presidenta, entre la cima y la sima

El vacío de una derrota en 2011 aún tienta a Cristina desde dos focos emocionales. Uno de ellos es el espíritu de secta . El otro es la ideología. Ambos interactúan, reforzando su influencia. Como incluye solamente a quienes comparten un mismo credo, "segregándose" y practicando "secesión" del resto de la sociedad, la "secta" tiene un alcance inverso al del "partido". En tanto éste, en una sociedad democrática, procura sumar a los elementos más diversos porque necesita alcanzar la mayoría, aquella reduce a sus seguidores al estrecho ámbito de los incondicionales, prefiriendo la exclusión a la extensión. El motor de la secta es la desconfianza hacia los de afuera.