martes, 6 de mayo de 2008

Crítica de Kovadloff a las universidades

"La herencia que recibimos de los padres fundadores de la patria no es preservar lo que construyeron, sino tener el espíritu de construir",

domingo, 4 de mayo de 2008

...lo quiere sometido y humillado para discutir en "posición de fuerza".

Kirchner parece haberle impuesto a Fernández su dureza para negociar con el agro. Ordenó dilatar el conflicto para desgastar y dividir al campo. Por un lado, lo quiere sometido y humillado para discutir en "posición de fuerza". Por otro, dijo en El Calafate, según fuentes del oficialismo: "El agro no podrá resistir el paro en el tiempo, porque no obtendrá beneficios económicos; es un mal negocio".

Negociaciones al estilo chino

Claramente, en un país que fue adicto a la inflación como la Argentina, aumentar la dosis (y encima disfrazar sus consecuencias) ha sido una estrategia equivocada y extremadamente riesgosa.

Se profundiza la argentinización

El gobierno kirchnerista estatizó empresas de servicios públicos o facilitó el ingreso de capitales locales; ahora, esa tendencia se acentuó y hay varias firmas que se debaten entre quedarse o dejar el país

"Distribucionismo": el enemigo de la distribución

Al hablar en nombre de los pobres y actuar en el fondo contra ellos, engrosando su número con los que van cayendo uno tras otro de una clase media rural o urbana cada día más ignorada que ha dejado de votar al Gobierno, el distribucionismo no sólo es distinto de la distribución. Se está convirtiendo, al contrario, en su principal enemigo.

sábado, 3 de mayo de 2008

¿Quén gobierna, él, o ella?

¿QUIEN GOBIERNA EL O ELLA?
PUERTAS ADENTRO

Otra vez Kirchner

"Con eso no vas". Las palabras de Néstor Kirchner dejaron perplejo al jefe de Gabinete en la noche del martes en la residencia de Olivos. Alberto Fernández se quedaba sin nada en las manos para ofrecerle al campo y buscar una salida al largo conflicto, a horas de la reunión que tenía pactada con los cuatro máximos dirigentes de la Mesa de Enlace. Varias fuentes gubernamentales coincidieron en relatar el episodio, que puso al borde del fracaso el acuerdo que la presidenta Cristina Fernández y el jefe de Gabinete tenían armado para sentarse a la última mesa de negociación con los dirigentes agrarios, ante el inminente vencimiento de la tregua de 30 días. Según esos testimonios, Kirchner citó a Fernández el martes en la noche en Olivos y le pidió ver los borradores del acuerdo que el funcionario había plasmado en reuniones secretas con los dirigentes de la Mesa de Enlace. Esos papeles debían ser puestos sobre la mesa el miércoles a las 11, en una reunión oficialmente convocada por Fernández en su despacho con Eduardo Buzzi, Luciano Miguens, Fernando Gioino y Mario Llambías. De acuerdo con lo acordado en aquellos encuentros reservados, el gobierno incluía en los borradores por primera vez desde que estalló el conflicto algunas correcciones al tema de las retenciones móviles, anunciadas el 11 de marzo por el ex ministro Martín Lousteau y que fueron el detonante del histórico paro. Kirchner habría explotado de furia cuando leyó esos borradores y le ordenó a Fernández que levante la reunión del día siguiente en la jefatura de Gabinete. Allí fue que le dijo tajante: "con eso no vas". El rechazo del ex presidente habría sido además para el resto de las propuestas que abarcan a las políticas sobre trigo, carnes y leche. Funcionarios del segundo nivel que transitan los pasillos del primer piso de Balcarce 50 aseguran que Alberto Fernández estuvo el miércoles largas horas encerrado en su despacho, mientras entre la dirigencia del campo cundía el desconcierto por la nueva postergación del encuentro. En efecto, a través de voceros del gobierno se les hizo saber que la reunión de las 11 en Casa Rosada pasaba para media hora más tarde pero en las oficinas administrativas de la Jefatura, en avenida Belgrano y Diagonal Sur, y presidido por el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza. También se dijo que las encabezaría el ministro del Interior, Florencio Randazzo, a quien se menciona como futuro reemplazante de Fernández. Las versiones sobre la renuncia del brazo derecho de los Kirchner arreciaron a partir de esa hora. "No sabemos si nos vamos a reunir o no porque nos dicen que Alberto está con un pie y medio afuera", se sinceró el vocero de una de las cuatro entidades del campo frente a la misma explanada de la sede gubernamental. Admitió que ellos también tenían a esa hora los rumores de renuncia de Fernández, al parecer cansado de ser autorizado por la presidenta y desautorizado por el ex presidente. El jefe de Gabinete citó a su despacho a De Urquiza, a quien le dijo que arrancara las reuniones con los técnicos de las entidades, y que él se sumaría después para darle sostén político al encuentro. Este fue el argumento que utilizó la Casa Rosada para justificar el cambio de interlocutor y de escenario. Sin embargo, el martes se había anunciado oficialmente que Fernández recibiría en su despacho a las 11 a los cuatro dirigentes de la Mesa de Enlace. Las fuentes coinciden en que todo se modificó y la posibilidad de un acuerdo volvió a fojas cero a raíz del fuerte enojo de Kirchner de la noche previa, que dejó al jefe de Gabinete con las manos vacías y con la obligación de tener que armar un nuevo paquete. Fernández debió salir personalmente a desmentir las versiones sobre su renuncia aunque nada dijo de los problemas con aquel borrador inicial que vetó Kirchner. Pero algo pasó que hizo que pidiera el automóvil para trasladarse a las 11 desde la Casa Rosada hasta el edificio de la ex Somisa, y recién lo hiciera cerca de las tres de la tarde. Una versión sostiene que a esa hora hizo un nuevo intento ante Kirchner para poder ir al encuentro con aquel principio de acuerdo en la mano, pero la negativa del santacruceño fue tan cerrada como la noche anterior.

Eugenio Paillet

La Nueva Provincia

Cristina Kirchner vive en el "país de la ficción", según The Economist

Cristina Kirchner vive en el "país de la ficción", según The Economist

En un demoledor artículo, el influyente semanario británico dice que la Presidenta está llevando a la Argentina al peligro económico y al conflicto social. Asegura que con el campo "fue autoritaria y antidiplomática".

The Economist 2/5/200819:33hs

Sobre el conflicto con el campo, The Economist dice que "la respuesta de la Señora Fernández fue expresamente autoritaria y antidiplomática". Y agrega que la postura presidencial logró "unir a los agricultores de la Argentina, algo que no se había logrado en los últimos cincuenta años". En su edición de esta semana, con el título "Cristina en el país de la imaginación", la famosa revista que repasa la actualidad política y económica del mundo, The Economist, aprovecha una revisión de los cinco meses de gobierno de Cristina Kirchner para afirmar que está todo mucho peor que cuando ocupó la Casa Rosada. Según el semanario, hay tres razones para decretar el desorden: el conflicto del campo, la reununcia del ministro de Economía Martín Lousteau y la baja del precio de los bonos argentinos. Primero, el contexto: The Economist recuerda que a Cristina la ayudaron los altos precios de las exportaciones agrícolas. Pero rápidamente, el artículo se encarga de decir que el Gobierno gasta de más y mantiene un tipo de cambio devaluado, además de mantener a rajatabla los precios, contra la inflación. Concretamente, el semanario señala que aunque oficialmente se dice que la inflación es del 9%, los analistas señalan que llega al 25%. Y allí, según el análisis, está la razón de la renuncia de Lousteau, que fue quien "intentó restaurar la confianza en las estadísticas oficiales". ¿Cómo ve The Economist al nuevo ministro de Economía, Carlos Fernández? "Inexistente". Esa es la palabra que usan para luego decir que, en realidad, el que parece estar a cargo de la economía es el ex presidente Néstor Kirchner. ¿Cuál es la fórmula, según la publicación? "Para domesticar la inflación y estabilizar la economía, el gobierno tiene que permitir la apreciación del peso, contener el crecimiento de los gastos y las subvenciones a la energía, y aumentar las tasas de interés. Cuanto más se tarde en tomar esas medidas, más doloroso e impopular será", escriben en la nota, que no tiene firma y sólo se remite a la "edición impresa". De acuerdo con la revista, la Presidenta es más débil que su marido. ¿Las razones? Que Néstor usaba estímulos fiscales para tener contentos a los gobernadores de las provincias argentinas y para Cristina esto es más difícil. Luego llegan los párrafos sobre el conflicto entre el Gobierno y los dirigentes rurales argentinos. Aplicadas las retenciones y con el lock out en marcha, "la respuesta de la Señora Fernández fue expresamente autoritaria y antidiplomática. Acusó a los agricultores de avaros y de promover un golpe militar". Según The Economist (que cita a Gustavo Martínez, un analista de la Universidad del Salvador, para no decirlo ellos mismos), lo que logró esa actitud presidencial fue "unir a los agricultores de la Argentina, algo que no se había logrado en los últimos cincuenta años". Para la política exterior del gobierno de Cristina también hay un párrafo. El adjetivo es "poco exitosa" y para ilustrarlo nombra el caso Antonini Wilson y dice que el Gobierno "no está haciendo nada para asegurar las inversiones extranjeras". Al final, el artículo da un respiro. "La Señora Fernández todavía tiene mucho tiempo para corregir sus errores. Está bendecida por una oposición débil y dividida. Su marido se ha instalado como el presidente del Peronismo, todavía la máquina política más formidable de la Argentina. Pero el apoyo de la pareja presidencial llega no mucho más allá de esas capas bajas organizadas por esa maquinaria". Y no todo pueden ser esperanzas. Comparada con su colega Michelle Bachelet, The Economist dice que sale perdiendo, porque la presidenta chilena "al menos se hace cargo de sus propios errores". La conclusión de la revista inglesa es implacable: "La era de oro de Cristina ha terminado".