miércoles 30 de abril de 2008
Expiación y sueño americano
...Barack Obama, el primer hijo de un africano negro que puede ser presidente, encarnando el siempre nuevo y repetido sueño americano de construir el futuro sobre la base del esfuerzo.
Kirchner redobla la apuesta
En las elecciones presidenciales de octubre último, Cristina Fernández de Kirchner no sólo fue derrotada en esas tres ciudades, sino que también perdió en Mar del Plata, Bahía Blanca y La Plata, su lugar de nacimiento. Su gobierno nació con el estigma característico de una doble debilidad. Por un lado, carecía del respaldo de la opinión pública, que entendió que no se estaba ante un nuevo presidente, sino ante un segundo mandato.
martes 29 de abril de 2008
Carta de una ciudadana a Cristina Fernández
Carta de una ciudadana a Cristina Fernández
Cansada de escucharla repetir frases partidistas perimidas, impostando un tono de voz seudo emocionado y recitando cada oración creída que nos muestra una verdad revelada, me siento a escribir estas líneas porque así como usted, Señora Presidente, encuentra su desahogo en laverborrea desde preparados escenarios, yo lo intentaré desde la escritura,ya que no tengo los medios económicos para reunir un auditorio de tamaña magnitud.Quiero desahogar en primer lugar la desazón que me produce cuando Usted hace uso y abuso de su condición de mujer. Se auto discrimina, se victimiza. Señora: estamos en el año 2008, hace casi una década que hemos comenzado el nuevo milenio, ya ninguna mujer occidental, profesional y dirigente se siente discriminada por ser mujer. No nos pasa por la cabeza ni sentimos en la piel esa sensación...gobernamos todo tipo de países, desde súper potencias hasta emergentes, dirigimos mega empresas, somos científicas, ejecutivas, eminencias en cada disciplina. Es una postura obsoleta titularse discriminada por ser mujer, hasta me atrevo a decir que es infantil y caprichosa, la mujer occidental ya no se ampara en este prejuicio. Como mujer me da rechazo que Usted utilice este argumento para conmover sensibilidades que no lograría de otra forma.También quiero desahogar el pensamiento que tuve cuando la escuché decir que Usted es la primera mujer Presidente elegida por el pueblo en la Argentina, todos recordamos que Isabelita también lo fue, Vice por supuesto, pero luego llegó (muy parecida a Usted) y también tuvimos a Evita, quien no llegó pero que por momentos Usted recrea en el timbre de voz y en la cadencia de su discurso . No nos engaña...es un viejo símbolo del peronismo ortodoxo 'la mujer peronista' al lado de su pueblo y de su hombre que le posibilita la vanidad del poder.Desahogo también el fastidio de escucharla decir 'esta Argentina es otra, esta es la plaza de la transformación' . La Argentina no es otra lamentablemente, gracias a su política sigue siendo la Argentina de las arengas, de las divisiones entre clases. La escucho hablar del 'color de piel', 'de los oligarcas', de 'los dueños del país', al igual que el peronismo del 45 hablaba de 'los descamisados', 'de los oligarcas' y de 'los dueños del país'.Nos advierte a los que la miramos por tv que esto ha sido como el lock out patronal del 76...por favor!!! se me cruza por la mente la cara y las pocas pulgas del paisano Alfredo De Angeli, parado en una ruta entrerriana desde hace 20 días, él representa a todo el otro pueblo que Usted niega. Ya no hay lugar para golpistas Presidenta, por suerte aprendimos esa lección, pero lamentablemente aún hay lugar para aparatos peronistas, gremialistas con panzas y bolsillos gordos, fuerzas para policiales como sus seguidores a sueldo. No existen los intentos de golpe de Estado que usted nos cuenta envuelta en alta costura, adornada con su Rolex de oro y brillantes, que menos para el pueblo!, Evita era amada a pesar de sus visones. He dudado en escribir este último párrafo porque no quiero discriminarla a Usted por millonaria...pero nobleza obliga...usted discrimina a todo un sector de gente de campo laburadora tildándolos de 'ricos que viven en la abundancia y golpistas' yo no puedo menos que bajar a su nivel y tildarla a Usted de tilinga y vanidosa ...entre otras cosas.También desde el mismo escenario de la histórica Plaza , hoy tan peronista como entonces, porque nada ha cambiado, nos indica que debemos terminar con 200 años de desencuentro y fracaso. Presidenta: no se si sabe que hace 100 años atrás la Argentina era pujante, emprendedora, trabajadora. Inmigrantes escapados de la pobreza de sus países poblaron esta tierra donde pudieron progresar , produjeron, trabajaron, abrieron caminos, ferrocarriles, fabricas, en fin... fuimos una Nación y sin su partido. Después vinieron los últimos 100 años de historia donde se mezclaron gobiernos militares y casi 50 años de peronismo ....sí....sumemos: Perón, Perón, Cámpora, Perón, Isabelita, Luder, Menem, Menem, Duhalde, Kichner, Kichner..., de manera que todos estos años de desencuentros y fracasos ¿a quien se los debemos?, creo que a nuestros emergentes: los dirigentes....USTED en este caso. Y esta situación de retroceso, de estancamiento y enfrentamiento con el campo argentino es el claro ejemplo de los fracasos del pasado: Campo versus Pueblo. Campo y pueblo son lo mismo o campo también es pueblo, mal que le pese a su partido y a Usted que ha recogido su bandera más ortodoxa y destructiva.Y este antagonismo que Usted declama desde el escenario , esta diferencia que deliberadamente pretende instalar en el colectivo de los ciudadanos referida a 'colores de piel', 'rubios contra negros' es una perimida utilización de la más vieja y burda política : instalar el resentimiento , declararse del lado de los pobres y arriarlos como rebaño detrás de la zanahoria. Pero los tiempos y la gente común la superan altamente Presidenta; ya nadie suscribe esas antinomias, ya nadie se obnubila con esos antiguos enunciados, la verdad pasa por otro lado, por el lado de los que trabajan y los que no, de los que quieren justicia y los que no, los que no roban y los que sí. Ya todos sabemos muy bien que los gremialistas son los dueños del país, que los políticos y funcionarios son, al finalizar sus mandatos, los nuevos ricos de turno , todos sabemos muy bien que el campo y la industria no son antagónicos sino que son complementarios y motores indispensables para el desarrollo y todos sabemos muy bien que, como simple pueblo sin banderías, contamos con una sola herramienta para corregir fracasos y desencuentros: el voto...ya le tocará su turno Señora y como decía Perón: el pueblo hará sonar el escarmiento .No nos subestime Señora, nosotros -los argentinos comunes- sabemos muy bien que aquí no hay intención de golpe, que este reclamo del campo es económico y nada tiene que ver con 'voltear un gobierno', no necesitamos mezclar esto con el tema de los 'derechos humanos', el aparato que usted mueve es el pasado y la mentira, el reclamo del campo es pedir políticas de Estado con proyección de desarrollo federal y esto es genuino, si no hay alimento en las mesas de los argentinos es su culpa y responsabilidad y de nadie más, hay un sector que le está reclamando que no confisquen sus ingresos y hay un gobierno que por soberbia, incapacidad y debilidad en vez de comprender y corregir errores sumerge a todo el país en un nuevo desencuentro.Basta, ya me siento mas desahogada y sobre el final me doy cuenta que Usted no me falló, Usted es como yo esperaba: Una persona incapaz frente a tanta responsabilidad, una persona aferrada a la vieja política que se empeña en destruir nuestro futuro, una persona ambiciosa de poder y nada más.Aquí termino, no quiero cansar con este texto como usted me cansa con su discurso, se ha corrido un telón en Argentina, ahora todos los actores están en el escenario y precisamente Usted, no está desempeñando el mejor papel.
Virginia E Pugliese
Argentina
Cansada de escucharla repetir frases partidistas perimidas, impostando un tono de voz seudo emocionado y recitando cada oración creída que nos muestra una verdad revelada, me siento a escribir estas líneas porque así como usted, Señora Presidente, encuentra su desahogo en laverborrea desde preparados escenarios, yo lo intentaré desde la escritura,ya que no tengo los medios económicos para reunir un auditorio de tamaña magnitud.Quiero desahogar en primer lugar la desazón que me produce cuando Usted hace uso y abuso de su condición de mujer. Se auto discrimina, se victimiza. Señora: estamos en el año 2008, hace casi una década que hemos comenzado el nuevo milenio, ya ninguna mujer occidental, profesional y dirigente se siente discriminada por ser mujer. No nos pasa por la cabeza ni sentimos en la piel esa sensación...gobernamos todo tipo de países, desde súper potencias hasta emergentes, dirigimos mega empresas, somos científicas, ejecutivas, eminencias en cada disciplina. Es una postura obsoleta titularse discriminada por ser mujer, hasta me atrevo a decir que es infantil y caprichosa, la mujer occidental ya no se ampara en este prejuicio. Como mujer me da rechazo que Usted utilice este argumento para conmover sensibilidades que no lograría de otra forma.También quiero desahogar el pensamiento que tuve cuando la escuché decir que Usted es la primera mujer Presidente elegida por el pueblo en la Argentina, todos recordamos que Isabelita también lo fue, Vice por supuesto, pero luego llegó (muy parecida a Usted) y también tuvimos a Evita, quien no llegó pero que por momentos Usted recrea en el timbre de voz y en la cadencia de su discurso . No nos engaña...es un viejo símbolo del peronismo ortodoxo 'la mujer peronista' al lado de su pueblo y de su hombre que le posibilita la vanidad del poder.Desahogo también el fastidio de escucharla decir 'esta Argentina es otra, esta es la plaza de la transformación' . La Argentina no es otra lamentablemente, gracias a su política sigue siendo la Argentina de las arengas, de las divisiones entre clases. La escucho hablar del 'color de piel', 'de los oligarcas', de 'los dueños del país', al igual que el peronismo del 45 hablaba de 'los descamisados', 'de los oligarcas' y de 'los dueños del país'.Nos advierte a los que la miramos por tv que esto ha sido como el lock out patronal del 76...por favor!!! se me cruza por la mente la cara y las pocas pulgas del paisano Alfredo De Angeli, parado en una ruta entrerriana desde hace 20 días, él representa a todo el otro pueblo que Usted niega. Ya no hay lugar para golpistas Presidenta, por suerte aprendimos esa lección, pero lamentablemente aún hay lugar para aparatos peronistas, gremialistas con panzas y bolsillos gordos, fuerzas para policiales como sus seguidores a sueldo. No existen los intentos de golpe de Estado que usted nos cuenta envuelta en alta costura, adornada con su Rolex de oro y brillantes, que menos para el pueblo!, Evita era amada a pesar de sus visones. He dudado en escribir este último párrafo porque no quiero discriminarla a Usted por millonaria...pero nobleza obliga...usted discrimina a todo un sector de gente de campo laburadora tildándolos de 'ricos que viven en la abundancia y golpistas' yo no puedo menos que bajar a su nivel y tildarla a Usted de tilinga y vanidosa ...entre otras cosas.También desde el mismo escenario de la histórica Plaza , hoy tan peronista como entonces, porque nada ha cambiado, nos indica que debemos terminar con 200 años de desencuentro y fracaso. Presidenta: no se si sabe que hace 100 años atrás la Argentina era pujante, emprendedora, trabajadora. Inmigrantes escapados de la pobreza de sus países poblaron esta tierra donde pudieron progresar , produjeron, trabajaron, abrieron caminos, ferrocarriles, fabricas, en fin... fuimos una Nación y sin su partido. Después vinieron los últimos 100 años de historia donde se mezclaron gobiernos militares y casi 50 años de peronismo ....sí....sumemos: Perón, Perón, Cámpora, Perón, Isabelita, Luder, Menem, Menem, Duhalde, Kichner, Kichner..., de manera que todos estos años de desencuentros y fracasos ¿a quien se los debemos?, creo que a nuestros emergentes: los dirigentes....USTED en este caso. Y esta situación de retroceso, de estancamiento y enfrentamiento con el campo argentino es el claro ejemplo de los fracasos del pasado: Campo versus Pueblo. Campo y pueblo son lo mismo o campo también es pueblo, mal que le pese a su partido y a Usted que ha recogido su bandera más ortodoxa y destructiva.Y este antagonismo que Usted declama desde el escenario , esta diferencia que deliberadamente pretende instalar en el colectivo de los ciudadanos referida a 'colores de piel', 'rubios contra negros' es una perimida utilización de la más vieja y burda política : instalar el resentimiento , declararse del lado de los pobres y arriarlos como rebaño detrás de la zanahoria. Pero los tiempos y la gente común la superan altamente Presidenta; ya nadie suscribe esas antinomias, ya nadie se obnubila con esos antiguos enunciados, la verdad pasa por otro lado, por el lado de los que trabajan y los que no, de los que quieren justicia y los que no, los que no roban y los que sí. Ya todos sabemos muy bien que los gremialistas son los dueños del país, que los políticos y funcionarios son, al finalizar sus mandatos, los nuevos ricos de turno , todos sabemos muy bien que el campo y la industria no son antagónicos sino que son complementarios y motores indispensables para el desarrollo y todos sabemos muy bien que, como simple pueblo sin banderías, contamos con una sola herramienta para corregir fracasos y desencuentros: el voto...ya le tocará su turno Señora y como decía Perón: el pueblo hará sonar el escarmiento .No nos subestime Señora, nosotros -los argentinos comunes- sabemos muy bien que aquí no hay intención de golpe, que este reclamo del campo es económico y nada tiene que ver con 'voltear un gobierno', no necesitamos mezclar esto con el tema de los 'derechos humanos', el aparato que usted mueve es el pasado y la mentira, el reclamo del campo es pedir políticas de Estado con proyección de desarrollo federal y esto es genuino, si no hay alimento en las mesas de los argentinos es su culpa y responsabilidad y de nadie más, hay un sector que le está reclamando que no confisquen sus ingresos y hay un gobierno que por soberbia, incapacidad y debilidad en vez de comprender y corregir errores sumerge a todo el país en un nuevo desencuentro.Basta, ya me siento mas desahogada y sobre el final me doy cuenta que Usted no me falló, Usted es como yo esperaba: Una persona incapaz frente a tanta responsabilidad, una persona aferrada a la vieja política que se empeña en destruir nuestro futuro, una persona ambiciosa de poder y nada más.Aquí termino, no quiero cansar con este texto como usted me cansa con su discurso, se ha corrido un telón en Argentina, ahora todos los actores están en el escenario y precisamente Usted, no está desempeñando el mejor papel.
Virginia E Pugliese
Argentina
Sólo les falta decir “el que apuesta al dólar, pierde”
Por Roberto Cachanosky
Sólo les falta decir “el que apuesta al dólar, pierde”
La situación se desborda mientras el matrimonio presidencial continúa negando la realidad y acusando a otros de ser responsables de todos los males que nos aquejan.
A esta altura del partido, lo único que falta es que algún integrante de la administración kirchnerista pronuncie la famosa frase que Lorenzo Sigaut inmortalizó en 1981: “El que apuesta al dólar, pierde”. Es que los acontecimientos están evolucionando de tal manera que, por momentos, uno se siente transportado en el tiempo al final del gobierno de Isabel Perón, cuando los ministros de Economía cambiaban con una frecuencia pasmosa. Recordemos que luego de la “inflación cero” de José Ber Gelbard, cuyo plan terminó en un estallido inflacionario, ocupó el cargo Alfredo Gómez Morales durante ocho meses. Después, le tocó el turno a Celestino Rodrigo, que duró poco más de un mes y se fue con el “Rodrigazo”. Fue reemplazado por Ernesto Corvalán Nanclares por una semana, hasta que asumió Pedro Bonani. Apenas un mes más tarde, regresó Corvalán Nanclares por tres días hasta que llegó Antonio Cafiero, quien resistió en el cargo unos cinco meses para darle paso, finalmente, a Emilio Mondeli. Todo un récord de cambios de ministros que fueron devorados por la crisis económica surgida de los controles de precios, regulaciones, denuncias de especulaciones y demás pavadas que hoy vuelven a los oídos de los argentinos. Cuando lo escucho a Néstor Kirchner decir que habla con el corazón y pide que no se especule con el hambre de los argentinos, no puedo de dejar de recordar al pobre Juan Carlos Pugliese cuando, en plena crisis hiperinflacionaria alfonsinista y refiriéndose al mercado de cambios, se lamentó: “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”. En aquel fatídico verano de 1989, hasta los jubilados iban a las casas de cambio a comprar dólares para defenderse de la inflación, mientras Raúl Alfonsín, negando la realidad, trataba de quitarse la responsabilidad del incendio y hablaba de un golpe de mercado. El ex presidente hace lo mismo: fue él quien empujó al país al borde del abismo y desató un proceso inflacionario que tiende rápidamente a desbordarse, pero acusa a los productores diciendo que la culpa de los aumentos de precios es de ellos. En verdad, la espiral inflacionaria comenzó mucho antes del paro agropecuario y, si Néstor hiciera un poco de memoria, recordaría que ya en enero del año pasado Guillermo Moreno empezó a dibujar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec para tratar de esconder la inflación real que se estaba disparando. Inflación que, según los dichos de los funcionarios de aquel momento, era buena, porque un poco no traía problemas a la economía. También es bueno recordar que este mismo gobierno sostuvo, ante los piquetes, que era bueno que existieran porque mostraba una sociedad que estaba viva. Claro, cuando los piquetes son contra ellos, la sociedad ya no está viva, sino que está conspirando. El listado de problemas que heredó la esposa del ex presidente, si es que cabe la expresión, tiende a agravarse. Como no queda muy claro quién de los dos ejerce efectivamente la presidencia, no sabemos si la situación se va deteriorando por culpa de Cristina o de Néstor. Sin embargo, lo que sí sabemos es que entre ambos no logramos hacer uno que consiga frenar la caída del país. Veamos algunos pocos temas. La inflación está descontrolada. La crisis energética sigue presente. La política de desendeudamiento aplicada por Néstor tiene la característica de haber llevado la deuda pública a niveles superiores a los de 2001. La lucha por la distribución del ingreso se acelera y, para colmo de males, el nivel de actividad empezará a resentirse por la caída del ingreso real. El riego país se disparó otra vez, lo que demuestra el miedo a un nuevo default de la deuda. Si a todo esto se le agrega la incertidumbre que tenemos por delante, lo más probable es que la gente levante el pie del acelerador del consumo por miedo a lo que puede venir. Mal que le pese al matrimonio presidencial, hoy ellos están desbordados por el deterioro de la economía, al igual que Fernando De la Rúa estaba paralizado frente a las dificultades. La diferencia es que ellos gritan desde el atril. Aunque gritar no es hacer. Y, en todo caso, cuando hacen algo no es más que para acelerar la crisis. ¿Qué podemos esperar de ahora en más? Que, enfurecidos porque se acabó la fiesta del televisor plasma, se enojen con la realidad y descarguen su furia inventando nuevos conspiradores, especuladores y demás enemigos de la patria. Puesto que hay que recordar que, para los Kirhcner, ellos son los buenos y todos los que no piensan igual son malos. Las recurrentes referencias al golpismo parecen indicar que el objetivo es inventar una conspiración para terminar de sepultar los valores republicanos y reemplazarlos, definitivamente, por un modelo autocrático. En el medio, veremos más controles de precios, regulaciones, controles en los mercados de cambio y una batería de medidas intervencionistas que irán paralizando la economía. En síntesis, dos cosas se ven claramente en el horizonte argentino. Una es el creciente enfrentamiento al que se está llevando a la sociedad. Se lanzan acusaciones sin fundamento y se incita a la gente a rebelarse contra otros sectores a los que se culpa de los desastrosos resultados de las políticas del gobierno, cual Nerón acusando a los cristianos del incendio de Roma. La segunda es que ya está científicamente comprobado que el matrimonio presidencial no piensa cambiar el rumbo de la economía, por lo que es inevitable que choquemos contra el iceberg. ¿Qué puede resultar de este cóctel explosivo en el que se fuerza el enfrentamiento civil mientras se lleva al país a otra crisis económica? Sólo Dios lo sabe, pero esperemos que esta vez Dios sea argentino.
© www.economiaparatodos.com.ar
Sólo les falta decir “el que apuesta al dólar, pierde”
La situación se desborda mientras el matrimonio presidencial continúa negando la realidad y acusando a otros de ser responsables de todos los males que nos aquejan.
A esta altura del partido, lo único que falta es que algún integrante de la administración kirchnerista pronuncie la famosa frase que Lorenzo Sigaut inmortalizó en 1981: “El que apuesta al dólar, pierde”. Es que los acontecimientos están evolucionando de tal manera que, por momentos, uno se siente transportado en el tiempo al final del gobierno de Isabel Perón, cuando los ministros de Economía cambiaban con una frecuencia pasmosa. Recordemos que luego de la “inflación cero” de José Ber Gelbard, cuyo plan terminó en un estallido inflacionario, ocupó el cargo Alfredo Gómez Morales durante ocho meses. Después, le tocó el turno a Celestino Rodrigo, que duró poco más de un mes y se fue con el “Rodrigazo”. Fue reemplazado por Ernesto Corvalán Nanclares por una semana, hasta que asumió Pedro Bonani. Apenas un mes más tarde, regresó Corvalán Nanclares por tres días hasta que llegó Antonio Cafiero, quien resistió en el cargo unos cinco meses para darle paso, finalmente, a Emilio Mondeli. Todo un récord de cambios de ministros que fueron devorados por la crisis económica surgida de los controles de precios, regulaciones, denuncias de especulaciones y demás pavadas que hoy vuelven a los oídos de los argentinos. Cuando lo escucho a Néstor Kirchner decir que habla con el corazón y pide que no se especule con el hambre de los argentinos, no puedo de dejar de recordar al pobre Juan Carlos Pugliese cuando, en plena crisis hiperinflacionaria alfonsinista y refiriéndose al mercado de cambios, se lamentó: “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”. En aquel fatídico verano de 1989, hasta los jubilados iban a las casas de cambio a comprar dólares para defenderse de la inflación, mientras Raúl Alfonsín, negando la realidad, trataba de quitarse la responsabilidad del incendio y hablaba de un golpe de mercado. El ex presidente hace lo mismo: fue él quien empujó al país al borde del abismo y desató un proceso inflacionario que tiende rápidamente a desbordarse, pero acusa a los productores diciendo que la culpa de los aumentos de precios es de ellos. En verdad, la espiral inflacionaria comenzó mucho antes del paro agropecuario y, si Néstor hiciera un poco de memoria, recordaría que ya en enero del año pasado Guillermo Moreno empezó a dibujar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec para tratar de esconder la inflación real que se estaba disparando. Inflación que, según los dichos de los funcionarios de aquel momento, era buena, porque un poco no traía problemas a la economía. También es bueno recordar que este mismo gobierno sostuvo, ante los piquetes, que era bueno que existieran porque mostraba una sociedad que estaba viva. Claro, cuando los piquetes son contra ellos, la sociedad ya no está viva, sino que está conspirando. El listado de problemas que heredó la esposa del ex presidente, si es que cabe la expresión, tiende a agravarse. Como no queda muy claro quién de los dos ejerce efectivamente la presidencia, no sabemos si la situación se va deteriorando por culpa de Cristina o de Néstor. Sin embargo, lo que sí sabemos es que entre ambos no logramos hacer uno que consiga frenar la caída del país. Veamos algunos pocos temas. La inflación está descontrolada. La crisis energética sigue presente. La política de desendeudamiento aplicada por Néstor tiene la característica de haber llevado la deuda pública a niveles superiores a los de 2001. La lucha por la distribución del ingreso se acelera y, para colmo de males, el nivel de actividad empezará a resentirse por la caída del ingreso real. El riego país se disparó otra vez, lo que demuestra el miedo a un nuevo default de la deuda. Si a todo esto se le agrega la incertidumbre que tenemos por delante, lo más probable es que la gente levante el pie del acelerador del consumo por miedo a lo que puede venir. Mal que le pese al matrimonio presidencial, hoy ellos están desbordados por el deterioro de la economía, al igual que Fernando De la Rúa estaba paralizado frente a las dificultades. La diferencia es que ellos gritan desde el atril. Aunque gritar no es hacer. Y, en todo caso, cuando hacen algo no es más que para acelerar la crisis. ¿Qué podemos esperar de ahora en más? Que, enfurecidos porque se acabó la fiesta del televisor plasma, se enojen con la realidad y descarguen su furia inventando nuevos conspiradores, especuladores y demás enemigos de la patria. Puesto que hay que recordar que, para los Kirhcner, ellos son los buenos y todos los que no piensan igual son malos. Las recurrentes referencias al golpismo parecen indicar que el objetivo es inventar una conspiración para terminar de sepultar los valores republicanos y reemplazarlos, definitivamente, por un modelo autocrático. En el medio, veremos más controles de precios, regulaciones, controles en los mercados de cambio y una batería de medidas intervencionistas que irán paralizando la economía. En síntesis, dos cosas se ven claramente en el horizonte argentino. Una es el creciente enfrentamiento al que se está llevando a la sociedad. Se lanzan acusaciones sin fundamento y se incita a la gente a rebelarse contra otros sectores a los que se culpa de los desastrosos resultados de las políticas del gobierno, cual Nerón acusando a los cristianos del incendio de Roma. La segunda es que ya está científicamente comprobado que el matrimonio presidencial no piensa cambiar el rumbo de la economía, por lo que es inevitable que choquemos contra el iceberg. ¿Qué puede resultar de este cóctel explosivo en el que se fuerza el enfrentamiento civil mientras se lleva al país a otra crisis económica? Sólo Dios lo sabe, pero esperemos que esta vez Dios sea argentino.
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El riesgo de la ingobernabilidad en Paraguay
es "bastante pesimista" sobre el futuro de Paraguay tras la victoria de Fernando Lugo, un ex obispo de la Iglesia Católica que quebró la hegemonía del Partido Colorado.
Hacia dónde va Kirchner
Diario Crítica 28/4/200817:18hs
Por Jorge Lanata
Se viene la profundización del proyecto. Sólo van a quedar los funcionarios que ejecuten, no los que opinen –le dijo el viernes a este diario un legislador cristinista. –Y mucho menos los que contradigan –sentenció. Las voces que siguen pidieron un comprensible anonimato. Analizan los hechos de los últimos días: –“El que se puso más contento con el primer discurso de Cristina durante la crisis del campo fue Néstor. El discurso tenía su impronta. Néstor estaba convencido de darle una respuesta fuerte al paro. Néstor va por la Historia.Tiene fortuna personal, ya fue presidente, ya está hecho. Lo que quiere es cambiar el país.” (De un funcionario de máxima confianza del presidente, habitué de la Quinta de Olivos.) –“Alberto es parte fundamental de este gobierno. No se va a ir dando un portazo, ni peleado. Si se va podría funcionar como el “back up” del gobierno. Es difícil que Zannini lo reemplace porque detesta la exposición, a los medios, y atender gente.” (De un funcionario pingüino con despacho en el primer piso de la Casa Rosada.) –“El presidente está pensando en ser candidato por la provincia de Buenos Aires en 2009. Senador o diputado. Tiene domicilio, no va a tener problema. Aunque él dice que puede encontrar otro compañero antes de esa fecha, el compañero no aparece.” (De un dirigente de una organzación K que estuvo con Néstor el pasado viernes.) –“Ni en pedo va a ser candidato. Lo más fácil es que se meta de lleno en el gobierno. La pelea que lo desvela es con Clarín. Está furioso. Va a haber más cambios, y es probable que Albistur se vaya. Pero Néstor no quiere entregárselo ahora al Grupo (Clarín). Lo va a mantener hasta que pueda. ¿Sabés por qué lo quiere Néstor a Moreno? Porque no habla. Es de amianto. Lo critican, lo destrozan, lo ridiculizan, lo castigan desde las seis de la mañana hasta las once de la noche. Pero nunca llamó a nadie para decirle: ‘Che, ésta no es una idea mía. Es del jefe’. Eso es lo que Néstor premia. No se banca a estos chicos que enseguida están pidiendo disculpas.” (De un operador y asesor presidencial.) –“Hoy (por el viernes) Alberto salió a echarle la culpa a Lousteau. Ahora todos se encolumnan y van a decir que las retenciones fueron una decisión del pibe. El emisario de Néstor con el campo va a ser Fernández. El nuevo Fernández, Carlos. Sin Alberto. A Néstor lo deja tranquilo alguien que ejecuta su voluntad sin cuestionar. Fernández es el perfil de ministro que a él le gusta: sin luz propia, totalmente orgánico. De Vido es el que mejor funciona con Kirchner porque aunque Néstor le grite o lo insulte, no toma en serio sus momentos de calentura y después hace lo suyo. De Vido tiene la tentación de ser jefe de gabinete.” (De un ex gobernador K.) EL SOL DEL VEINTICINCO VIENE ASOMANDO Cuando se cumplan cinco meses de su gobierno, el 25 de Mayo, Cristina Kirchner “relanzará” su presidencia. La idea es poner el horizonte en el Bicentenario (lejano, lejanísimo 2010). El “pacto social” que anunciará en esos días la copresidenta tiene tres bases: el Estado, el empresariado y los sindicatos. El articulador (palabra que le encanta a Cris) y árbitro entre las partes, a la vez secretario de actas, es Julio De Vido (con la venia de Néstor). De Vido discute los contenidos del pacto con: Jorge Brito (presidente de la Asociación de Bancos de Capital Privado Argentino, y titular del Macro); Juan Carlos Lascurain, de la UIA; Adelmo Gabi, de la Bolsa de Comercio; Carlos Wagner, de la Cámara Argentina de la Construcción, y Carlos de la Vega, de la Cámara Argentina de Comercio. Estrella invitada: Hugo Moyano. Se supone que las partes discuten lineamientos del rumbo económico y hacen hincapié en una política de redistribución del ingreso. Lo del relanzamiento tiene su motivo estadístico: según un estudio de la Universidad Di Tella el Índice de Confianza en el Gobierno cayó 19% (40 puntos) en el último año. En abril descendió un 7% respecto a marzo, ubicándose 74 puntos por debajo del promedio de la administración del presidente Kirchner y 30 menos del promedio histórico de toda la serie. En abril la confianza descendió un 3% entre los hombres y 9% entre las mujeres, según el estudio (sobre 1.200 casos en todo el país, con +-2,9% de error en sus resultados). Los entrevistados con educación primaria fueron los que más confiaron en el gobierno, y los de educación terciaria bajaron 15 puntos en ese mes. En Gran Buenos Aires la confianza bajó un 13% y en Capital Federal un 16%. Ajeno a los ambiguos números de la estadística, Néstor prefiere concentrarse en otros costados de la matemática: presiona a Marsans a través de Ricardo Jaime para lograr una “argentinización” de Aerolíneas similar a la de YPF y espera que la guerra gaucha se desarme cuando se hagan efectivas las compensaciones a los pequeños productores (este viernes ya se dispusieron beneficios para 6.000 productores agropecuarios). El martes comenzará en los medios (amigos) una campaña oficial by Albistur dirigida a los pequeños chacareros, en la que se explican los alcances de la medida y cómo acceder al reintegro. –Cuando los productores vean que llegan las compensaciones le quitamos uno por uno los militantes a De Angeli –le dijo a este equipo un funcionario que participa de las negociaciones. K se guarda un plan B: habilitar las exportaciones de trigo una vez que los productores hayan blanqueado parte de la cosecha que mantenían en negro. El gobierno tiene informes que afirman que el treinta por ciento del trigo no fue declarado, y que la mayor parte de esa evasión corresponde a las grandes cerealeras. Para abastecer la molienda se necesitan, este año, 6,1 millones de toneladas. El gobierno intentará cumplir con la demanda interna y poner al sector bajo la lupa de la AFIP. Kirchner, desde siempre, pelea con enemigos imaginarios. Enemigos contra los que se pelea sin casi ningún costo. Esos enemigos son, según la época, los militares, el macrismo, los radicales. Mientras esas peleas suceden, Néstor acuerda con sus amigos reales: las petroleras, las empresas pesqueras, los gobernadores a veces K, los nuevos “empresarios” pingüinos. La realidad, en el mundo K, parece un accidente menor: Moreno puede callarla a cachetazos. Hay quienes dicen que el secretario de Precios y Amenazas sostiene, sinceramente, que “no hay inflación”. Lo peor de una mentira sucede cuando se transforma en una verdad personal, cuando el engaño dio toda la vuelta y lo engaña a uno. El presidente y la presidenta conocen la importancia del “relato”: por eso aún hoy repiten que se pagó la deuda con el Fondo (escondiéndose en la ambigüedad que permite pensar que ya no hay deudas, cuando suma 150.000 millones de dólares, cuyos intereses se pagan con puntualidad), o acusar al campo del humo y la inflación, mientras la causa tramita a toda velocidad bajo la órbita de un juez denunciado por corrupción y contrabando. El campo provocó el incendio por “avidez de ganancias”, pero queda solamente un detenido y no en el marco de la causa sino porque se trata de un uruguayo indocumentado. El juez Faggionatto se hizo rico en diez años, vive en el country Los Cardales y vuela en una avioneta que no está a su nombre. Tiene más de diez causas que serán ventiladas la semana que viene en el Consejo de la Magistratura. Es mucho más probable que antes de que encuentren a los responsables de los incendios, termine preso el juez que los busca. Los relatos se instalan, pero la realidad sucede. Lousteau pensó que era posible reinstalar la confianza en el INDEC. Fue ingenuo, y nunca miró a su alrededor. En el relato, los que la sugieren son golpistas. El viernes el gobierno salió a vender 300 millones para mantener al dólar en 3,22. Fue la cifra más alta de venta desde su asunción. Hay, claro, cuarenta y cinco o cincuenta mil millones de dólares de reservas. Si vendieran 300 millones por día se acabarían en 166 jornadas. Pero nada es tan lineal. El dólar, que baja en el mundo, sube en la Argentina. Los amigos cobran los subsidios con puntualidad. La doctrina, que hasta ahora había sido perseverar en el error, será profundizarlo.
Por Jorge Lanata
Se viene la profundización del proyecto. Sólo van a quedar los funcionarios que ejecuten, no los que opinen –le dijo el viernes a este diario un legislador cristinista. –Y mucho menos los que contradigan –sentenció. Las voces que siguen pidieron un comprensible anonimato. Analizan los hechos de los últimos días: –“El que se puso más contento con el primer discurso de Cristina durante la crisis del campo fue Néstor. El discurso tenía su impronta. Néstor estaba convencido de darle una respuesta fuerte al paro. Néstor va por la Historia.Tiene fortuna personal, ya fue presidente, ya está hecho. Lo que quiere es cambiar el país.” (De un funcionario de máxima confianza del presidente, habitué de la Quinta de Olivos.) –“Alberto es parte fundamental de este gobierno. No se va a ir dando un portazo, ni peleado. Si se va podría funcionar como el “back up” del gobierno. Es difícil que Zannini lo reemplace porque detesta la exposición, a los medios, y atender gente.” (De un funcionario pingüino con despacho en el primer piso de la Casa Rosada.) –“El presidente está pensando en ser candidato por la provincia de Buenos Aires en 2009. Senador o diputado. Tiene domicilio, no va a tener problema. Aunque él dice que puede encontrar otro compañero antes de esa fecha, el compañero no aparece.” (De un dirigente de una organzación K que estuvo con Néstor el pasado viernes.) –“Ni en pedo va a ser candidato. Lo más fácil es que se meta de lleno en el gobierno. La pelea que lo desvela es con Clarín. Está furioso. Va a haber más cambios, y es probable que Albistur se vaya. Pero Néstor no quiere entregárselo ahora al Grupo (Clarín). Lo va a mantener hasta que pueda. ¿Sabés por qué lo quiere Néstor a Moreno? Porque no habla. Es de amianto. Lo critican, lo destrozan, lo ridiculizan, lo castigan desde las seis de la mañana hasta las once de la noche. Pero nunca llamó a nadie para decirle: ‘Che, ésta no es una idea mía. Es del jefe’. Eso es lo que Néstor premia. No se banca a estos chicos que enseguida están pidiendo disculpas.” (De un operador y asesor presidencial.) –“Hoy (por el viernes) Alberto salió a echarle la culpa a Lousteau. Ahora todos se encolumnan y van a decir que las retenciones fueron una decisión del pibe. El emisario de Néstor con el campo va a ser Fernández. El nuevo Fernández, Carlos. Sin Alberto. A Néstor lo deja tranquilo alguien que ejecuta su voluntad sin cuestionar. Fernández es el perfil de ministro que a él le gusta: sin luz propia, totalmente orgánico. De Vido es el que mejor funciona con Kirchner porque aunque Néstor le grite o lo insulte, no toma en serio sus momentos de calentura y después hace lo suyo. De Vido tiene la tentación de ser jefe de gabinete.” (De un ex gobernador K.) EL SOL DEL VEINTICINCO VIENE ASOMANDO Cuando se cumplan cinco meses de su gobierno, el 25 de Mayo, Cristina Kirchner “relanzará” su presidencia. La idea es poner el horizonte en el Bicentenario (lejano, lejanísimo 2010). El “pacto social” que anunciará en esos días la copresidenta tiene tres bases: el Estado, el empresariado y los sindicatos. El articulador (palabra que le encanta a Cris) y árbitro entre las partes, a la vez secretario de actas, es Julio De Vido (con la venia de Néstor). De Vido discute los contenidos del pacto con: Jorge Brito (presidente de la Asociación de Bancos de Capital Privado Argentino, y titular del Macro); Juan Carlos Lascurain, de la UIA; Adelmo Gabi, de la Bolsa de Comercio; Carlos Wagner, de la Cámara Argentina de la Construcción, y Carlos de la Vega, de la Cámara Argentina de Comercio. Estrella invitada: Hugo Moyano. Se supone que las partes discuten lineamientos del rumbo económico y hacen hincapié en una política de redistribución del ingreso. Lo del relanzamiento tiene su motivo estadístico: según un estudio de la Universidad Di Tella el Índice de Confianza en el Gobierno cayó 19% (40 puntos) en el último año. En abril descendió un 7% respecto a marzo, ubicándose 74 puntos por debajo del promedio de la administración del presidente Kirchner y 30 menos del promedio histórico de toda la serie. En abril la confianza descendió un 3% entre los hombres y 9% entre las mujeres, según el estudio (sobre 1.200 casos en todo el país, con +-2,9% de error en sus resultados). Los entrevistados con educación primaria fueron los que más confiaron en el gobierno, y los de educación terciaria bajaron 15 puntos en ese mes. En Gran Buenos Aires la confianza bajó un 13% y en Capital Federal un 16%. Ajeno a los ambiguos números de la estadística, Néstor prefiere concentrarse en otros costados de la matemática: presiona a Marsans a través de Ricardo Jaime para lograr una “argentinización” de Aerolíneas similar a la de YPF y espera que la guerra gaucha se desarme cuando se hagan efectivas las compensaciones a los pequeños productores (este viernes ya se dispusieron beneficios para 6.000 productores agropecuarios). El martes comenzará en los medios (amigos) una campaña oficial by Albistur dirigida a los pequeños chacareros, en la que se explican los alcances de la medida y cómo acceder al reintegro. –Cuando los productores vean que llegan las compensaciones le quitamos uno por uno los militantes a De Angeli –le dijo a este equipo un funcionario que participa de las negociaciones. K se guarda un plan B: habilitar las exportaciones de trigo una vez que los productores hayan blanqueado parte de la cosecha que mantenían en negro. El gobierno tiene informes que afirman que el treinta por ciento del trigo no fue declarado, y que la mayor parte de esa evasión corresponde a las grandes cerealeras. Para abastecer la molienda se necesitan, este año, 6,1 millones de toneladas. El gobierno intentará cumplir con la demanda interna y poner al sector bajo la lupa de la AFIP. Kirchner, desde siempre, pelea con enemigos imaginarios. Enemigos contra los que se pelea sin casi ningún costo. Esos enemigos son, según la época, los militares, el macrismo, los radicales. Mientras esas peleas suceden, Néstor acuerda con sus amigos reales: las petroleras, las empresas pesqueras, los gobernadores a veces K, los nuevos “empresarios” pingüinos. La realidad, en el mundo K, parece un accidente menor: Moreno puede callarla a cachetazos. Hay quienes dicen que el secretario de Precios y Amenazas sostiene, sinceramente, que “no hay inflación”. Lo peor de una mentira sucede cuando se transforma en una verdad personal, cuando el engaño dio toda la vuelta y lo engaña a uno. El presidente y la presidenta conocen la importancia del “relato”: por eso aún hoy repiten que se pagó la deuda con el Fondo (escondiéndose en la ambigüedad que permite pensar que ya no hay deudas, cuando suma 150.000 millones de dólares, cuyos intereses se pagan con puntualidad), o acusar al campo del humo y la inflación, mientras la causa tramita a toda velocidad bajo la órbita de un juez denunciado por corrupción y contrabando. El campo provocó el incendio por “avidez de ganancias”, pero queda solamente un detenido y no en el marco de la causa sino porque se trata de un uruguayo indocumentado. El juez Faggionatto se hizo rico en diez años, vive en el country Los Cardales y vuela en una avioneta que no está a su nombre. Tiene más de diez causas que serán ventiladas la semana que viene en el Consejo de la Magistratura. Es mucho más probable que antes de que encuentren a los responsables de los incendios, termine preso el juez que los busca. Los relatos se instalan, pero la realidad sucede. Lousteau pensó que era posible reinstalar la confianza en el INDEC. Fue ingenuo, y nunca miró a su alrededor. En el relato, los que la sugieren son golpistas. El viernes el gobierno salió a vender 300 millones para mantener al dólar en 3,22. Fue la cifra más alta de venta desde su asunción. Hay, claro, cuarenta y cinco o cincuenta mil millones de dólares de reservas. Si vendieran 300 millones por día se acabarían en 166 jornadas. Pero nada es tan lineal. El dólar, que baja en el mundo, sube en la Argentina. Los amigos cobran los subsidios con puntualidad. La doctrina, que hasta ahora había sido perseverar en el error, será profundizarlo.
Kirchner, un peligroso
Por Eugenio Paillet
No deberían hacerse demasiadas ilusiones los dirigentes del campo que el viernes quedaron a las puertas de un nuevo encuentro conciliador con Alberto Fernández. Cristina Fernández le dio luz verde a esa intentona al apretar las manos de los cuatro integrantes de la Mesa de Enlace, convocados deliberadamente a la jura de Carlos Fernández en el Salón Blanco. En efecto, ninguno de los nombrados, con excepción del nuevo ministro de Economía, quien se encargó de aclarar que no viene a cambiar nada y que es "un soldado" --uno más de un ejército de incondicionales dispuestos antes que nada a obedecer ciegamente a su comandante-- debería abrigar esperanza alguna. Ya se encargará Néstor Kirchner de romper cualquier atisbo de acuerdo.
Kirchner decidió blindar todavía más, por si hacía falta, el escenario en el que eligió moverse desde que dejó, apenas en las formas, la banda y el bastón. No quiere un acuerdo con el campo. Por el contrario, alienta en las sombras una ruptura aún mayor que la que existió hasta ahora para provocar un nuevo paro de los productores. Con los chacareros otra vez en las rutas, saldrá a victimizarse y buscará que la sociedad cargue todas las tintas sobre quienes supuestamente hambrean al pueblo y se llenan al mismo tiempo los bolsillos. Una realidad, esta última, tan afiebrada que sólo se reconoce en la mente de un hombre que si hay algo que no termina de digerir, además de muchas otras cosas, es que ahora tiene demasiado tiempo libre para elucubrar venganzas y descubrir conspiraciones y conspiradores en sus horas de encierro en el chalet de Olivos.
Por eso ha hecho lo que salta a la vista: mandó a sus fieles a dinamitar una y otra vez cualquier intento de acercar posiciones con la Mesa de Enlace. Machaca obsesivamente sobre la culpabilidad de los productores en los incendios de campos, cuando a esta altura no pocos sospechan que esa quema de pastizales se extiende inexplicablemente en el tiempo, cuando hace dos semanas --tarde, para un gobierno que siempre corre detrás de los acontecimientos, pero llegados al lugar al fin-- que ejércitos de bomberos y voluntarios, y hasta solidarios ciudadanos comunes, combaten unas llamas que, para algunos expertos, debieron extinguirse hace bastante tiempo. Hay funcionarios del gobierno nacional que --como bien se sinceró Felipe Solá-- no hablan porque tienen miedo, aunque reconocen en privado esa incredulidad por un fuego que ya no debiera estar donde está.
Ese fuego, al parecer eterno, ¿es funcional a los planes de Kirchner de culpar al campo de todos los males nacionales, como lo es su plan para romper cualquier acuerdo y forzarlos a volver a las rutas el 2 de mayo? Son preguntas que flotan en el enrarecido aire de la política y en el sentido común de imparciales observadores.
Kirchner utilizó su primer acto como líder del PJ en dominios ex menemistas, como el municipio de Ezeiza, y 24 horas más tarde durante un breve desembarco en Mendoza, para insistir con su perorata contra el campo. A la misma hora, en el primer caso, Cristina Fernández y el jefe de Gabinete trajinaban en la Casa Rosada un encuentro con la Mesa de Enlace, que podría llevarse a cabo al máximo nivel mañana, Kirchner mediante. Más contrastante fue todavía su feroz ataque en el acto en la capital cuyana. Allá eran una tras otra las andanadas verbales de un hombre hosco, enojado y vengativo. En la Casa Rosada se daban las manos los actores de un posible acuerdo que permita destrabar un acuerdo que debería traer soluciones equitativas para todos los actores y un poco más de sosiego a una sociedad que mira asustada esta película de terror que propone el santacruceño.
Lo curioso de esa saga fue la impresión que ambos discursos causaron en hombres de la segunda línea del gobierno. Y de hecho en la oposición, entre empresarios y analistas políticos. "Habla como el presidente de la Nación, no como líder del peronismo", se animó en privado uno de aquellos actores oficiales.
No se le ha escuchado a Cristina --probablemente nunca se le escuchará-- una queja puntual sobre esta suerte de ninguneo institucional al que la somete su marido. Se sabe que la procesión va por dentro, y que suele mostrarse cansada en la intimidad de atender a quienes dicen que NK debería bajarse de su condición de presidente en las sombras y otorgarle autonomía de vuelo a quien, al fin de cuentas, fue elegida por casi la mitad de quienes fueron a votar el 28 de octubre. Tan lejos ha llegado el ex que un dirigente sindical del grupo de los "gordos", quien se codea semanalmente con al menos dos ministros del gabinete y conoce como pocos los pliegues del poder, invitó horas atrás a sus interlocutores a sentarse a esperar "el síndrome Antonietti". Así quedó registrado para la historia del folklore político aquel culebrón protagonizado por Carlos Menem y Zulema Yoma, cuando el riojano echó a su mujer de Olivos delante de las cámaras de televisión. El brigadier Andrés Antonietti, jefe de la Casa Militar, fue el encargado de ejecutar la orden. De allí que la anécdota lleve su nombre.
Nada de eso podría ocurrir ahora, si en cambio hay que creer a quienes, desde lo más alto del poder, aseguran que Néstor y Cristina son una unidad política indestructible, entrenada hasta en sus más mínimos detalles. Por ejemplo, el que permite ver a una presidenta formal, de protocolo, dialoguista, conciliadora, que sube a la tribuna sólo cuando le indican y que expresa allí las ideas plasmadas en borradores que no son suyos, y a un ex presidente que sigue reteniendo todas las riendas del poder. Y toda la toma de decisiones. En ese esquema, como defienden sus cultores, el que manda es Kirchner. Cristina a veces rezonga, pero acompaña y nunca se le ocurriría patear el tablero. Cristina, abundan, se siente de lo más campante en el rol "institucional" que le ha tocado jugar. Kirchner le cedió los atributos del mando porque así lo convinieron cuando hubo que decidir la candidatura presidencial del Frente para la Victoria. Pero los dos sabían, y saben todavía, que las cosas serían tal como se las ve hoy, mal que les pese a quienes, como el gobernador Hermes Binner, finalmente se han decidido a pedir que haya un solo presidente.
Así las cosas, Kirchner ha decidido que conviene a sus intereses personales no acordar con el campo. Y, a menos que se produzca un terremoto en la cima o que por alguna alquimia impensada la razón se imponga a la furia, muy probablemente el problema se agravará antes que otra cosa. Hay un dato a favor de quienes piden un poco de racionalidad: los máximos dirigentes de la Mesa de Enlace han descubierto desde hace rato el juego de Kirchner. Y prometen no caer en esa trampa. "Sabemos que Kirchner quiere que volvamos al paro, y por eso boicotea todo cada vez que estamos por acordar algunos de los puntos con el gobierno, o insiste con esa barbaridad de culparnos por los incendios, pero no vamos a pisar ese palito", ha dicho Eduardo Buzzi.
También borró de su diccionario la palabra inflación. Para Kirchner, la inflación no existe. Es una chicana conspiradora de los economistas liberales que sirvieron en los 90. En todo caso, existe la inflación que dibuja Guillermo Moreno, quien, por orden del único jefe al que le reconoce autoridad sobre sus movimientos y sus dichos, taladró sin piedad los cimientos de una entidad que alguna vez fue creíble, como el INDEC.
¿Cómo pensó Martín Lousteau que en ese escenario podía plantear que el país atraviesa un serio problema inflacionario y --peor aún-- que él tenía un plan para combatir ese flagelo que ya golpea severamente el bolsillo de millones de argentinos? Lo dicho: no se le puede ir a Kirchner con un remedio para combatir una enfermedad que en su visión no existe.
El joven economista perdió el favor de quienes, hasta hace algunas semanas, lo habían ponderado y apoyado, porque cometió el imperdonable pecado de creer que su cargo era algo más que una mera formalidad. Alberto Fernández ha sido, por estas horas, un ejemplo del buen equilibrista que sabe dar una voltereta a tiempo para no quedar colgado en el vacío y sin ninguna red que lo contenga. Lousteau, seguramente, no le perdonará jamás esa traición a quien fue su principal sostén estos cuatro meses, y tampoco a la presidenta que lo nombró, en un arranque de autonomía impensada, cuando debió armar el gabinete con el que asumió el 10 de diciembre.
Va de suyo que la decisión de echar a Lousteau --el ministro la entrevió en los días previos y eso lo llevó a adelantarse y presentar su renuncia antes de que se la pidieran-- es un aviso de Kirchner a cualquier otro miembro de la administració n que piense tener gestos correctivos, como planes para combatir la inflación, enfriar la economía o arreglar con el campo para mejorar los saldos exportables que mantengan a flote la caja recaudadora de un superávit que empieza a hacer agua.
No los tendrá, de hecho, Carlos Fernández. Es un hombre formado en las filas de los incondicionales como Moreno, o como el ministro de Planificación, Julio de Vido, que si algo tienen en claro es que el verdadero ministro de Economía es Kirchner. El que se sienta en el sillón del Palacio de Hacienda es apenas un ejecutor de las directivas del santacruceño. Así pasó con Roberto Lavagna y con Miguel Peirano, y ahora con el inexperto Lousteau, quienes creyeron que les estaba permitido tener vuelo propio y ejercer no sólo desde la firma del despacho diario el cargo para el que habían sido designados.
La saga de la última semana permite observar que hubo un claro triunfo de los halcones sobre las palomas del gobierno. Moreno y De Vido han incrementado su poder interno a partir de la salida de Lousteau, o de los discursos incendiarios de Kirchner cada vez que observa que alguna mesa de diálogo está en marcha allí donde habita el poder formal de la República. Confidentes del poder escucharon en la intimidad a un Kirchner divertido y jocoso, decir que "Morenito se va a jubilar como secretario de Comercio". Una clara respuesta a los incontables cuestionamientos que recibe su protegido.
Kirchner ha decidido cogobernar encerrado en el viejo peronismo, en el sindicalismo duro de Hugo Moyano y en los empresarios nacionales que ven la nada más allá de los dominios del santacruceño. Todo lo que queda afuera de ese circulo será considerado, desde ahora, como territorio enemigo.
La Nueva Provincia
No deberían hacerse demasiadas ilusiones los dirigentes del campo que el viernes quedaron a las puertas de un nuevo encuentro conciliador con Alberto Fernández. Cristina Fernández le dio luz verde a esa intentona al apretar las manos de los cuatro integrantes de la Mesa de Enlace, convocados deliberadamente a la jura de Carlos Fernández en el Salón Blanco. En efecto, ninguno de los nombrados, con excepción del nuevo ministro de Economía, quien se encargó de aclarar que no viene a cambiar nada y que es "un soldado" --uno más de un ejército de incondicionales dispuestos antes que nada a obedecer ciegamente a su comandante-- debería abrigar esperanza alguna. Ya se encargará Néstor Kirchner de romper cualquier atisbo de acuerdo.
Kirchner decidió blindar todavía más, por si hacía falta, el escenario en el que eligió moverse desde que dejó, apenas en las formas, la banda y el bastón. No quiere un acuerdo con el campo. Por el contrario, alienta en las sombras una ruptura aún mayor que la que existió hasta ahora para provocar un nuevo paro de los productores. Con los chacareros otra vez en las rutas, saldrá a victimizarse y buscará que la sociedad cargue todas las tintas sobre quienes supuestamente hambrean al pueblo y se llenan al mismo tiempo los bolsillos. Una realidad, esta última, tan afiebrada que sólo se reconoce en la mente de un hombre que si hay algo que no termina de digerir, además de muchas otras cosas, es que ahora tiene demasiado tiempo libre para elucubrar venganzas y descubrir conspiraciones y conspiradores en sus horas de encierro en el chalet de Olivos.
Por eso ha hecho lo que salta a la vista: mandó a sus fieles a dinamitar una y otra vez cualquier intento de acercar posiciones con la Mesa de Enlace. Machaca obsesivamente sobre la culpabilidad de los productores en los incendios de campos, cuando a esta altura no pocos sospechan que esa quema de pastizales se extiende inexplicablemente en el tiempo, cuando hace dos semanas --tarde, para un gobierno que siempre corre detrás de los acontecimientos, pero llegados al lugar al fin-- que ejércitos de bomberos y voluntarios, y hasta solidarios ciudadanos comunes, combaten unas llamas que, para algunos expertos, debieron extinguirse hace bastante tiempo. Hay funcionarios del gobierno nacional que --como bien se sinceró Felipe Solá-- no hablan porque tienen miedo, aunque reconocen en privado esa incredulidad por un fuego que ya no debiera estar donde está.
Ese fuego, al parecer eterno, ¿es funcional a los planes de Kirchner de culpar al campo de todos los males nacionales, como lo es su plan para romper cualquier acuerdo y forzarlos a volver a las rutas el 2 de mayo? Son preguntas que flotan en el enrarecido aire de la política y en el sentido común de imparciales observadores.
Kirchner utilizó su primer acto como líder del PJ en dominios ex menemistas, como el municipio de Ezeiza, y 24 horas más tarde durante un breve desembarco en Mendoza, para insistir con su perorata contra el campo. A la misma hora, en el primer caso, Cristina Fernández y el jefe de Gabinete trajinaban en la Casa Rosada un encuentro con la Mesa de Enlace, que podría llevarse a cabo al máximo nivel mañana, Kirchner mediante. Más contrastante fue todavía su feroz ataque en el acto en la capital cuyana. Allá eran una tras otra las andanadas verbales de un hombre hosco, enojado y vengativo. En la Casa Rosada se daban las manos los actores de un posible acuerdo que permita destrabar un acuerdo que debería traer soluciones equitativas para todos los actores y un poco más de sosiego a una sociedad que mira asustada esta película de terror que propone el santacruceño.
Lo curioso de esa saga fue la impresión que ambos discursos causaron en hombres de la segunda línea del gobierno. Y de hecho en la oposición, entre empresarios y analistas políticos. "Habla como el presidente de la Nación, no como líder del peronismo", se animó en privado uno de aquellos actores oficiales.
No se le ha escuchado a Cristina --probablemente nunca se le escuchará-- una queja puntual sobre esta suerte de ninguneo institucional al que la somete su marido. Se sabe que la procesión va por dentro, y que suele mostrarse cansada en la intimidad de atender a quienes dicen que NK debería bajarse de su condición de presidente en las sombras y otorgarle autonomía de vuelo a quien, al fin de cuentas, fue elegida por casi la mitad de quienes fueron a votar el 28 de octubre. Tan lejos ha llegado el ex que un dirigente sindical del grupo de los "gordos", quien se codea semanalmente con al menos dos ministros del gabinete y conoce como pocos los pliegues del poder, invitó horas atrás a sus interlocutores a sentarse a esperar "el síndrome Antonietti". Así quedó registrado para la historia del folklore político aquel culebrón protagonizado por Carlos Menem y Zulema Yoma, cuando el riojano echó a su mujer de Olivos delante de las cámaras de televisión. El brigadier Andrés Antonietti, jefe de la Casa Militar, fue el encargado de ejecutar la orden. De allí que la anécdota lleve su nombre.
Nada de eso podría ocurrir ahora, si en cambio hay que creer a quienes, desde lo más alto del poder, aseguran que Néstor y Cristina son una unidad política indestructible, entrenada hasta en sus más mínimos detalles. Por ejemplo, el que permite ver a una presidenta formal, de protocolo, dialoguista, conciliadora, que sube a la tribuna sólo cuando le indican y que expresa allí las ideas plasmadas en borradores que no son suyos, y a un ex presidente que sigue reteniendo todas las riendas del poder. Y toda la toma de decisiones. En ese esquema, como defienden sus cultores, el que manda es Kirchner. Cristina a veces rezonga, pero acompaña y nunca se le ocurriría patear el tablero. Cristina, abundan, se siente de lo más campante en el rol "institucional" que le ha tocado jugar. Kirchner le cedió los atributos del mando porque así lo convinieron cuando hubo que decidir la candidatura presidencial del Frente para la Victoria. Pero los dos sabían, y saben todavía, que las cosas serían tal como se las ve hoy, mal que les pese a quienes, como el gobernador Hermes Binner, finalmente se han decidido a pedir que haya un solo presidente.
Así las cosas, Kirchner ha decidido que conviene a sus intereses personales no acordar con el campo. Y, a menos que se produzca un terremoto en la cima o que por alguna alquimia impensada la razón se imponga a la furia, muy probablemente el problema se agravará antes que otra cosa. Hay un dato a favor de quienes piden un poco de racionalidad: los máximos dirigentes de la Mesa de Enlace han descubierto desde hace rato el juego de Kirchner. Y prometen no caer en esa trampa. "Sabemos que Kirchner quiere que volvamos al paro, y por eso boicotea todo cada vez que estamos por acordar algunos de los puntos con el gobierno, o insiste con esa barbaridad de culparnos por los incendios, pero no vamos a pisar ese palito", ha dicho Eduardo Buzzi.
También borró de su diccionario la palabra inflación. Para Kirchner, la inflación no existe. Es una chicana conspiradora de los economistas liberales que sirvieron en los 90. En todo caso, existe la inflación que dibuja Guillermo Moreno, quien, por orden del único jefe al que le reconoce autoridad sobre sus movimientos y sus dichos, taladró sin piedad los cimientos de una entidad que alguna vez fue creíble, como el INDEC.
¿Cómo pensó Martín Lousteau que en ese escenario podía plantear que el país atraviesa un serio problema inflacionario y --peor aún-- que él tenía un plan para combatir ese flagelo que ya golpea severamente el bolsillo de millones de argentinos? Lo dicho: no se le puede ir a Kirchner con un remedio para combatir una enfermedad que en su visión no existe.
El joven economista perdió el favor de quienes, hasta hace algunas semanas, lo habían ponderado y apoyado, porque cometió el imperdonable pecado de creer que su cargo era algo más que una mera formalidad. Alberto Fernández ha sido, por estas horas, un ejemplo del buen equilibrista que sabe dar una voltereta a tiempo para no quedar colgado en el vacío y sin ninguna red que lo contenga. Lousteau, seguramente, no le perdonará jamás esa traición a quien fue su principal sostén estos cuatro meses, y tampoco a la presidenta que lo nombró, en un arranque de autonomía impensada, cuando debió armar el gabinete con el que asumió el 10 de diciembre.
Va de suyo que la decisión de echar a Lousteau --el ministro la entrevió en los días previos y eso lo llevó a adelantarse y presentar su renuncia antes de que se la pidieran-- es un aviso de Kirchner a cualquier otro miembro de la administració n que piense tener gestos correctivos, como planes para combatir la inflación, enfriar la economía o arreglar con el campo para mejorar los saldos exportables que mantengan a flote la caja recaudadora de un superávit que empieza a hacer agua.
No los tendrá, de hecho, Carlos Fernández. Es un hombre formado en las filas de los incondicionales como Moreno, o como el ministro de Planificación, Julio de Vido, que si algo tienen en claro es que el verdadero ministro de Economía es Kirchner. El que se sienta en el sillón del Palacio de Hacienda es apenas un ejecutor de las directivas del santacruceño. Así pasó con Roberto Lavagna y con Miguel Peirano, y ahora con el inexperto Lousteau, quienes creyeron que les estaba permitido tener vuelo propio y ejercer no sólo desde la firma del despacho diario el cargo para el que habían sido designados.
La saga de la última semana permite observar que hubo un claro triunfo de los halcones sobre las palomas del gobierno. Moreno y De Vido han incrementado su poder interno a partir de la salida de Lousteau, o de los discursos incendiarios de Kirchner cada vez que observa que alguna mesa de diálogo está en marcha allí donde habita el poder formal de la República. Confidentes del poder escucharon en la intimidad a un Kirchner divertido y jocoso, decir que "Morenito se va a jubilar como secretario de Comercio". Una clara respuesta a los incontables cuestionamientos que recibe su protegido.
Kirchner ha decidido cogobernar encerrado en el viejo peronismo, en el sindicalismo duro de Hugo Moyano y en los empresarios nacionales que ven la nada más allá de los dominios del santacruceño. Todo lo que queda afuera de ese circulo será considerado, desde ahora, como territorio enemigo.
La Nueva Provincia
El miedo al vacío, legado de la irresponsabilidad (política y mediática
El poder es una sustancia peligrosa. En última instancia, el poder es violencia, y la violencia puede degenerar en sufrimiento y muerte. Sin embargo, es una sustancia indispensable para la vida en sociedad.
lunes 28 de abril de 2008
El tramo final del modelo kirchnerista
Si entendemos por modelo kirchnerista la concentración absoluta del poder económico y político en manos de Néstor Kirchner, hay razones de peso para creer que ha entrado en su tramo final
Prohibido tener ideas
Néstor Kirchner cree, como también creía Carlos Menem, que a los moderados los vomita el diablo
Por qué se venden nuestras empresas
En primer lugar, ¿cómo no les van a interesar nuestras empresas si se cotizan a precio de ganga? En efecto: empresas similares a las nuestras, con patrimonios y utilidades equivalentes, pero ubicadas en Chile, Colombia, México o Brasil -o hasta en los pequeños países centroamericanos- tienen un valor muy superior al de las compañías nacionales. ¿Por qué ese castigo en el valor de las empresas argentinas?
domingo 27 de abril de 2008
:..."Estamos en manos de un loco y de un bárbaro"...
Néstor Kirchner es el dirigente político que más trabajó para vaciar de contenido y erosionar la investidura presidencial de su esposa. Desde el principio desarrolló en forma incansable, obsesiva y sistemática un operativo para condenarla al segundo plano y para dinamitar cualquier señal de renovación tan vital para un gobierno que apenas lleva 140 días de vida. Kirchner lo hizo: Cristina está pasando por su momento de mayor debilidad política. Esto no lo discute ni el más fanático kirchnerista. Y va por más: tras haber convertido al gobierno de Cristina casi en una frágil formalidad, la empuja a dar la batalla final contra un gigante como el campo.
Ya no queda lugar para las sutilezas. Si Néstor no estuviera casado con Cristina, diríamos que el ex presidente resolvió en estos últimos días tomar el poder por asalto, blanquear la situación y terminar con el doble comando. El discurso del jueves en Ezeiza pareció un grito desencajado que decía: “Acá mando yo”. Presuntamente se lo decía a los “golpistas” del campo pero –en realidad– se lo estaba diciendo a la madre de sus hijos. Así lo entendió Martín Lousteau, quien se sintió en medio de un chiquero institucional. La gravedad y la velocidad de la crisis obligan a sumar al análisis una palabra peligrosa: autogolpe. También una pregunta: ¿quién es el que desestabiliza las instituciones? Las intrigas y las imágenes de palacio mostraron esta semana a la Presidenta casi como un objeto de decoración. Fue protagonista de una miniserie en helicóptero sobrevolando el humo entrerriano con fugacidad y televisión, y se fotografió con la princesa Máxima y artistas populares como Pablo Echarri y Guillermo Francella. Mientras tanto, un ya escuálido Alberto Fernández trataba de explicar lo inexplicable y de anunciar acuerdos con el campo que –una vez más– serían decisiones unilaterales que no contribuyeron para solucionar el conflicto, sino al contrario.
Es probable que, tal como dice en sus discursos, el ex presidente quiera defender a Cristina. Si bien su irracional ansiedad le hace cometer errores a repetición, todavía se da cuenta de que en la suerte de ella está su suerte. Están juntos en el mismo barco. No se salvará uno sin el otro. Pero es tan fuerte el impacto de la enfermedad política que sufre que sólo atina a darle el abrazo del oso que protege pero que asfixia. Esa dolencia que afecta a Néstor Kirchner fue definida científicamente como “síndrome Hubris”. Es la palabra griega que hace referencia al héroe que después de ganar una batalla se emborracha con el éxito y eso le hace perder contacto con la realidad y, por lo tanto, entrar en un huracán de equivocaciones. En su libro In Sicknees and in Power, el doctor David Owen lo desarrolla después de haber estudiado durante 6 años el comportamiento cerebral de los líderes en varios países. La ventaja de Owen es que además de ser neurólogo fue ministro de Relaciones Exteriores de Inglaterra y fundó el Partido Social Demócrata luego de emigrar al laborismo. Cuando identifica los síntomas más habituales no se puede menos que pensar en el matrimonio presidencial. Owen habla de que en un momento de la evolución de su afección se creen invencibles y ven enemigos por todas partes. Por eso desprecian los consejos aún de su gente de mayor confianza.
Uno de los mayores pecados del kirchnerismo, desde Roberto Lavagna en adelante, fue haberse desprendido de todos aquellos colaboradores que les advirtieron de algún peligro. Ojo con la inflación y con el capitalismo de negocios para los amigos, les dijo Lavagna allá lejos y hace tiempo, cuando el fueguito recién había comenzado a arder. De diversas maneras le avisaron que por ese rumbo iban a chocar tanto Horacio Rossatti como Gustavo Beliz. O Sergio Acevedo y Luis Juez. Algunos advirtieron sobre el peligro de una economía que empezaba a hacer agua ahogando pobres y jubilados en el desierto del INDEK, otros tomaron distancia de la compulsión a los negocios negros que el poder concentra en pocas manos y muchos vienen advirtiendo el salvajismo de una metodología que humilla y maltrata y que –por lo tanto– genera odios y resentimientos.
Cada uno a su medida y armoniosamente se lo fueron diciendo. Y cada uno de esos mensajeros fueron prolijamente congelados o apartados del corazón del poder. Condenados a Siberia, como dijo Carlos Reutemann. O a escribir maravillas como Rafael Bielsa. O a ser retados públicamente por Kunkel por haber sido menemistas, como en el caso de Felipe Solá. O a cargar con el mote de mafiosos dignos de Francis Ford Coppola, como Eduardo Duhalde. En fin, la lista es muy larga. Martín Lousteau no será el último.
Entristece mucho la manera en que pulverizan cuadros políticos y técnicos de buen futuro, como lo era Lousteau, que no abundan en el Estado. Los consumen como cigarrillos. En un instante los convierten en humo y tiran la colilla a la basura. Antes apagan la brasita aplastándolos contra el suelo con la suela de su mocasín patagónico. Así, los más independientes y los mejores técnicos son reemplazados por los más sumisos. Para muestra basta un botón: hay que observar la degradación paulatina pero persistente en todo sentido que hubo desde Lavagna hasta Carlos Fernández.
Entre todos los desterrados al exilio, tal vez el más lúcido analista que tiene el peronismo fue premonitorio en este diario. Julio Bárbaro, quien se negó a practicar la obediencia debida para pasarle por encima a la libertad de prensa, se lo dijo a Jorge Fontevecchia en ese reportaje para guardar: “El problema de los Kirchner es psicológico, no ideológico”. Bárbaro plantea que los Kirchner se sienten parte de una gesta y que están en la Tierra para cumplir una misión. Y que el maltrato divide más que la discusión ideológica. Porque queda grabado en la memoria: ni olvido ni perdón.
Con una denominación más sociológica que médica, si el síndrome hubrístico no se trata deriva en lo que Owen llama “ideación megalomaníaca”, cuya primera señal es creerse insustituibles, únicos, dignos de una reelección eterna. Allí aparece la necesidad de construir obras faraónicas y con el tiempo aparece la versión más grave y paranoide: “todos están en contra de nosotros, todos nos envidian, todos nos quieren voltear”. Se encierran cada vez más. Se colocan una pesada armadura que los preserva de los cascotazos de la realidad pero que los convierte casi en autistas políticos. Sólo los detiene una gran derrota.
Los Kirchner todavía no llegaron a esos extremos pero van en ese camino. Hay mucha gente que se los dice de manera diplomática porque temen el castigo. Hasta el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, les pidió que se dejen ayudar.
Los gobernadores reclaman cada vez más libertad para poder atender las demandas del campo y para dejar de depender de la limosna coparticipativa que les tiran desde el poder central, si es que aplauden cuando tienen que aplaudir. Mario Das Neves lo marcó a fuego en su momento con el hachazo para Alberto Fernández. Ahora dijo que los problemas no se solucionan si primero no se los reconoce, y de paso les aumentó las retenciones a los casinos de Cristóbal López en la provincia. “No me gusta cuando veo los camiones de caudales que se llevan al norte nuestro dinero”, declaró a los medios locales. Quien quiera oír que oiga. Chubut no para, es el lema de su administración.
Los economistas más productivistas y amigos del Gobierno, como Lousteau o Peirano, ya no saben cómo hacer flamear la bandera del combate contra la inflación sin despertar la ira de los dragones. ¿Entenderán que la inflación es una brutal retención para los pobres? Otra vez el aviso de que van a chocar. Otra vez las acusaciones y la estigmatización contra los que quieren aportar de buena fe. “Quieren enfriar la economía para que los argentinos no consuman”, decodifica el ex presidente cuando en realidad le están diciendo que enfríe la inflación antes de que la inflación congele al Gobierno.
Pero no hay caso. No es posible saber con fina sintonía informativa si Cristina Fernandez celebra o sufre en carne propia los desbordes totalitarios de su marido. ¿Néstor hace todo lo que hace con o contra Cristina? El nivel de crispación de su discurso en Ezeiza tiene pocos antecedentes. Satanizó al campo responsabilizándolo absolutamente de todo. De los incendios, del humo, del desabastecimiento, de los intentos golpistas y hasta –ay, ay, ay– de la inflación. El contexto era de terror. Su anfitrión fue Alejandro Granados, un verdadero peso pesado en el fútbol de Tristán Suarez, que impuso que la casaca de ese club tuviera estampado el nombre de Carlos Menem y luego el lema “Cristina Presidenta”. Su parrilla –El Mangrullo– fue un lugar emblemático de las madrugadas de menemismo festivo. Granados fue “pejotista” pero ahora es “progresista”, porque se sumó al Proyecto K, aunque –nobleza obliga– justo cuando se estaban jugando minutos de descuento y el árbitro estaba por pitar el final del partido.
Del otro lado de la pantalla, señora, Hermes Binner, con su prudencia democrática habitual, también quiso ayudar al Gobierno nacional. Presentó un excelente plan agropecuario integral y dijo –para no irritar– que está “a favor de los reclamos del campo, pero que eso no significa estar en contra del Gobierno”. Y enseguida dio a conocer los verdaderos índices de inflación de la provincia, que cuadriplican los de Moreno. Fue un mensaje claro porque en la vida cotidiana el gobernador Binner ya registró varias cosas que lo alarman: fuerte caída en la recaudación de Santa Fe, suspensión de horas extras a los obreros de la fábricas de maquinaria agrícola y un parate fenomenal en el consumo y en la actividad comercial producto de los enfrentamientos con el campo. Pero hasta la prudencia de Binner tiene un límite. Ayer, en declaraciones a una radio rosarina, el gobernador socialista dijo: “Estoy preocupado, porque verdaderamente necesitamos que haya un solo presidente. A mí me tocó dejar la función e irme a mi casa. Cuando le entregué las llaves de la Municipalidad de Rosario al ingeniero Lifschitz fue un momento difícil en mi vida, pero así es la democracia. Hay que saber que en las funciones públicas uno tiene plazos y después hay que darles lugar a los que ganen las elecciones”.
Hasta el mismísmo Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia, les avisó a los Kirchner que estaban por chocar con el campo a cien kilómetros por hora. “No es bueno judicializar la protesta, esto lo debe resolver la política con diálogo y consensos”, dijo alguien por quien Cristina siente un gran respeto intelectual y moral. La pregunta de la hora es: ¿lo escucharán o también lo condenarán? O mejor dicho… ¿se escucharán o se condenarán? Es el abismo que existe entre la posibilidad de resucitar o suicidarse.
Por Alfredo Leuco
Perfil
Ya no queda lugar para las sutilezas. Si Néstor no estuviera casado con Cristina, diríamos que el ex presidente resolvió en estos últimos días tomar el poder por asalto, blanquear la situación y terminar con el doble comando. El discurso del jueves en Ezeiza pareció un grito desencajado que decía: “Acá mando yo”. Presuntamente se lo decía a los “golpistas” del campo pero –en realidad– se lo estaba diciendo a la madre de sus hijos. Así lo entendió Martín Lousteau, quien se sintió en medio de un chiquero institucional. La gravedad y la velocidad de la crisis obligan a sumar al análisis una palabra peligrosa: autogolpe. También una pregunta: ¿quién es el que desestabiliza las instituciones? Las intrigas y las imágenes de palacio mostraron esta semana a la Presidenta casi como un objeto de decoración. Fue protagonista de una miniserie en helicóptero sobrevolando el humo entrerriano con fugacidad y televisión, y se fotografió con la princesa Máxima y artistas populares como Pablo Echarri y Guillermo Francella. Mientras tanto, un ya escuálido Alberto Fernández trataba de explicar lo inexplicable y de anunciar acuerdos con el campo que –una vez más– serían decisiones unilaterales que no contribuyeron para solucionar el conflicto, sino al contrario.
Es probable que, tal como dice en sus discursos, el ex presidente quiera defender a Cristina. Si bien su irracional ansiedad le hace cometer errores a repetición, todavía se da cuenta de que en la suerte de ella está su suerte. Están juntos en el mismo barco. No se salvará uno sin el otro. Pero es tan fuerte el impacto de la enfermedad política que sufre que sólo atina a darle el abrazo del oso que protege pero que asfixia. Esa dolencia que afecta a Néstor Kirchner fue definida científicamente como “síndrome Hubris”. Es la palabra griega que hace referencia al héroe que después de ganar una batalla se emborracha con el éxito y eso le hace perder contacto con la realidad y, por lo tanto, entrar en un huracán de equivocaciones. En su libro In Sicknees and in Power, el doctor David Owen lo desarrolla después de haber estudiado durante 6 años el comportamiento cerebral de los líderes en varios países. La ventaja de Owen es que además de ser neurólogo fue ministro de Relaciones Exteriores de Inglaterra y fundó el Partido Social Demócrata luego de emigrar al laborismo. Cuando identifica los síntomas más habituales no se puede menos que pensar en el matrimonio presidencial. Owen habla de que en un momento de la evolución de su afección se creen invencibles y ven enemigos por todas partes. Por eso desprecian los consejos aún de su gente de mayor confianza.
Uno de los mayores pecados del kirchnerismo, desde Roberto Lavagna en adelante, fue haberse desprendido de todos aquellos colaboradores que les advirtieron de algún peligro. Ojo con la inflación y con el capitalismo de negocios para los amigos, les dijo Lavagna allá lejos y hace tiempo, cuando el fueguito recién había comenzado a arder. De diversas maneras le avisaron que por ese rumbo iban a chocar tanto Horacio Rossatti como Gustavo Beliz. O Sergio Acevedo y Luis Juez. Algunos advirtieron sobre el peligro de una economía que empezaba a hacer agua ahogando pobres y jubilados en el desierto del INDEK, otros tomaron distancia de la compulsión a los negocios negros que el poder concentra en pocas manos y muchos vienen advirtiendo el salvajismo de una metodología que humilla y maltrata y que –por lo tanto– genera odios y resentimientos.
Cada uno a su medida y armoniosamente se lo fueron diciendo. Y cada uno de esos mensajeros fueron prolijamente congelados o apartados del corazón del poder. Condenados a Siberia, como dijo Carlos Reutemann. O a escribir maravillas como Rafael Bielsa. O a ser retados públicamente por Kunkel por haber sido menemistas, como en el caso de Felipe Solá. O a cargar con el mote de mafiosos dignos de Francis Ford Coppola, como Eduardo Duhalde. En fin, la lista es muy larga. Martín Lousteau no será el último.
Entristece mucho la manera en que pulverizan cuadros políticos y técnicos de buen futuro, como lo era Lousteau, que no abundan en el Estado. Los consumen como cigarrillos. En un instante los convierten en humo y tiran la colilla a la basura. Antes apagan la brasita aplastándolos contra el suelo con la suela de su mocasín patagónico. Así, los más independientes y los mejores técnicos son reemplazados por los más sumisos. Para muestra basta un botón: hay que observar la degradación paulatina pero persistente en todo sentido que hubo desde Lavagna hasta Carlos Fernández.
Entre todos los desterrados al exilio, tal vez el más lúcido analista que tiene el peronismo fue premonitorio en este diario. Julio Bárbaro, quien se negó a practicar la obediencia debida para pasarle por encima a la libertad de prensa, se lo dijo a Jorge Fontevecchia en ese reportaje para guardar: “El problema de los Kirchner es psicológico, no ideológico”. Bárbaro plantea que los Kirchner se sienten parte de una gesta y que están en la Tierra para cumplir una misión. Y que el maltrato divide más que la discusión ideológica. Porque queda grabado en la memoria: ni olvido ni perdón.
Con una denominación más sociológica que médica, si el síndrome hubrístico no se trata deriva en lo que Owen llama “ideación megalomaníaca”, cuya primera señal es creerse insustituibles, únicos, dignos de una reelección eterna. Allí aparece la necesidad de construir obras faraónicas y con el tiempo aparece la versión más grave y paranoide: “todos están en contra de nosotros, todos nos envidian, todos nos quieren voltear”. Se encierran cada vez más. Se colocan una pesada armadura que los preserva de los cascotazos de la realidad pero que los convierte casi en autistas políticos. Sólo los detiene una gran derrota.
Los Kirchner todavía no llegaron a esos extremos pero van en ese camino. Hay mucha gente que se los dice de manera diplomática porque temen el castigo. Hasta el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, les pidió que se dejen ayudar.
Los gobernadores reclaman cada vez más libertad para poder atender las demandas del campo y para dejar de depender de la limosna coparticipativa que les tiran desde el poder central, si es que aplauden cuando tienen que aplaudir. Mario Das Neves lo marcó a fuego en su momento con el hachazo para Alberto Fernández. Ahora dijo que los problemas no se solucionan si primero no se los reconoce, y de paso les aumentó las retenciones a los casinos de Cristóbal López en la provincia. “No me gusta cuando veo los camiones de caudales que se llevan al norte nuestro dinero”, declaró a los medios locales. Quien quiera oír que oiga. Chubut no para, es el lema de su administración.
Los economistas más productivistas y amigos del Gobierno, como Lousteau o Peirano, ya no saben cómo hacer flamear la bandera del combate contra la inflación sin despertar la ira de los dragones. ¿Entenderán que la inflación es una brutal retención para los pobres? Otra vez el aviso de que van a chocar. Otra vez las acusaciones y la estigmatización contra los que quieren aportar de buena fe. “Quieren enfriar la economía para que los argentinos no consuman”, decodifica el ex presidente cuando en realidad le están diciendo que enfríe la inflación antes de que la inflación congele al Gobierno.
Pero no hay caso. No es posible saber con fina sintonía informativa si Cristina Fernandez celebra o sufre en carne propia los desbordes totalitarios de su marido. ¿Néstor hace todo lo que hace con o contra Cristina? El nivel de crispación de su discurso en Ezeiza tiene pocos antecedentes. Satanizó al campo responsabilizándolo absolutamente de todo. De los incendios, del humo, del desabastecimiento, de los intentos golpistas y hasta –ay, ay, ay– de la inflación. El contexto era de terror. Su anfitrión fue Alejandro Granados, un verdadero peso pesado en el fútbol de Tristán Suarez, que impuso que la casaca de ese club tuviera estampado el nombre de Carlos Menem y luego el lema “Cristina Presidenta”. Su parrilla –El Mangrullo– fue un lugar emblemático de las madrugadas de menemismo festivo. Granados fue “pejotista” pero ahora es “progresista”, porque se sumó al Proyecto K, aunque –nobleza obliga– justo cuando se estaban jugando minutos de descuento y el árbitro estaba por pitar el final del partido.
Del otro lado de la pantalla, señora, Hermes Binner, con su prudencia democrática habitual, también quiso ayudar al Gobierno nacional. Presentó un excelente plan agropecuario integral y dijo –para no irritar– que está “a favor de los reclamos del campo, pero que eso no significa estar en contra del Gobierno”. Y enseguida dio a conocer los verdaderos índices de inflación de la provincia, que cuadriplican los de Moreno. Fue un mensaje claro porque en la vida cotidiana el gobernador Binner ya registró varias cosas que lo alarman: fuerte caída en la recaudación de Santa Fe, suspensión de horas extras a los obreros de la fábricas de maquinaria agrícola y un parate fenomenal en el consumo y en la actividad comercial producto de los enfrentamientos con el campo. Pero hasta la prudencia de Binner tiene un límite. Ayer, en declaraciones a una radio rosarina, el gobernador socialista dijo: “Estoy preocupado, porque verdaderamente necesitamos que haya un solo presidente. A mí me tocó dejar la función e irme a mi casa. Cuando le entregué las llaves de la Municipalidad de Rosario al ingeniero Lifschitz fue un momento difícil en mi vida, pero así es la democracia. Hay que saber que en las funciones públicas uno tiene plazos y después hay que darles lugar a los que ganen las elecciones”.
Hasta el mismísmo Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia, les avisó a los Kirchner que estaban por chocar con el campo a cien kilómetros por hora. “No es bueno judicializar la protesta, esto lo debe resolver la política con diálogo y consensos”, dijo alguien por quien Cristina siente un gran respeto intelectual y moral. La pregunta de la hora es: ¿lo escucharán o también lo condenarán? O mejor dicho… ¿se escucharán o se condenarán? Es el abismo que existe entre la posibilidad de resucitar o suicidarse.
Por Alfredo Leuco
Perfil
viernes 25 de abril de 2008
De la periferia al centro
El "modelo" económico y social que el Gobierno defiende con énfasis militante, hasta involucrar a los medios de comunicación como responsables del deterioro de la popularidad en sus propias filas, supone la práctica continua del unitarismo fiscal y político
Cuando gobierna una mesa chica
La capacidad de comprensión de fenómenos conflictivos y la conveniencia y oportunidad de las medidas más relevantes del Gobierno parecen reducirse hoy, en la Argentina, a una pequeña célula político-administrativa dominada por no más de dos personas: la Presidenta de la Nación y su esposo, auxiliados de a ratos por colaboradores como el jefe de Gabinete o el funcionario a cargo de la Secretaría Legal y Técnica. Allí parece condensarse todo el capital intelectual del que dispone hoy el Estado en la Argentina. Una mesa demasiado chica para asuntos cada día más complejos.
El minifundio en commodities agrícolas es una receta para el fracaso
Miguel de Oromí Escalada
El minifundio en commodities agrícolas es una receta para el fracaso
Sin economías de escala no se pude competir en los mercados agrícolas. El rol del Estado debiera concentrarse en la infraestructura y en el respeto a las reglas de juego más que en promover el achicamiento de las explotaciones agropecuarias.
Tamaño del mercado La producción mundial conjunta del trigo, maíz y soja fue en el 2007 según la Secretaría de Agricultura de EEUU de 1600 millones de toneladas, una cifra casi imposible de comprender por lo enorme. De eso, nosotros produjimos 83 millones que es un 5.2%. Hace diez años estabamos en el 4%. Una buena noticia sin dudas. La causa principal : ¡!“el yuyito que crece solo”!!! y la segunda causa : ¡el desplazado por el yuyito!: ¡!el maíz!!, que aumentó sus rendimientos en un 80% gracias a que la soja le redujo las malezas que le quitaban la humedad. ¿No es verdad que se advierte el tamaño y la economías de escala con solo darles una mirada a estas cifras de enormes volúmenes? ¿Cómo producir y mover todo esto? ¡Es que no son flores Señora Cristina!! . Es importante la participación del capital y la tecnología de operadores grandes para que estos volúmenes fluyan a donde tienen que ir. La estrategia competitiva correcta es agrandarse Para seguir creciendo en este mercado - como vemos que lo venimos haciendo en los últimos diez años- hay que continuar ampliando nuestra aptitud competitiva y esto es ni más ni menos, que producir a un costo por tonelada por debajo del precio. Y el costo por tonelada bajo en un mercado tan enorme tiene que ver fundamentalmente con la escala o sea todo lo contrario al minifundio. Esto es casi una regla de oro de este mercado de antigua data. Hace 30 años estudiando el tema agrícola en un viaje en EEEUU recuerdo a un analista que sintetizó muy bien lo que todo el mundo trataba de hacer para competir y que era ” ¡agrándese o váyase!” ( get big or get out). Evidentemente lo que estoy diciendo es un sacrilegio en estos días de afición a ponerle crema chantilly a todo lo que sea chico. Pero, es así y felizmente no soy ni político ni gremialista. Intentar el crecimiento de un campesinado de minifundistas para producir eficientemente commodities es algo que no se ha visto que funcione nunca. De lo contrario, el campesinado de minifundistas tucumanos serían los más eficientes en producir caña de azúcar en el mundo y sabemos que no es así y lo que ha sufrido la República por la existencia de estos minifundios. Posiblemente la movida de los K de promover a los chicos - que no sabemos bien en qué consiste- apunta a crecer políticamente fomentando las divisiones (votame a mí porque te voy a defender del que te joroba que es él) o intentar no sé con qué éxito dividir al frente rural al mejor estilo K o sea a puro billetazo. Estoy convencido de que, de tener éxito la política de promover a que los chicos sigan siendo chicos, habremos adquirido una receta para el fracaso en términos de estrategia competitiva en commodities ya que no se podrán capturar como hasta hoy los ahorros de costos que permite la economías de escala.. Pienso al revés: creo que haría todo lo posible para que los chicos dejen de serlo. Seguro que el mejor camino es no hacer nada para diferenciarlos de los grandes y ciertamente no usar las retenciones para marcar la diferencia. En todo caso hay otros instrumentos algunos de los cuales ya existen como las tasas diferenciales del impuesto inmobiliario y a los caminos en muchas jurisdicciones. Es que si uno se fija, los chicos hacen ya de hecho pooles pequeños y medianos y venden o capitalizan sus servicios en los contratos más diversos. Están articulados en el nuevo sistema de producción agrícola que viene desde que se hace tanta agricultura con siembra directa. O sea se van agrandando todo lo que pueden que es, además de un sueño natural de todo empresario, el verdadero camino para tener una posición competitiva sustentable en un mercado de commodities. El mejor ejemplo es el teóricamente “chico” y carismático líder agropecurio, el Sr. de Angeli que maneja con su hermano una sociedad con 800 has. Una superficie que puede estar produciendo 2400 toneladas de soja una cifra casi cinco veces superior al límite establecido por el gobierno. A esta altura del partido no puedo dejar de hacer una disgresión y pensar en lo que va a ser la industria de hacerse el “chacarerito” para acceder a los beneficios de ser pequeño productor. Impacto de la escala en las reducciones de costos La escala está presente en todas las etapas de la producción, el transporte , la comercialización, el procesamiento y la exportación de los granos y permite: Impacto tranqueras adentro • Una mejor absorción de los costos fijos como las amortizaciones y los costos de capital de los equipos usados en la producción. Tractores, sembradoras, pulverizadoras y cosechadoras especialmente. Los campos más grandes sin alambrados permiten una mucho mayor eficiencia porque hay menos paradas y las tiradas son más largas. Y un país sin capital no puede permitirse sub- utilizar sus máquinarias. • Utilización de máquinas más grandes y eficientes por tonelada producida en el uso del gas oil. Un país en el medio de una crísis energética no puede darse el gusto de utilizar máquinas sub-optimas porque por un capricho no accede a una adecuada escala de producción • Menores gastos de administración de la empresa rural al diluirse en una mayor cantidad de toneladas. • Mejores costos de los insumos ya que la logística de su movimiento es más eficiente y económica y los gastos administrativos menores. • Menores riesgos climáticos al sembrar en distintas localidades como es el caso de los pooles. Mientras más chico es el predio más alto es el riesgo climático. Es posible que el mercado evolucione hacia formas mpas eficientes de lograr esto. • Menores fletes por contrataciones masivas y uso del ferrocarril en ciertos casos. • Menores fletes por tener más espaldas para no vender en el momento pico de la cosecha. Si todos fueran chicos y vendieran todos juntos los precios se desplomarían en plena cosecha y sería un caos logístico. • Menores gastos de comercialización porque las comisiones de los acopiadores es notorio que se reducen por el tamaño ya que ellos también tienen ahorros asociados a las órdenes de venta grandes. • Más acceso a la tecnología y al monitoreo técnico de los cultivos que pasan a tener un costo muy bajo precisamente por la dilución en más toneladas. Los grandes hacen punta al diversificar los riesgos. Los chicos los miran por encima del alambrado como acaba de declarar el tupamaro y ex secretario de Agricultura del Uruguay al referirse a los efectos beneficiosos de la inversión argentina (pooles y propietarios de cierto tamaño) sobe la productividad uruguaya. Pragmático el hombre a pesar de su pasado. Envidiable.. • Acceso a fuentes de capital a riesgo que no están disponibles si la empresa operativa no tiene cierto tamaño de manera de hacerla creíble, comercial, financiera y operativamente. Impacto de la escala tranqueras afuera • Todo lo que ocurre en las etapas ulteriores sigue este patrón: combate a los costos, operaciones cada vez más grandes y eficientes. • Los elevadores terminales cada vez más grandes, • los acopiadores buscan cada vez “girar” más veces su instalación, • los buques cada vez más grandes si lo permiten los mercados y los puertos • Mucha profesionalización en coordinar todo este enorme volumen . • Mercados a futuro ya sean físicos o a término cada vez más importantes y que son los que envían las señales de precios apropiadas para que estas enormes masas de cereales y oleaginosas fluyan eficientmente en el tiempo desde los campos hasta los exportadores y procesadores. El rol del Estado El rol del Estado no es incentivar a la reduccion o al aumento del tamaño. Ya el mercado se ocupará de eso. Pero el Estado se debe ocupar por remover cualquier factor que nos quite aptitud competitiva en un mercado muy difícil y riesgoso. O sea, el Estado debe ocuparse en mejorar la calidad de las reglas del juego y de la infraestructura que ningún privado puede producir por sí solo y que en este momento es desastrosa. Yo no sé porqué no se concentran en hacer lo que les corresponde y nadie puede hacer y cuando lo tengan bien hechito, se larguen a otras aventurasa. Pareciera que les aburre. Y por supuesto para poder competir es preciso que bajen el gasto público y consecuentemente los impuestos de manera que una carga menos gravosa permita asimilar la baja en los precios cuando vengan, o invertir, o ampliar el área productiva.. De lo contrario, se hace muy difícil competir con la mochila del Estado cuando muchos de nuestros competidores además subsidian la producción. Si el Estado está preocupado porque a la gente no le alcanza el dinero, tendrá que buscar mecanismos de subsidios tipo la Food Stamp de Estados Unidos para hacer llegar esas ayudas creando los impuestos correspondientes que debe aprobar el Congreso y pagar toda la comunidad como cualquier impuesto. En cambio, intentar convertir en minifundista a un productor chico es menoscabarlo y condenarlo al fracaso. En vez de que lo ayuden a permanecer chico, ese individuo necesita que lo dejen en paz para poder agrandarse y competir mejor.
© www.economiaparatodos.com.ar
El minifundio en commodities agrícolas es una receta para el fracaso
Sin economías de escala no se pude competir en los mercados agrícolas. El rol del Estado debiera concentrarse en la infraestructura y en el respeto a las reglas de juego más que en promover el achicamiento de las explotaciones agropecuarias.
Tamaño del mercado La producción mundial conjunta del trigo, maíz y soja fue en el 2007 según la Secretaría de Agricultura de EEUU de 1600 millones de toneladas, una cifra casi imposible de comprender por lo enorme. De eso, nosotros produjimos 83 millones que es un 5.2%. Hace diez años estabamos en el 4%. Una buena noticia sin dudas. La causa principal : ¡!“el yuyito que crece solo”!!! y la segunda causa : ¡el desplazado por el yuyito!: ¡!el maíz!!, que aumentó sus rendimientos en un 80% gracias a que la soja le redujo las malezas que le quitaban la humedad. ¿No es verdad que se advierte el tamaño y la economías de escala con solo darles una mirada a estas cifras de enormes volúmenes? ¿Cómo producir y mover todo esto? ¡Es que no son flores Señora Cristina!! . Es importante la participación del capital y la tecnología de operadores grandes para que estos volúmenes fluyan a donde tienen que ir. La estrategia competitiva correcta es agrandarse Para seguir creciendo en este mercado - como vemos que lo venimos haciendo en los últimos diez años- hay que continuar ampliando nuestra aptitud competitiva y esto es ni más ni menos, que producir a un costo por tonelada por debajo del precio. Y el costo por tonelada bajo en un mercado tan enorme tiene que ver fundamentalmente con la escala o sea todo lo contrario al minifundio. Esto es casi una regla de oro de este mercado de antigua data. Hace 30 años estudiando el tema agrícola en un viaje en EEEUU recuerdo a un analista que sintetizó muy bien lo que todo el mundo trataba de hacer para competir y que era ” ¡agrándese o váyase!” ( get big or get out). Evidentemente lo que estoy diciendo es un sacrilegio en estos días de afición a ponerle crema chantilly a todo lo que sea chico. Pero, es así y felizmente no soy ni político ni gremialista. Intentar el crecimiento de un campesinado de minifundistas para producir eficientemente commodities es algo que no se ha visto que funcione nunca. De lo contrario, el campesinado de minifundistas tucumanos serían los más eficientes en producir caña de azúcar en el mundo y sabemos que no es así y lo que ha sufrido la República por la existencia de estos minifundios. Posiblemente la movida de los K de promover a los chicos - que no sabemos bien en qué consiste- apunta a crecer políticamente fomentando las divisiones (votame a mí porque te voy a defender del que te joroba que es él) o intentar no sé con qué éxito dividir al frente rural al mejor estilo K o sea a puro billetazo. Estoy convencido de que, de tener éxito la política de promover a que los chicos sigan siendo chicos, habremos adquirido una receta para el fracaso en términos de estrategia competitiva en commodities ya que no se podrán capturar como hasta hoy los ahorros de costos que permite la economías de escala.. Pienso al revés: creo que haría todo lo posible para que los chicos dejen de serlo. Seguro que el mejor camino es no hacer nada para diferenciarlos de los grandes y ciertamente no usar las retenciones para marcar la diferencia. En todo caso hay otros instrumentos algunos de los cuales ya existen como las tasas diferenciales del impuesto inmobiliario y a los caminos en muchas jurisdicciones. Es que si uno se fija, los chicos hacen ya de hecho pooles pequeños y medianos y venden o capitalizan sus servicios en los contratos más diversos. Están articulados en el nuevo sistema de producción agrícola que viene desde que se hace tanta agricultura con siembra directa. O sea se van agrandando todo lo que pueden que es, además de un sueño natural de todo empresario, el verdadero camino para tener una posición competitiva sustentable en un mercado de commodities. El mejor ejemplo es el teóricamente “chico” y carismático líder agropecurio, el Sr. de Angeli que maneja con su hermano una sociedad con 800 has. Una superficie que puede estar produciendo 2400 toneladas de soja una cifra casi cinco veces superior al límite establecido por el gobierno. A esta altura del partido no puedo dejar de hacer una disgresión y pensar en lo que va a ser la industria de hacerse el “chacarerito” para acceder a los beneficios de ser pequeño productor. Impacto de la escala en las reducciones de costos La escala está presente en todas las etapas de la producción, el transporte , la comercialización, el procesamiento y la exportación de los granos y permite: Impacto tranqueras adentro • Una mejor absorción de los costos fijos como las amortizaciones y los costos de capital de los equipos usados en la producción. Tractores, sembradoras, pulverizadoras y cosechadoras especialmente. Los campos más grandes sin alambrados permiten una mucho mayor eficiencia porque hay menos paradas y las tiradas son más largas. Y un país sin capital no puede permitirse sub- utilizar sus máquinarias. • Utilización de máquinas más grandes y eficientes por tonelada producida en el uso del gas oil. Un país en el medio de una crísis energética no puede darse el gusto de utilizar máquinas sub-optimas porque por un capricho no accede a una adecuada escala de producción • Menores gastos de administración de la empresa rural al diluirse en una mayor cantidad de toneladas. • Mejores costos de los insumos ya que la logística de su movimiento es más eficiente y económica y los gastos administrativos menores. • Menores riesgos climáticos al sembrar en distintas localidades como es el caso de los pooles. Mientras más chico es el predio más alto es el riesgo climático. Es posible que el mercado evolucione hacia formas mpas eficientes de lograr esto. • Menores fletes por contrataciones masivas y uso del ferrocarril en ciertos casos. • Menores fletes por tener más espaldas para no vender en el momento pico de la cosecha. Si todos fueran chicos y vendieran todos juntos los precios se desplomarían en plena cosecha y sería un caos logístico. • Menores gastos de comercialización porque las comisiones de los acopiadores es notorio que se reducen por el tamaño ya que ellos también tienen ahorros asociados a las órdenes de venta grandes. • Más acceso a la tecnología y al monitoreo técnico de los cultivos que pasan a tener un costo muy bajo precisamente por la dilución en más toneladas. Los grandes hacen punta al diversificar los riesgos. Los chicos los miran por encima del alambrado como acaba de declarar el tupamaro y ex secretario de Agricultura del Uruguay al referirse a los efectos beneficiosos de la inversión argentina (pooles y propietarios de cierto tamaño) sobe la productividad uruguaya. Pragmático el hombre a pesar de su pasado. Envidiable.. • Acceso a fuentes de capital a riesgo que no están disponibles si la empresa operativa no tiene cierto tamaño de manera de hacerla creíble, comercial, financiera y operativamente. Impacto de la escala tranqueras afuera • Todo lo que ocurre en las etapas ulteriores sigue este patrón: combate a los costos, operaciones cada vez más grandes y eficientes. • Los elevadores terminales cada vez más grandes, • los acopiadores buscan cada vez “girar” más veces su instalación, • los buques cada vez más grandes si lo permiten los mercados y los puertos • Mucha profesionalización en coordinar todo este enorme volumen . • Mercados a futuro ya sean físicos o a término cada vez más importantes y que son los que envían las señales de precios apropiadas para que estas enormes masas de cereales y oleaginosas fluyan eficientmente en el tiempo desde los campos hasta los exportadores y procesadores. El rol del Estado El rol del Estado no es incentivar a la reduccion o al aumento del tamaño. Ya el mercado se ocupará de eso. Pero el Estado se debe ocupar por remover cualquier factor que nos quite aptitud competitiva en un mercado muy difícil y riesgoso. O sea, el Estado debe ocuparse en mejorar la calidad de las reglas del juego y de la infraestructura que ningún privado puede producir por sí solo y que en este momento es desastrosa. Yo no sé porqué no se concentran en hacer lo que les corresponde y nadie puede hacer y cuando lo tengan bien hechito, se larguen a otras aventurasa. Pareciera que les aburre. Y por supuesto para poder competir es preciso que bajen el gasto público y consecuentemente los impuestos de manera que una carga menos gravosa permita asimilar la baja en los precios cuando vengan, o invertir, o ampliar el área productiva.. De lo contrario, se hace muy difícil competir con la mochila del Estado cuando muchos de nuestros competidores además subsidian la producción. Si el Estado está preocupado porque a la gente no le alcanza el dinero, tendrá que buscar mecanismos de subsidios tipo la Food Stamp de Estados Unidos para hacer llegar esas ayudas creando los impuestos correspondientes que debe aprobar el Congreso y pagar toda la comunidad como cualquier impuesto. En cambio, intentar convertir en minifundista a un productor chico es menoscabarlo y condenarlo al fracaso. En vez de que lo ayuden a permanecer chico, ese individuo necesita que lo dejen en paz para poder agrandarse y competir mejor.
© www.economiaparatodos.com.ar
Una jugada peligrosa con el sello de Kirchner
La pregunta que queda por responder es cómo sigue el decurso de una crisis que amenaza con agravarse con el correr de los días. Sectores sociales importantes estaban ayer alarmados por versiones que circulaban con la liviandad del viento, seguramente interesadas, pero que volvían a poner en vilo a la sociedad.
La estrategia oficial frente al conflicto del campo
Hoy no escribo yo: El 16 de abril a las 14.42 recibí una carta de un amigo que vive en Estados Unidos y que tiene mejor información que todos nosotros.
Por Bernardo Neustadt
Como aquí siempre me piden saber, cómo va a terminar esto. Ahora se van a enterar de cosas que este amigo me comunicó. Me dijo hace 5 días que se van cumpliendo…
La estrategia oficial frente al conflicto del campo
Actualización de la Situación del Conflicto por el Campo
El gabinete de Crisis de cristina integrado principalmente por Kunkel, Parrili, los Fernández, Zaninni y Néstor, durante las reuniones de la noche, decidieron:
1. No ceder en nada a los reclamos del Campo por que apuestan a esperar el desgaste de la protesta, ya que a las 1500 se anunciara una serie de medidas para los pequeños productores orientado a dividirlos del resto y sacar gente de las rutas dejando a las entidades y grandes productores solos en la protesta, y convertirla en impopular, hostigadas con las Fuerzas Federales y la Ley de abastecimiento. También decidieron que Guillermo Moreno deberá iniciar mañana un proceso de ´control´ con inspectores cuyos blancos serán productores y mercados de Hacienda, ya presentó un plan alternativo de control popular que incluye, como lo hizo Chávez en Venezuela, el uso de para policiales o grupos que se formarán con personas seleccionadas de agrupaciones de piqueteros urbanos.
2. Proseguir con una campaña psicológica que amortigüe los efectos favorables que el movimiento del campo tiene en la Opinión Pública a través de comunicadores Sociales que, a esos efectos, manejen los siguientes ejes:
-Dislocar la articulación de los cortes planificados mediante la difusión de informaciones que aseguren que estarán integrados por poca gente dispuesta a retirarse, para tratar de influir sobre otros piquetes y ahora en la memoria para modificar la importancia del movimiento con miras al futuro.
-Utilizar la vieja estrategia de generar divisiones y enfrentamientos entre quienes apoyan al campo, definiéndolos como integrantes de una clase media acomodada, crear odio y división social de clases e intentar superar la realidad política indicativa de que el gobierno perdió el respaldo de las clases medias urbanas y rurales, en toda su gama e incluso en los niveles más populares.
-Mostrar a una Cristina más fuerte; ese fue otro de los objetivos de la concentración del Martes que también contó con una movilización masiva del Gremio de Camioneros. Este aspecto sufrirá algunas modificaciones pues la imagen que brindó el gobierno a través del mensaje presidencial, fue de debilidad e incapacidad para encontrar soluciones.
-Movilizar más piqueteros y exponerlos públicamente en actitudes que impidan mediante el miedo, la realización de cacerolazos. (Situación similar a Venezuela)
-Aislar al campo. Los integrantes del Gabinete de Crisis creen que el desabastecimiento logrará enardecer al primer y segundo Cordón de pobreza del Conurbano
3. Dar un ejemplo aleccionador al desafío del campo para evitar que otros sectores los imiten.
4. No disminuir la presión sobre los Gobernadores para que ninguno de ellos o algún político hable o capitalice la protesta para que los ruralitas no tengan referentes políticos.
5. La SIDE continúa con el desplazamiento de agentes a los principales centros de dirigentes agropecuarios para logra que se desborden en algún acto violento que justifique reprimir. A esos efectos ha preparado el Decreto de Estado de Emergencia, que se aplicaría ante el atisbo de un nuevo paro.
6. Son 16 los grupos movilizados en forma permanente de piqueteros de Federación de Tierra y Vivienda(D´ Elia), Barrios de Pie (Agrupación Chavista-Jorge Ceballos) y de MP 26 Evita (Pérsico) para que actúen en caso de que haya marchas o actos espontáneos.
7. Por primera vez el gobierno K utiliza un sistema que implementó la Secretaria de Inteligencia que controló más de 10.000 celulares pertenecientes a personas vinculadas con el conflicto del campo, mediante una técnica informática que depura las llamadas según palabras clave especialmente seleccionadas como, por ejemplo, Kirchner, maquinarias, camionetas) y las pasa a casi 100 operadores que realizan inteligencia sobre las mismas y resumen información On Line acerca de los movimientos y planes de los ruralistas.
El esquema para entender este conflicto consiste en apreciar que de acuerdo con el modelo que persigue Hugo Chávez, se busca contar con la clase media y alta y parte de las calases bajas a las que especialmente se desea movilizar y organizar.
Desde este punto de vista que tiene como pivote crear la sensación de que el gobierno no dará marcha atrás en las medidas adoptadas, el discurso de Cristina buscó demostrar que ejerce el poder y mantiene el apoyo de políticos, empresarios y sindicalistas. Si bien no fue agresivo como en otras oportunidades buscó perfilarlo como duro y le permitirá decir de aquí en adelante que fue tolerante y el campo No y que ´para salvar el interés de la parte del Pueblo perjudicado, deberá ser dura con los ruralistas´.
El nivel de violencia en que pueda derivar será lo que permita trazar un cuadro de situación que se anticipa como difícil pues la medición de varias consultoras de opinión que encargó el Gobierno, muestra a la opinión pública con un nivel de compromiso muy importante y favorable al campo.
Informar así es una misión desgraciada, responsable: EL MATRIMONIO.
Si nadie traiciona al campo, el 2 o el 25 de mayo, el gobierno verá fallecer su soberbia.
Por Bernardo Neustadt
Como aquí siempre me piden saber, cómo va a terminar esto. Ahora se van a enterar de cosas que este amigo me comunicó. Me dijo hace 5 días que se van cumpliendo…
La estrategia oficial frente al conflicto del campo
Actualización de la Situación del Conflicto por el Campo
El gabinete de Crisis de cristina integrado principalmente por Kunkel, Parrili, los Fernández, Zaninni y Néstor, durante las reuniones de la noche, decidieron:
1. No ceder en nada a los reclamos del Campo por que apuestan a esperar el desgaste de la protesta, ya que a las 1500 se anunciara una serie de medidas para los pequeños productores orientado a dividirlos del resto y sacar gente de las rutas dejando a las entidades y grandes productores solos en la protesta, y convertirla en impopular, hostigadas con las Fuerzas Federales y la Ley de abastecimiento. También decidieron que Guillermo Moreno deberá iniciar mañana un proceso de ´control´ con inspectores cuyos blancos serán productores y mercados de Hacienda, ya presentó un plan alternativo de control popular que incluye, como lo hizo Chávez en Venezuela, el uso de para policiales o grupos que se formarán con personas seleccionadas de agrupaciones de piqueteros urbanos.
2. Proseguir con una campaña psicológica que amortigüe los efectos favorables que el movimiento del campo tiene en la Opinión Pública a través de comunicadores Sociales que, a esos efectos, manejen los siguientes ejes:
-Dislocar la articulación de los cortes planificados mediante la difusión de informaciones que aseguren que estarán integrados por poca gente dispuesta a retirarse, para tratar de influir sobre otros piquetes y ahora en la memoria para modificar la importancia del movimiento con miras al futuro.
-Utilizar la vieja estrategia de generar divisiones y enfrentamientos entre quienes apoyan al campo, definiéndolos como integrantes de una clase media acomodada, crear odio y división social de clases e intentar superar la realidad política indicativa de que el gobierno perdió el respaldo de las clases medias urbanas y rurales, en toda su gama e incluso en los niveles más populares.
-Mostrar a una Cristina más fuerte; ese fue otro de los objetivos de la concentración del Martes que también contó con una movilización masiva del Gremio de Camioneros. Este aspecto sufrirá algunas modificaciones pues la imagen que brindó el gobierno a través del mensaje presidencial, fue de debilidad e incapacidad para encontrar soluciones.
-Movilizar más piqueteros y exponerlos públicamente en actitudes que impidan mediante el miedo, la realización de cacerolazos. (Situación similar a Venezuela)
-Aislar al campo. Los integrantes del Gabinete de Crisis creen que el desabastecimiento logrará enardecer al primer y segundo Cordón de pobreza del Conurbano
3. Dar un ejemplo aleccionador al desafío del campo para evitar que otros sectores los imiten.
4. No disminuir la presión sobre los Gobernadores para que ninguno de ellos o algún político hable o capitalice la protesta para que los ruralitas no tengan referentes políticos.
5. La SIDE continúa con el desplazamiento de agentes a los principales centros de dirigentes agropecuarios para logra que se desborden en algún acto violento que justifique reprimir. A esos efectos ha preparado el Decreto de Estado de Emergencia, que se aplicaría ante el atisbo de un nuevo paro.
6. Son 16 los grupos movilizados en forma permanente de piqueteros de Federación de Tierra y Vivienda(D´ Elia), Barrios de Pie (Agrupación Chavista-Jorge Ceballos) y de MP 26 Evita (Pérsico) para que actúen en caso de que haya marchas o actos espontáneos.
7. Por primera vez el gobierno K utiliza un sistema que implementó la Secretaria de Inteligencia que controló más de 10.000 celulares pertenecientes a personas vinculadas con el conflicto del campo, mediante una técnica informática que depura las llamadas según palabras clave especialmente seleccionadas como, por ejemplo, Kirchner, maquinarias, camionetas) y las pasa a casi 100 operadores que realizan inteligencia sobre las mismas y resumen información On Line acerca de los movimientos y planes de los ruralistas.
El esquema para entender este conflicto consiste en apreciar que de acuerdo con el modelo que persigue Hugo Chávez, se busca contar con la clase media y alta y parte de las calases bajas a las que especialmente se desea movilizar y organizar.
Desde este punto de vista que tiene como pivote crear la sensación de que el gobierno no dará marcha atrás en las medidas adoptadas, el discurso de Cristina buscó demostrar que ejerce el poder y mantiene el apoyo de políticos, empresarios y sindicalistas. Si bien no fue agresivo como en otras oportunidades buscó perfilarlo como duro y le permitirá decir de aquí en adelante que fue tolerante y el campo No y que ´para salvar el interés de la parte del Pueblo perjudicado, deberá ser dura con los ruralistas´.
El nivel de violencia en que pueda derivar será lo que permita trazar un cuadro de situación que se anticipa como difícil pues la medición de varias consultoras de opinión que encargó el Gobierno, muestra a la opinión pública con un nivel de compromiso muy importante y favorable al campo.
Informar así es una misión desgraciada, responsable: EL MATRIMONIO.
Si nadie traiciona al campo, el 2 o el 25 de mayo, el gobierno verá fallecer su soberbia.
¿Cuál es el poder real y efectivo con el que cuentan los KIRCHNER a la hora de una nueva y cada vez más posible reacción popular…?
Por Diego Badulanne *
Se hace cada vez más común escuchar entre la gente, desde el microcentro porteño hasta la provincia más alejada de la Capital Federal, la posibilidad de un nuevo planteamiento popular en contra del Gobierno kirchnerista, igual o parecido, o tal vez mucho más fuerte que el manifestado hace algunas semanas, en ocasión del reclamo de los productores rurales, el que fuera acompañado por importantes grupos urbanos.
Especialmente esta posibilidad cobra fuerza, en la medida en que desde la Casa Rosada y sus satélites gubernamentales (léase Puerto Madero, Olivos y un par de oficinas “camufladas” en la city porteña) se persista en la virtual inexistencia o paralización de planes dirigidos a cuestiones que tengan que ver con la Producción, con la Seguridad, con el crecimiento firme y genuino de la Economía, y con medidas que alienten la inversión extranjera, entre otras situaciones que no se manifiestan en el actual Gobierno, el que aparentemente sólo sigue preocupado por su supervivencia, a cualquier costo, el de la mentira y el atropello incluidos.
Hay, innegablemente, una percepción de posibles nuevas reacciones, y a corto plazo, de parte de una fracción importante de la comunidad. Están los que dicen que la actual situación ya se ha tornado insostenible, y que un nuevo pronunciamiento de parte de la gente, se haría inevitable. No es ninguna primicia lo dicho, por cierto, cualquiera puede percibirlo en el ámbito que sea, donde se desenvuelva. Los medios en general, también se están mostrando razonables en el sentido de no ocultar la realidad que asfixia al Gobierno, aunque todavía algunos se cuidan de no “anticipar” momentos muy difíciles.
No obstante, el fantasma del helicóptero partiendo de la terraza de la sede gubernamental ubicada frente a la Plaza de Mayo, sobrevuela no sólo el aire existente sobre el techo de la misma, sino también la imaginación de la gente. Aunque con una salvedad: hay gran coincidencia en creer que los KIRCHNER no se irán, -si vuelve a darse la misma situación que se manifestó en el 2001-, con la misma facilidad con la que en su momento lo hizo FERNANDO de la RÚA. Los KIRCHNER presentarán batalla, se dice, y de allí en más, todo lo que se imagine, piense o diga, corre por cuenta de quien lo haga. Hay varios matices en este tipo de versiones, aunque confluyen en el hecho de que puede haber enfrentamientos duros.
¿Entre quienes?:
Lo que está sucediendo, este clima tenso que podría habilitar las reacciones anunciadas, tiene, en cierta forma, algo de inédito, condición dada por el hecho de que no habría impulsores organizados desde sectores visibles, corporativos empresarios, grupos políticos, Estados extranjeros, o cualquier otro tipo de reunión de fuerzas imaginable, para hacer caer al actual Gobierno. No se estaría manifestando esta situación, hoy en la Argentina. El desprestigio creciente del Gobierno se está dando espontáneamente, por su propia “conspiración”, por poner un nombre que utiliza frecuentemente el mismo Gobierno, cuando quiere buscar las culpas fuera del mismo.
La caída de FERNANDO de la RÚA, desde algunos días antes que se produjera, estaba “cantada”, y hasta se hablaba con insistencia, de los promotores, los que luego fueron acusados por el propio ex Presidente, cuando él también habló de una especie de conspiración en su contra.
Pero ahora sería, en todo caso, la “conspiración” de la torpeza y de la necedad, y hay hasta quienes incluyen a la enfermedad (se interpreta que hay alusión a algún tipo de traba psicológica de parte de los KIRCHNER y de los pocos que los rodean, como para entender lo que verdaderamente está sucediendo).
¿Cómo se desarrollaría en el actual caso, si así se diera, un pedido popular de “que se vayan todos …”?:
Es común escuchar, como ya quedó dicho, que ni NÉSTOR ni CRISTINA KIRCHNER abandonarán la Casa Rosada desde los techos en un helicóptero. Quienes hablan del actual empeoramiento de la situación para el matrimonio presidencial, dicen que si los KIRCHNER se vieran acorralados, activarán su ejército de mercenarios que ya tuvo participación en hechos recientes en la Plaza de Mayo. Y que la gente no accederá a ese lugar, por temor a dichos grupos, los que presumiblemente ahora actuarían armados y de la manera más violenta posible, con el fin de ahuyentar a los que integren las protestas.
Esta posibilidad no se descarta, pues tanto para los KIRCHNER como para muchos de quienes los rodean, lo que está en juego es, como mínimo, la libertad personal, no descartándose otro tipo de contratiempos, tales como juicios interminables, algunos de los cuales ya están comenzados, contra ellos y sus funcionarios más allegados.
No faltan tampoco los analistas que consideran que, en caso de un planteamiento popular, les será difícil a los KIRCHNER conseguir quien los defienda, porque están muy frescos todavía, los recuerdos de quienes en la misma Plaza de Mayo reprimieron intentando defender a FERNANDO de la RÚA. Además, -dicen-, no hay animosidad entre los integrantes de las Fuerzas de Seguridad (a las Fuerzas Armadas ni se las menciona), como para enfrentar cualquier tipo de protesta.
Los integrantes de la Gendarmería o de la Prefectura, y de las Policías provinciales, viven o provienen de pueblos y ciudades del interior, a las cuales no podrían volver si aparecen reprimiendo duramente contra sus propios vecinos, esto es, en el caso de que se envíe a atacar a los que hoy están amenazando con volver a las rutas, dentro de las protestas provenientes del sector ruralista.
Por otra parte, ya bien lo saben en el Gobierno, que sería un verdadero desastre intentar reprimir los “piquetes” de productores en las rutas, por lo mismo que dijo ALFREDO DE ANGELIS, referido a la posibilidad de que los hombres del campo estén armados, y que le ha valido una investigación pedida por un Fiscal, el mismo Fiscal que no escuchó ni se enteró, pareciera ser, de las amenazas contra los “blancos” y los que viven en la zona Norte, que profirió LUIS D´ELÍA. Estas amenazas tampoco habrían sido escuchadas por las autoridades del INADI, que otra actitud, muy distinta, hubieran tenido ante cualquier otro tipo de amenaza que pusiera en riesgo la seguridad de los políticos o sus amigos.
En el Gobierno supieron, especialmente ANÍBAL FERNÁNDEZ, que los que ocuparon las rutas estaban preparados para pelear. Y lo sabe FERNÁNDEZ, porque cuando mandó a “patotear” a los hombres de MOYANO y a la Gendarmería, estos mismos le dijeron lo que realmente estaba pasando, y que “no se querían meter en líos”.
Los hombres de campo normalmente no son fáciles de atemorizar. La propia actividad, la dureza de la misma, el constante riesgo que asumen con sus inversiones y su trabajo, los hace muy diferentes a las fuerzas de choque que mantiene el Gobierno, compuesta casi siempre por vagos e inescrupulosos. Esta misma condición moral de los que defienden al Gobierno los hace endebles a la hora de enfrentarse a verdaderos desafíos.
También hay observadores que minimizan el peligro que pueden representar los D´ELÍA y PÉRSICO, entre otros pocos, pues dicen que en tren de considerar a estas fuerzas armadas por el Gobierno, es fácil distinguir que ante cada intervención de las mismas, han sido sólo una treintena de individuos los muy agresivos, ante una masa considerable que permanece prácticamente abúlica, adormecida por el alcohol y la inactividad de sus vidas. Los planes asistenciales que reciben no los motivan como para de pronto tener que golpear a otras personas.
E imaginar, para cerrar el párrafo anterior, la posibilidad de que salgan a pelear para defender al Gobierno, hombres presuntamente provenientes de Venezuela y Cuba, como algunos temen, sería volar muy alto, todavía. CHÁVEZ necesita todo lo que ande por el mundo que pueda sostenerlo a él mismo, en los próximos tiempos.
Podrían agregarse algunos comentarios más acerca de la realidad que hoy está viviendo el país, pero la mayoría de los ciudadanos cuentan con suficiente información y además con el “olfato” que da la experiencia de haber vivido en la Argentina tantos episodios parecidos.
Podría decirse, para concluir, que está instalada la idea en la gente, en general, que se está muy cerca de momentos decisivos para el actual Gobierno, tanto es así, que la preocupación ahora comienza a manifestarse en el sentido de qué es lo que vendrá después …
* Seudónimo utilizado para ENFOQUES POSITIVOS, por un experimentado analista social y político con dilatada trayectoria de trabajo en medios extranjeros.
Se hace cada vez más común escuchar entre la gente, desde el microcentro porteño hasta la provincia más alejada de la Capital Federal, la posibilidad de un nuevo planteamiento popular en contra del Gobierno kirchnerista, igual o parecido, o tal vez mucho más fuerte que el manifestado hace algunas semanas, en ocasión del reclamo de los productores rurales, el que fuera acompañado por importantes grupos urbanos.
Especialmente esta posibilidad cobra fuerza, en la medida en que desde la Casa Rosada y sus satélites gubernamentales (léase Puerto Madero, Olivos y un par de oficinas “camufladas” en la city porteña) se persista en la virtual inexistencia o paralización de planes dirigidos a cuestiones que tengan que ver con la Producción, con la Seguridad, con el crecimiento firme y genuino de la Economía, y con medidas que alienten la inversión extranjera, entre otras situaciones que no se manifiestan en el actual Gobierno, el que aparentemente sólo sigue preocupado por su supervivencia, a cualquier costo, el de la mentira y el atropello incluidos.
Hay, innegablemente, una percepción de posibles nuevas reacciones, y a corto plazo, de parte de una fracción importante de la comunidad. Están los que dicen que la actual situación ya se ha tornado insostenible, y que un nuevo pronunciamiento de parte de la gente, se haría inevitable. No es ninguna primicia lo dicho, por cierto, cualquiera puede percibirlo en el ámbito que sea, donde se desenvuelva. Los medios en general, también se están mostrando razonables en el sentido de no ocultar la realidad que asfixia al Gobierno, aunque todavía algunos se cuidan de no “anticipar” momentos muy difíciles.
No obstante, el fantasma del helicóptero partiendo de la terraza de la sede gubernamental ubicada frente a la Plaza de Mayo, sobrevuela no sólo el aire existente sobre el techo de la misma, sino también la imaginación de la gente. Aunque con una salvedad: hay gran coincidencia en creer que los KIRCHNER no se irán, -si vuelve a darse la misma situación que se manifestó en el 2001-, con la misma facilidad con la que en su momento lo hizo FERNANDO de la RÚA. Los KIRCHNER presentarán batalla, se dice, y de allí en más, todo lo que se imagine, piense o diga, corre por cuenta de quien lo haga. Hay varios matices en este tipo de versiones, aunque confluyen en el hecho de que puede haber enfrentamientos duros.
¿Entre quienes?:
Lo que está sucediendo, este clima tenso que podría habilitar las reacciones anunciadas, tiene, en cierta forma, algo de inédito, condición dada por el hecho de que no habría impulsores organizados desde sectores visibles, corporativos empresarios, grupos políticos, Estados extranjeros, o cualquier otro tipo de reunión de fuerzas imaginable, para hacer caer al actual Gobierno. No se estaría manifestando esta situación, hoy en la Argentina. El desprestigio creciente del Gobierno se está dando espontáneamente, por su propia “conspiración”, por poner un nombre que utiliza frecuentemente el mismo Gobierno, cuando quiere buscar las culpas fuera del mismo.
La caída de FERNANDO de la RÚA, desde algunos días antes que se produjera, estaba “cantada”, y hasta se hablaba con insistencia, de los promotores, los que luego fueron acusados por el propio ex Presidente, cuando él también habló de una especie de conspiración en su contra.
Pero ahora sería, en todo caso, la “conspiración” de la torpeza y de la necedad, y hay hasta quienes incluyen a la enfermedad (se interpreta que hay alusión a algún tipo de traba psicológica de parte de los KIRCHNER y de los pocos que los rodean, como para entender lo que verdaderamente está sucediendo).
¿Cómo se desarrollaría en el actual caso, si así se diera, un pedido popular de “que se vayan todos …”?:
Es común escuchar, como ya quedó dicho, que ni NÉSTOR ni CRISTINA KIRCHNER abandonarán la Casa Rosada desde los techos en un helicóptero. Quienes hablan del actual empeoramiento de la situación para el matrimonio presidencial, dicen que si los KIRCHNER se vieran acorralados, activarán su ejército de mercenarios que ya tuvo participación en hechos recientes en la Plaza de Mayo. Y que la gente no accederá a ese lugar, por temor a dichos grupos, los que presumiblemente ahora actuarían armados y de la manera más violenta posible, con el fin de ahuyentar a los que integren las protestas.
Esta posibilidad no se descarta, pues tanto para los KIRCHNER como para muchos de quienes los rodean, lo que está en juego es, como mínimo, la libertad personal, no descartándose otro tipo de contratiempos, tales como juicios interminables, algunos de los cuales ya están comenzados, contra ellos y sus funcionarios más allegados.
No faltan tampoco los analistas que consideran que, en caso de un planteamiento popular, les será difícil a los KIRCHNER conseguir quien los defienda, porque están muy frescos todavía, los recuerdos de quienes en la misma Plaza de Mayo reprimieron intentando defender a FERNANDO de la RÚA. Además, -dicen-, no hay animosidad entre los integrantes de las Fuerzas de Seguridad (a las Fuerzas Armadas ni se las menciona), como para enfrentar cualquier tipo de protesta.
Los integrantes de la Gendarmería o de la Prefectura, y de las Policías provinciales, viven o provienen de pueblos y ciudades del interior, a las cuales no podrían volver si aparecen reprimiendo duramente contra sus propios vecinos, esto es, en el caso de que se envíe a atacar a los que hoy están amenazando con volver a las rutas, dentro de las protestas provenientes del sector ruralista.
Por otra parte, ya bien lo saben en el Gobierno, que sería un verdadero desastre intentar reprimir los “piquetes” de productores en las rutas, por lo mismo que dijo ALFREDO DE ANGELIS, referido a la posibilidad de que los hombres del campo estén armados, y que le ha valido una investigación pedida por un Fiscal, el mismo Fiscal que no escuchó ni se enteró, pareciera ser, de las amenazas contra los “blancos” y los que viven en la zona Norte, que profirió LUIS D´ELÍA. Estas amenazas tampoco habrían sido escuchadas por las autoridades del INADI, que otra actitud, muy distinta, hubieran tenido ante cualquier otro tipo de amenaza que pusiera en riesgo la seguridad de los políticos o sus amigos.
En el Gobierno supieron, especialmente ANÍBAL FERNÁNDEZ, que los que ocuparon las rutas estaban preparados para pelear. Y lo sabe FERNÁNDEZ, porque cuando mandó a “patotear” a los hombres de MOYANO y a la Gendarmería, estos mismos le dijeron lo que realmente estaba pasando, y que “no se querían meter en líos”.
Los hombres de campo normalmente no son fáciles de atemorizar. La propia actividad, la dureza de la misma, el constante riesgo que asumen con sus inversiones y su trabajo, los hace muy diferentes a las fuerzas de choque que mantiene el Gobierno, compuesta casi siempre por vagos e inescrupulosos. Esta misma condición moral de los que defienden al Gobierno los hace endebles a la hora de enfrentarse a verdaderos desafíos.
También hay observadores que minimizan el peligro que pueden representar los D´ELÍA y PÉRSICO, entre otros pocos, pues dicen que en tren de considerar a estas fuerzas armadas por el Gobierno, es fácil distinguir que ante cada intervención de las mismas, han sido sólo una treintena de individuos los muy agresivos, ante una masa considerable que permanece prácticamente abúlica, adormecida por el alcohol y la inactividad de sus vidas. Los planes asistenciales que reciben no los motivan como para de pronto tener que golpear a otras personas.
E imaginar, para cerrar el párrafo anterior, la posibilidad de que salgan a pelear para defender al Gobierno, hombres presuntamente provenientes de Venezuela y Cuba, como algunos temen, sería volar muy alto, todavía. CHÁVEZ necesita todo lo que ande por el mundo que pueda sostenerlo a él mismo, en los próximos tiempos.
Podrían agregarse algunos comentarios más acerca de la realidad que hoy está viviendo el país, pero la mayoría de los ciudadanos cuentan con suficiente información y además con el “olfato” que da la experiencia de haber vivido en la Argentina tantos episodios parecidos.
Podría decirse, para concluir, que está instalada la idea en la gente, en general, que se está muy cerca de momentos decisivos para el actual Gobierno, tanto es así, que la preocupación ahora comienza a manifestarse en el sentido de qué es lo que vendrá después …
* Seudónimo utilizado para ENFOQUES POSITIVOS, por un experimentado analista social y político con dilatada trayectoria de trabajo en medios extranjeros.
"Estamos en manos de un irracional"
Carrió: "Estamos en manos de un irracional"La titular de la CC destacó que la renuncia del ministro de Economía "significa que Néstor Kirchner redobla la apuesta de la confrontación".
Perfil.com 25/4/200810:10hs
Con su claridad y verborragia habitual, Elisa Carrió opinó anoche que la salida de Martín Lousteau del Palacio de Hacienda "en el sentido morenista del tiempo, en el sentido de Moreno y de Kirchner, no son buenas noticias para la Nación, no es una buena noticia ni para los inversores extranjeros, ni para el campo, ni para el pueblo en general". "Esto se va a ver con el correr de los días", profetizó Lilita, apuntando que la llegada de Carlos Fernández a Hacienda se debió "a que varios de los economistas que llamaron contestaron que asumían si se iba Guillermo Moreno" Un rato más tarde, ya en diálogo con TN, la titular de la Coalición Cívica consideró que con el discurso de Kirchner por la tarde de ayer, y la posterior baja de pulgar a Lousteau, "Kirchner ha decidido redoblar la apuesta de la confrontación, con más Moreno y más dureza a los sectores que se opongan a su manejo económico y político, y con esa decisión no vacila en poner en riesgo a la Nación". "Estamos en manos de un irracional", señaló Carrió señalando al ex Presidente, considerando que "con este cuadro de situación "Kirchner provoca un gravísimo daño a la gestión de su esposa, a la que deja virtualmente vacía de poder". "Por eso llamo a todos los argentinos a la no violencia, especialmente al campo, porque hay que trabajar por la pacificación en los difíciles momentos que vienen", concluyó la dirigente opositora.
Perfil.com 25/4/200810:10hs
Con su claridad y verborragia habitual, Elisa Carrió opinó anoche que la salida de Martín Lousteau del Palacio de Hacienda "en el sentido morenista del tiempo, en el sentido de Moreno y de Kirchner, no son buenas noticias para la Nación, no es una buena noticia ni para los inversores extranjeros, ni para el campo, ni para el pueblo en general". "Esto se va a ver con el correr de los días", profetizó Lilita, apuntando que la llegada de Carlos Fernández a Hacienda se debió "a que varios de los economistas que llamaron contestaron que asumían si se iba Guillermo Moreno" Un rato más tarde, ya en diálogo con TN, la titular de la Coalición Cívica consideró que con el discurso de Kirchner por la tarde de ayer, y la posterior baja de pulgar a Lousteau, "Kirchner ha decidido redoblar la apuesta de la confrontación, con más Moreno y más dureza a los sectores que se opongan a su manejo económico y político, y con esa decisión no vacila en poner en riesgo a la Nación". "Estamos en manos de un irracional", señaló Carrió señalando al ex Presidente, considerando que "con este cuadro de situación "Kirchner provoca un gravísimo daño a la gestión de su esposa, a la que deja virtualmente vacía de poder". "Por eso llamo a todos los argentinos a la no violencia, especialmente al campo, porque hay que trabajar por la pacificación en los difíciles momentos que vienen", concluyó la dirigente opositora.
jueves 24 de abril de 2008
Empecemos por el principio
Empecemos por el principio.
La violencia es un fenómeno detestable. Genera rechazo, pero mucho más aún cuando ésta se manifiesta en niños o adolescentes. Abundan en estos tiempos noticias que nos hablan de violencia infantil y escolar.
Los seres humanos solemos pretender mirar al costado cuando de responsabilidades se trata. Es por eso que para describir aberrantes hechos que ocurren a diario con el indeseable protagonismo de jóvenes y niños, se recurre a argumentos muy ingenuos que gozan de una extraña aceptación general en la sociedad.
Uno de los responsables preferidos suele ser el consumismo y la globalización. Atribuirle a fenómenos sociales y económicos, a los deseos de progreso, al interés por poseer bienes o sumarse a modas circunstanciales supone una simplificación tan burda como inexacta. Esta preferencia por usar esta línea argumental tiene que ver más bien con aquellos que juzgan todo con el cristal de la ideología que los obsesiona. Todos los problemas de la sociedad tienen estrecha relación con ello y son invariablemente la consecuencia del sistema económico que detestan, del mercado, del capitalismo y de cuanto ícono simplificado pueda describir esa forma de vida que han decidido combatir.
Otro argumento siempre presente tiene que ver con el comportamiento de los medios de comunicación, especialmente de la televisión. La difusión de noticias cargadas de violencia, la emisión de contenidos de este tipo, promueven, según esta simplista mirada, la violencia infantil. El alcohol, las drogas y cuanta adicción se nos ocurra, se lleva otra parte relevante de la explicación.
Todos estos diagnósticos, derivan irremediablemente en exigir más controles por parte del Estado, para que eviten la venta de bebidas alcohólicas, solicitando la profundización de la lucha contra el narcotráfico, una mayor presencia policial y un Gobierno omnipresente, preventivo y vigilante que nos garantice que estos males no nos afectaran en momento alguno.
Esta forma de razonar la vida, que se aplica a buena parte de las cosas que nos pasan a diario, busca responsables por fuera de nosotros. Pretende encontrar enemigos de gran envergadura, preferentemente intereses económicos, que amparados en su poder justificarían sus permanentes triunfos, llevando así a nuestros hijos por el mal camino.
Esta conducta autista, nos libera. Evita que seamos nosotros los responsables del problema. Esta teoría, después de todo, explica porqué los medios, la globalización, las drogas, el Estado, la Escuela, la Policía, el alcohol, el mercado, son enemigos demasiado poderosos para que nosotros, los padres, podamos hacer algo al respecto.
Así las cosas, exigimos que los demás actúen por nosotros, mientras nos llenamos la boca criticando todo cuanto nos rodea. Mientras tanto no podemos explicar porqué nos cuesta tanto dialogar e interpretar a esta generación de niños y adolescentes.
Somos los padres y no otros los responsables. Es la familia el ámbito donde se juega el partido. Es en los valores transmitidos y aprendidos donde se define la cuestión. Es cierto que no hay manuales para padres, que no sabemos cómo educar a nuestros hijos y que mucho menos existen recetas y fórmulas mágicas que resuelvan el asunto.
Pero tal vez sí valga la pena recorrer algunos caminos más seguros. Por superficial que parezca, el amor, el diálogo, la tolerancia, la paciencia, la comprensión absoluta y el intento por entender más que por imponer, pueda servir como guía y orientación. Los padres, muchas veces, no sabemos cómo abordar a nuestros hijos. Resulta difícil establecer diálogos profundos, pero tampoco fue menos sencillo lo que les tocó en suerte a nuestros padres y abuelos.
Nadie puede desconocer que el mundo hoy nos plantea nuevos peligros y desafíos. Cierto es también que los padres tropezamos con innumerables dificultades para encontrar espacios que posibiliten tender puentes para la construcción de una relación sólida con nuestros hijos. El trabajo, el deseo de progreso asociado a ofrecer a nuestros hijos mejores oportunidades, son parte de la naturaleza humana y no hay porqué renegar de ello. En todo caso, cabe hacerse la autocrítica, para saber exactamente qué nos impide resolver esta ecuación.
Mucho se ha hablado de la ausencia de modelos. Los códigos de los adultos se trasladan a los jóvenes irremediablemente. El tirar la pelota afuera, el desresponsabilizarnos de lo que sucede, no nos acerca a la solución del problema. Nosotros estamos convocados a ser los modelos de nuestros hijos. Nosotros y no otros. Debemos aceptar esa indelegable responsabilidad. Lo que no transmitimos con el ejemplo mal podemos exigirles. Comunicar conceptos positivos, predicar con amor, hacer un culto de la amistad, intentar ser íntegros, honestos y trabajadores es la tarea. El hombre en su esencia alberga virtudes y defectos. La labor de desarrollar las primeras y minimizar las últimas es la lucha misma por convertirnos en el ejemplo más concreto para nuestros hijos.
Si sólo transmitimos sentimientos negativos y mostramos cotidianamente lo peor de nosotros mismos, pues las consecuencias estarán a la vista.
El "ojo por ojo, diente por diente", la venganza, la revancha el rencor, el odio, la mezquindad, la envidia, la infamia, son sólo una breve lista de las formas negativas de comunicarnos.
Somos la fuente de valores para nuestros hijos. La sociedad es lo que cada uno de nosotros hace en sus hogares. Tenemos la sociedad que nosotros mismos supimos construir. Cuando sólo nos enfocamos en nuestras frustraciones, en los sentimientos negativos más profundos, y vomitamos odio, intolerancia, baja autoestima, abulia, malicia e indignidad, no debemos esperar otra cosa que lo que nos pasa.
No hay fórmulas, está claro. Pero algo es evidente. El camino no es buscar responsables afuera. Ni la televisión, ni los gobiernos, ni la economía, ni mucho menos la globalización y los fantasmas de la droga, el alcohol y cada una de las adicciones, son suficientes para doblegar a nuestros hijos cuando ellos están llenos de amor, e inundados de padres que "trabajan" para que ellos sean mejores.
Se le atribuye a un proverbio chino esta afirmación: "Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa." Tal vez este sea el camino que debamos recorrer los padres para empezar a revertir esta historia llena de violencia escolar y juvenil. No reclamemos a otros. Empecemos por el principio.
Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783 – 15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina
La violencia es un fenómeno detestable. Genera rechazo, pero mucho más aún cuando ésta se manifiesta en niños o adolescentes. Abundan en estos tiempos noticias que nos hablan de violencia infantil y escolar.
Los seres humanos solemos pretender mirar al costado cuando de responsabilidades se trata. Es por eso que para describir aberrantes hechos que ocurren a diario con el indeseable protagonismo de jóvenes y niños, se recurre a argumentos muy ingenuos que gozan de una extraña aceptación general en la sociedad.
Uno de los responsables preferidos suele ser el consumismo y la globalización. Atribuirle a fenómenos sociales y económicos, a los deseos de progreso, al interés por poseer bienes o sumarse a modas circunstanciales supone una simplificación tan burda como inexacta. Esta preferencia por usar esta línea argumental tiene que ver más bien con aquellos que juzgan todo con el cristal de la ideología que los obsesiona. Todos los problemas de la sociedad tienen estrecha relación con ello y son invariablemente la consecuencia del sistema económico que detestan, del mercado, del capitalismo y de cuanto ícono simplificado pueda describir esa forma de vida que han decidido combatir.
Otro argumento siempre presente tiene que ver con el comportamiento de los medios de comunicación, especialmente de la televisión. La difusión de noticias cargadas de violencia, la emisión de contenidos de este tipo, promueven, según esta simplista mirada, la violencia infantil. El alcohol, las drogas y cuanta adicción se nos ocurra, se lleva otra parte relevante de la explicación.
Todos estos diagnósticos, derivan irremediablemente en exigir más controles por parte del Estado, para que eviten la venta de bebidas alcohólicas, solicitando la profundización de la lucha contra el narcotráfico, una mayor presencia policial y un Gobierno omnipresente, preventivo y vigilante que nos garantice que estos males no nos afectaran en momento alguno.
Esta forma de razonar la vida, que se aplica a buena parte de las cosas que nos pasan a diario, busca responsables por fuera de nosotros. Pretende encontrar enemigos de gran envergadura, preferentemente intereses económicos, que amparados en su poder justificarían sus permanentes triunfos, llevando así a nuestros hijos por el mal camino.
Esta conducta autista, nos libera. Evita que seamos nosotros los responsables del problema. Esta teoría, después de todo, explica porqué los medios, la globalización, las drogas, el Estado, la Escuela, la Policía, el alcohol, el mercado, son enemigos demasiado poderosos para que nosotros, los padres, podamos hacer algo al respecto.
Así las cosas, exigimos que los demás actúen por nosotros, mientras nos llenamos la boca criticando todo cuanto nos rodea. Mientras tanto no podemos explicar porqué nos cuesta tanto dialogar e interpretar a esta generación de niños y adolescentes.
Somos los padres y no otros los responsables. Es la familia el ámbito donde se juega el partido. Es en los valores transmitidos y aprendidos donde se define la cuestión. Es cierto que no hay manuales para padres, que no sabemos cómo educar a nuestros hijos y que mucho menos existen recetas y fórmulas mágicas que resuelvan el asunto.
Pero tal vez sí valga la pena recorrer algunos caminos más seguros. Por superficial que parezca, el amor, el diálogo, la tolerancia, la paciencia, la comprensión absoluta y el intento por entender más que por imponer, pueda servir como guía y orientación. Los padres, muchas veces, no sabemos cómo abordar a nuestros hijos. Resulta difícil establecer diálogos profundos, pero tampoco fue menos sencillo lo que les tocó en suerte a nuestros padres y abuelos.
Nadie puede desconocer que el mundo hoy nos plantea nuevos peligros y desafíos. Cierto es también que los padres tropezamos con innumerables dificultades para encontrar espacios que posibiliten tender puentes para la construcción de una relación sólida con nuestros hijos. El trabajo, el deseo de progreso asociado a ofrecer a nuestros hijos mejores oportunidades, son parte de la naturaleza humana y no hay porqué renegar de ello. En todo caso, cabe hacerse la autocrítica, para saber exactamente qué nos impide resolver esta ecuación.
Mucho se ha hablado de la ausencia de modelos. Los códigos de los adultos se trasladan a los jóvenes irremediablemente. El tirar la pelota afuera, el desresponsabilizarnos de lo que sucede, no nos acerca a la solución del problema. Nosotros estamos convocados a ser los modelos de nuestros hijos. Nosotros y no otros. Debemos aceptar esa indelegable responsabilidad. Lo que no transmitimos con el ejemplo mal podemos exigirles. Comunicar conceptos positivos, predicar con amor, hacer un culto de la amistad, intentar ser íntegros, honestos y trabajadores es la tarea. El hombre en su esencia alberga virtudes y defectos. La labor de desarrollar las primeras y minimizar las últimas es la lucha misma por convertirnos en el ejemplo más concreto para nuestros hijos.
Si sólo transmitimos sentimientos negativos y mostramos cotidianamente lo peor de nosotros mismos, pues las consecuencias estarán a la vista.
El "ojo por ojo, diente por diente", la venganza, la revancha el rencor, el odio, la mezquindad, la envidia, la infamia, son sólo una breve lista de las formas negativas de comunicarnos.
Somos la fuente de valores para nuestros hijos. La sociedad es lo que cada uno de nosotros hace en sus hogares. Tenemos la sociedad que nosotros mismos supimos construir. Cuando sólo nos enfocamos en nuestras frustraciones, en los sentimientos negativos más profundos, y vomitamos odio, intolerancia, baja autoestima, abulia, malicia e indignidad, no debemos esperar otra cosa que lo que nos pasa.
No hay fórmulas, está claro. Pero algo es evidente. El camino no es buscar responsables afuera. Ni la televisión, ni los gobiernos, ni la economía, ni mucho menos la globalización y los fantasmas de la droga, el alcohol y cada una de las adicciones, son suficientes para doblegar a nuestros hijos cuando ellos están llenos de amor, e inundados de padres que "trabajan" para que ellos sean mejores.
Se le atribuye a un proverbio chino esta afirmación: "Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa." Tal vez este sea el camino que debamos recorrer los padres para empezar a revertir esta historia llena de violencia escolar y juvenil. No reclamemos a otros. Empecemos por el principio.
Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783 – 15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina
miércoles 23 de abril de 2008
La CGT pidió tener una radio
Una pieza clave del andamiaje fascista de poder, es la central de trabajadores, si esto se aprueba tendremos una pieza más articulada en este cuidadosamente armado andamio.
martes 22 de abril de 2008
"El neoliberalismo no es democrático"
No existe la categoria "neo-liberalismo" salvo para algunos izquierdistas como Naomi Klein ideóloga de los movimientos piqueteros y autonomistas.
...o para la inveterada "zurda" vernácula...
...o para la inveterada "zurda" vernácula...
lunes 21 de abril de 2008
EL ATAQUE A LA PRENSA ESTA JUSTIFICADO: CAE AL 23% LA IMAGEN DE LA PRESIDENTA.
EL ATAQUE A LA PRENSA ESTA JUSTIFICADO: CAE AL 23% LA IMAGEN DE LA PRESIDENTA. Así lo revela el diario "El País" de España
El País (España) 12/4/200821:50hs
El dato no es menor,. Habría ganado las elecciones hace tres meses con el 70%. El “patoterismo de Luis D elia”, golpear a la gente y familias en la Plaza de Mayo y la amplia cobertura de los medios al conflicto del campo, asociado a una imagen que “se observa de incapacidad” o que la presidencia “le queda grande”. Sumado al tema de su problema de bipolaridad, que la hace caer en profundas depresiones, han bajado la imagen a un nivel muy bajo. Asimismo la soberbia que demuestra y la suerte de frialdad o superficialidad, de su imagen, cuando va a Francia se viste como un esteriotipo de francesa, cuando lo ve a Chávez, usa una boinita roja al “estilo del Che”… Por la tarde ayer nos confirmaron que la presidenta no esta bien, esta agobiada, exhausta, y si por ella fuera quisiera dejar la presidencia... No da más. La fuente es de Sindicalistas K… Los últimos ataques a la prensa, el observatorio de medios, los insultos en la Calle y la agresión física a Jorge Fontevecchia o un presunto programa especial dedicado a Héctor Alderete, director de Seprin, en un programa de TV auspiciado por el gobierno para este domingo a las 13 en la señal de Cable América 24 , ha sido sin dudas el principio de algo que puede ser mas grave… “Están tratando de apretar a los medios díscolos”. Y esto se observa también en las operaciones de la SIDE, a varios personas y sitios de Internet : por ejemplo Gabriela Pousa escribe análisis muy ácidos y filosos de la realidad en el Portal de Cachanosky ( economía para todos). Tata Yofre, ex Jefe de la SIDE y periodista, escribió las separatas para Ambito financiero sobre los meses previos hasta el 24 de marzo de 1976 y después escribió Libros sobre el golpe militar, con documentos exclusivos, dejando la mentira oficial al descubierto. Únicamente lo ponen como golpista porque escribe libros… Al Gral Raimundes, mas que nada por un negocio interno entre algunos funcionarios y Raimundes que quiere presidir la sociedad Militar, a Alderete por tener Seprin, que lo consideran usina de varios medios, incluyendo Perfil…. Es incontrolable y lo consideran “irrecuperable” es decir aplican la misma doctrina que con el campo, doblar la apuesta hasta su destrucción total. Y para que seguir… estos datos lo elaboramos después de la operación de Página 12 del domingo pasado… De allí que hablo la presidenta de generales de los medios de comunicación… que son golpistas, y obvio, un país no se maneja con el engaño, se maneja con la realidad, y los medios mas allá de sus líneas editoriales, uno puede criticar a otros medios, pero la única verdad es que la “gente elige” , elige de una forma u otra , es decir , elige , lo que muestra mas , lo que seduce, lo se oculta etc… Lo dijimos en las últimas notas y en la carta a la presidenta, este gente se cae, y eso se observa en los movimiento de Corte Suprema de Justicia…
La Nota del Diario el País de España: La popularidad de la presidenta argentina se hunde en tres meses Pierde apoyos en su guerra contra la prensa y los agricultores
JORGE MARIRRODRIGA - Buenos Aires - 09/04/2008
Después de demostrar que controla la plaza de Mayo -primero con los piqueteros violentos y luego con sus simpatizantes- el Gobierno argentino busca controlar el kiosco con el relanzamiento de un Observatorio de Discriminación en los Medios, una iniciativa que ha disparado las alarmas en el mundo periodístico argentino que ayer, por medio de la Asociación de Entidades Periodísticas, denunció que la presidenta Cristina Fernández quiere "controlar el periodismo para adocenarlo" en un intento "perverso". No son nuevas las malas relaciones entre el kirchnerismo y la prensa. El Gobierno considera a los medios como un elemento distorsionador de su imagen ante el público y desde que Néstor Kirchner accediera al poder en 2003, ha optado por hablar "directamente al pueblo" desde los discursos oficiales, en los que en cambio se ha atacado a periodistas locales con nombre y apellidos. Los Kirchner jamás han convocado una rueda de prensa y las contadas entrevistas que Fernández ha concedido a medios extranjeros -nunca como presidenta- no se han producido en suelo argentino. Los altos índices de popularidad, en torno al 70%, parecían respaldar esta estrategia. Pero la huelga de productores agropecuarios ha generado un cambio sustancial en el statu quo de esas tirantes relaciones. El índice de popularidad de Fernández se ha desplomado al 23%, especialmente después de que los argentinos vieran cómo la presidenta se burlaba de los manifestantes -tachó de paquetas (esnobs) a las mujeres que salieron a la calle en alguna zonas- y premiaba al líder de los grupos de choque oficialistas, Luís d'Elía, con un puesto de honor en el palco durante sus principales actos presidenciales durante la crisis. En uno de ellos, la multitudinaria manifestación en la plaza de Mayo la semana pasada, Fernández acusó a los huelguistas del campo de golpistas respaldados "no por tanques, sino por generales mediáticos". Tres días después la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (entidad pública que recibe sus fondos del Gobierno) emitía un duro informe contra la cobertura de los medios argentinos durante la huelga, acusándolos de parcialidad en contra del Gobierno. El informe no criticaba el que la agencia oficial Telam no hubiera transmitido un solo cable sobre en la primera noche de cacerolazos o que los dos canales de información continua tardaran más de una hora en emitir imágenes de las calles de Buenos Aires cortadas por los manifestantes. http://www.elpais.com/articulo/internacional/popularidad/presidenta/argentina/hunde/meses/elpepuint/20080409elpepiint
El País (España) 12/4/200821:50hs
El dato no es menor,. Habría ganado las elecciones hace tres meses con el 70%. El “patoterismo de Luis D elia”, golpear a la gente y familias en la Plaza de Mayo y la amplia cobertura de los medios al conflicto del campo, asociado a una imagen que “se observa de incapacidad” o que la presidencia “le queda grande”. Sumado al tema de su problema de bipolaridad, que la hace caer en profundas depresiones, han bajado la imagen a un nivel muy bajo. Asimismo la soberbia que demuestra y la suerte de frialdad o superficialidad, de su imagen, cuando va a Francia se viste como un esteriotipo de francesa, cuando lo ve a Chávez, usa una boinita roja al “estilo del Che”… Por la tarde ayer nos confirmaron que la presidenta no esta bien, esta agobiada, exhausta, y si por ella fuera quisiera dejar la presidencia... No da más. La fuente es de Sindicalistas K… Los últimos ataques a la prensa, el observatorio de medios, los insultos en la Calle y la agresión física a Jorge Fontevecchia o un presunto programa especial dedicado a Héctor Alderete, director de Seprin, en un programa de TV auspiciado por el gobierno para este domingo a las 13 en la señal de Cable América 24 , ha sido sin dudas el principio de algo que puede ser mas grave… “Están tratando de apretar a los medios díscolos”. Y esto se observa también en las operaciones de la SIDE, a varios personas y sitios de Internet : por ejemplo Gabriela Pousa escribe análisis muy ácidos y filosos de la realidad en el Portal de Cachanosky ( economía para todos). Tata Yofre, ex Jefe de la SIDE y periodista, escribió las separatas para Ambito financiero sobre los meses previos hasta el 24 de marzo de 1976 y después escribió Libros sobre el golpe militar, con documentos exclusivos, dejando la mentira oficial al descubierto. Únicamente lo ponen como golpista porque escribe libros… Al Gral Raimundes, mas que nada por un negocio interno entre algunos funcionarios y Raimundes que quiere presidir la sociedad Militar, a Alderete por tener Seprin, que lo consideran usina de varios medios, incluyendo Perfil…. Es incontrolable y lo consideran “irrecuperable” es decir aplican la misma doctrina que con el campo, doblar la apuesta hasta su destrucción total. Y para que seguir… estos datos lo elaboramos después de la operación de Página 12 del domingo pasado… De allí que hablo la presidenta de generales de los medios de comunicación… que son golpistas, y obvio, un país no se maneja con el engaño, se maneja con la realidad, y los medios mas allá de sus líneas editoriales, uno puede criticar a otros medios, pero la única verdad es que la “gente elige” , elige de una forma u otra , es decir , elige , lo que muestra mas , lo que seduce, lo se oculta etc… Lo dijimos en las últimas notas y en la carta a la presidenta, este gente se cae, y eso se observa en los movimiento de Corte Suprema de Justicia…
La Nota del Diario el País de España: La popularidad de la presidenta argentina se hunde en tres meses Pierde apoyos en su guerra contra la prensa y los agricultores
JORGE MARIRRODRIGA - Buenos Aires - 09/04/2008
Después de demostrar que controla la plaza de Mayo -primero con los piqueteros violentos y luego con sus simpatizantes- el Gobierno argentino busca controlar el kiosco con el relanzamiento de un Observatorio de Discriminación en los Medios, una iniciativa que ha disparado las alarmas en el mundo periodístico argentino que ayer, por medio de la Asociación de Entidades Periodísticas, denunció que la presidenta Cristina Fernández quiere "controlar el periodismo para adocenarlo" en un intento "perverso". No son nuevas las malas relaciones entre el kirchnerismo y la prensa. El Gobierno considera a los medios como un elemento distorsionador de su imagen ante el público y desde que Néstor Kirchner accediera al poder en 2003, ha optado por hablar "directamente al pueblo" desde los discursos oficiales, en los que en cambio se ha atacado a periodistas locales con nombre y apellidos. Los Kirchner jamás han convocado una rueda de prensa y las contadas entrevistas que Fernández ha concedido a medios extranjeros -nunca como presidenta- no se han producido en suelo argentino. Los altos índices de popularidad, en torno al 70%, parecían respaldar esta estrategia. Pero la huelga de productores agropecuarios ha generado un cambio sustancial en el statu quo de esas tirantes relaciones. El índice de popularidad de Fernández se ha desplomado al 23%, especialmente después de que los argentinos vieran cómo la presidenta se burlaba de los manifestantes -tachó de paquetas (esnobs) a las mujeres que salieron a la calle en alguna zonas- y premiaba al líder de los grupos de choque oficialistas, Luís d'Elía, con un puesto de honor en el palco durante sus principales actos presidenciales durante la crisis. En uno de ellos, la multitudinaria manifestación en la plaza de Mayo la semana pasada, Fernández acusó a los huelguistas del campo de golpistas respaldados "no por tanques, sino por generales mediáticos". Tres días después la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (entidad pública que recibe sus fondos del Gobierno) emitía un duro informe contra la cobertura de los medios argentinos durante la huelga, acusándolos de parcialidad en contra del Gobierno. El informe no criticaba el que la agencia oficial Telam no hubiera transmitido un solo cable sobre en la primera noche de cacerolazos o que los dos canales de información continua tardaran más de una hora en emitir imágenes de las calles de Buenos Aires cortadas por los manifestantes. http://www.elpais.com/articulo/internacional/popularidad/presidenta/argentina/hunde/meses/elpepuint/20080409elpepiint
Semejanzas de los Kirchner con Chávez
Algunos rasgos de la experiencia de Chávez son fácilmente perceptibles en la Argentina: la fragmentación de la sociedad promovida por el Gobierno; la intervención del Estado en la economía, y el esfuerzo del oficialismo para convertir a la prensa en un actor político opositor
Fuerte protesta de ruralistas en Córdoba
Alfredo De Angeli, erigido en ícono de la movilización chacarera y uno de los oradores del acto, declaró “bajo juramento” que si pronto no arriban a un entendimiento, “el 2 de mayo” el sector irá de vuelta al paro
¿Redistribución o exclavitud?
¿Redistribución o exclavitud?
Por Roberto Cachanosky
Mientras a los contribuyentes se nos exige pagar más impuestos para ser solidarios, la corrupción pública parece no tener límites y una gran parte de la población es obligada a mendigar por un subsidio sin que se les ofrezca, en cambio, la posibilidad de tener un trabajo digno.
La feroz carga tributaria que estamos soportando los argentinos se fundamenta, según el gobierno, en la búsqueda de una mejor redistribución del ingreso. Al respecto, la semana pasada la presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó que “los que más tienen no debe ver a los gobiernos que luchan por la distribución del ingreso, la justicia y la dignidad, como enemigos”. Y agregó: “Cuando uno está al frente de los destinos de la república, la lucha es para que los que más tienen entiendan, de una buena vez, que es necesario que quienes ha sido favorecidos, que quienes más ganan, deben tender la mano solidaria al pueblo, que reclama trabajo, salud, vivienda”. Tales argumentaciones parten de un supuesto falso, a saber: que los funcionarios públicos y políticos que llegan al poder tienen el monopolio de la benevolencia, siendo el resto de la sociedad un conjunto de egoístas que tienen que ser guiados por los que suponen detentar la virtud de la bondad. Es como si nos quisieran hacer creer que el resto de los mortales disfrutamos viendo a la gente desnutrida, destruida por las enfermedades y viviendo sin un techo digno. Veamos algunas reflexiones al respecto. En primer lugar, el fenomenal incremento de la recaudación tributaria que suele mostrar el gobierno no tiene como contrapartida un incremento equivalente en la calidad de la salud, la educación y la seguridad públicas. Pero sí vemos resonantes casos de corrupción con fondos públicos merced al uso indiscriminado de los mismos sin ningún tipo de control por parte del Congreso de la Nación. En otras palabras, a los contribuyentes se nos exige pagar más impuestos para ser solidarios, pero mientras se esgrimen estas palabras que suenan tan lindas a los oídos de la gente, la corrupción pública no parece tener límites. En segundo lugar, cuando se habla de distribuir el ingreso por justicia y dignidad, se comete un error de concepto. No tiene más dignidad aquél que vive de la dádiva del Estado, sino que, por el contrario, se lo degrada dado que tiene que vivir mendigando a los punteros y funcionarios de turno algunos pesos para sobrevivir. La redistribución vía el Estado no dignifica, sino que denigra y esclaviza a la gente. ¿Cómo se logra una verdadera dignidad y eficiente distribución del ingreso? Generando las condiciones macroeconómicas e institucionales para atraer inversiones, crear nuevos puestos de trabajo de manera de mejorar las remuneraciones por más demanda laboral. En este escenario no solo la gente logra salir de la pobreza, sino que, además, tiene la dignidad de mantener a su familia con el fruto de su trabajo, al tiempo que también adquiere libertad personal porque no necesita mendigarle al político de turno una limosna para poder sobrevivir. El tema es que quienes se autoproclaman dueños de la benevolencia, en rigor suelen esconder un objetivo nada benevolente, que no es otro que el de concentrar el poder económico en sus manos para que todos dependan de él. Si uno observa la maraña de subsidios y regulaciones que rigen en la economía, buena parte de la misma se rige por el principio que consiste en quitarle el fruto de su trabajo a la gente para luego decirle que le otorgan algún subsidio. ¿Qué vemos hoy en Argentina? Que gobernadores e intendentes tienen que recurrir a Estado Nacional para, de rodillas, suplicarle que le manden los fondos para el hospital, la carretera o el puente. Vemos empresas privadas a las que les congelan las tarifas y, de rodillas, tienen que tratar con el burócrata de turno para que le aumenten las tarifas o les den algún susidio. Vemos a jubilados que le han quitado parte de sus ingresos y hoy están en la miseria más absoluta y festejan cuando el Estado les otorga algún aumento que se asemeja más a una propina. ¿Es eso dignidad? El ejemplo más evidente de esta supuesta política de justicia y dignidad es el que acaba de ocurrir con el campo, cuando le proponen a los productores chicos aplicarles más retenciones y luego darles un subsidio para compensarlos. Eso no es ni justicia, ni solidaridad, ni benevolencia. Esos es esclavitud. Acá y en cualquier parte del mundo. Los esclavos producían para sus dueños y estos, graciosamente, les daban de comer con el único objetivo de mantenerlos vivos para que siguieran produciendo para ellos. Los mantenían vivos en beneficio propio. Respecto a la afirmación de los que han sido favorecidos, que quienes ganan más, deben tender la mano solidaria al pueblo, caben varias reflexiones. Por un lado están los que ganan más porque hicieron algo útil para los consumidores y eso les permitió ganar más. Por otro lado están los que no hicieron nada útil por satisfacer las necesidades de los consumidores pero igual hicieron fortunas haciendo lobby para obtener privilegios y reservas de mercado. ¿A cuál de estos sectores se estará refiriendo la presidente? Imagino que a los segundos, porque con las regulaciones económicas que hoy existen cada vez son menos los que pueden trabajar en libertad. De todo lo anterior no se desprende que la solidaridad, bien aplicada, sea moralmente buena. El punto es que la solidaridad la hace cada uno con el fruto de su trabajo y no cuando, como dice Bastiat, unos pocos hombres, llamados gobernantes y legisladores, se creen que han recibido del cielo tendencias opuestas al común de los mortales. Citando nuevamente a Bastiat cuando se refiere a los que creen tener el monopolio de la benevolencia: “Mientras la humanidad se inclina al mal, ellos se inclinan al bien; mientras la humanidad camina hacia las tinieblas, aspiran ellos a la luz; mientras la humanidad es arrastrada al vicio, a ellos los atrae la virtud”. Es decir, tienen la soberbia del que se cree superior al resto. Si alguna revolución cultural necesita la Argentina es, justamente, la de recuperar la cultura del trabajo, del esfuerzo personal, de la capacidad de innovación, de la libertad para producir y ser dueño del fruto del trabajo de cada uno. Por el contrario, mientras sigamos con la cantinela de que los únicos buenos, solidarios y honestos son los políticos que ocupan cargos públicos, más pobreza tendremos porque esta es funcional a sus objetivos políticos. Menos dignidad tendrá la gente porque dependerá de los políticos para sobrevivir y menos libertad habrá porque el que se rebele contra el que dice tener el monopolio de la bondad, le aplicará las sanciones del caso, cual si fuera un simple esclavo a su servicio.
© www.economiaparatodos.com.ar
Por Roberto Cachanosky
Mientras a los contribuyentes se nos exige pagar más impuestos para ser solidarios, la corrupción pública parece no tener límites y una gran parte de la población es obligada a mendigar por un subsidio sin que se les ofrezca, en cambio, la posibilidad de tener un trabajo digno.
La feroz carga tributaria que estamos soportando los argentinos se fundamenta, según el gobierno, en la búsqueda de una mejor redistribución del ingreso. Al respecto, la semana pasada la presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó que “los que más tienen no debe ver a los gobiernos que luchan por la distribución del ingreso, la justicia y la dignidad, como enemigos”. Y agregó: “Cuando uno está al frente de los destinos de la república, la lucha es para que los que más tienen entiendan, de una buena vez, que es necesario que quienes ha sido favorecidos, que quienes más ganan, deben tender la mano solidaria al pueblo, que reclama trabajo, salud, vivienda”. Tales argumentaciones parten de un supuesto falso, a saber: que los funcionarios públicos y políticos que llegan al poder tienen el monopolio de la benevolencia, siendo el resto de la sociedad un conjunto de egoístas que tienen que ser guiados por los que suponen detentar la virtud de la bondad. Es como si nos quisieran hacer creer que el resto de los mortales disfrutamos viendo a la gente desnutrida, destruida por las enfermedades y viviendo sin un techo digno. Veamos algunas reflexiones al respecto. En primer lugar, el fenomenal incremento de la recaudación tributaria que suele mostrar el gobierno no tiene como contrapartida un incremento equivalente en la calidad de la salud, la educación y la seguridad públicas. Pero sí vemos resonantes casos de corrupción con fondos públicos merced al uso indiscriminado de los mismos sin ningún tipo de control por parte del Congreso de la Nación. En otras palabras, a los contribuyentes se nos exige pagar más impuestos para ser solidarios, pero mientras se esgrimen estas palabras que suenan tan lindas a los oídos de la gente, la corrupción pública no parece tener límites. En segundo lugar, cuando se habla de distribuir el ingreso por justicia y dignidad, se comete un error de concepto. No tiene más dignidad aquél que vive de la dádiva del Estado, sino que, por el contrario, se lo degrada dado que tiene que vivir mendigando a los punteros y funcionarios de turno algunos pesos para sobrevivir. La redistribución vía el Estado no dignifica, sino que denigra y esclaviza a la gente. ¿Cómo se logra una verdadera dignidad y eficiente distribución del ingreso? Generando las condiciones macroeconómicas e institucionales para atraer inversiones, crear nuevos puestos de trabajo de manera de mejorar las remuneraciones por más demanda laboral. En este escenario no solo la gente logra salir de la pobreza, sino que, además, tiene la dignidad de mantener a su familia con el fruto de su trabajo, al tiempo que también adquiere libertad personal porque no necesita mendigarle al político de turno una limosna para poder sobrevivir. El tema es que quienes se autoproclaman dueños de la benevolencia, en rigor suelen esconder un objetivo nada benevolente, que no es otro que el de concentrar el poder económico en sus manos para que todos dependan de él. Si uno observa la maraña de subsidios y regulaciones que rigen en la economía, buena parte de la misma se rige por el principio que consiste en quitarle el fruto de su trabajo a la gente para luego decirle que le otorgan algún subsidio. ¿Qué vemos hoy en Argentina? Que gobernadores e intendentes tienen que recurrir a Estado Nacional para, de rodillas, suplicarle que le manden los fondos para el hospital, la carretera o el puente. Vemos empresas privadas a las que les congelan las tarifas y, de rodillas, tienen que tratar con el burócrata de turno para que le aumenten las tarifas o les den algún susidio. Vemos a jubilados que le han quitado parte de sus ingresos y hoy están en la miseria más absoluta y festejan cuando el Estado les otorga algún aumento que se asemeja más a una propina. ¿Es eso dignidad? El ejemplo más evidente de esta supuesta política de justicia y dignidad es el que acaba de ocurrir con el campo, cuando le proponen a los productores chicos aplicarles más retenciones y luego darles un subsidio para compensarlos. Eso no es ni justicia, ni solidaridad, ni benevolencia. Esos es esclavitud. Acá y en cualquier parte del mundo. Los esclavos producían para sus dueños y estos, graciosamente, les daban de comer con el único objetivo de mantenerlos vivos para que siguieran produciendo para ellos. Los mantenían vivos en beneficio propio. Respecto a la afirmación de los que han sido favorecidos, que quienes ganan más, deben tender la mano solidaria al pueblo, caben varias reflexiones. Por un lado están los que ganan más porque hicieron algo útil para los consumidores y eso les permitió ganar más. Por otro lado están los que no hicieron nada útil por satisfacer las necesidades de los consumidores pero igual hicieron fortunas haciendo lobby para obtener privilegios y reservas de mercado. ¿A cuál de estos sectores se estará refiriendo la presidente? Imagino que a los segundos, porque con las regulaciones económicas que hoy existen cada vez son menos los que pueden trabajar en libertad. De todo lo anterior no se desprende que la solidaridad, bien aplicada, sea moralmente buena. El punto es que la solidaridad la hace cada uno con el fruto de su trabajo y no cuando, como dice Bastiat, unos pocos hombres, llamados gobernantes y legisladores, se creen que han recibido del cielo tendencias opuestas al común de los mortales. Citando nuevamente a Bastiat cuando se refiere a los que creen tener el monopolio de la benevolencia: “Mientras la humanidad se inclina al mal, ellos se inclinan al bien; mientras la humanidad camina hacia las tinieblas, aspiran ellos a la luz; mientras la humanidad es arrastrada al vicio, a ellos los atrae la virtud”. Es decir, tienen la soberbia del que se cree superior al resto. Si alguna revolución cultural necesita la Argentina es, justamente, la de recuperar la cultura del trabajo, del esfuerzo personal, de la capacidad de innovación, de la libertad para producir y ser dueño del fruto del trabajo de cada uno. Por el contrario, mientras sigamos con la cantinela de que los únicos buenos, solidarios y honestos son los políticos que ocupan cargos públicos, más pobreza tendremos porque esta es funcional a sus objetivos políticos. Menos dignidad tendrá la gente porque dependerá de los políticos para sobrevivir y menos libertad habrá porque el que se rebele contra el que dice tener el monopolio de la bondad, le aplicará las sanciones del caso, cual si fuera un simple esclavo a su servicio.
© www.economiaparatodos.com.ar
Vándalos
Vándalos
Editorial de La Nueva Provincia de Bahía Blanca
La Nueva Provincia 20/4/200817:0hs
Hay un grado, un escalón de la maldad humana en el que ésta ni acrece ni empeora, pero se vuelve gratuita. Pierde incluso noción, ante el daño en vista, del motivo que le hacía inferirlo; y entonces, cerrada sobre sí, sedienta del dolor ajeno, encuentra solaz enfermizo en imaginarlo y en contemplarlo. Era vicio y se vuelve abyección. Seis jóvenes cordobeses de clase pudiente, cuyas fáciles vidas no pueden pretextar más resentimiento que el de advertir lo que son y en lo que se han convertido, rociaron con nafta y prendieron fuego a un retrasado mental. Aviesamente, con la deliberación sinuosa de los malos porque sí, lo habían antes invitado a compartir un asado con ellos. Quizás vivir humillado, aislado y postergado lo haya predispuesto a aceptar el convite, que fue martirio para él. Afortunadamente no murió. Desafortunadamente, los vándalos no pagarán.
Editorial de La Nueva Provincia de Bahía Blanca
La Nueva Provincia 20/4/200817:0hs
Hay un grado, un escalón de la maldad humana en el que ésta ni acrece ni empeora, pero se vuelve gratuita. Pierde incluso noción, ante el daño en vista, del motivo que le hacía inferirlo; y entonces, cerrada sobre sí, sedienta del dolor ajeno, encuentra solaz enfermizo en imaginarlo y en contemplarlo. Era vicio y se vuelve abyección. Seis jóvenes cordobeses de clase pudiente, cuyas fáciles vidas no pueden pretextar más resentimiento que el de advertir lo que son y en lo que se han convertido, rociaron con nafta y prendieron fuego a un retrasado mental. Aviesamente, con la deliberación sinuosa de los malos porque sí, lo habían antes invitado a compartir un asado con ellos. Quizás vivir humillado, aislado y postergado lo haya predispuesto a aceptar el convite, que fue martirio para él. Afortunadamente no murió. Desafortunadamente, los vándalos no pagarán.
No se puede investigar al poder político
“Hoy no están dadas las condiciones para procesar a un funcionario en actividad”, advirtió el presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, Ricardo Recondo.
Un problema grave
El jefe de Gabinete admite que el problema de los precios es grave. Pero prefiere mantener la calma de su entorno laboral antes que forzar a Cristina Kirchner a abrir los ojos. Ella se exalta demasiado cuando se le habla de inflación.
Un empresario de buen tránsito por la Casa Rosada lo dice así."Uno puede discutir con Cristina muchos aspectos de su política. Pero cuando se llega al problema de los precios, se encierra en sus prejuicios.
Un empresario de buen tránsito por la Casa Rosada lo dice así."Uno puede discutir con Cristina muchos aspectos de su política. Pero cuando se llega al problema de los precios, se encierra en sus prejuicios.
domingo 20 de abril de 2008
¿Qué es peor, engañar o engañarse?
¿Qué es peor, entonces, engañar mediante la propaganda o engañarse por los prejuicios? Moralmente, quizá la propaganda sea peor porque es afluente del cinismo. Pero el cínico conoce al menos su error y, de enmendarse moralmente, podría superarlo. El prejuicioso desconoce en cambio cuál es el mecanismo de distorsión que opera en sus entrañas. ¿Quién podría en tal caso corregirlo? ¿Cómo escuchará a los que quieren ayudarlo a ver las cosas como son, si sus prejuicios lo llevan a sospechar que esos mismos que querrían ayudarlo son, precisamente, sus enemigos?
¿Cuál de los dos Kirchner gobierna la Argentina?
La Argentina está aislada en el mundo. No hay a la vista proyectos serios para combatir la extenuante inflación. El conflicto con el campo marcha hacia el triunfo de los que quieren vencedores y vencidos. El eje dual y desconcertante del poder se define entre muy pocos en una vieja casona de Olivos.
Nuestro Nerón criollo
Pocos se habían dado cuenta que este gobierno había prendido fuego a las bases institucionales de la República. Y como esas bases son ignífugas según lo que nos legara el propio Juan Bautista Alberdi, tardaron unos cinco años en empezar a entrar en combustión.
La quema de nuestra Patria fue iniciada por el más talentoso piromaníaco patagónico que tuvo el país, disponiendo para ello de un inflamador muy eficaz, que fue rociado, en primer lugar, sobre todo el articulado de la Constitución Nacional.
Le prendió fuego primero a los artículos esenciales de la Carta Magna que son los que consagran las libertades básicas de la ciudadanía.
La libertad de desplazamiento y libre circulación, fue incinerada por su decisión personal de proveerles bastante combustible a los piqueteros y a los dirigentes gremiales, a quienes les obsequió hasta las cubiertas de caucho para que pudieran quemar las en la calle.
La libertad de expresar las ideas por la prensa sin censura previa, recibió en cambio el soplete de sus veleidades, practicadas, unas veces con la chequera de la “caja” y otras veces con el apriete liso y llano que nadie como él supo aplicar a mansalva.
La libertad de comerciar, fue igualmente arrasada por las llamas de sus infames controles de precios, con el acicate especial de un gran experto consumado en fuegos artificiales para asustar empresarios pusilánimes que quedó instalado en la Secretaría de Comercio.
La libertad ciudadana de conocer en detalle los actos de gobierno, fue achicharrada por su mágico lanzallamas instalado en el atril que funciona desde el año 2003 en la calle Balcarce 50.
Y así, una por una, las libertades, los derechos y la racionalidad fueron recibiendo fuego, conectado por este famoso quemador de Cartas Magnas quien es ayudado hace cuatro meses por su esposa, una señora que, del mismo modo, resultó ser una experta en chamuscar lo que se cuadre.
Juntos, hicieron una hoguera con la verdad y le arrojaron al pueblo, a la cara, las cenizas de unos índices retorcidos por la caprichosa majestad de sus fósforos… quemadores de la más elemental certeza estadística.
Quemaron todo.
El campo, las Fuerzas Armadas, las potestades básicas del control del orden público por parte del Estado, las relaciones internacionales, la división de poderes y hasta la seguridad jurídica.
En suma, la combustión institucional, nos muestra ahora esta humareda que nos invade y se mete por debajo de las puertas.
Todo, en una pira, fue puesto a arder por este Nerón criollo, mezcla de fogonero de la farsa y asador frenético de la honestidad política.
El humo que hoy nos invade, es pues la señal más clara y confirmatoria de esta incineración generalizada y aviesa de todas las instituciones de la República, instigada alimentada y fogoneada hasta hoy por un matrimonio de pirómanos de los fundamentos del ser nacional.
Por lo dicho, no se busque más:
El humo que respiramos… es producto del mismo fuego que quemó a Giordano Bruno, en el Campo dei Fiore y a Juana de Arco en Ruán.
Aquel que quiso convertir en cenizas los honor es y las verdades.
Y que jamás pudo.
Aquel que arrasó los campos de los herejes y el que les permitió a los déspotas disfrutar de una transitoria sensación de dominar por completo un enorme desierto sin el menor vestigio de vida humana.
Por el Lic. Gustavo Adolfo Bunse
La quema de nuestra Patria fue iniciada por el más talentoso piromaníaco patagónico que tuvo el país, disponiendo para ello de un inflamador muy eficaz, que fue rociado, en primer lugar, sobre todo el articulado de la Constitución Nacional.
Le prendió fuego primero a los artículos esenciales de la Carta Magna que son los que consagran las libertades básicas de la ciudadanía.
La libertad de desplazamiento y libre circulación, fue incinerada por su decisión personal de proveerles bastante combustible a los piqueteros y a los dirigentes gremiales, a quienes les obsequió hasta las cubiertas de caucho para que pudieran quemar las en la calle.
La libertad de expresar las ideas por la prensa sin censura previa, recibió en cambio el soplete de sus veleidades, practicadas, unas veces con la chequera de la “caja” y otras veces con el apriete liso y llano que nadie como él supo aplicar a mansalva.
La libertad de comerciar, fue igualmente arrasada por las llamas de sus infames controles de precios, con el acicate especial de un gran experto consumado en fuegos artificiales para asustar empresarios pusilánimes que quedó instalado en la Secretaría de Comercio.
La libertad ciudadana de conocer en detalle los actos de gobierno, fue achicharrada por su mágico lanzallamas instalado en el atril que funciona desde el año 2003 en la calle Balcarce 50.
Y así, una por una, las libertades, los derechos y la racionalidad fueron recibiendo fuego, conectado por este famoso quemador de Cartas Magnas quien es ayudado hace cuatro meses por su esposa, una señora que, del mismo modo, resultó ser una experta en chamuscar lo que se cuadre.
Juntos, hicieron una hoguera con la verdad y le arrojaron al pueblo, a la cara, las cenizas de unos índices retorcidos por la caprichosa majestad de sus fósforos… quemadores de la más elemental certeza estadística.
Quemaron todo.
El campo, las Fuerzas Armadas, las potestades básicas del control del orden público por parte del Estado, las relaciones internacionales, la división de poderes y hasta la seguridad jurídica.
En suma, la combustión institucional, nos muestra ahora esta humareda que nos invade y se mete por debajo de las puertas.
Todo, en una pira, fue puesto a arder por este Nerón criollo, mezcla de fogonero de la farsa y asador frenético de la honestidad política.
El humo que hoy nos invade, es pues la señal más clara y confirmatoria de esta incineración generalizada y aviesa de todas las instituciones de la República, instigada alimentada y fogoneada hasta hoy por un matrimonio de pirómanos de los fundamentos del ser nacional.
Por lo dicho, no se busque más:
El humo que respiramos… es producto del mismo fuego que quemó a Giordano Bruno, en el Campo dei Fiore y a Juana de Arco en Ruán.
Aquel que quiso convertir en cenizas los honor es y las verdades.
Y que jamás pudo.
Aquel que arrasó los campos de los herejes y el que les permitió a los déspotas disfrutar de una transitoria sensación de dominar por completo un enorme desierto sin el menor vestigio de vida humana.
Por el Lic. Gustavo Adolfo Bunse
Por el cierre de tambos, con las vacas lecheras se hacen hamburguesas
Hace diez años había 5 mil tambos en la provincia de Buenos Aires. Hoy, según cifras oficiales, son apenas 2367. Es lógico y consecuente que la falta de leche se haga notar si los niveles de consumo se mantienen iguales y, a su vez, la falta de tambos es un disparador en los precios de los lácteos.
La productividad también tomó un rumbo diferente. Paradójicamente, las vacas que se deberían usar exclusivamente para la producción de leche son utilizadas para hacer hamburguesas. "Hacemos patis con los animales que proveen el alimento fundamental para los niños", aseguraron diversos ruralistas.
"El mismo Gobierno que hoy desalienta la siembra de soja nos llevó a esta situación de colapso en el sector", sostienen los Productores Autoconvocados de Bavio, una de las localidades lecheras por excelencia de la Provincia. En el paro rural, la gente había sacado sus herramientas de trabajo a la ruta para protestar, informa el Diario Hoy de La Plata.
Este hecho no sólo incide en los precios ante la menor disponibilidad de leche, sino que también aumenta el índice de desempleo.
"Un tambo que cierra para que sus tierras sean reconvertidas para la agricultura, marca a fuego a un pueblo", asegura Marcelo Olano, concejal del Frente para la Victoria de Magdalena y tercera generación de tamberos de ese distrito, donde actualmente funcionan unos 40 establecimientos. Según la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), son 47.
El dirigente, cuyo campo produce entre 2.500 y 3.000 litros de leche por día, había anticipado en diciembre que no habría leche para cubrir el mercado interno durante el otoño-invierno.
El conflicto que atraviesa el Gobierno con el campo no es un tema menor. La cuenta que realizan los ruralistas es la siguiente: las retenciones del 44 por ciento se establecen sobre el bruto producido, y al restante 56 hay que deducirle impuestos y gastos.
En diciembre pasado, el Gobierno nacional intentó frenar el alza de precios a través del secretario de Comercio, Guillermo Moreno. El funcionario les exigió que paguen 10 centavos menos por litro al productor.
Campo en Acción
La productividad también tomó un rumbo diferente. Paradójicamente, las vacas que se deberían usar exclusivamente para la producción de leche son utilizadas para hacer hamburguesas. "Hacemos patis con los animales que proveen el alimento fundamental para los niños", aseguraron diversos ruralistas.
"El mismo Gobierno que hoy desalienta la siembra de soja nos llevó a esta situación de colapso en el sector", sostienen los Productores Autoconvocados de Bavio, una de las localidades lecheras por excelencia de la Provincia. En el paro rural, la gente había sacado sus herramientas de trabajo a la ruta para protestar, informa el Diario Hoy de La Plata.
Este hecho no sólo incide en los precios ante la menor disponibilidad de leche, sino que también aumenta el índice de desempleo.
"Un tambo que cierra para que sus tierras sean reconvertidas para la agricultura, marca a fuego a un pueblo", asegura Marcelo Olano, concejal del Frente para la Victoria de Magdalena y tercera generación de tamberos de ese distrito, donde actualmente funcionan unos 40 establecimientos. Según la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), son 47.
El dirigente, cuyo campo produce entre 2.500 y 3.000 litros de leche por día, había anticipado en diciembre que no habría leche para cubrir el mercado interno durante el otoño-invierno.
El conflicto que atraviesa el Gobierno con el campo no es un tema menor. La cuenta que realizan los ruralistas es la siguiente: las retenciones del 44 por ciento se establecen sobre el bruto producido, y al restante 56 hay que deducirle impuestos y gastos.
En diciembre pasado, el Gobierno nacional intentó frenar el alza de precios a través del secretario de Comercio, Guillermo Moreno. El funcionario les exigió que paguen 10 centavos menos por litro al productor.
Campo en Acción
Cristina Kirchner agrava el odio y la fractura social
Cristina Kirchner agrava el odio y la fractura social, justamente cuando el rol del presidente debiera ser concertar la armonía y cohesión de la sociedad.
Por Guy Sorman
El Estado kirchnerista busca extraer el máximo rédito de los sectores que mueven –los únicos, en realidad– la economía argentina para comprar el clientelismo que en este país reemplaza al desarrollo económico. Al subirle los impuestos al único sector que funciona en el país, el Gobierno obstaculiza el desarrollo.
En otras palabras, en la Argentina, sin el campo, no hay progreso. Y lo sucedido esta semana en Plaza de Mayo no es un problema de ricos contra pobres ni de oposición versus Gobierno: se trata de una protesta legítima de esa porción de la sociedad que vive de su trabajo contra el poder mafioso y extorsivo de los Kirchner, los cuales al enviar a los piqueteros a reprimir exhibieron la brutalidad de su poder.
Este régimen que carece de todo principio democrático emplea técnicas de intimidación que nos retrotraen a las épocas más oscuras de la historia argentina.
Por otro lado, la Argentina es el único país latinoamericano, con la excepción de Venezuela y Cuba, que no ha entrado en la modernidad democrática.
En este sentido, su retraso es enorme: a la sociedad argentina sólo le queda el piquete y el cacerolazo, los cuales están estrechamente vinculados a la destrucción democrática, la incapacidad para el diálogo y la violencia.
Un tercio de la población argentina se encuentra excluida de la economía de mercado, de la cultura y de la ética del trabajo.
En este contexto dramático, Cristina Kirchner agrava el odio y la fractura social, justamente cuando el rol del presidente debiera ser concertar la armonía y cohesión de la sociedad.
En la Argentina, se está siempre al borde de la violencia.
Y Kirchner –Néstor o Cristina, no tiene importancia quién lleva las riendas del Gobierno realmente– en vez de calmarla, la anima, la subvenciona. Ninguno de los Kirchner soporta la crítica, el disenso. Quieren el poder absoluto.
Revista Noticias
Por Guy Sorman
El Estado kirchnerista busca extraer el máximo rédito de los sectores que mueven –los únicos, en realidad– la economía argentina para comprar el clientelismo que en este país reemplaza al desarrollo económico. Al subirle los impuestos al único sector que funciona en el país, el Gobierno obstaculiza el desarrollo.
En otras palabras, en la Argentina, sin el campo, no hay progreso. Y lo sucedido esta semana en Plaza de Mayo no es un problema de ricos contra pobres ni de oposición versus Gobierno: se trata de una protesta legítima de esa porción de la sociedad que vive de su trabajo contra el poder mafioso y extorsivo de los Kirchner, los cuales al enviar a los piqueteros a reprimir exhibieron la brutalidad de su poder.
Este régimen que carece de todo principio democrático emplea técnicas de intimidación que nos retrotraen a las épocas más oscuras de la historia argentina.
Por otro lado, la Argentina es el único país latinoamericano, con la excepción de Venezuela y Cuba, que no ha entrado en la modernidad democrática.
En este sentido, su retraso es enorme: a la sociedad argentina sólo le queda el piquete y el cacerolazo, los cuales están estrechamente vinculados a la destrucción democrática, la incapacidad para el diálogo y la violencia.
Un tercio de la población argentina se encuentra excluida de la economía de mercado, de la cultura y de la ética del trabajo.
En este contexto dramático, Cristina Kirchner agrava el odio y la fractura social, justamente cuando el rol del presidente debiera ser concertar la armonía y cohesión de la sociedad.
En la Argentina, se está siempre al borde de la violencia.
Y Kirchner –Néstor o Cristina, no tiene importancia quién lleva las riendas del Gobierno realmente– en vez de calmarla, la anima, la subvenciona. Ninguno de los Kirchner soporta la crítica, el disenso. Quieren el poder absoluto.
Revista Noticias
La deuda pública, igual que en 2001
Otra mentira del gobierno de los Kirchner!
El tema de la deuda pública es uno de los aspectos más discutidos de la política económica argentina. El debate al que siempre conduce tiene que ver no sólo con el esfuerzo fiscal coyuntural que implica pagar sus vencimientos, sino también con la carga que impone sobre las generaciones futuras, que no tienen poder de decisión en estas discusiones.
El tema de la deuda pública es uno de los aspectos más discutidos de la política económica argentina. El debate al que siempre conduce tiene que ver no sólo con el esfuerzo fiscal coyuntural que implica pagar sus vencimientos, sino también con la carga que impone sobre las generaciones futuras, que no tienen poder de decisión en estas discusiones.
Un test para el balance regional
..."Con la democracia se come, se cura y se educa." Hoy, aunque progresamos y debemos mantenerla, para vastos sectores sociales, en cambio, la conclusión ha sido que con la democracia sólo se vota y lo demás queda igual.
viernes 18 de abril de 2008
La prensa mundial habla de Buenos Aires "bajo humo" y "ahogada"
Será nuestra clara condición tercermundista la que explica este fenómeno que mueve la opinión mundial?
Recuperan valiosas piezas culturales
En Argentina se roban hasta los fósiles!...Tan profunda es nuestra miseria moral?
miércoles 16 de abril de 2008
Te quito. Después te doy, si quiero.
Futuro Argentino 15/4/200815:50hs
La posibilidad para que esto haya ocurrido nació con la devaluación de comienzos de 2002. Hasta entonces, los gobiernos provinciales recibían de forma casi automática la parte que les correspondía de los impuestos recaudados por el Gobierno Nacional. Este último se quedaba con la parte que le asignaba la Ley de Coparticipación Federal, más los impuestos al comercio exterior que, de acuerdo a la Constitución, son exclusivamente de carácter nacional y no se coparticipan. La fenomenal devaluación de enero de 2002 abrió un gran espacio para poner impuestos a las exportaciones - las conocidas retenciones. El posterior aumento de los precios internacionales de los granos amplió esa posibilidad y el gobierno la aprovechó. Las retenciones no se coparticipan, de manera que el gobierno central generó un notable excedente mientras que las provincias, sometidas a aumentos de gastos salariales, pasaron a tener carencias. Sus programas de obras públicas pasaron a depender de los fondos que arbitrariamente decidiera enviarles el Gobierno Nacional. Duhalde no llegó a construir poder de esta manera, o tal vez no lo quiso. Kirchner lo hizo con desmesura y sin disimulo. Cada viaje que hacía al interior era precedido por avisos a una página en todos los diarios, con el listado de obras que la Nación contribuiría a ejecutar en la provincia o el municipio visitado. Fue así que los gobernadores radicales o los intendentes duhaldistas del Conurbano, claramente contrarios a Kirchner, se volvieron milagrosamente sus más fieles apoyos. También de esa misma forma muchos ex menemistas saltaron el cerco encandilados por la prodigalidad de la Caja Rosada. Dinero y poder alentaron el transfuguismo que abarcó hasta a legisladores que habían sido electos por partidos de oposición. Este modelo de construcción de poder – anteriormente experimentado en la provincia de Santa Cruz - está presente en otras variantes de sometimiento al sector privado. Tarifas congeladas para las concesionarias de servicios públicos y posterior compensación con subsidios que las obligan a ponerse de rodillas. Precios controlados de la mano del comisario Moreno que aplica garrote o clemencia, y de la ONCA que reparte esquivos subsidios. Ahora le tocó al campo: retenciones abusivas para todos y posterior compensación a los “pequeños”. Te quito y después te doy, si quiero. De ahí la pregunta lógica, frontal y transparente del dirigente de Gualeguaychú, Alfredo De Angelis: “Si me la van a devolver ¿por qué me la quitan?” La respuesta del gobierno intenta vestirse de motivaciones sociales pero no puede disimular su hipocresía. La creación de poder mediante la caja tiene un límite: su dilución. Esto está ocurriendo inexorablemente en la medida que los gastos del Gobierno Nacional siguen creciendo a mayor velocidad que sus recursos. Lo que podemos decir es que, a nuestro juicio, el manotazo sobre el agro respondió seguramente a la realidad, no declarada públicamente pero cierta, de la rápida reducción del superávit fiscal. Esta es otra razón para predecir la declinación del poder del kirchnerato. La erosión del poder debida a la desaparición de la caja, tendrá el impulso de la reacción por el resentimiento acumulado de esos cientos de funcionarios que debieron hacerse K y someterse a una humillante obsecuencia.
Manuel A. Solanet
La posibilidad para que esto haya ocurrido nació con la devaluación de comienzos de 2002. Hasta entonces, los gobiernos provinciales recibían de forma casi automática la parte que les correspondía de los impuestos recaudados por el Gobierno Nacional. Este último se quedaba con la parte que le asignaba la Ley de Coparticipación Federal, más los impuestos al comercio exterior que, de acuerdo a la Constitución, son exclusivamente de carácter nacional y no se coparticipan. La fenomenal devaluación de enero de 2002 abrió un gran espacio para poner impuestos a las exportaciones - las conocidas retenciones. El posterior aumento de los precios internacionales de los granos amplió esa posibilidad y el gobierno la aprovechó. Las retenciones no se coparticipan, de manera que el gobierno central generó un notable excedente mientras que las provincias, sometidas a aumentos de gastos salariales, pasaron a tener carencias. Sus programas de obras públicas pasaron a depender de los fondos que arbitrariamente decidiera enviarles el Gobierno Nacional. Duhalde no llegó a construir poder de esta manera, o tal vez no lo quiso. Kirchner lo hizo con desmesura y sin disimulo. Cada viaje que hacía al interior era precedido por avisos a una página en todos los diarios, con el listado de obras que la Nación contribuiría a ejecutar en la provincia o el municipio visitado. Fue así que los gobernadores radicales o los intendentes duhaldistas del Conurbano, claramente contrarios a Kirchner, se volvieron milagrosamente sus más fieles apoyos. También de esa misma forma muchos ex menemistas saltaron el cerco encandilados por la prodigalidad de la Caja Rosada. Dinero y poder alentaron el transfuguismo que abarcó hasta a legisladores que habían sido electos por partidos de oposición. Este modelo de construcción de poder – anteriormente experimentado en la provincia de Santa Cruz - está presente en otras variantes de sometimiento al sector privado. Tarifas congeladas para las concesionarias de servicios públicos y posterior compensación con subsidios que las obligan a ponerse de rodillas. Precios controlados de la mano del comisario Moreno que aplica garrote o clemencia, y de la ONCA que reparte esquivos subsidios. Ahora le tocó al campo: retenciones abusivas para todos y posterior compensación a los “pequeños”. Te quito y después te doy, si quiero. De ahí la pregunta lógica, frontal y transparente del dirigente de Gualeguaychú, Alfredo De Angelis: “Si me la van a devolver ¿por qué me la quitan?” La respuesta del gobierno intenta vestirse de motivaciones sociales pero no puede disimular su hipocresía. La creación de poder mediante la caja tiene un límite: su dilución. Esto está ocurriendo inexorablemente en la medida que los gastos del Gobierno Nacional siguen creciendo a mayor velocidad que sus recursos. Lo que podemos decir es que, a nuestro juicio, el manotazo sobre el agro respondió seguramente a la realidad, no declarada públicamente pero cierta, de la rápida reducción del superávit fiscal. Esta es otra razón para predecir la declinación del poder del kirchnerato. La erosión del poder debida a la desaparición de la caja, tendrá el impulso de la reacción por el resentimiento acumulado de esos cientos de funcionarios que debieron hacerse K y someterse a una humillante obsecuencia.
Manuel A. Solanet
En Chile se prohibió la "píldora del día después"
SANTIAGO DE CHILE, lunes, 7 abril 2008 (ZENIT.org).-
El Tribunal Constitucional de Chile ha hecho público y oficial el acuerdo según el cual se redactará el fallo sobre el requerimiento de inconstitucionalidad presentado por diputados de la República en contra del Decreto Supremo que aprobó las Normas Nacionales de Regulación de la Fertilidad.
Tras una larga batalla judicial, el Tribunal Constitucional, resolvió prohibir la distribución de la «píldora del día después» en el servicio público de salud, acogiendo así parte de un recurso legal presentado por 36 diputados.
A comienzos de 2007, 36 diputados presentaron un requerimiento contra un decreto del Ministerio de Salud que aprueba las Normas Nacionales Sobre Regulación de la Fertilidad, y que contempla --entre otras medidas-- la distribución de la píldora del día después a adolescentes mayores de 14 años sin el consentimiento de sus padres.
El organismo señala que resolvió «acoger el requerimiento únicamente en cuanto se declarará la inconstitucionalidad del punto 3.3 de la Sección C de las mismas normas referidas, que ordena al sistema público de salud aconsejar y distribuir los métodos de 'Anticoncepción Hormonal de Emergencia'«.
Un grupo de 29 organizaciones cristianas y de defensa de la vida ha hecho pública su satisfacción por esta decisión.
«Valoramos --dicen esta organizaciones en un comunicado que han enviado a Zenit-- la decisión del Tribunal Constitucional: ella reafirma el Estado de Derecho al reconocer que en nuestro ordenamiento jurídico se protege la vida del que está por nacer desde su concepción, y que tal ámbito de protección legal y constitucional, contenida también en los tratados internacionales ratificados por Chile y aún vigentes, no requiere de la certeza de un posible daño que pueda afectar la existencia del no nacido, sino que basta que se configure una probable amenaza para que el derecho lo proteja».
Este razonamiento, sigue la nota de las organizaciones, «es plenamente coherente con la protección internacional de los derechos humanos, aquellos que emanan de la naturaleza humana y que nuestra Constitución recoge y ampara: siempre debe velarse por la protección del derecho fundamental que pueda verse afectado, puesto que en materia de derechos humanos rige el principio ‘pro-homine': toda norma debe interpretarse en favor de la persona humana».
«El derecho a la vida --sigue diciendo el comunicado-- es el primero y más fundamental de todos los derechos, y éste no puede subordinarse ni ponerse en riesgo so pretexto de una mal entendida equidad, ni menos ante opciones personales de terceros: sostener que la protección de la vida humana inocente frente a todo aquello que la amenace constituye un atentado a la igualdad resulta absurdo: la igualdad para hacer u ocasionar el mal no es un derecho para nadie. Asimismo, la diversidad de opiniones u opciones personales en la materia no justifican el uso de medios que pueden causar daño a otro, máxime si este daño puede resultar irreparable y la víctima -siempre inocente- no tiene posibilidad de defensa».
Con esto Chile se suma a los países que han declarado el efecto abortivo de la píldora del día después.
«Así --concluyen estas organizaciones--, nos alegramos con la decisión adoptada por el TC, respaldamos y felicitamos a los diputados y abogados que presentaron el requerimiento e instamos a toda la sociedad civil a hacerse parte activa en la protección y promoción de la vida, especialmente la del que está por nacer».
La organizaciones que se adhieren a esta declaración son Acción Familia, Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS), Asociación Familia Viva, ACONOR, Calcuta, Centro de Investigación y Estudios de la Vida Humana (CIEVH), Centro de Alumnos Derechos UC (CADE), Centro de Estudios Política y Sociedad, CIMENARF, ChileVida, Ciudadanos por la Vida, ConVida, Corporación Proyecto Esperanza, Creavida, Cristianos por la Vida, Jóvenes x Chile, Jóvenes por la Vida, Fundación Instituto de Estudios Evangélicos, Fundación Gente Nueva, Fundación Hacer Familia, Fundación Sara Philippi, ISFEM, Movimiento Humanista Cristiano (MHC), Movimiento Mundial de Madres (MMM), MueveteChile.org, Persona & Vida, Red Raíces de Puente Alto, SOFAM y Viva Chile.
Por Nieves San Martín
El Tribunal Constitucional de Chile ha hecho público y oficial el acuerdo según el cual se redactará el fallo sobre el requerimiento de inconstitucionalidad presentado por diputados de la República en contra del Decreto Supremo que aprobó las Normas Nacionales de Regulación de la Fertilidad.
Tras una larga batalla judicial, el Tribunal Constitucional, resolvió prohibir la distribución de la «píldora del día después» en el servicio público de salud, acogiendo así parte de un recurso legal presentado por 36 diputados.
A comienzos de 2007, 36 diputados presentaron un requerimiento contra un decreto del Ministerio de Salud que aprueba las Normas Nacionales Sobre Regulación de la Fertilidad, y que contempla --entre otras medidas-- la distribución de la píldora del día después a adolescentes mayores de 14 años sin el consentimiento de sus padres.
El organismo señala que resolvió «acoger el requerimiento únicamente en cuanto se declarará la inconstitucionalidad del punto 3.3 de la Sección C de las mismas normas referidas, que ordena al sistema público de salud aconsejar y distribuir los métodos de 'Anticoncepción Hormonal de Emergencia'«.
Un grupo de 29 organizaciones cristianas y de defensa de la vida ha hecho pública su satisfacción por esta decisión.
«Valoramos --dicen esta organizaciones en un comunicado que han enviado a Zenit-- la decisión del Tribunal Constitucional: ella reafirma el Estado de Derecho al reconocer que en nuestro ordenamiento jurídico se protege la vida del que está por nacer desde su concepción, y que tal ámbito de protección legal y constitucional, contenida también en los tratados internacionales ratificados por Chile y aún vigentes, no requiere de la certeza de un posible daño que pueda afectar la existencia del no nacido, sino que basta que se configure una probable amenaza para que el derecho lo proteja».
Este razonamiento, sigue la nota de las organizaciones, «es plenamente coherente con la protección internacional de los derechos humanos, aquellos que emanan de la naturaleza humana y que nuestra Constitución recoge y ampara: siempre debe velarse por la protección del derecho fundamental que pueda verse afectado, puesto que en materia de derechos humanos rige el principio ‘pro-homine': toda norma debe interpretarse en favor de la persona humana».
«El derecho a la vida --sigue diciendo el comunicado-- es el primero y más fundamental de todos los derechos, y éste no puede subordinarse ni ponerse en riesgo so pretexto de una mal entendida equidad, ni menos ante opciones personales de terceros: sostener que la protección de la vida humana inocente frente a todo aquello que la amenace constituye un atentado a la igualdad resulta absurdo: la igualdad para hacer u ocasionar el mal no es un derecho para nadie. Asimismo, la diversidad de opiniones u opciones personales en la materia no justifican el uso de medios que pueden causar daño a otro, máxime si este daño puede resultar irreparable y la víctima -siempre inocente- no tiene posibilidad de defensa».
Con esto Chile se suma a los países que han declarado el efecto abortivo de la píldora del día después.
«Así --concluyen estas organizaciones--, nos alegramos con la decisión adoptada por el TC, respaldamos y felicitamos a los diputados y abogados que presentaron el requerimiento e instamos a toda la sociedad civil a hacerse parte activa en la protección y promoción de la vida, especialmente la del que está por nacer».
La organizaciones que se adhieren a esta declaración son Acción Familia, Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS), Asociación Familia Viva, ACONOR, Calcuta, Centro de Investigación y Estudios de la Vida Humana (CIEVH), Centro de Alumnos Derechos UC (CADE), Centro de Estudios Política y Sociedad, CIMENARF, ChileVida, Ciudadanos por la Vida, ConVida, Corporación Proyecto Esperanza, Creavida, Cristianos por la Vida, Jóvenes x Chile, Jóvenes por la Vida, Fundación Instituto de Estudios Evangélicos, Fundación Gente Nueva, Fundación Hacer Familia, Fundación Sara Philippi, ISFEM, Movimiento Humanista Cristiano (MHC), Movimiento Mundial de Madres (MMM), MueveteChile.org, Persona & Vida, Red Raíces de Puente Alto, SOFAM y Viva Chile.
Por Nieves San Martín
lunes 14 de abril de 2008
Después del paro rural.
Después del paro rural.
Por Hugo Martini Carta Política 9/4/200818:42hs
1. El gobierno de Néstor y Cristina Kirchner han tenido el primer gran enfrentamiento con un sector de la sociedad. La incógnita es saber si este hecho fue efectivamente un punto de inflexión y, también, si ellos podrán leer –incluso en defensa de sus intereses- qué es lo que en realidad pasó. 2. El campo realizó un ejercicio sin precedentes en defensa, también de sus intereses, con el apoyo implícito o explícito de intendentes, gobernadores y vastos sectores de la clase media urbana. La incógnita es saber si esta movilización renacerá en un futuro próximo o si tendrá efectos electorales en octubre de 2009. ¿Hay otra forma de mirar lo que pasó? Es probable, pero es políticamente incorrecta. Pongamos la huelga rural en un contexto más amplio. “El infierno son los otros”. La sentencia es de Sartre y los argentinos la han seguido, puntualmente, durante el último cuarto de siglo. La opinión pública expresada en la mayoría de sus dirigentes, dice que los que iniciaron el fuego del “infierno” son, siempre,los otros. Hay para elegir: las grandes potencias, la guerrilla o los militares, la pasión secreta de conspiradores contra los gobiernos del pueblo, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, la globalización, la CIA o el FBI, las empresas extranjeras en general y las que controlan a las privatizadas en particular, los que vienen por nuestras reservas desde el petróleo hasta el agua dulce, los medios de comunicación o los periodistas y sigue la lista. ¿Qué pasó en este último cuarto de siglo? Alfonsín fue electo presidente en 1983 por 51.9% de los votos. Menem por el 49.8% y reelecto por 49.1%. Mientras tanto, a de la Rúa lo consagraron 48.5% de los votos populares. La estadística dice, también, que Alfonsín, Menem y de la Rúa no perdieron ninguna elección intermedia para elegir senadores y diputados mientras fueron presidentes, excepto Alfonsín en 1987. Para ser más claros: los dirigentes del gobierno y la oposición se parecen a lo que pueblo quiere. Hay otros hechos que la frágil memoria humana olvida. 1. El gobierno de Néstor Kirchner, desde las instituciones hasta la política y la economía, ha estado dominado por la misma clase y estilo que desató el paro agropecuario. 2. El decreto del 10 de marzo no creó las retenciones sino que las aumentó. Cuando hace dos años los productores reclamaron ante el ministro de Lavagna por las retenciones éste les contestó que sino estaban de acuerdo formaran un partido político rural y ganaran las elecciones. 3. En ningún momento de estos últimos cinco años nadie realizó una movilización seria contra esta política y ningún piquete cerró las rutas. Como posible ejemplo comparativo recordemos una evaluación que realizó en 2003 el Centro de Estudios Nueva Mayoría. La tremenda crisis de 2001 se había expresado al grito de “que se vayan todos”. Esta evaluación dice, sin embargo, que dos años después fueron reelectos 93% de los dirigentes o ganó la continuidad política del partido que estaba gobernando en las diferentes provincias o distritos. Si lo que hemos visto durante 21 días es un problema de principios y convicciones profundas o una reacción ante el exceso de las retenciones lo podremos ver en las elecciones de octubre del año próximo. Volviendo al principio. En los últimos 25 años de democracia los argentinos han votado una mayoría de representantes que han delegado en el Presidente de turno, con diferentes matices, facultades que son propias del Congreso. Pero cuando se desata un proceso como el de la última crisis acusan a la minoría de la dirigencia política –que casi no votaron- de falta de organización y presencia. La consecuencia de este hecho se llama en la Argentina: “la oposición no existe”. La oposición será algún día lo que los descontentos de hoy quieren que sea, cuando la voten. Porque la democracia –“el peor sistema excepto todos los demás”- tiene un costo muy alto: la culpa del infierno no puede transferirse.
Por Hugo Martini Carta Política 9/4/200818:42hs
1. El gobierno de Néstor y Cristina Kirchner han tenido el primer gran enfrentamiento con un sector de la sociedad. La incógnita es saber si este hecho fue efectivamente un punto de inflexión y, también, si ellos podrán leer –incluso en defensa de sus intereses- qué es lo que en realidad pasó. 2. El campo realizó un ejercicio sin precedentes en defensa, también de sus intereses, con el apoyo implícito o explícito de intendentes, gobernadores y vastos sectores de la clase media urbana. La incógnita es saber si esta movilización renacerá en un futuro próximo o si tendrá efectos electorales en octubre de 2009. ¿Hay otra forma de mirar lo que pasó? Es probable, pero es políticamente incorrecta. Pongamos la huelga rural en un contexto más amplio. “El infierno son los otros”. La sentencia es de Sartre y los argentinos la han seguido, puntualmente, durante el último cuarto de siglo. La opinión pública expresada en la mayoría de sus dirigentes, dice que los que iniciaron el fuego del “infierno” son, siempre,los otros. Hay para elegir: las grandes potencias, la guerrilla o los militares, la pasión secreta de conspiradores contra los gobiernos del pueblo, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, la globalización, la CIA o el FBI, las empresas extranjeras en general y las que controlan a las privatizadas en particular, los que vienen por nuestras reservas desde el petróleo hasta el agua dulce, los medios de comunicación o los periodistas y sigue la lista. ¿Qué pasó en este último cuarto de siglo? Alfonsín fue electo presidente en 1983 por 51.9% de los votos. Menem por el 49.8% y reelecto por 49.1%. Mientras tanto, a de la Rúa lo consagraron 48.5% de los votos populares. La estadística dice, también, que Alfonsín, Menem y de la Rúa no perdieron ninguna elección intermedia para elegir senadores y diputados mientras fueron presidentes, excepto Alfonsín en 1987. Para ser más claros: los dirigentes del gobierno y la oposición se parecen a lo que pueblo quiere. Hay otros hechos que la frágil memoria humana olvida. 1. El gobierno de Néstor Kirchner, desde las instituciones hasta la política y la economía, ha estado dominado por la misma clase y estilo que desató el paro agropecuario. 2. El decreto del 10 de marzo no creó las retenciones sino que las aumentó. Cuando hace dos años los productores reclamaron ante el ministro de Lavagna por las retenciones éste les contestó que sino estaban de acuerdo formaran un partido político rural y ganaran las elecciones. 3. En ningún momento de estos últimos cinco años nadie realizó una movilización seria contra esta política y ningún piquete cerró las rutas. Como posible ejemplo comparativo recordemos una evaluación que realizó en 2003 el Centro de Estudios Nueva Mayoría. La tremenda crisis de 2001 se había expresado al grito de “que se vayan todos”. Esta evaluación dice, sin embargo, que dos años después fueron reelectos 93% de los dirigentes o ganó la continuidad política del partido que estaba gobernando en las diferentes provincias o distritos. Si lo que hemos visto durante 21 días es un problema de principios y convicciones profundas o una reacción ante el exceso de las retenciones lo podremos ver en las elecciones de octubre del año próximo. Volviendo al principio. En los últimos 25 años de democracia los argentinos han votado una mayoría de representantes que han delegado en el Presidente de turno, con diferentes matices, facultades que son propias del Congreso. Pero cuando se desata un proceso como el de la última crisis acusan a la minoría de la dirigencia política –que casi no votaron- de falta de organización y presencia. La consecuencia de este hecho se llama en la Argentina: “la oposición no existe”. La oposición será algún día lo que los descontentos de hoy quieren que sea, cuando la voten. Porque la democracia –“el peor sistema excepto todos los demás”- tiene un costo muy alto: la culpa del infierno no puede transferirse.
Una patota oficialista atacó a López Murphy en Rosario
Una patota oficialista atacó a López Murphy
Perfil.com 9/4/200820:12hs
Hace unos días, cuando llamé al director de Perfil, Jorge Fontevecchia, para solidarizarme por el ataque que sufrió durante el último cacerolazo en Plaza de Mayo por integrantes de la patota progubernamental, le conté que algo parecido me ocurrió la semana pasada mientras participaba del seminario “Los desafíos de América Latina, entre las falencias institucionales y las oportunidades de desarrollo”, invitado por la Fundación Libertad de Rosario. Hasta ahora no había querido darle demasiada trascendencia al hecho pero me pidieron que lo cuente y acá estamos. Los que hablamos en ese encuentro, lo hicimos exponiendo nuestras ideas, nuestros principios y nuestra certeza de que existe una perspectiva de progreso para la región y esa oportunidad va de la mano de las herramientas que usan las naciones a las que les va bien. Por supuesto hubo críticas a las políticas que llevan adelante algunos países de la región, con especial énfasis en el nuestro, posiblemente debido a ser el anfitrión y a que el conflicto agropecuario evidenciaba las falencias del modelo en tiempo real. Se criticaron medidas, desvíos institucionales, formas de proceder, intentos de hegemonísmo, populismo y varios etcéteras; en definitiva se criticaron las ideas, pero no se las intentó suprimir. Paralelamente, un grupo de personas se manifestaba en contra del encuentro en forma más o menos ruidosa, pero sin llegar a la violencia. Lamentablemente tuve la ingrata exclusividad de ser atacado directamente por un sector reducido de ese grupo al salir de un restaurante a la noche; me amenazaron, me insultaron, me corrieron para golpearme, hasta que los enfrente y se fueron. No eran más de diez, algunos con la cara tapada, algunos con palos en las manos, todos jóvenes, todos parecían enojados. ¿Tenían razones para estar enojados? Durante los últimos cinco años, pero especialmente durante toda esa semana, el Gobierno Nacional había jugado al juego que mejor le sale; a los buenos contra los malos. Los Kirchner, cada uno a su turno, desde el palco o el atril, aseguraron en cadena nacional que existe un plan para desestabilizar su gobierno, un golpe institucional en su contra pergeñado por los malos de turno. Y como a toda acción le corresponde una reacción, después de la arenga llega el ataque de los grupos de choque. En la sucesión de discursos durante la crisis agropecuaria, la Presidente fue clara al marcar el objetivo y las consecuencias no tardaron. Primero los malos fueron los productores agropecuarios que protestaban en las rutas, y entonces la familia Moyano desempolvo los camiones para colaborar con la paz social. Después los malos fueron los periodistas independientes, llegando a acusar de golpista a un artista plástico y entonces, los que tienen la mala suerte de tener una cara conocida, como Fontevecchia, corrieron la suerte que ya sabemos mientras ejercía su profesión en una plaza que dejaba de ser espacio público para convertirse en propiedad de la patota. Más tarde los enemigos fuimos los que simplemente pensamos distinto y lo decimos, los que creemos en el valor de la libertad como eje fundamental del desarrollo de un pueblo, los que pensamos que la Argentina tiene que abrirse al mundo, los que nos oponemos a los impuestos abusivos y no legislados. Los palos llegaron entonces hasta Rosario. La peligrosa técnica no deja de ser una advertencia para el que ose salirse del discurso único. Con unos cuantos no han podido. Mientras pensaba en este artículo repasé mis experiencias en los últimos años; en 2003, a lo largo de la campaña presidencial, sufrí varios ataques durante mis actos; en La Plata, Misiones y Resistencia, este último en la sede de la Universidad Nacional, doblemente grave por el lugar. En 2005, mientras competía con la actual Presidente por la senaduría de la provincia de Buenos Aires, al entonces Primer mandatario le molestó algo que dije, me señalo y recibí la visita de una patota durante la presentación de mi libro La nueva propuesta, Fontevecchia fue testigo porque participaba gentilmente del panel. En 2006 el escenario que eligieron para agredirme fue el de la Universidad Nacional de La Plata, donde estudié y fui profesor durante muchos años, ahí tenía que dar una clase abierta sobre economía y no pude porque los jóvenes que colmaban el auditorio se atemorizaron y se fueron. Fue la agresión que me puso más triste por el ámbito que se vulneró. Al ataque modelo 2008 lo narré más arriba. Soy de los que creen, como Sarmiento, que las ideas no se matan, que un país se construye con el pensamiento de sus hombres y mujeres, con debate, disenso, discusiones, diálogo y acuerdos, pero no mediante la violencia. La Argentina tiene una triste historia de desencuentros y violencia, es tarea de sus líderes no repetirla, ojalá estemos a la altura del desafío.
Ricardo López Murphy
Perfil.com 9/4/200820:12hs
Hace unos días, cuando llamé al director de Perfil, Jorge Fontevecchia, para solidarizarme por el ataque que sufrió durante el último cacerolazo en Plaza de Mayo por integrantes de la patota progubernamental, le conté que algo parecido me ocurrió la semana pasada mientras participaba del seminario “Los desafíos de América Latina, entre las falencias institucionales y las oportunidades de desarrollo”, invitado por la Fundación Libertad de Rosario. Hasta ahora no había querido darle demasiada trascendencia al hecho pero me pidieron que lo cuente y acá estamos. Los que hablamos en ese encuentro, lo hicimos exponiendo nuestras ideas, nuestros principios y nuestra certeza de que existe una perspectiva de progreso para la región y esa oportunidad va de la mano de las herramientas que usan las naciones a las que les va bien. Por supuesto hubo críticas a las políticas que llevan adelante algunos países de la región, con especial énfasis en el nuestro, posiblemente debido a ser el anfitrión y a que el conflicto agropecuario evidenciaba las falencias del modelo en tiempo real. Se criticaron medidas, desvíos institucionales, formas de proceder, intentos de hegemonísmo, populismo y varios etcéteras; en definitiva se criticaron las ideas, pero no se las intentó suprimir. Paralelamente, un grupo de personas se manifestaba en contra del encuentro en forma más o menos ruidosa, pero sin llegar a la violencia. Lamentablemente tuve la ingrata exclusividad de ser atacado directamente por un sector reducido de ese grupo al salir de un restaurante a la noche; me amenazaron, me insultaron, me corrieron para golpearme, hasta que los enfrente y se fueron. No eran más de diez, algunos con la cara tapada, algunos con palos en las manos, todos jóvenes, todos parecían enojados. ¿Tenían razones para estar enojados? Durante los últimos cinco años, pero especialmente durante toda esa semana, el Gobierno Nacional había jugado al juego que mejor le sale; a los buenos contra los malos. Los Kirchner, cada uno a su turno, desde el palco o el atril, aseguraron en cadena nacional que existe un plan para desestabilizar su gobierno, un golpe institucional en su contra pergeñado por los malos de turno. Y como a toda acción le corresponde una reacción, después de la arenga llega el ataque de los grupos de choque. En la sucesión de discursos durante la crisis agropecuaria, la Presidente fue clara al marcar el objetivo y las consecuencias no tardaron. Primero los malos fueron los productores agropecuarios que protestaban en las rutas, y entonces la familia Moyano desempolvo los camiones para colaborar con la paz social. Después los malos fueron los periodistas independientes, llegando a acusar de golpista a un artista plástico y entonces, los que tienen la mala suerte de tener una cara conocida, como Fontevecchia, corrieron la suerte que ya sabemos mientras ejercía su profesión en una plaza que dejaba de ser espacio público para convertirse en propiedad de la patota. Más tarde los enemigos fuimos los que simplemente pensamos distinto y lo decimos, los que creemos en el valor de la libertad como eje fundamental del desarrollo de un pueblo, los que pensamos que la Argentina tiene que abrirse al mundo, los que nos oponemos a los impuestos abusivos y no legislados. Los palos llegaron entonces hasta Rosario. La peligrosa técnica no deja de ser una advertencia para el que ose salirse del discurso único. Con unos cuantos no han podido. Mientras pensaba en este artículo repasé mis experiencias en los últimos años; en 2003, a lo largo de la campaña presidencial, sufrí varios ataques durante mis actos; en La Plata, Misiones y Resistencia, este último en la sede de la Universidad Nacional, doblemente grave por el lugar. En 2005, mientras competía con la actual Presidente por la senaduría de la provincia de Buenos Aires, al entonces Primer mandatario le molestó algo que dije, me señalo y recibí la visita de una patota durante la presentación de mi libro La nueva propuesta, Fontevecchia fue testigo porque participaba gentilmente del panel. En 2006 el escenario que eligieron para agredirme fue el de la Universidad Nacional de La Plata, donde estudié y fui profesor durante muchos años, ahí tenía que dar una clase abierta sobre economía y no pude porque los jóvenes que colmaban el auditorio se atemorizaron y se fueron. Fue la agresión que me puso más triste por el ámbito que se vulneró. Al ataque modelo 2008 lo narré más arriba. Soy de los que creen, como Sarmiento, que las ideas no se matan, que un país se construye con el pensamiento de sus hombres y mujeres, con debate, disenso, discusiones, diálogo y acuerdos, pero no mediante la violencia. La Argentina tiene una triste historia de desencuentros y violencia, es tarea de sus líderes no repetirla, ojalá estemos a la altura del desafío.
Ricardo López Murphy
domingo 13 de abril de 2008
La frivolidad de nuestra presidente
Cristina canceló reunión con la prensa para entrevistarse con Naomi Cambell
La presidenta tenía pautado recibir a la prensa antes de volver al país, pero canceló el encuentro porque según Miguel Nuñez , la jefa de estado estaba cansada. Sin embargo, en reemplazo de los periodistas, llegó la supermodelo.
La fugaz visita presidencial argentina a París culminó el lunes por la noche con un encuentro en la suite del Hotel Meurice entre Cristina y Naomi Campbell, la supermodelo, que fue detenida el fin de semana por la policía británica tras atacar a un oficial en el aeropuerto de Heathrow, por haber perdido su valija.
La presidenta voló en su Jumbo alquilado a Aerolíneas Argentinas a Buenos Aires durante la noche y llegara hoy a la mañana. Un drástico cambio de planes a la hora de comunicar fue una de las más importantes noticias del día afirmó hoy Clarín.
El vocero presidencial Miguel Núñez convoco a los diarios Clarín, La Nación y Página 12 el lunes por la noche para "una entrevista conjunta con la Presidenta" al final de la visita. Cuando los tres periodistas esperaban subir a su suite 303 , la Presidenta canceló el encuentro argumentando "que estaba cansada".
En su inusual convocatoria, Núñez había planteado que la Presidenta solo estaba dispuesta a hablar de su viaje a Francia. No hablaría de los efectos del paro agropecuario o de un cambio de estilo o de tono, después de la crisis con los piquetes y los cacerolazos, so pena de cancelar el diálogo.
En reemplazo de los tres diarios argentinos, llegaron Naomi Campbell y el traductor. La modelo —devenida ahora en periodista— ya había conocido a la Presidenta en Buenos Aires cuando fue a entrevistarla, en enero pasado, a la Casa Rosada
Después, una última comida en París antes del avión tras un día helado, con una fuerte nevada nocturna. El día anterior, la Presidenta tuvo la Torre Eiffel como vista desde el elegante restaurante Les Ombres en el museo del Quai Branly, junto a su comitiva.
Mas que acuerdos, Cristina Kirchner buscaba en París una distancia de Argentina para calmar las ansiedades, peleas y errores de su protagonismo en la crisis agraria. Sus funcionarios, en riguroso off the récord, admitían "los errores" y elaboraban malabarismos dialécticos para explicar cómo salir de la confrontación sin que lo pareciera ni demostrar que cedían pero no públicamente.
Justifican el "método" como necesario para ratificar "la autoridad presidencial". La Presidenta se oxigenó, al menos, a 15.000 kilómetros de Buenos Aires, en plena primavera congelada parisina, con aplausos y sin la amenaza de las cacerolas.
Cristina no conoce las reglas mediáticas del muy mediático presidente francés, tan cuidadoso de las necesidades de los fotógrafos, y con una nueva esposa y nueva "mentora", Carla Bruni, íntima amiga de la mayoría de ellos.
Fue él quien, disimuladamente, instaló a una tensa e híper maquillada Cristina en la puerta del Elíseo para posar ante los fotógrafos. El primer ministro Francis Fillon forzó la misma operación en el Hotel de Matignon.
Un vestido marfil, un largo tapado del mismo color y un collar de perlas fue el atuendo elegido por la jefa de Estado para la visita al Elíseo. Pero un desfile de modelos, donde pasó desde la gorra existencialista de la marcha por Ingrid Betancourt al tapado a cuadritos para la inauguración de las Madres y el tailleur con cinturón y "manteau" tornasolado color berenjena con altísimos tacos de charol, caracterizaron su visual visita y se convirtieron en su discurso gestual, más Miami que París. Más fotos que anuncios.
La política On-Line
La presidenta tenía pautado recibir a la prensa antes de volver al país, pero canceló el encuentro porque según Miguel Nuñez , la jefa de estado estaba cansada. Sin embargo, en reemplazo de los periodistas, llegó la supermodelo.
La fugaz visita presidencial argentina a París culminó el lunes por la noche con un encuentro en la suite del Hotel Meurice entre Cristina y Naomi Campbell, la supermodelo, que fue detenida el fin de semana por la policía británica tras atacar a un oficial en el aeropuerto de Heathrow, por haber perdido su valija.
La presidenta voló en su Jumbo alquilado a Aerolíneas Argentinas a Buenos Aires durante la noche y llegara hoy a la mañana. Un drástico cambio de planes a la hora de comunicar fue una de las más importantes noticias del día afirmó hoy Clarín.
El vocero presidencial Miguel Núñez convoco a los diarios Clarín, La Nación y Página 12 el lunes por la noche para "una entrevista conjunta con la Presidenta" al final de la visita. Cuando los tres periodistas esperaban subir a su suite 303 , la Presidenta canceló el encuentro argumentando "que estaba cansada".
En su inusual convocatoria, Núñez había planteado que la Presidenta solo estaba dispuesta a hablar de su viaje a Francia. No hablaría de los efectos del paro agropecuario o de un cambio de estilo o de tono, después de la crisis con los piquetes y los cacerolazos, so pena de cancelar el diálogo.
En reemplazo de los tres diarios argentinos, llegaron Naomi Campbell y el traductor. La modelo —devenida ahora en periodista— ya había conocido a la Presidenta en Buenos Aires cuando fue a entrevistarla, en enero pasado, a la Casa Rosada
Después, una última comida en París antes del avión tras un día helado, con una fuerte nevada nocturna. El día anterior, la Presidenta tuvo la Torre Eiffel como vista desde el elegante restaurante Les Ombres en el museo del Quai Branly, junto a su comitiva.
Mas que acuerdos, Cristina Kirchner buscaba en París una distancia de Argentina para calmar las ansiedades, peleas y errores de su protagonismo en la crisis agraria. Sus funcionarios, en riguroso off the récord, admitían "los errores" y elaboraban malabarismos dialécticos para explicar cómo salir de la confrontación sin que lo pareciera ni demostrar que cedían pero no públicamente.
Justifican el "método" como necesario para ratificar "la autoridad presidencial". La Presidenta se oxigenó, al menos, a 15.000 kilómetros de Buenos Aires, en plena primavera congelada parisina, con aplausos y sin la amenaza de las cacerolas.
Cristina no conoce las reglas mediáticas del muy mediático presidente francés, tan cuidadoso de las necesidades de los fotógrafos, y con una nueva esposa y nueva "mentora", Carla Bruni, íntima amiga de la mayoría de ellos.
Fue él quien, disimuladamente, instaló a una tensa e híper maquillada Cristina en la puerta del Elíseo para posar ante los fotógrafos. El primer ministro Francis Fillon forzó la misma operación en el Hotel de Matignon.
Un vestido marfil, un largo tapado del mismo color y un collar de perlas fue el atuendo elegido por la jefa de Estado para la visita al Elíseo. Pero un desfile de modelos, donde pasó desde la gorra existencialista de la marcha por Ingrid Betancourt al tapado a cuadritos para la inauguración de las Madres y el tailleur con cinturón y "manteau" tornasolado color berenjena con altísimos tacos de charol, caracterizaron su visual visita y se convirtieron en su discurso gestual, más Miami que París. Más fotos que anuncios.
La política On-Line
El regreso de la deuda externa
El regreso de la deuda externa
La Argentina deberá enfrentar este año vencimientos por más de 17 mil millones de dólares, casi el 5,5 del PBI. Sin embargo, el país tiene cerrados los mercados de créditos internacionales y esto se combina con el explosivo crecimiento del gasto público que ya ronda el 35 por ciento. El conflicto con el campo confirmó además que la presión fiscal ya encontró su techo.
Por Simón Rifkin 17:29
El discurso oficial sostiene que la reciente suba en las retenciones se instrumentó para que la importante suba que venían experimentando los granos a nivel mundial no se traslade a los precios de los alimentos que consumen los argentinos. Se agregó que esta medida también contribuiría a que la soja no continúe desplazando otras actividades como la ganadería y los tambos.
Todos motivos conmovedores que cualquier alma noble compartiría, pero que esconden una realidad menos halagüeña: la medida apunta básicamente a auxiliar las crecientes necesidades fiscales del gobierno.
Sólo en el 2008 la Argentina deberá enfrentar vencimientos de deuda y capital por más de 17 mil millones de dólares, aproximadamente el 5,5% del PBI. Este número incluye el futuro pago por los cupones atados al PBI que el gobierno no cuenta en sus estadísticas oficiales, pero se debe considerar aunque el mismo no sea fijo. Si nos guiamos por el discurso oficial de tener un superávit del 3%, faltarían solo un 2,5% por cubrir de los vencimientos. Para cualquier país de la región, exceptuando Argentina, Ecuador y Bolivia, sería sencillo cubrir estos faltantes en los mercados internacionales de crédito. Por ejemplo, Perú acaba de lograr el anhelado Investment Grade, Brasil esta muy cerca y Colombia sería uno de los próximos países latinoamericanos en alcanzarlo. Estos países hoy pagan tasas en dólares menores al 6%.
El superávit ya no es tan sólido
Los gastos crecen a una tasa cercana al 35% anual y no parece que en el contexto actual vayan a disminuir. Impacta en esta suba, la creciente inflación que obliga al Gobierno a destinar un mayor presupuesto tanto para la suba de salarios y jubilaciones, como a los subsidios, por ejemplo a la energía y el transporte, para que no suban las tarifas y empeore el panorama. Incluso, la falta de previsión e inversión en energía obligará al Estado a importar combustible liquido para reemplazar al gas, siendo el primero al menos 6 veces más caro. Además, el pasado año electoral genero mucha obra pública que debe ser terminada y que en muchos casos con presupuestos mayores a los planificados.
Es verdad que los ingresos también crecen a tasas altas, casi 30% anual. Pero si el gasto crece más que los ingresos y el año pasado tuvimos (con ayuda de la reforma previsional) un superávit del 3%, hay que subir los impuestos para alcanzar los objetivos fiscales. El impuesto más fácil de subir es sin duda la retención a un bien que se exporta casi el 100% de la producción, como es el caso de la soja. La suba en las retenciones aportaría al fisco una base de 0,5% del PBI y en caso de que el precio suba podría ser mayor.
Los nuevos límites
Sin embargo, lo que no previó el gobierno fue la rebelión del agro, que reaccionó ante un gravamen que al dejar afuera del negocio a los pequeños productores, logro unirlos a los medianos y grandes jugadores del campo, en el reclamo. Surge así un límite a la presión impositiva que puede soportar la economía.
En la actualidad la carga impositiva es superior al 30% del PBI o un 40% superior a los picos de los 90. Es decir, nunca antes en la historia de Argentina se pago tanto en impuestos. Así el recurso de seguir subiendo impuestos parece haber encontrado su techo.
A principios de la actual gestión desde el gobierno dejaban trascender que su objetivo era alcanzar un superávit del 3%, ahora hablan de llevarlo al 4% o 4,5% del PBI. Esto se explica porque en el Ministerio de Economía han comprobado que no va a ser sencillo conseguir los 6 mil millones de dólares que harían falta para financiar los vencimientos de deuda –el fracaso de Cristina Kirchner en Francia para destrabar la negociación con el Club de Paris es elocuente en ese sentido- y deberían cubrirlo con recursos propios.
Un claro ejemplo es la reciente licitación que lanzó Economía que tuvo que consolidar tasas variables superiores al 13% por 5 años para evitar el papelón de declararla desierta. En las AFJP y bancos recibieron llamados durante todo el día de la licitación presionando para subir la apuesta. Esta tasa es la más alta pagada por la administración kirschnerista en todo su ciclo.
El regreso de la deuda externa
Los inversores se dan cuenta que desde el ámbito fiscal el modelo esta tocando su techo. Sin poder subir los impuesto y con pocas perspectivas de reducir el gasto sin que esto derive en protestas de los sectores afectados. El perfil de deuda tampoco es demasiado tentador para los que decidan invertir en el país ya que a partir de este año el gobierno deberá amortizar cada vez más capital y pagar más intereses. Empieza a sentirse el peso que dejó para el futuro el canje de deuda, que despejo el camino por unos 5 años, es decir hasta el 2008. El futuro ya llegó.
Al darse cuanta de los problemas para refinanciar los vencimientos, el Gobierno emprendió dos caminos, uno interno y otro internacional que esperaban concretar cuando se normalice la economía mundial. Primero avanzar en el plano local, sumando recursos mediante la suba de retenciones. Ante la crisis que planteó esta decisión se decidió acelerar el plano internacional para conseguir financiamiento.
La idea inicial era comenzar a tantear con los organismos internacionales un paquete de préstamos para el tesoro. Pero en vez de eso finalmente se decidió mandar al ministro de Economía Martín Lousteau a la asamblea del BID a tratar de conseguir un “blindaje” de 8.000 millones de dólares, que hasta ahora brilla por su ausencia. Se habían conseguido apenas 420 millones, que deberían repartirse entre Aysa, el Senasa y las provincias.
Además, en Economía avanzan en conversaciones con grandes bancos de inversión para ver la posibilidad de realizar un canje de los bonos de próximo vencimiento por otros a 10 años de mayor liquidez. Casi, un nuevo megacanje.
El problema es que cuando el campo dijo basta, los inversores también dijeron basta a continuar prestando dinero sin un plan serio a largo plazo que permita consolidar un superávit fiscal genuino y no uno que se basa en un impuesto a las exportaciones que depende de precios externos. El gobierno terminó así, mordiéndose la cola.
Por Simón Rifkin
La Argentina deberá enfrentar este año vencimientos por más de 17 mil millones de dólares, casi el 5,5 del PBI. Sin embargo, el país tiene cerrados los mercados de créditos internacionales y esto se combina con el explosivo crecimiento del gasto público que ya ronda el 35 por ciento. El conflicto con el campo confirmó además que la presión fiscal ya encontró su techo.
Por Simón Rifkin 17:29
El discurso oficial sostiene que la reciente suba en las retenciones se instrumentó para que la importante suba que venían experimentando los granos a nivel mundial no se traslade a los precios de los alimentos que consumen los argentinos. Se agregó que esta medida también contribuiría a que la soja no continúe desplazando otras actividades como la ganadería y los tambos.
Todos motivos conmovedores que cualquier alma noble compartiría, pero que esconden una realidad menos halagüeña: la medida apunta básicamente a auxiliar las crecientes necesidades fiscales del gobierno.
Sólo en el 2008 la Argentina deberá enfrentar vencimientos de deuda y capital por más de 17 mil millones de dólares, aproximadamente el 5,5% del PBI. Este número incluye el futuro pago por los cupones atados al PBI que el gobierno no cuenta en sus estadísticas oficiales, pero se debe considerar aunque el mismo no sea fijo. Si nos guiamos por el discurso oficial de tener un superávit del 3%, faltarían solo un 2,5% por cubrir de los vencimientos. Para cualquier país de la región, exceptuando Argentina, Ecuador y Bolivia, sería sencillo cubrir estos faltantes en los mercados internacionales de crédito. Por ejemplo, Perú acaba de lograr el anhelado Investment Grade, Brasil esta muy cerca y Colombia sería uno de los próximos países latinoamericanos en alcanzarlo. Estos países hoy pagan tasas en dólares menores al 6%.
El superávit ya no es tan sólido
Los gastos crecen a una tasa cercana al 35% anual y no parece que en el contexto actual vayan a disminuir. Impacta en esta suba, la creciente inflación que obliga al Gobierno a destinar un mayor presupuesto tanto para la suba de salarios y jubilaciones, como a los subsidios, por ejemplo a la energía y el transporte, para que no suban las tarifas y empeore el panorama. Incluso, la falta de previsión e inversión en energía obligará al Estado a importar combustible liquido para reemplazar al gas, siendo el primero al menos 6 veces más caro. Además, el pasado año electoral genero mucha obra pública que debe ser terminada y que en muchos casos con presupuestos mayores a los planificados.
Es verdad que los ingresos también crecen a tasas altas, casi 30% anual. Pero si el gasto crece más que los ingresos y el año pasado tuvimos (con ayuda de la reforma previsional) un superávit del 3%, hay que subir los impuestos para alcanzar los objetivos fiscales. El impuesto más fácil de subir es sin duda la retención a un bien que se exporta casi el 100% de la producción, como es el caso de la soja. La suba en las retenciones aportaría al fisco una base de 0,5% del PBI y en caso de que el precio suba podría ser mayor.
Los nuevos límites
Sin embargo, lo que no previó el gobierno fue la rebelión del agro, que reaccionó ante un gravamen que al dejar afuera del negocio a los pequeños productores, logro unirlos a los medianos y grandes jugadores del campo, en el reclamo. Surge así un límite a la presión impositiva que puede soportar la economía.
En la actualidad la carga impositiva es superior al 30% del PBI o un 40% superior a los picos de los 90. Es decir, nunca antes en la historia de Argentina se pago tanto en impuestos. Así el recurso de seguir subiendo impuestos parece haber encontrado su techo.
A principios de la actual gestión desde el gobierno dejaban trascender que su objetivo era alcanzar un superávit del 3%, ahora hablan de llevarlo al 4% o 4,5% del PBI. Esto se explica porque en el Ministerio de Economía han comprobado que no va a ser sencillo conseguir los 6 mil millones de dólares que harían falta para financiar los vencimientos de deuda –el fracaso de Cristina Kirchner en Francia para destrabar la negociación con el Club de Paris es elocuente en ese sentido- y deberían cubrirlo con recursos propios.
Un claro ejemplo es la reciente licitación que lanzó Economía que tuvo que consolidar tasas variables superiores al 13% por 5 años para evitar el papelón de declararla desierta. En las AFJP y bancos recibieron llamados durante todo el día de la licitación presionando para subir la apuesta. Esta tasa es la más alta pagada por la administración kirschnerista en todo su ciclo.
El regreso de la deuda externa
Los inversores se dan cuenta que desde el ámbito fiscal el modelo esta tocando su techo. Sin poder subir los impuesto y con pocas perspectivas de reducir el gasto sin que esto derive en protestas de los sectores afectados. El perfil de deuda tampoco es demasiado tentador para los que decidan invertir en el país ya que a partir de este año el gobierno deberá amortizar cada vez más capital y pagar más intereses. Empieza a sentirse el peso que dejó para el futuro el canje de deuda, que despejo el camino por unos 5 años, es decir hasta el 2008. El futuro ya llegó.
Al darse cuanta de los problemas para refinanciar los vencimientos, el Gobierno emprendió dos caminos, uno interno y otro internacional que esperaban concretar cuando se normalice la economía mundial. Primero avanzar en el plano local, sumando recursos mediante la suba de retenciones. Ante la crisis que planteó esta decisión se decidió acelerar el plano internacional para conseguir financiamiento.
La idea inicial era comenzar a tantear con los organismos internacionales un paquete de préstamos para el tesoro. Pero en vez de eso finalmente se decidió mandar al ministro de Economía Martín Lousteau a la asamblea del BID a tratar de conseguir un “blindaje” de 8.000 millones de dólares, que hasta ahora brilla por su ausencia. Se habían conseguido apenas 420 millones, que deberían repartirse entre Aysa, el Senasa y las provincias.
Además, en Economía avanzan en conversaciones con grandes bancos de inversión para ver la posibilidad de realizar un canje de los bonos de próximo vencimiento por otros a 10 años de mayor liquidez. Casi, un nuevo megacanje.
El problema es que cuando el campo dijo basta, los inversores también dijeron basta a continuar prestando dinero sin un plan serio a largo plazo que permita consolidar un superávit fiscal genuino y no uno que se basa en un impuesto a las exportaciones que depende de precios externos. El gobierno terminó así, mordiéndose la cola.
viernes 11 de abril de 2008
¿CÓMO FUNCIONA UN POOL DE SIEMBRA?
PARA LOS QUE NO CONOCEN: ¿CÓMO FUNCIONA UN POOL DE SIEMBRA?
Comenzaron a principios de los noventa - Quienes los defienden dicen que inyectan fondos al campo y hacen más profesional la gestión agronómica - Sus detractores denuncian que aumentan la concentración de la tierra y expulsan a los pequeños productores. El gobierno y el campo no logran ponerse de acuerdo en casi nada, y por eso la protesta de los productores se extendió por más de veinte días,pero ambos sectores coinciden en definir a un enemigo en común: los grandes pooles de siembra.Se los acusa de concentrar la propiedad de la tierra y elevar su precio (expulsando a los pequeños y medianos productores del negocio), explotar a los contratistas y proveedores de servicios y atentar contra la sustentabilidad ambiental (por no cumplir con las rotaciones y sembrar siempre soja).¿Qué se sabe con certeza? Hay que empezar por comprender de qué se trata.Un pool de siembra es una forma de maximizar el negocio agropecuario a través del aumento de la escala agropecuaria, explica un informe que elaboró Aacrea (Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola). Pool significa "polla" o "colecta". Básicamente, es un "chanchito" o "vaquita" que conforman inversores para sembrar y cosechar granos en un período determinado (en general, estos fondos se arman y desarman cada año). El resultado de la cosecha se reparte entre los inversores de acuerdo con el porcentaje aportado.¿Quiénes invierten? Es cierto que muchos de los que ponen la plata, en su vida pisaron un campo. Y está claro que también hay capitales extranjeros que juegan fuerte en este negocio. Pero además participan pequeños, medianos y grandes inversores de las ciudades que quieren "poner a trabajar" sus ahorros, y así quedarse con una rentabilidad que supere la inflación. Hace algunos años, un trabajo del Departamento de Finanzas Rurales del Inta explicaba que un pool de siembra se estructura a partir de un organizador que propone un esquema de siembra y se lo ofrece a potenciales inversores. La tierra se arrienda y se contratarán los servicios de siembra, fumigación y cosecha.En los meses previos a la siembra de los granos gruesos, en Internet se multiplican los avisos: "Pool de siembra zona núcleo (provincia de Buenos Aires), arrendamiento de 250 hectáreas (85 de maíz y 165 de soja), cuota mínima 30.000 pesos, seguro multirriesgo (granizo, sequía, incendio, etc.), aspecto legal: fideicomiso agropecuario", ofrecía una propuesta de inversión, para la campaña 2007/8, en la página web de una conocida consultora del sector.La cantidad de hectáreas arrendadas varían según las regiones productivas (no es lo mismo 300 hectáreas en Venado Tuerto que en Gobernador Crespo) y el tamaño del pool de siembra. Pero hay una constante. Se suele emplear a ingenieros agrónomos de punta, hay más peso específico para pelear los precios de los insumos y servicios, y se contratan seguros multirriesgo para hacer más previsible la inversión.Organizarse como un pool de siembra ofrece varias ventajas. Las principales son que permite el aumento de la escala (y sobre todo del poder de negociación), constituye una fuente interesante de recursos para el sector agropecuario y hace más eficiente el uso de los factores (al aumentar la producción y disminuir los costos), señala el trabajo que realizaron los licenciados Nicolás Dalmau, Gabriel Delgado y Santiago Casiraghi, del área de Finanzas Rurales del Inta.Del otro lado están los pequeños y medianos productores que sienten comprometida su propia competitividad. La semana pasada, el productor Raúl Fillipa (de Ramayón) le decía a Campolitoral: "¿Te parece que yo con 45 años tenga que dejarle mi campo a los pool de siembra? Este proceso termina expulsando a nuestros hijos de los campos".¿Cuánto crecieron? Es difícil saber la cantidad de hectáreas que se trabajan bajo esta forma de organización agroempresaria. Hace dos años, en el informe realizado por Aacrea, se estimaba que la superficie se había quintuplicado (de 400.000 hectáreas en 1997, a 2 millones en el 2002), pero hacen falta datos más actualizados.También es importante diferenciar los pooles de siembra de las grandes empresas agropecuarias que se dedican de lleno a este negocio, como Los Grobo (130.000 hectáreas), Adecoagro (es la empresa del magnate George Soros que tiene 225.000 hectáreas en Argentina, Uruguay y Brasil), o El Tejar (trabaja más de 150.000 hectáreas en estos países).Los pooles de siembra arrancaron a principios de los noventa. Al comienzo sólo integraban a productores agropecuarios que querían ganar escala. Con el boom del campo (y el alza en las cotizaciones internacionales de los granos) se transformaron en una alternativa cada vez más atrayente para el resto de los inversores. En los últimos años, se refinó el marco legal y su seguridad jurídica a través de la figura del fideicomiso.
Fuente: Campo Litoral
Comenzaron a principios de los noventa - Quienes los defienden dicen que inyectan fondos al campo y hacen más profesional la gestión agronómica - Sus detractores denuncian que aumentan la concentración de la tierra y expulsan a los pequeños productores. El gobierno y el campo no logran ponerse de acuerdo en casi nada, y por eso la protesta de los productores se extendió por más de veinte días,pero ambos sectores coinciden en definir a un enemigo en común: los grandes pooles de siembra.Se los acusa de concentrar la propiedad de la tierra y elevar su precio (expulsando a los pequeños y medianos productores del negocio), explotar a los contratistas y proveedores de servicios y atentar contra la sustentabilidad ambiental (por no cumplir con las rotaciones y sembrar siempre soja).¿Qué se sabe con certeza? Hay que empezar por comprender de qué se trata.Un pool de siembra es una forma de maximizar el negocio agropecuario a través del aumento de la escala agropecuaria, explica un informe que elaboró Aacrea (Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola). Pool significa "polla" o "colecta". Básicamente, es un "chanchito" o "vaquita" que conforman inversores para sembrar y cosechar granos en un período determinado (en general, estos fondos se arman y desarman cada año). El resultado de la cosecha se reparte entre los inversores de acuerdo con el porcentaje aportado.¿Quiénes invierten? Es cierto que muchos de los que ponen la plata, en su vida pisaron un campo. Y está claro que también hay capitales extranjeros que juegan fuerte en este negocio. Pero además participan pequeños, medianos y grandes inversores de las ciudades que quieren "poner a trabajar" sus ahorros, y así quedarse con una rentabilidad que supere la inflación. Hace algunos años, un trabajo del Departamento de Finanzas Rurales del Inta explicaba que un pool de siembra se estructura a partir de un organizador que propone un esquema de siembra y se lo ofrece a potenciales inversores. La tierra se arrienda y se contratarán los servicios de siembra, fumigación y cosecha.En los meses previos a la siembra de los granos gruesos, en Internet se multiplican los avisos: "Pool de siembra zona núcleo (provincia de Buenos Aires), arrendamiento de 250 hectáreas (85 de maíz y 165 de soja), cuota mínima 30.000 pesos, seguro multirriesgo (granizo, sequía, incendio, etc.), aspecto legal: fideicomiso agropecuario", ofrecía una propuesta de inversión, para la campaña 2007/8, en la página web de una conocida consultora del sector.La cantidad de hectáreas arrendadas varían según las regiones productivas (no es lo mismo 300 hectáreas en Venado Tuerto que en Gobernador Crespo) y el tamaño del pool de siembra. Pero hay una constante. Se suele emplear a ingenieros agrónomos de punta, hay más peso específico para pelear los precios de los insumos y servicios, y se contratan seguros multirriesgo para hacer más previsible la inversión.Organizarse como un pool de siembra ofrece varias ventajas. Las principales son que permite el aumento de la escala (y sobre todo del poder de negociación), constituye una fuente interesante de recursos para el sector agropecuario y hace más eficiente el uso de los factores (al aumentar la producción y disminuir los costos), señala el trabajo que realizaron los licenciados Nicolás Dalmau, Gabriel Delgado y Santiago Casiraghi, del área de Finanzas Rurales del Inta.Del otro lado están los pequeños y medianos productores que sienten comprometida su propia competitividad. La semana pasada, el productor Raúl Fillipa (de Ramayón) le decía a Campolitoral: "¿Te parece que yo con 45 años tenga que dejarle mi campo a los pool de siembra? Este proceso termina expulsando a nuestros hijos de los campos".¿Cuánto crecieron? Es difícil saber la cantidad de hectáreas que se trabajan bajo esta forma de organización agroempresaria. Hace dos años, en el informe realizado por Aacrea, se estimaba que la superficie se había quintuplicado (de 400.000 hectáreas en 1997, a 2 millones en el 2002), pero hacen falta datos más actualizados.También es importante diferenciar los pooles de siembra de las grandes empresas agropecuarias que se dedican de lleno a este negocio, como Los Grobo (130.000 hectáreas), Adecoagro (es la empresa del magnate George Soros que tiene 225.000 hectáreas en Argentina, Uruguay y Brasil), o El Tejar (trabaja más de 150.000 hectáreas en estos países).Los pooles de siembra arrancaron a principios de los noventa. Al comienzo sólo integraban a productores agropecuarios que querían ganar escala. Con el boom del campo (y el alza en las cotizaciones internacionales de los granos) se transformaron en una alternativa cada vez más atrayente para el resto de los inversores. En los últimos años, se refinó el marco legal y su seguridad jurídica a través de la figura del fideicomiso.
Fuente: Campo Litoral
miércoles 9 de abril de 2008
La rebelión del campo.
La rebelión del campo.
Por Mario Teijeiro
Notiar 8/4/200819:30hs
El paro del campo ha sido un hecho inesperado y extraordinario dadas las dificultades naturales de poner de acuerdo y movilizar a 200,000 productores individualistas dispersos a lo largo de toda la geografía del país. A esas dificultades naturales se sumaba una dirigencia agropecuaria tradicionalmente desunida en 4 centrales distintas. ¿Qué es lo que disparó este milagro? En primer lugar la acumulación de bronca de cinco años de maltratos, prohibición de exportaciones, precios máximos, discriminaciones y promesas incumplidas. En segundo lugar, la resolución unilateral del 11 de Marzo que, a días de levantar la cosecha de soja, crea un nuevo régimen de retenciones móviles que de hecho establece una retención marginal del 95%, confiscando a favor del Estado cualquier aumento marginal en el precio. Este régimen groseramente expropiatorio fue la gota que rebalsó el vaso. Luego se sumaron los discursos presidenciales demonizadores del campo y la increíble intervención de D’Elia como fuerza de choque del gobierno. La trampa de la discriminación entre el chico y el grande Pero las dificultades de transformar el (exitoso) paro agropecuario en políticas válidas y permanentes han de ser muchas y muy importantes. Hay trampas en el camino que habrá que evitar. La primera de ellas se origina en la aceptación generalizada de que el productor chico es bueno y el terrateniente o el pool de siembra es malo. La exaltación del productor chico y la demonización del productor grande están muy arraigadas en nuestra cultura “solidaria” y explica en buena medida la tradicional desunión de las entidades agropecuarias. Esto es un campo fértil para la estrategia del gobierno, que está intentando quebrar la unidad del sector con su propuesta de mantener el régimen de retenciones móviles y subsidiar sólo a 65,000 productores chicos. La propuesta del gobierno o variantes similares serían una solución desastrosa. Desde el punto de vista técnico, todos los regímenes de reintegros o subsidios discriminados por tamaño o tipo de explotación son muy difíciles de instrumentar y de controlar, habida cuenta de que el producto del campo son commodities y que no es posible distinguir si provienen de productores chicos o grandes. Desde el punto de vista político, la discriminación a favor de productores chicos sería extender el régimen de la dádiva clientelista a otro de los sectores impolutos de nuestra sociedad. Así como los beneficiarios de planes trabajar o los pobres que reciben dádivas en tiempos electorales, los productores chicos tendrían que mendigar continuamente los beneficios para recibirlos sólo con condicionamientos políticos o económicos. Las presiones del gobierno para acordar regímenes discriminatorios de este tipo serán enormes, pues la discriminación entre buenos y malos y entre ricos y pobres es la filosofía básica del populismo. Pretenden como siempre quedarse primero con la renta para distribuirla luego “solidariamente” según sus conveniencias políticas. Dividen siempre para reinar. No hay nada más antidemocrático que plantear regímenes que desigualan ante la ley; no hay nada más ineficiente que suprimir los incentivos para que chicos y grandes produzcan aquello que tiene más valor para el mercado local e internacional. La trampa de la coparticipación de las retenciones Todas las políticas que afectan al campo, incluyendo las retenciones, concentran los ingresos en el gobierno y en el sector urbano, diezmando las economías regionales y los pueblos del interior. “La plata no vuelve, ni en la forma de caminos ni de escuelas”. La sensación es que se la tragan los Kirchner y su aparato político en Buenos Aires. Una (aparente) solución “federal” sería la coparticipación automática de (parte o todas) las retenciones. Pero se trata de otra trampa que hay que evitar. En primer lugar, aceptar la coparticipación de las retenciones supone implícitamente conceder que éstas son un recurso válido y permanente de tributación. Sería aceptar como normal una discriminación permanente en contra del agro. En segundo lugar, la coparticipación automática de las retenciones convertiría en socios automáticos del gobierno nacional a todos los gobernadores e intendentes del país, que de aquí en más, con los Kirchner o sin los Kirchner, siempre se asociarían a un gobierno central dispuesto a aumentar las retenciones en tiempos de bonanza o no eliminarlas en tiempos de crisis. Desaparecerían definitivamente los intendentes y gobernadores dispuestos a acompañar las protestas del campo. En tercer lugar, nada más injusto que el régimen de coparticipación para devolverle a las provincias agropecuarias el fruto de su producción: el régimen de coparticipación tiene criterios muy distintos a la distribución de la producción agropecuaria. Por ejemplo, las provincias mineras e hidrocarburíferas recibirían muchos recursos sin haber contribuido a producirlos. En cuarto lugar, el régimen de coparticipación es un cheque en blanco para que las provincias lo gasten como quieran. Nada las obliga a que los recursos se apliquen a obras que beneficien directamente al agro. Los incentivos políticos siempre estarán para gastar en zonas urbanas, donde hay más votos para captar. El principio irrenunciable En la negociación que se avecina el campo no debería quedar entrampado en propuestas que discriminen entre productores ni en propuestas que acepten como normales y coparticipables las retenciones al sector agropecuario. El principio irrenunciable es que el campo no debe ser discriminado con retenciones, prohibiciones de exportación o controles de precios, aunque llegar a ese objetivo implique aceptar una transición más o menos prolongada. En un artículo anterior (“Los impuestos a la exportación agropecuaria”, 24 de Septiembre de 2005) argumenté extendidamente que el objetivo distributivo debe ser atendido a través de programas focalizados en la extrema pobreza. El campo debe contribuir a financiar esos programas a través de los impuestos generales que le correspondan, en un pie de igualdad con todos los demás sectores. El objetivo debe ser prescindir definitivamente de las retenciones y reemplazarlas por un cobro efectivo del impuesto a las ganancias, complementado con un impuesto a la tierra que no sea un nuevo impuesto discriminatorio sino un pago a cuenta del impuesto a las ganancias. Si una parte inevitable de la transición fuera el mantenimiento de parte de las retenciones, las mismas deberían ser tratadas como un ahorro forzoso del campo y no como un recurso definitivo del gobierno nacional. Esos fondos deberían ser ahorrados en una cuenta especial, para ser usados sólo para fines que tengan el consenso de las entidades representativas del sector agropecuario. El riesgo más indirecto La eliminación de las retenciones, de las prohibiciones para exportar y de los controles de precios es un paso importantísimo para evitar las discriminaciones contra el campo. Pero estas medidas no agotan las acciones estatales que pueden menoscabar artificialmente la rentabilidad futura del sector. La década del 90 fue un claro ejemplo de cómo el gasto público desbocado financiado con endeudamiento externo produjo una apreciación del tipo de cambio que afectó seriamente la rentabilidad del campo. Hoy el riesgo de una apreciación artificial del tipo de cambio originada en el endeudamiento externo es bajo dada la incapacidad del Estado de endeudarse en los mercados internacionales. Pero el riesgo de una apreciación artificial (vía inflación interna) originada en un gasto público y una presión tributaria en continuo crecimiento, es una realidad frente a nuestros ojos. Otro riesgo adicional que puede materializarse es una apreciación artificial originada en un cierre creciente de las importaciones, en procura de compensar a la industria, pero no al campo, de la desprotección originada en aumentos continuos de precios y salarios. Conclusión En definitiva, el campo enfrenta una larga y dura batalla para no ser discriminado directamente -a través de las retenciones, las prohibiciones para exportar o los controles de precios- o indirectamente -a través de un cierre cada vez mayor de la economía-. La unidad del campo es esencial, pero también es importante claridad conceptual para evitar las falsas soluciones.
Presidente del Centro de Estudios Públicos
Por Mario Teijeiro
Notiar 8/4/200819:30hs
El paro del campo ha sido un hecho inesperado y extraordinario dadas las dificultades naturales de poner de acuerdo y movilizar a 200,000 productores individualistas dispersos a lo largo de toda la geografía del país. A esas dificultades naturales se sumaba una dirigencia agropecuaria tradicionalmente desunida en 4 centrales distintas. ¿Qué es lo que disparó este milagro? En primer lugar la acumulación de bronca de cinco años de maltratos, prohibición de exportaciones, precios máximos, discriminaciones y promesas incumplidas. En segundo lugar, la resolución unilateral del 11 de Marzo que, a días de levantar la cosecha de soja, crea un nuevo régimen de retenciones móviles que de hecho establece una retención marginal del 95%, confiscando a favor del Estado cualquier aumento marginal en el precio. Este régimen groseramente expropiatorio fue la gota que rebalsó el vaso. Luego se sumaron los discursos presidenciales demonizadores del campo y la increíble intervención de D’Elia como fuerza de choque del gobierno. La trampa de la discriminación entre el chico y el grande Pero las dificultades de transformar el (exitoso) paro agropecuario en políticas válidas y permanentes han de ser muchas y muy importantes. Hay trampas en el camino que habrá que evitar. La primera de ellas se origina en la aceptación generalizada de que el productor chico es bueno y el terrateniente o el pool de siembra es malo. La exaltación del productor chico y la demonización del productor grande están muy arraigadas en nuestra cultura “solidaria” y explica en buena medida la tradicional desunión de las entidades agropecuarias. Esto es un campo fértil para la estrategia del gobierno, que está intentando quebrar la unidad del sector con su propuesta de mantener el régimen de retenciones móviles y subsidiar sólo a 65,000 productores chicos. La propuesta del gobierno o variantes similares serían una solución desastrosa. Desde el punto de vista técnico, todos los regímenes de reintegros o subsidios discriminados por tamaño o tipo de explotación son muy difíciles de instrumentar y de controlar, habida cuenta de que el producto del campo son commodities y que no es posible distinguir si provienen de productores chicos o grandes. Desde el punto de vista político, la discriminación a favor de productores chicos sería extender el régimen de la dádiva clientelista a otro de los sectores impolutos de nuestra sociedad. Así como los beneficiarios de planes trabajar o los pobres que reciben dádivas en tiempos electorales, los productores chicos tendrían que mendigar continuamente los beneficios para recibirlos sólo con condicionamientos políticos o económicos. Las presiones del gobierno para acordar regímenes discriminatorios de este tipo serán enormes, pues la discriminación entre buenos y malos y entre ricos y pobres es la filosofía básica del populismo. Pretenden como siempre quedarse primero con la renta para distribuirla luego “solidariamente” según sus conveniencias políticas. Dividen siempre para reinar. No hay nada más antidemocrático que plantear regímenes que desigualan ante la ley; no hay nada más ineficiente que suprimir los incentivos para que chicos y grandes produzcan aquello que tiene más valor para el mercado local e internacional. La trampa de la coparticipación de las retenciones Todas las políticas que afectan al campo, incluyendo las retenciones, concentran los ingresos en el gobierno y en el sector urbano, diezmando las economías regionales y los pueblos del interior. “La plata no vuelve, ni en la forma de caminos ni de escuelas”. La sensación es que se la tragan los Kirchner y su aparato político en Buenos Aires. Una (aparente) solución “federal” sería la coparticipación automática de (parte o todas) las retenciones. Pero se trata de otra trampa que hay que evitar. En primer lugar, aceptar la coparticipación de las retenciones supone implícitamente conceder que éstas son un recurso válido y permanente de tributación. Sería aceptar como normal una discriminación permanente en contra del agro. En segundo lugar, la coparticipación automática de las retenciones convertiría en socios automáticos del gobierno nacional a todos los gobernadores e intendentes del país, que de aquí en más, con los Kirchner o sin los Kirchner, siempre se asociarían a un gobierno central dispuesto a aumentar las retenciones en tiempos de bonanza o no eliminarlas en tiempos de crisis. Desaparecerían definitivamente los intendentes y gobernadores dispuestos a acompañar las protestas del campo. En tercer lugar, nada más injusto que el régimen de coparticipación para devolverle a las provincias agropecuarias el fruto de su producción: el régimen de coparticipación tiene criterios muy distintos a la distribución de la producción agropecuaria. Por ejemplo, las provincias mineras e hidrocarburíferas recibirían muchos recursos sin haber contribuido a producirlos. En cuarto lugar, el régimen de coparticipación es un cheque en blanco para que las provincias lo gasten como quieran. Nada las obliga a que los recursos se apliquen a obras que beneficien directamente al agro. Los incentivos políticos siempre estarán para gastar en zonas urbanas, donde hay más votos para captar. El principio irrenunciable En la negociación que se avecina el campo no debería quedar entrampado en propuestas que discriminen entre productores ni en propuestas que acepten como normales y coparticipables las retenciones al sector agropecuario. El principio irrenunciable es que el campo no debe ser discriminado con retenciones, prohibiciones de exportación o controles de precios, aunque llegar a ese objetivo implique aceptar una transición más o menos prolongada. En un artículo anterior (“Los impuestos a la exportación agropecuaria”, 24 de Septiembre de 2005) argumenté extendidamente que el objetivo distributivo debe ser atendido a través de programas focalizados en la extrema pobreza. El campo debe contribuir a financiar esos programas a través de los impuestos generales que le correspondan, en un pie de igualdad con todos los demás sectores. El objetivo debe ser prescindir definitivamente de las retenciones y reemplazarlas por un cobro efectivo del impuesto a las ganancias, complementado con un impuesto a la tierra que no sea un nuevo impuesto discriminatorio sino un pago a cuenta del impuesto a las ganancias. Si una parte inevitable de la transición fuera el mantenimiento de parte de las retenciones, las mismas deberían ser tratadas como un ahorro forzoso del campo y no como un recurso definitivo del gobierno nacional. Esos fondos deberían ser ahorrados en una cuenta especial, para ser usados sólo para fines que tengan el consenso de las entidades representativas del sector agropecuario. El riesgo más indirecto La eliminación de las retenciones, de las prohibiciones para exportar y de los controles de precios es un paso importantísimo para evitar las discriminaciones contra el campo. Pero estas medidas no agotan las acciones estatales que pueden menoscabar artificialmente la rentabilidad futura del sector. La década del 90 fue un claro ejemplo de cómo el gasto público desbocado financiado con endeudamiento externo produjo una apreciación del tipo de cambio que afectó seriamente la rentabilidad del campo. Hoy el riesgo de una apreciación artificial del tipo de cambio originada en el endeudamiento externo es bajo dada la incapacidad del Estado de endeudarse en los mercados internacionales. Pero el riesgo de una apreciación artificial (vía inflación interna) originada en un gasto público y una presión tributaria en continuo crecimiento, es una realidad frente a nuestros ojos. Otro riesgo adicional que puede materializarse es una apreciación artificial originada en un cierre creciente de las importaciones, en procura de compensar a la industria, pero no al campo, de la desprotección originada en aumentos continuos de precios y salarios. Conclusión En definitiva, el campo enfrenta una larga y dura batalla para no ser discriminado directamente -a través de las retenciones, las prohibiciones para exportar o los controles de precios- o indirectamente -a través de un cierre cada vez mayor de la economía-. La unidad del campo es esencial, pero también es importante claridad conceptual para evitar las falsas soluciones.
Presidente del Centro de Estudios Públicos
El kirchnerato ha elaborado su propia categorización de réprobos y elegidos
De lo pequeño, mediano y grande.
Por Manuel A. Solanet
Futuro Argentino 8/4/2008
El kirchnerato ha elaborado su propia categorización de réprobos y elegidos, combinando conceptos elementales de populismo con dosis de la teoría de la conspiración capitalista y algo de ecologismo. De esa manera intenta vestir su voracidad y arbitrariedad fiscal y dividir a los productores agropecuarios. No lo logró, y la mayor resistencia la dieron justamente los pequeños productores. El gobierno cree que ellos no saben hacer números y que confían en que las prometidas compensaciones llegarán a sus bolsillos. Desde el agricultor más humilde hasta el más grande conocen la frustrante experiencia de depender de subsidios oficiales. Debemos reconocer sin embargo, que del otro lado del gobierno nadie se ha atrevido a discutir la preferencia por la pequeñez y la discriminación inversa por tamaño. Las entidades del agro sin excepción han dicho que la aceptan, posiblemente para no quebrar su unidad con la Federación Agraria. Los políticos de la oposición temen ser acusados de insensibles u oligarcas. No estamos poniendo en duda el imperativo cristiano y moral de velar por quienes no puedan hacerlo por sí mismos. De lo que se está hablando es de formas de organización de la producción y no de la estructura social ni de la ayuda a los más necesitados. Si en materia de producción y comercio sólo lo pequeño fuera bueno y lo grande reprobable, y los países regularan sus estructuras productivas bajo ese concepto, el mundo hubiera quedado empantanado un siglo atrás. La tecnología y el aumento de productividad que es la base del crecimiento del salario real y del bienestar, se apoyan en las escalas más convenientes de producción en cada caso. En muchas industrias son escalas grandes, en otras pueden ser pequeñas. Lo mismo ocurre con los servicios. Ni Arcor ni Techint podrían competir mundialmente como lo hacen, si por su tamaño los gobiernos les impusieran un trato impositivo abusivo y discriminatorio. Esto está en la esencia del mundo moderno. En todo caso de lo que se tienen que ocupar los gobiernos es de preservar una razonable competencia interna y externa. En las últimas dos décadas el agro argentino ha atravesado por una verdadera revolución tecnológica. Los rendimientos y la producción se triplicaron sobre la base de la ampliación de la frontera agrícola, apoyados en notables avances como la siembra directa, la utilización de agroquímicos sin efectos contaminantes, la genética, los fertilizantes, y las mejores técnicas culturales, que incluyen el empleo de maquinaria compleja e información satelital. Contribuyeron además los avances en la logística, el transporte, la informática y las telecomunicaciones, la simplificación del almacenaje en campaña, los puertos privados, el funcionamiento de los mercados a término y la enorme expansión de la agroindustria. Todos los cultivos fueron impulsados, particularmente la soja que se adaptó con ventaja en tierras que antes no eran agrícolas. La rotación y el buen manejo han permitido esta expansión sin la temida degradación de suelos que hoy muchos exponen sin fundamento para demonizar esa especie. Estos avances no hubieran tenido el mismo impulso si no se hubieran canalizado importantes inversiones hacia el agro. Esto a su vez ha requerido escala de negocio para acceder a los mercados de capital, para aprovechar equipos gerenciales y para diversificar geográficamente la siembra y reducir el riesgo climático. La respuesta eficiente han sido los pools de siembra y las grandes empresas agropecuarias. Son formas modernas que nada tienen que ver con antiguos terratenientes ni implican algún tipo de opresión. No son suficientemente grandes como para manipular precios ni modificar la elevada competencia de los mercados agropecuarios. Conviven sin dificultad con explotaciones de diverso tamaño, y sin duda ayudan e impulsan a las menores a mejorar sus técnicas y eficiencia. La difusión de las mejoras entre grandes y chicos y viceversa, ha encontrado canales apropiados en los grupos CREA y en la grandes ferias agrícolas. La Argentina no hubiera sido hoy una potencia mundial en la industrialización y en la exportación de soja, otros granos y sus subproductos, si los anteriores gobiernos hubieran actuado bajo los conceptos con que se está manejando en estos días el kirchnerato. Corremos el riesgo de involucionar en una de las pocas actividades donde nos hemos destacado. Siga el gobierno haciendo el culto a lo pequeño por su temor a algún imperialismo, y terminaremos siendo pequeños. Vale aquella frase tan lúcida de Francisco G. Manrique: “Al único imperialismo que hay que temerle es al de la estupidez”.
Manuel A. Solanet
Por Manuel A. Solanet
Futuro Argentino 8/4/2008
El kirchnerato ha elaborado su propia categorización de réprobos y elegidos, combinando conceptos elementales de populismo con dosis de la teoría de la conspiración capitalista y algo de ecologismo. De esa manera intenta vestir su voracidad y arbitrariedad fiscal y dividir a los productores agropecuarios. No lo logró, y la mayor resistencia la dieron justamente los pequeños productores. El gobierno cree que ellos no saben hacer números y que confían en que las prometidas compensaciones llegarán a sus bolsillos. Desde el agricultor más humilde hasta el más grande conocen la frustrante experiencia de depender de subsidios oficiales. Debemos reconocer sin embargo, que del otro lado del gobierno nadie se ha atrevido a discutir la preferencia por la pequeñez y la discriminación inversa por tamaño. Las entidades del agro sin excepción han dicho que la aceptan, posiblemente para no quebrar su unidad con la Federación Agraria. Los políticos de la oposición temen ser acusados de insensibles u oligarcas. No estamos poniendo en duda el imperativo cristiano y moral de velar por quienes no puedan hacerlo por sí mismos. De lo que se está hablando es de formas de organización de la producción y no de la estructura social ni de la ayuda a los más necesitados. Si en materia de producción y comercio sólo lo pequeño fuera bueno y lo grande reprobable, y los países regularan sus estructuras productivas bajo ese concepto, el mundo hubiera quedado empantanado un siglo atrás. La tecnología y el aumento de productividad que es la base del crecimiento del salario real y del bienestar, se apoyan en las escalas más convenientes de producción en cada caso. En muchas industrias son escalas grandes, en otras pueden ser pequeñas. Lo mismo ocurre con los servicios. Ni Arcor ni Techint podrían competir mundialmente como lo hacen, si por su tamaño los gobiernos les impusieran un trato impositivo abusivo y discriminatorio. Esto está en la esencia del mundo moderno. En todo caso de lo que se tienen que ocupar los gobiernos es de preservar una razonable competencia interna y externa. En las últimas dos décadas el agro argentino ha atravesado por una verdadera revolución tecnológica. Los rendimientos y la producción se triplicaron sobre la base de la ampliación de la frontera agrícola, apoyados en notables avances como la siembra directa, la utilización de agroquímicos sin efectos contaminantes, la genética, los fertilizantes, y las mejores técnicas culturales, que incluyen el empleo de maquinaria compleja e información satelital. Contribuyeron además los avances en la logística, el transporte, la informática y las telecomunicaciones, la simplificación del almacenaje en campaña, los puertos privados, el funcionamiento de los mercados a término y la enorme expansión de la agroindustria. Todos los cultivos fueron impulsados, particularmente la soja que se adaptó con ventaja en tierras que antes no eran agrícolas. La rotación y el buen manejo han permitido esta expansión sin la temida degradación de suelos que hoy muchos exponen sin fundamento para demonizar esa especie. Estos avances no hubieran tenido el mismo impulso si no se hubieran canalizado importantes inversiones hacia el agro. Esto a su vez ha requerido escala de negocio para acceder a los mercados de capital, para aprovechar equipos gerenciales y para diversificar geográficamente la siembra y reducir el riesgo climático. La respuesta eficiente han sido los pools de siembra y las grandes empresas agropecuarias. Son formas modernas que nada tienen que ver con antiguos terratenientes ni implican algún tipo de opresión. No son suficientemente grandes como para manipular precios ni modificar la elevada competencia de los mercados agropecuarios. Conviven sin dificultad con explotaciones de diverso tamaño, y sin duda ayudan e impulsan a las menores a mejorar sus técnicas y eficiencia. La difusión de las mejoras entre grandes y chicos y viceversa, ha encontrado canales apropiados en los grupos CREA y en la grandes ferias agrícolas. La Argentina no hubiera sido hoy una potencia mundial en la industrialización y en la exportación de soja, otros granos y sus subproductos, si los anteriores gobiernos hubieran actuado bajo los conceptos con que se está manejando en estos días el kirchnerato. Corremos el riesgo de involucionar en una de las pocas actividades donde nos hemos destacado. Siga el gobierno haciendo el culto a lo pequeño por su temor a algún imperialismo, y terminaremos siendo pequeños. Vale aquella frase tan lúcida de Francisco G. Manrique: “Al único imperialismo que hay que temerle es al de la estupidez”.
Manuel A. Solanet
El engaño de Obama y Hillary
Mi opinión: los demócratas son tan populistas con el tema del libre comercio como los republicanos con la inmigración. Tal como me dijo el ex presidente Lagos, "los amigos demócratas enfocan mal el rol de los Estados Unidos en el mundo. En lugar de defender empleos que están destinados a desaparecer en Estados Unidos, deberían concentrarse en entrenar a los estadounidenses para empleos más sofisticados y mejor pagados
martes 8 de abril de 2008
¿liberación o dependencia?
...¿liberación o dependencia? ¿De quién dependemos, de qué liberarnos? ¿Y si el mundo se libera de nosotros? ...
Hemos repetido estas palabras hasta el cansancio, como bobos, como loros, tanto por las muchedumbres arriadas a la Plaza Mayor del país, como por los políticos en sus vacuos discursos de pacotilla. Cuanta idiotez corre por las venas de la idiologizada cultura vernácula, que nos impide pensar con sentido común y libertad y por lo tanto avanzar!
Hemos repetido estas palabras hasta el cansancio, como bobos, como loros, tanto por las muchedumbres arriadas a la Plaza Mayor del país, como por los políticos en sus vacuos discursos de pacotilla. Cuanta idiotez corre por las venas de la idiologizada cultura vernácula, que nos impide pensar con sentido común y libertad y por lo tanto avanzar!
EL COLAPSO DE LA CONCIENCIA CRITICA
EL COLAPSO DE LA CONCIENCIA CRITICA
Los últimos cuatro discursos de la presidente son una especie de hilera de fotogramas, todos ellos de un solo color, sepia oscuro… uniforme.
Un color viejo, que define y trasunta el colapso de la razón, la fulminación del pensamiento crítico y el asesinato de la lógica intelectiva.
En París, producida y enjoyada hasta los tuétanos, ha actuado como si se hubiera propuesto exhibir un torrente de banalidades. Tanto el objeto de su visita, encaminado sólo a un protagonismo personalísimo que no le mueve el amperímetro a ningún estadista, como sus apariciones públicas, son vivas muestras de una selección vulgar de prioridades que le indica su conciencia.
Parece que los seres humanos, cuando hablan, es porque convierten, con un mecanismo racional, un pensamiento en palabras : el lenguaje.
Esta señora, no.
Esta señora muy probablemente tenga una enfermedad mental que podría denominarse “rutina retórica automática”. Ella es, antes bien, una rutinaria de la frase articulada dicha en función de la frase misma, lo que produce el raro efecto de vaciar toda retención posible en la memoria del que oye.
Y cualquiera que desee sacar alguna simple conclusión o darle a ese mensaje un sentido concreto, naufraga.
La rutina, que es la síntesis de todos los renunciamientos, es casualmente el hábito de renunciar a pensar. En los rutinarios, absolutamente todo es… toda la vida… el menor o el nulo esfuerzo.
Los prejuicios son creencias anteriores a la observación. Los juicios, en cambio, sean acertados o erróneos, son consecutivos a ella.
Esta señora tiene todo mezclado, acaso porque lo suyo, a fuerza de repetirlo frente al espejo, resulta ser un mero aborto del lenguaje fotocopiado una y mil veces para ser leído mentalmente cualquiera sea el auditorio que se le haya puesto en frente.
Contaminada pues, de mil juicios que son prejuicios y de mil prejuicios que son juicios, hizo, de los últimos cuatro discursos, un formidable vomitatorio de la más tortuosa retórica, tan aérea y envasada al vacío que todas las frases se esfumaban y desaparecían de la memoria colectiva apenas pronunciadas.
Un catálogo de cabales imbecilidades que empezaba por suponer, en voz alta (para hacernos suponer a todos), que los presentes en la plaza habían ido allí en una gran procesión espontánea, familias, todas ellas, que abandonaron sus hogares y sus trabajos para concurrir a ese sitio a demostrar su afecto patriótico a una sola persona, con sus espíritus decididos a defender la democracia, casualmente encarnada en la silueta de esta mujer.
Pero además de aquella sospechosa espontaneidad, acaso era gente con una prefigurable capacidad de contagio mental de este tipo de imbecilidades.
El contagio mental de esa turbamulta, una manada de “veintidós mangos pa' subir al micro”, flotaba allí en el aire, los contagiaba a todos y los penetraba fácil, hasta por los poros de su piel.
Casi nunca se ha podido ver a un imbécil que haya sido originalizado por cercanía o por proximidad a un genio. Al revés, suele ser común que un bienpensante se contamine y se pudra entre los imbéciles.
Es, simplemente, porque es más contagiosa la idiotez que el talento.
Oyéndola hablar 40 minutos en el último de sus ensayos de letrina retórica, hubo, sin embargo, algo concreto :
Andaba por allí suelto un mafioso, un dictador multimediático que, sin ser nombrado, quedaba claro que se trataba de Hermenegildo Sabat, un tipo tan gentilhombre y tan noble, que su sola mención en el intento de demonizarlo, ayudó mucho a sellar definitivamente una fuerte conclusión primaria :
Esta señora, no solamente renunció a pensar lo que dice, sino algo peor, parece que renunció a tener la menor noción de sus propias referencias.
Podría haber mentado con más éxito a la madre de Juan Veintitrés y acaso por tan lejano ejemplo, eso pasaba inadvertido.
Pero nó… lo mentó a este tipo, querible, cristalino y honrado, mucho más comprometido con la dignidad que con su propia vida.
Y allí, cuando lo mentó, piso el palo… de una manera casi brutal.
Los veinte mil borregos de la plaza, no tenían ni tienen la menor idea de quien es Hermenegildo Sabat. Y por eso era fácil contagiarles a todos ellos, esa imbecilidad enciclopédica.
Un loco tira perdigones sin pegar, pero para el lado donde pasan los patos.
Ella no. Ella tira con perdigones hacia donde se hamaca un anciano.
Y allí yace el contenido fatal de su retórica de escupidera. Y deja al desnudo que ni siquiera puede llamársele torpe o inescrupulosa.
Es sólo que renunció a pensar y carece de referencias.
Eso es lo que le falta.
La función mental para parir una idea… no adorna su vida.
Si alguien mezcla en una misma frase, el agravio con la súplica… el denuesto con la enunciación de una humildad ortopédica, es porque tiene en estado de colapso a su conciencia crítica, lo cual hasta es difícil que pueda resolverlo el saber conjetural de un psicólogo.
Eso es ingénito. No se quita ni con pastillas.
Según se cree, inversamente, se agrava con pastillas, especialmente con las anfetaminas que se usan para adelgazar de un modo desesperado.
El colapso de la conciencia crítica lo afectó claramente a Aníbal el cartaginés, quien, a las puertas de Roma y acaso muy cerca de convertirse en el dueño del mundo, prefirió sumergirse en la banalidad.
Pero hay una diferencia fulminante : Están los que han tenido y han ejercido alguna vez la conciencia crítica. A ellos, el colapso se les advierte por contraste.
Y están los que jamás la han tenido ni la han ejercido :
El colapso para estos últimos…es, de nacimiento.
Lic Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar
Los últimos cuatro discursos de la presidente son una especie de hilera de fotogramas, todos ellos de un solo color, sepia oscuro… uniforme.
Un color viejo, que define y trasunta el colapso de la razón, la fulminación del pensamiento crítico y el asesinato de la lógica intelectiva.
En París, producida y enjoyada hasta los tuétanos, ha actuado como si se hubiera propuesto exhibir un torrente de banalidades. Tanto el objeto de su visita, encaminado sólo a un protagonismo personalísimo que no le mueve el amperímetro a ningún estadista, como sus apariciones públicas, son vivas muestras de una selección vulgar de prioridades que le indica su conciencia.
Parece que los seres humanos, cuando hablan, es porque convierten, con un mecanismo racional, un pensamiento en palabras : el lenguaje.
Esta señora, no.
Esta señora muy probablemente tenga una enfermedad mental que podría denominarse “rutina retórica automática”. Ella es, antes bien, una rutinaria de la frase articulada dicha en función de la frase misma, lo que produce el raro efecto de vaciar toda retención posible en la memoria del que oye.
Y cualquiera que desee sacar alguna simple conclusión o darle a ese mensaje un sentido concreto, naufraga.
La rutina, que es la síntesis de todos los renunciamientos, es casualmente el hábito de renunciar a pensar. En los rutinarios, absolutamente todo es… toda la vida… el menor o el nulo esfuerzo.
Los prejuicios son creencias anteriores a la observación. Los juicios, en cambio, sean acertados o erróneos, son consecutivos a ella.
Esta señora tiene todo mezclado, acaso porque lo suyo, a fuerza de repetirlo frente al espejo, resulta ser un mero aborto del lenguaje fotocopiado una y mil veces para ser leído mentalmente cualquiera sea el auditorio que se le haya puesto en frente.
Contaminada pues, de mil juicios que son prejuicios y de mil prejuicios que son juicios, hizo, de los últimos cuatro discursos, un formidable vomitatorio de la más tortuosa retórica, tan aérea y envasada al vacío que todas las frases se esfumaban y desaparecían de la memoria colectiva apenas pronunciadas.
Un catálogo de cabales imbecilidades que empezaba por suponer, en voz alta (para hacernos suponer a todos), que los presentes en la plaza habían ido allí en una gran procesión espontánea, familias, todas ellas, que abandonaron sus hogares y sus trabajos para concurrir a ese sitio a demostrar su afecto patriótico a una sola persona, con sus espíritus decididos a defender la democracia, casualmente encarnada en la silueta de esta mujer.
Pero además de aquella sospechosa espontaneidad, acaso era gente con una prefigurable capacidad de contagio mental de este tipo de imbecilidades.
El contagio mental de esa turbamulta, una manada de “veintidós mangos pa' subir al micro”, flotaba allí en el aire, los contagiaba a todos y los penetraba fácil, hasta por los poros de su piel.
Casi nunca se ha podido ver a un imbécil que haya sido originalizado por cercanía o por proximidad a un genio. Al revés, suele ser común que un bienpensante se contamine y se pudra entre los imbéciles.
Es, simplemente, porque es más contagiosa la idiotez que el talento.
Oyéndola hablar 40 minutos en el último de sus ensayos de letrina retórica, hubo, sin embargo, algo concreto :
Andaba por allí suelto un mafioso, un dictador multimediático que, sin ser nombrado, quedaba claro que se trataba de Hermenegildo Sabat, un tipo tan gentilhombre y tan noble, que su sola mención en el intento de demonizarlo, ayudó mucho a sellar definitivamente una fuerte conclusión primaria :
Esta señora, no solamente renunció a pensar lo que dice, sino algo peor, parece que renunció a tener la menor noción de sus propias referencias.
Podría haber mentado con más éxito a la madre de Juan Veintitrés y acaso por tan lejano ejemplo, eso pasaba inadvertido.
Pero nó… lo mentó a este tipo, querible, cristalino y honrado, mucho más comprometido con la dignidad que con su propia vida.
Y allí, cuando lo mentó, piso el palo… de una manera casi brutal.
Los veinte mil borregos de la plaza, no tenían ni tienen la menor idea de quien es Hermenegildo Sabat. Y por eso era fácil contagiarles a todos ellos, esa imbecilidad enciclopédica.
Un loco tira perdigones sin pegar, pero para el lado donde pasan los patos.
Ella no. Ella tira con perdigones hacia donde se hamaca un anciano.
Y allí yace el contenido fatal de su retórica de escupidera. Y deja al desnudo que ni siquiera puede llamársele torpe o inescrupulosa.
Es sólo que renunció a pensar y carece de referencias.
Eso es lo que le falta.
La función mental para parir una idea… no adorna su vida.
Si alguien mezcla en una misma frase, el agravio con la súplica… el denuesto con la enunciación de una humildad ortopédica, es porque tiene en estado de colapso a su conciencia crítica, lo cual hasta es difícil que pueda resolverlo el saber conjetural de un psicólogo.
Eso es ingénito. No se quita ni con pastillas.
Según se cree, inversamente, se agrava con pastillas, especialmente con las anfetaminas que se usan para adelgazar de un modo desesperado.
El colapso de la conciencia crítica lo afectó claramente a Aníbal el cartaginés, quien, a las puertas de Roma y acaso muy cerca de convertirse en el dueño del mundo, prefirió sumergirse en la banalidad.
Pero hay una diferencia fulminante : Están los que han tenido y han ejercido alguna vez la conciencia crítica. A ellos, el colapso se les advierte por contraste.
Y están los que jamás la han tenido ni la han ejercido :
El colapso para estos últimos…es, de nacimiento.
Lic Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar
La boina de Cristina
La Vanguardia (Barcelona): La boina de Cristina.
Por Pilar Rahola
La presidenta argentina se rodea de los sectores de la extrema izquierda argentina más violenta
Sin duda, estilo tiene. Los hay que repudian ese estilo, quizás porque la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ama con demasía el bótox y con igual empeño la moda cara, a pesar de su enconado verbo populista. Pero también los hay que alaban su fuerte personalidad y la imagen que proyecta de mujer de su tiempo. Ciertamente, esa boina que le coronaba la cabeza, en la manifestación de París a favor de Ingrid Betancourt, tenía algo de osada, y mucho de arrogante, lo cual, en una mujer que empieza sus discursos diciendo "soy ¡presidentaaaaa!", pareciera una virtud. En cualquier caso, personalmente no me molesta ni la boina, ni el estilo megaesnob que gasta, ni la fuerte personalidad que proyecta. Muy al contrario, Cristina, como otras políticas de su tiempo, ha descubierto que el poder no está reñido con la feminidad, y ha enterrado para siempre ese gusto thatcheriano que marcó a las mujeres poderosas de otras épocas. Es femenina, le encanta la moda, gasta como cualquier mujer rica, tiene estilo propio, y además tiene poder. Eduardo Zaplana, en versión femenina, y con más gusto. Hasta aquí, la boina de la presidenta sólo es, pues, otro complemento de su muy generoso armario y un símbolo de su estilo. Pero ¿y si fuera una prenda con más connotaciones, quizás con más lecturas? ¿Es plausible imaginar que Cristina se pone la boina - típicamente revolucionaria, en lectura iberoamericana- por pura casualidad estética? Pasaba por París, se manifestaba por Ingrid, y le cayó la boina del Che, justo cuando la referencia son las FARC colombianas. Pueden pensar que mi capacidad de buscar lecturas alambicadas es excesiva, y censurarme por ello. Pero me temo que cabe esa lectura, si nos atenemos a los múltiples signos de ambigüedad calculada que han enviado los Kirchner durante los últimos tiempos. Y no sólo ambigüedad. En muchos casos, inequívoco apoyo a los sectores de la izquierda iberoamericana más reaccionaria. La boina, pues, para muchos de sus seguidores, yen esa manifestación, es algo más que un complemento, es pura semiótica.Boina aparte - o con la boina puesta-, la presencia de Cristina Fernández en París es un acto político de naturaleza ambigua y, por ende, poco confiable. Por supuesto, es muy loable que la presidenta de Argentina se preocupe por la liberación de otra mujer política, brutalmente secuestrada desde hace seis años, y, según todos los indicios, encadenada día y noche a un árbol, con una salud precaria y una depresión grave. Pero la cosa ya no resulta tan loable cuando esa misma presidenta se pronuncia de forma comprensiva con las FARC, juega al equívoco permanente e incluso se rodea, en sus mítines más recientes, de los sectores de la extrema izquierda argentina más violenta. Manifestarse en París a favor de Ingrid Betancourt, y previamente presentarse en Buenos Aires flanqueada por Hebe de Bonafini o por el líder piquetero Luis D´Elía - responsable del asalto violento contra los manifestantes agropecuarios, en su reciente huelga-, ambos defensores acérrimos de las FARC, deja la credibilidad por los suelos. O, lo que es peor, se envía el torticero - y perverso- mensaje de que las FARC tienen la misma naturaleza legítima que el presidente de Colombia. A diferencia de Lula da Silva, o de Michelle Bachelet, que han practicado una inteligente y seria prudencia en todo este conflicto, y nunca han sido cazados en un renuncio a favor del terrorismo colombiano, la actitud de los Kirchner es manifiestamente panfletaria y, en consecuencia, favorable a una mirada comprensiva del fenómeno terrorista. Siendo Argentina un país tan importante en la región, resulta deplorable el papel ambiguo y, por ende, cómplice que está desempeñando, de la mano de su dirigencia. Deplorable y, para las víctimas, muy lesivo. Por ello la boina de la presidenta resulta antipática. No por estética del horterismo, sino por semiótica del progresismo reaccionario.
Fuente: La Vanguardia (Barcelona) / www.pilarrahola.com
Por Pilar Rahola
La presidenta argentina se rodea de los sectores de la extrema izquierda argentina más violenta
Sin duda, estilo tiene. Los hay que repudian ese estilo, quizás porque la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ama con demasía el bótox y con igual empeño la moda cara, a pesar de su enconado verbo populista. Pero también los hay que alaban su fuerte personalidad y la imagen que proyecta de mujer de su tiempo. Ciertamente, esa boina que le coronaba la cabeza, en la manifestación de París a favor de Ingrid Betancourt, tenía algo de osada, y mucho de arrogante, lo cual, en una mujer que empieza sus discursos diciendo "soy ¡presidentaaaaa!", pareciera una virtud. En cualquier caso, personalmente no me molesta ni la boina, ni el estilo megaesnob que gasta, ni la fuerte personalidad que proyecta. Muy al contrario, Cristina, como otras políticas de su tiempo, ha descubierto que el poder no está reñido con la feminidad, y ha enterrado para siempre ese gusto thatcheriano que marcó a las mujeres poderosas de otras épocas. Es femenina, le encanta la moda, gasta como cualquier mujer rica, tiene estilo propio, y además tiene poder. Eduardo Zaplana, en versión femenina, y con más gusto. Hasta aquí, la boina de la presidenta sólo es, pues, otro complemento de su muy generoso armario y un símbolo de su estilo. Pero ¿y si fuera una prenda con más connotaciones, quizás con más lecturas? ¿Es plausible imaginar que Cristina se pone la boina - típicamente revolucionaria, en lectura iberoamericana- por pura casualidad estética? Pasaba por París, se manifestaba por Ingrid, y le cayó la boina del Che, justo cuando la referencia son las FARC colombianas. Pueden pensar que mi capacidad de buscar lecturas alambicadas es excesiva, y censurarme por ello. Pero me temo que cabe esa lectura, si nos atenemos a los múltiples signos de ambigüedad calculada que han enviado los Kirchner durante los últimos tiempos. Y no sólo ambigüedad. En muchos casos, inequívoco apoyo a los sectores de la izquierda iberoamericana más reaccionaria. La boina, pues, para muchos de sus seguidores, yen esa manifestación, es algo más que un complemento, es pura semiótica.Boina aparte - o con la boina puesta-, la presencia de Cristina Fernández en París es un acto político de naturaleza ambigua y, por ende, poco confiable. Por supuesto, es muy loable que la presidenta de Argentina se preocupe por la liberación de otra mujer política, brutalmente secuestrada desde hace seis años, y, según todos los indicios, encadenada día y noche a un árbol, con una salud precaria y una depresión grave. Pero la cosa ya no resulta tan loable cuando esa misma presidenta se pronuncia de forma comprensiva con las FARC, juega al equívoco permanente e incluso se rodea, en sus mítines más recientes, de los sectores de la extrema izquierda argentina más violenta. Manifestarse en París a favor de Ingrid Betancourt, y previamente presentarse en Buenos Aires flanqueada por Hebe de Bonafini o por el líder piquetero Luis D´Elía - responsable del asalto violento contra los manifestantes agropecuarios, en su reciente huelga-, ambos defensores acérrimos de las FARC, deja la credibilidad por los suelos. O, lo que es peor, se envía el torticero - y perverso- mensaje de que las FARC tienen la misma naturaleza legítima que el presidente de Colombia. A diferencia de Lula da Silva, o de Michelle Bachelet, que han practicado una inteligente y seria prudencia en todo este conflicto, y nunca han sido cazados en un renuncio a favor del terrorismo colombiano, la actitud de los Kirchner es manifiestamente panfletaria y, en consecuencia, favorable a una mirada comprensiva del fenómeno terrorista. Siendo Argentina un país tan importante en la región, resulta deplorable el papel ambiguo y, por ende, cómplice que está desempeñando, de la mano de su dirigencia. Deplorable y, para las víctimas, muy lesivo. Por ello la boina de la presidenta resulta antipática. No por estética del horterismo, sino por semiótica del progresismo reaccionario.
Fuente: La Vanguardia (Barcelona) / www.pilarrahola.com
lunes 7 de abril de 2008
El mercado es mejor que el Estado
El mercado es mejor que el Estado
Por Antonio I. Margariti
Al observar a nivel microscópico el comportamiento de ciertos gobernantes, podríamos enunciar una nueva ley de la física cuántica: “El grado de ignorancia sobre las cuestiones fundamentales de la economía es directamente proporcional al cuadrado de la picardía utilizada para acumular poder y engañar a la gente”. En esta fatal arrogancia ocupa un primerísimo lugar la destrucción de los mecanismos del mercado, pero –a diferencia de lo que ocurría hace algo más de medio siglo– ahora el mercado no es sustituido por la planificación en manos del Estado, sino por la improvisación chabacana del día a día, sin dirección y empujada por vientos de cualquier cuadrante. Piénsese en las alteraciones provocadas por medidas impositivas discriminatorias que perjudican a ciertos productos, los cambios en las condiciones de producción por retenciones o recargos de exportación, la prohibición de exportar productos cárnicos justo cuando aumenta la demanda mundial, el reparto de subsidios sin otra finalidad que disfrazar los verdaderos costos, la ridícula pretensión de imponer precios de referencia en mercados transparentes, la adulteración de las estadísticas sobre precios internos y el congelamiento de tarifas que impide las inversiones esenciales en energía, telecomunicaciones, transportes y combustibles. La tarea de socavamiento del intervencionismo estatal es peor y más peligrosa que las corrosiones por oxidación de los pilares de hierro de un puente con intenso tránsito vehicular. El asombro del mercado Asombro es una palabra que deriva de una maravillosa región italiana, la Umbria, porque –según dicen los expertos– allí la atmósfera adquiere una transparencia y luminosidad tal que permite ver los objetos en lontananza como en ningún otro sitio del mundo, “como en sombra”, percibiendo los más insignificantes detalles rodeados por un “sfumato” que deja borrosos los perfiles. Exactamente esa misma impresión de admiración y sorpresa es la que nos embarga cuando nos asomamos a los mercados que permiten convivir pacíficamente y para beneficio mutuo a una multitud de personas ubicadas en sitios lejanos, con diferentes ideales, intereses distintos y objetivos contradictorios. El régimen de mercado es superior a cualquier otro sistema dirigido por comisarios políticos u organismos de planificación estatal porque funciona sin que exista ningún acuerdo previo sobre los fines que deben perseguirse y no es necesario imponer el proyecto de ningún iluminado político que cree que la historia comienza con su llegada al poder. La vida económica es asombrosa. Si hay algo maravilloso es la trivial compra cotidiana de leche, pan, carne, frutas y verduras. También la venta de novillos por un productor ganadero, la entrega en puerto de la cosecha de soja, el pago de quincenas a los obreros de una fábrica o la venta de acciones en las bolsas de valores. Todas estas cosas simples y familiares se hacen sin esfuerzos, aunque ocultan algo que requiere explicación, sobre todo para los políticos ignorantes. La economía cotidiana nos muestra una profusión de actividades distintas, pero engranadas y condicionadas entre sí. En innumerables fábricas del mundo se elaboran productos de diseño avanzado, en algunos lugares se recogen las cosechas de aceitunas, en otros se siembra algodón, miles de camiones transportan mercancías de un lugar a otro y entran o salen mercaderías de un país en las bodegas de barcos oceánicos. Todos los días millones de personas van a ocupar sus puestos de trabajo, despachan combustibles en las estaciones de servicio, atienden en el consultorio y miles de mujeres ayudan en las tareas domésticas ofreciendo sus servicios como mucamas o cuidadoras de niños y ancianos. Hay muy poca gente que se autoabastece, que vive con lo que produce sin intercambiar con otras personas desconocidas. Esta gigantesca división del trabajo, sin embargo, es coordinada automáticamente sin que nadie se ocupe de ello, sin que deban elaborarse fatigosos informes, ni elevarse expedientes o sancionarse decretos de necesidad y urgencia. El proceso de la actividad económica opera todos los días del año y en todas las horas del día, en todos los lugares y en todos los países con una coordinación tan perfecta que permite evitar errores incorregibles, porque si eso ocurriera el abastecimiento de las personas correría peligro. ¿Quién vela por la coordinación y por tanto quién dirige este proceso económico incesante que se renueva constantemente? Nadie, no hay ningún jefe, ni líder, ni dictador, ni burócrata que lo haga. Es el mercado el que se encarga de ello. Funciones del mercado Lo que el mercado pone de relieve es que, cuanto mayores sean las diferencias de necesidades y de propósitos entre quien ofrece productos y quien los demandan, tanto más probable es que ambos se beneficien con las transacciones. Lo único que se precisa es que haya instituciones –la Justicia y la Policía– que velen por el respeto de reglas bien simples: garanticen la propiedad de los bienes, aseguren que las transacciones se efectúen sin fraudes ni engaños, impidan que alguna de las partes pueda ejercer coacción o dominio prepotente sobre la otra parte, avalen que tanto para comprar como para vender se utilice dinero estable –es decir ,que valga y no pierda valor– y permitan que los compromisos asumidos sean cumplidos cabalmente. De este modo, el funcionamiento del mercado facilita la cooperación entre personas de todo el mundo, que no se conocen entre sí y que ni siquiera saben en qué van a emplearse los productos que ofrecen. Lo que une a cualquier obrero que trabaja en Alemania, con el técnico que produce en Japón, el minero que extrae minerales en Australia, el confeccionista que produce prendas en Malasia y el consumidor que vive en la Argentina es precisamente esa maravillosa red de transacciones que sólo es posible sostener mediante el mercado. Para los políticos ignorantes, es un misterio la manera en que se desarrolla esa prodigiosa red de telecomunicaciones. No entienden cómo pueden interrelacionarse millones de personas con fines particulares distintos y aspiraciones diferentes sin existir ningún plan ni orden emanada de mandones o de secretarios de Estado. Esa red de telecomunicaciones que hace posible la instantaneidad de acuerdos y de ajustes en el mercado es la red de precios libres. La ganancia de cada uno que interviene en el mercado depende del precio a que pueda vender su mercadería y ese precio reflejará, a su vez, la firmeza con que otros desean su producto. Por consiguiente, los precios libres son señales luminosas muy delicadas que facilitan a cualquier individuo que esté necesitando ciertas cosas a contribuir a solucionar las necesidades de otros individuos. Así, personas desconocidas y repartidas por todo el mundo, algunas muy instruidas y otras sin educación formal pero con el conocimiento elemental de saber sumar los costos y restar el precio de venta, pueden lanzarse a fabricar cosas o comprar productos sin que ningún plan económico de gobierno alguno les señale qué es lo que deben hacer. De esta manera, con un mínimo esfuerzo de información, el mercado transmite hacia todos lados la más sutil de sus funciones: el conocimiento específico de la escasez o la abundancia según las condiciones locales de tiempo, de modo y de lugar. Entonces, el cerebro de millones de personas no tiene por qué estar ocupándose en leer confusos libros de sociología, o participar en cursos de macroeconomía, ni en compilar estadísticas, ni conocer el régimen impositivo de los países que les venden sus materias primas o compran sus exportaciones. Sólo les basta conocer los precios que se cotizan libremente en todos los mercados y decidir qué hacer con absoluta libertad de acción. El mercado no necesita a los políticos El mecanismo de precios dentro de mercados libres, cotizados en monedas estables, es algo prodigioso porque es un mecanismo ciego, que no necesita de órdenes, ni que se alteren sus fines, que se mienta o que se hagan promesas políticas. El precio libre es una realidad que cada uno puede tomar o dejar y hace posible expandir un complejo sistema económico sin dictadores ni tiranos, tan sólo empleando el conocimiento disperso y la división del trabajo que contribuyen a que los hombres, según el mandato bíblico, puedan dominar la tierra y satisfacer sus necesidades. Cuando la política interfiere en este sutil mecanismo, lo único que hace es destruir sus engranajes, desarticular sus sincronías y cegar el único instrumento que permite a los hombres conseguir una vida mejor, más justa, amable y confortable. Esta interferencia irracional por parte del gobierno es el proceso sistemático en que estamos inmersos desde hace algunos años y que consiste en el reemplazo del mercado por la arrogante ignorancia de quienes nos gobiernan.
© www.economiaparatodos.com.ar
Por Antonio I. Margariti
Al observar a nivel microscópico el comportamiento de ciertos gobernantes, podríamos enunciar una nueva ley de la física cuántica: “El grado de ignorancia sobre las cuestiones fundamentales de la economía es directamente proporcional al cuadrado de la picardía utilizada para acumular poder y engañar a la gente”. En esta fatal arrogancia ocupa un primerísimo lugar la destrucción de los mecanismos del mercado, pero –a diferencia de lo que ocurría hace algo más de medio siglo– ahora el mercado no es sustituido por la planificación en manos del Estado, sino por la improvisación chabacana del día a día, sin dirección y empujada por vientos de cualquier cuadrante. Piénsese en las alteraciones provocadas por medidas impositivas discriminatorias que perjudican a ciertos productos, los cambios en las condiciones de producción por retenciones o recargos de exportación, la prohibición de exportar productos cárnicos justo cuando aumenta la demanda mundial, el reparto de subsidios sin otra finalidad que disfrazar los verdaderos costos, la ridícula pretensión de imponer precios de referencia en mercados transparentes, la adulteración de las estadísticas sobre precios internos y el congelamiento de tarifas que impide las inversiones esenciales en energía, telecomunicaciones, transportes y combustibles. La tarea de socavamiento del intervencionismo estatal es peor y más peligrosa que las corrosiones por oxidación de los pilares de hierro de un puente con intenso tránsito vehicular. El asombro del mercado Asombro es una palabra que deriva de una maravillosa región italiana, la Umbria, porque –según dicen los expertos– allí la atmósfera adquiere una transparencia y luminosidad tal que permite ver los objetos en lontananza como en ningún otro sitio del mundo, “como en sombra”, percibiendo los más insignificantes detalles rodeados por un “sfumato” que deja borrosos los perfiles. Exactamente esa misma impresión de admiración y sorpresa es la que nos embarga cuando nos asomamos a los mercados que permiten convivir pacíficamente y para beneficio mutuo a una multitud de personas ubicadas en sitios lejanos, con diferentes ideales, intereses distintos y objetivos contradictorios. El régimen de mercado es superior a cualquier otro sistema dirigido por comisarios políticos u organismos de planificación estatal porque funciona sin que exista ningún acuerdo previo sobre los fines que deben perseguirse y no es necesario imponer el proyecto de ningún iluminado político que cree que la historia comienza con su llegada al poder. La vida económica es asombrosa. Si hay algo maravilloso es la trivial compra cotidiana de leche, pan, carne, frutas y verduras. También la venta de novillos por un productor ganadero, la entrega en puerto de la cosecha de soja, el pago de quincenas a los obreros de una fábrica o la venta de acciones en las bolsas de valores. Todas estas cosas simples y familiares se hacen sin esfuerzos, aunque ocultan algo que requiere explicación, sobre todo para los políticos ignorantes. La economía cotidiana nos muestra una profusión de actividades distintas, pero engranadas y condicionadas entre sí. En innumerables fábricas del mundo se elaboran productos de diseño avanzado, en algunos lugares se recogen las cosechas de aceitunas, en otros se siembra algodón, miles de camiones transportan mercancías de un lugar a otro y entran o salen mercaderías de un país en las bodegas de barcos oceánicos. Todos los días millones de personas van a ocupar sus puestos de trabajo, despachan combustibles en las estaciones de servicio, atienden en el consultorio y miles de mujeres ayudan en las tareas domésticas ofreciendo sus servicios como mucamas o cuidadoras de niños y ancianos. Hay muy poca gente que se autoabastece, que vive con lo que produce sin intercambiar con otras personas desconocidas. Esta gigantesca división del trabajo, sin embargo, es coordinada automáticamente sin que nadie se ocupe de ello, sin que deban elaborarse fatigosos informes, ni elevarse expedientes o sancionarse decretos de necesidad y urgencia. El proceso de la actividad económica opera todos los días del año y en todas las horas del día, en todos los lugares y en todos los países con una coordinación tan perfecta que permite evitar errores incorregibles, porque si eso ocurriera el abastecimiento de las personas correría peligro. ¿Quién vela por la coordinación y por tanto quién dirige este proceso económico incesante que se renueva constantemente? Nadie, no hay ningún jefe, ni líder, ni dictador, ni burócrata que lo haga. Es el mercado el que se encarga de ello. Funciones del mercado Lo que el mercado pone de relieve es que, cuanto mayores sean las diferencias de necesidades y de propósitos entre quien ofrece productos y quien los demandan, tanto más probable es que ambos se beneficien con las transacciones. Lo único que se precisa es que haya instituciones –la Justicia y la Policía– que velen por el respeto de reglas bien simples: garanticen la propiedad de los bienes, aseguren que las transacciones se efectúen sin fraudes ni engaños, impidan que alguna de las partes pueda ejercer coacción o dominio prepotente sobre la otra parte, avalen que tanto para comprar como para vender se utilice dinero estable –es decir ,que valga y no pierda valor– y permitan que los compromisos asumidos sean cumplidos cabalmente. De este modo, el funcionamiento del mercado facilita la cooperación entre personas de todo el mundo, que no se conocen entre sí y que ni siquiera saben en qué van a emplearse los productos que ofrecen. Lo que une a cualquier obrero que trabaja en Alemania, con el técnico que produce en Japón, el minero que extrae minerales en Australia, el confeccionista que produce prendas en Malasia y el consumidor que vive en la Argentina es precisamente esa maravillosa red de transacciones que sólo es posible sostener mediante el mercado. Para los políticos ignorantes, es un misterio la manera en que se desarrolla esa prodigiosa red de telecomunicaciones. No entienden cómo pueden interrelacionarse millones de personas con fines particulares distintos y aspiraciones diferentes sin existir ningún plan ni orden emanada de mandones o de secretarios de Estado. Esa red de telecomunicaciones que hace posible la instantaneidad de acuerdos y de ajustes en el mercado es la red de precios libres. La ganancia de cada uno que interviene en el mercado depende del precio a que pueda vender su mercadería y ese precio reflejará, a su vez, la firmeza con que otros desean su producto. Por consiguiente, los precios libres son señales luminosas muy delicadas que facilitan a cualquier individuo que esté necesitando ciertas cosas a contribuir a solucionar las necesidades de otros individuos. Así, personas desconocidas y repartidas por todo el mundo, algunas muy instruidas y otras sin educación formal pero con el conocimiento elemental de saber sumar los costos y restar el precio de venta, pueden lanzarse a fabricar cosas o comprar productos sin que ningún plan económico de gobierno alguno les señale qué es lo que deben hacer. De esta manera, con un mínimo esfuerzo de información, el mercado transmite hacia todos lados la más sutil de sus funciones: el conocimiento específico de la escasez o la abundancia según las condiciones locales de tiempo, de modo y de lugar. Entonces, el cerebro de millones de personas no tiene por qué estar ocupándose en leer confusos libros de sociología, o participar en cursos de macroeconomía, ni en compilar estadísticas, ni conocer el régimen impositivo de los países que les venden sus materias primas o compran sus exportaciones. Sólo les basta conocer los precios que se cotizan libremente en todos los mercados y decidir qué hacer con absoluta libertad de acción. El mercado no necesita a los políticos El mecanismo de precios dentro de mercados libres, cotizados en monedas estables, es algo prodigioso porque es un mecanismo ciego, que no necesita de órdenes, ni que se alteren sus fines, que se mienta o que se hagan promesas políticas. El precio libre es una realidad que cada uno puede tomar o dejar y hace posible expandir un complejo sistema económico sin dictadores ni tiranos, tan sólo empleando el conocimiento disperso y la división del trabajo que contribuyen a que los hombres, según el mandato bíblico, puedan dominar la tierra y satisfacer sus necesidades. Cuando la política interfiere en este sutil mecanismo, lo único que hace es destruir sus engranajes, desarticular sus sincronías y cegar el único instrumento que permite a los hombres conseguir una vida mejor, más justa, amable y confortable. Esta interferencia irracional por parte del gobierno es el proceso sistemático en que estamos inmersos desde hace algunos años y que consiste en el reemplazo del mercado por la arrogante ignorancia de quienes nos gobiernan.
© www.economiaparatodos.com.ar
Los políticos en Argentina
Nunca dejan de ser políticos para pasar a ser estadistas y, al margen de lo que el partido al que pertenecen diga, hacer lo que en conciencia y sabiduría crean que deben hacer para resolver los problemas para los cuales han sido elegidos;
Estan siempre " en campaña" con el ojo puesto en el voto y no en lo que deben hacer; su cabeza está puesta en la estrategia electoral y no en la estrategia resolutiva de los asuntos confiados a su gestión.Se preparan y se entrenan para ganar elecciones, no para gobernar.
Todo esto a mi juicio es producto de una gran mediocridad, de una gran incapacidad para estar a la altura de la cuestión; carecen de estatura intelectual, de estatura social y cultural, son "bastardos", de origen difuso o de cualquier origen, sin ninguna tradición que los sostenga, no tienen CV, carecen de estatura moral o sea no tienen esa capacidad de grandeza que exige el poder para poderse entregar precisamente en forma plena al servicio de la sociedad toda, en búsqueda de las soluciones de aquellos problemas que más la aquejan.
Esta especie de "falla genética" de la dirigencia de este país, ¿no tendrá que ver con raíces muy profundas que se hunden en la sociedad misma? La pregunta; ¿Por qué la sociedad no elige entre los mejores para que la gobiernen y acepta cualquier cosa? ; ¿No será que la sociedad argentina no entiende de calidades, que le da lo mismo una cosa que otra porque no sabe qué es oro y qué hojalata? Sin embargo el país arranca con grandes estadistas, Alberdi, Sarmiento, Roca, Mitre;...¿Qué pasó después, cuándo la sociedad argentina pierde esa noción de calidad para su dirigencia?
Esta incapacidad para establecer diferencias, para medir calidades y elegir entre lo que sirve y lo que no, puede estar relacionada con que en el inconciente colectivo capea siempre la figura, no de una estructura de dirigencia, múltiple, plural (republicana) compuesta y enriquecida por una variedad de perfiles talentosos y éticos, sino la de un mandamás que no importando el cómo, haga todo y solucione todo, aún aquello que debe ser de resolución individual y personal.
Luis Induni
Estan siempre " en campaña" con el ojo puesto en el voto y no en lo que deben hacer; su cabeza está puesta en la estrategia electoral y no en la estrategia resolutiva de los asuntos confiados a su gestión.Se preparan y se entrenan para ganar elecciones, no para gobernar.
Todo esto a mi juicio es producto de una gran mediocridad, de una gran incapacidad para estar a la altura de la cuestión; carecen de estatura intelectual, de estatura social y cultural, son "bastardos", de origen difuso o de cualquier origen, sin ninguna tradición que los sostenga, no tienen CV, carecen de estatura moral o sea no tienen esa capacidad de grandeza que exige el poder para poderse entregar precisamente en forma plena al servicio de la sociedad toda, en búsqueda de las soluciones de aquellos problemas que más la aquejan.
Esta especie de "falla genética" de la dirigencia de este país, ¿no tendrá que ver con raíces muy profundas que se hunden en la sociedad misma? La pregunta; ¿Por qué la sociedad no elige entre los mejores para que la gobiernen y acepta cualquier cosa? ; ¿No será que la sociedad argentina no entiende de calidades, que le da lo mismo una cosa que otra porque no sabe qué es oro y qué hojalata? Sin embargo el país arranca con grandes estadistas, Alberdi, Sarmiento, Roca, Mitre;...¿Qué pasó después, cuándo la sociedad argentina pierde esa noción de calidad para su dirigencia?
Esta incapacidad para establecer diferencias, para medir calidades y elegir entre lo que sirve y lo que no, puede estar relacionada con que en el inconciente colectivo capea siempre la figura, no de una estructura de dirigencia, múltiple, plural (republicana) compuesta y enriquecida por una variedad de perfiles talentosos y éticos, sino la de un mandamás que no importando el cómo, haga todo y solucione todo, aún aquello que debe ser de resolución individual y personal.
Luis Induni
Las utopías regresivas
Un ex-presidente uruguayo de las últimas décadas; en ese período...¿ Tuvimos alguno nosotros, con esta claridad de pensamiento y este perfil intelectual?
"En la Argentina, los dirigentes políticos tienen miras cortas"
"En la Argentina, los dirigentes políticos tienen miras cortas"
Lo dice el español Miguel Angel Cortés
WASHINGTON.–
Para Miguel Ángel Cortés, el hombre clave del gobierno español para temas de América latina durante los últimos años del Partido Popular (PP) en el poder, la región afronta una encrucijada. O sigue “un camino que ha llevado a la prosperidad, el desarrollo y la creación de empleos en sociedades abiertas y democráticas”, o retoma el camino “ya ensayado allí, que ha conducido al fracaso, con expresión en el populismo, el indigenismo y los neoestatismos”. Su habitual sonrisa se le borra cuando analiza la situación política en la Argentina, Venezuela, Cuba y otros países de América latina. Lamenta, por ejemplo, “la cortedad de miras de los políticos argentinos y que no haya debate de ideas, de propuestas”. Advierte también que en las tierras de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa se vive “un deterioro institucional acelerado”. Abogado, con dos hijos, secretario de Estado de Cultura y, después, de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Cortés es uno de los expertos de mayor confianza del ex presidente José María Aznar. Con él coincidió en esta capital, donde ambos dan clases universitarias. Fue en otra universidad, la de Valladolid, recuerda Cortés, donde la prepotencia y el autoritarismo lo empujaron a la política. "Fue gracias a Federico Mayor Zaragoza, que entonces era fascista y cerró la universidad en 1974. Yo tenía 17 años. Ahora él se convirtió en un «progre» y en un defensor de ETA, por lo que sigo oponiéndome a él", dice. -¿Cómo explica que algunos de los presidentes latinoamericanos que usted menciona sean revalidados por las urnas? -Bueno están esos ejemplos y hay otros, como los de México, Chile, Colombia y Brasil, donde vemos la dirección contraria. Y no hay que olvidar que en Bolivia estamos en esta situación después de que un gobierno democrático fue derrocado en la calle. De los últimos procesos electorales de Venezuela se puede decir cualquier cosa menos que sean los que desearíamos para nuestros países. Allí hay un control de los medios y un deterioro institucional acelerado, una falta de independencia del Poder Judicial, debilitamiento de los mecanismos de control... Un sistema que, desde luego, no es el que permite avanzar a los países que progresan. Tiene razón Fernando Henrique Cardoso cuando habla de las utopías regresivas. Escuchar ahora que se quiere enseñar marxismo en las escuelas venezolanas es algo del pleistoceno superior. -¿Cómo explica que unos países y otros hayan seguido sendas diferentes? -Eso ha pasado en muchos otros casos. La Europa del siglo XX ha tenido desarrollos muy asimétricos. Mientras el Reino Unido se preservó como democracia, Alemania, Italia y Francia cayeron de bruces en el nazismo y en el fascismo abyecto. La mitad de Europa cayó bajó la cortina de hierro. En la medida en que los procesos de integración son muy débiles, es lógico que cada país siga un proceso individual, con ámbitos de decisión nacionales. Pero en un mundo globalizado América latina tendría grandes ventajas competitivas si tomara conciencia de sus posibilidades y se diera cuenta de que para tener peso en la comunidad internacional le iría mejor con un proceso de integración. Pero estamos viendo que el Mercosur no va hacia adelante y que la Comunidad Andina poco menos que ha saltado por los aires. -¿Cómo ve el Mercosur? -Como una oportunidad permanentemente perdida, comparado con la Unión Europea, que tiene 27 países y en la que se hablan 25 lenguas, donde hay sistemas tan distintos como el anglosajón y el continental, donde hay protestantes y católicos y donde se comparten, sin embargo, tantas decisiones. Cuando me dicen que hay cuestiones que tornan insalvable la unión aduanera entre la Argentina y Uruguay pues se hace muy cuesta arriba comprenderlo. Y que en el Mercosur no haya ni unidad arancelaria resulta complicado de creer. No se me ocurre ninguna dificultad en América latina que no tenga su origen en el fracaso político. Y lo dice alguien que viene de un país donde entre 1808 y 1975 cometimos toda suerte de errores: cuatro guerras civiles, dictaduras cortas y largas, monarquías y repúblicas, así que no se me ocurre que España sea el modelo de nada. Pero desde 1975 y, al menos, hasta 2004 hemos hecho las cosas bien y no hay ninguna razón para que eso no pase en América latina. Pero hay que tomar la buena dirección, y mucho me temo que los poderes extraordinarios que se conceden a los gobiernos, la eliminación o reducción de la independencia del Poder Judicial y el recorte de la libertad de expresión y la pluralidad de los medios sea avanzar en la mala dirección. -Dentro del Mercosur se debatió qué hacer con Venezuela: ¿dejar a Chávez fuera del club o incluirlo para mantenerlo a raya? -Hay otra hipótesis peor todavía: hay quienes piensan que lo incluyeron porque ése es el modelo que gusta. Chávez es un personaje no homologable y su régimen venezolano es inaceptable. Sólo el racismo de algunos izquierdistas europeos y americanos los lleva a ver con simpatía, en Venezuela, lo que considerarían inadmisible en sus propios países. Lo mismo ocurre con Evo Morales: en el fondo, piensan que para los bolivianos está bien. ¿Pero desde cuándo un danés, un sueco o un español aceptaría que alguien, en vez de asumir su investidura en el Parlamento, siguiera unos ritos falsos en una montaña y dijera que su legitimidad no le viene de las urnas, sino de no sé qué otras historias? Eso sería tan intolerable como si alguien dijese que su poder le viene de un obispo o de un imán... -¿Cómo evalúa a Kirchner? -Si hay un país que tiene una tradición democrática, liberal y constitucional acreditada es la Argentina. También es verdad que es la patria del peronismo, pero es un país con una tradición institucional e intelectual muy acreditada. Pero algunas cosas que están ocurriendo desvían al país de esa tradición. Los poderes extraordinarios del Ejecutivo, que el Parlamento haya perdido la última palabra en las previsiones presupuestarias, la pérdida de la independencia de los jueces, algunas limitaciones al pluralismo informativo no parece que sean los pasos en la buena dirección. -¿Cuál sería, en su criterio, la solución para los problemas argentinos? -La solución a las dificultades argentinas está en la política. No hay ninguna razón para que en la Argentina no haya una alternativa democrática al gobierno, más que la cortedad de miras de los políticos. Lamento que no haya debate de ideas y de propuestas. En lugar de eso, se forman séquitos personales. -Se prefiere un salvador -Sí, pero un salvador que reincide en los errores que ya llevaron por el mal camino. Los países no necesitan salvadores: necesitan instituciones. -Desde esa perspectiva, ¿las inversiones españolas en la región y en la Argentina fueron una apuesta de riesgo, a largo plazo? -Fueron una demostración de confianza en la Argentina y en América latina. No es que las inversiones españoles se hicieron sólo porque nuestros ejecutivos no sabían hablar otro idioma. Ellos hicieron cálculos y pensaron que era una buena oportunidad, y creo que, globalmente, no se equivocaron, aunque el devenir de la seguridad jurídica haya hecho que esa tendencia de inversiones no haya continuado y que los empresarios españoles den prioridad hoy a otros sitios. Pero fue una buena decisión, y lo sigue siendo. -¿España se metió en camisa de once varas al tratar de mediar entre la Argentina y Uruguay? -España es, sobre todo, un país amigo, y si le piden que medie, lo hace. El rey es una figura común a todos los latinoamericanos. Creo que en todo lo que España pueda ayudar lo debe hacer, porque ésta es una situación altamente indeseable, con un conflicto entre dos países tan próximos. No veo ninguna razón para cortar un puente internacional entre la Argentina y Uruguay, que han sido desde siempre dos países vecinos, amigos y socios, o para que haya diferencias arancelarias entre la Argentina y Chile. Creo que, en esos casos, falla la voluntad política. -¿Hay algo que le fastidie en particular del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero? -Que haya roto el acuerdo que teníamos los españoles de mirar para adelante y dejar la historia para los historiadores. Ese es un error que pagará el país. Muestra una cortedad de miras y un sectarismo que no tuvo Felipe González. Rodríguez Zapatero es más joven que yo y no entiendo demasiado por qué lo ha hecho. Su familia, como tantas otras, tuvo miembros en ambos bandos de la guerra civil y él vivió una vida bastante cómoda durante la dictadura franquista. Su padre fue letrado del Ayuntamiento de León, por lo que tampoco era un revolucionario peligroso -¿Por qué no se puede mirar hacia adelante y también aplicar justicia respecto de los crímenes cometidos? -Lo que nos funcionó bien a los españoles fue que en 1975 decidimos abrazar una idea defendida en primer término por el Partido Comunista: mirar hacia adelante. Eso ahora se ha quebrado, como se han quebrado el acuerdo en política exterior, que se había mantenido desde la transición, y el acuerdo constitucional o antiterrorista. Eso es lo más grave: haber roto los grandes acuerdos, al margen de que éste no sea un gobierno que pasará a la historia por su brillantez. Pero hay algunas decisiones que dejarán huellas más duraderas. -Ya habló de la Argentina, de Venezuela, Bolivia y España. Queda Cuba. ¿Qué cree que ocurrirá allí? -La respuesta debe ser muy sencilla y cualquier otra me parece profundamente inmoral y racista. Para Cuba quiero lo mismo que para mí: una democracia, una economía que funcione, un país abierto, elecciones libres, un sistema de partidos pluralista. Cuba no puede ser una excepción. Cualquier comprensión de la "excepción cubana" es inmoral. Hay que mantener una reivindicación de los principios, ayudar a los demócratas cubanos y mantener la denuncia del régimen.
Lo dice el español Miguel Angel Cortés
WASHINGTON.–
Para Miguel Ángel Cortés, el hombre clave del gobierno español para temas de América latina durante los últimos años del Partido Popular (PP) en el poder, la región afronta una encrucijada. O sigue “un camino que ha llevado a la prosperidad, el desarrollo y la creación de empleos en sociedades abiertas y democráticas”, o retoma el camino “ya ensayado allí, que ha conducido al fracaso, con expresión en el populismo, el indigenismo y los neoestatismos”. Su habitual sonrisa se le borra cuando analiza la situación política en la Argentina, Venezuela, Cuba y otros países de América latina. Lamenta, por ejemplo, “la cortedad de miras de los políticos argentinos y que no haya debate de ideas, de propuestas”. Advierte también que en las tierras de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa se vive “un deterioro institucional acelerado”. Abogado, con dos hijos, secretario de Estado de Cultura y, después, de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Cortés es uno de los expertos de mayor confianza del ex presidente José María Aznar. Con él coincidió en esta capital, donde ambos dan clases universitarias. Fue en otra universidad, la de Valladolid, recuerda Cortés, donde la prepotencia y el autoritarismo lo empujaron a la política. "Fue gracias a Federico Mayor Zaragoza, que entonces era fascista y cerró la universidad en 1974. Yo tenía 17 años. Ahora él se convirtió en un «progre» y en un defensor de ETA, por lo que sigo oponiéndome a él", dice. -¿Cómo explica que algunos de los presidentes latinoamericanos que usted menciona sean revalidados por las urnas? -Bueno están esos ejemplos y hay otros, como los de México, Chile, Colombia y Brasil, donde vemos la dirección contraria. Y no hay que olvidar que en Bolivia estamos en esta situación después de que un gobierno democrático fue derrocado en la calle. De los últimos procesos electorales de Venezuela se puede decir cualquier cosa menos que sean los que desearíamos para nuestros países. Allí hay un control de los medios y un deterioro institucional acelerado, una falta de independencia del Poder Judicial, debilitamiento de los mecanismos de control... Un sistema que, desde luego, no es el que permite avanzar a los países que progresan. Tiene razón Fernando Henrique Cardoso cuando habla de las utopías regresivas. Escuchar ahora que se quiere enseñar marxismo en las escuelas venezolanas es algo del pleistoceno superior. -¿Cómo explica que unos países y otros hayan seguido sendas diferentes? -Eso ha pasado en muchos otros casos. La Europa del siglo XX ha tenido desarrollos muy asimétricos. Mientras el Reino Unido se preservó como democracia, Alemania, Italia y Francia cayeron de bruces en el nazismo y en el fascismo abyecto. La mitad de Europa cayó bajó la cortina de hierro. En la medida en que los procesos de integración son muy débiles, es lógico que cada país siga un proceso individual, con ámbitos de decisión nacionales. Pero en un mundo globalizado América latina tendría grandes ventajas competitivas si tomara conciencia de sus posibilidades y se diera cuenta de que para tener peso en la comunidad internacional le iría mejor con un proceso de integración. Pero estamos viendo que el Mercosur no va hacia adelante y que la Comunidad Andina poco menos que ha saltado por los aires. -¿Cómo ve el Mercosur? -Como una oportunidad permanentemente perdida, comparado con la Unión Europea, que tiene 27 países y en la que se hablan 25 lenguas, donde hay sistemas tan distintos como el anglosajón y el continental, donde hay protestantes y católicos y donde se comparten, sin embargo, tantas decisiones. Cuando me dicen que hay cuestiones que tornan insalvable la unión aduanera entre la Argentina y Uruguay pues se hace muy cuesta arriba comprenderlo. Y que en el Mercosur no haya ni unidad arancelaria resulta complicado de creer. No se me ocurre ninguna dificultad en América latina que no tenga su origen en el fracaso político. Y lo dice alguien que viene de un país donde entre 1808 y 1975 cometimos toda suerte de errores: cuatro guerras civiles, dictaduras cortas y largas, monarquías y repúblicas, así que no se me ocurre que España sea el modelo de nada. Pero desde 1975 y, al menos, hasta 2004 hemos hecho las cosas bien y no hay ninguna razón para que eso no pase en América latina. Pero hay que tomar la buena dirección, y mucho me temo que los poderes extraordinarios que se conceden a los gobiernos, la eliminación o reducción de la independencia del Poder Judicial y el recorte de la libertad de expresión y la pluralidad de los medios sea avanzar en la mala dirección. -Dentro del Mercosur se debatió qué hacer con Venezuela: ¿dejar a Chávez fuera del club o incluirlo para mantenerlo a raya? -Hay otra hipótesis peor todavía: hay quienes piensan que lo incluyeron porque ése es el modelo que gusta. Chávez es un personaje no homologable y su régimen venezolano es inaceptable. Sólo el racismo de algunos izquierdistas europeos y americanos los lleva a ver con simpatía, en Venezuela, lo que considerarían inadmisible en sus propios países. Lo mismo ocurre con Evo Morales: en el fondo, piensan que para los bolivianos está bien. ¿Pero desde cuándo un danés, un sueco o un español aceptaría que alguien, en vez de asumir su investidura en el Parlamento, siguiera unos ritos falsos en una montaña y dijera que su legitimidad no le viene de las urnas, sino de no sé qué otras historias? Eso sería tan intolerable como si alguien dijese que su poder le viene de un obispo o de un imán... -¿Cómo evalúa a Kirchner? -Si hay un país que tiene una tradición democrática, liberal y constitucional acreditada es la Argentina. También es verdad que es la patria del peronismo, pero es un país con una tradición institucional e intelectual muy acreditada. Pero algunas cosas que están ocurriendo desvían al país de esa tradición. Los poderes extraordinarios del Ejecutivo, que el Parlamento haya perdido la última palabra en las previsiones presupuestarias, la pérdida de la independencia de los jueces, algunas limitaciones al pluralismo informativo no parece que sean los pasos en la buena dirección. -¿Cuál sería, en su criterio, la solución para los problemas argentinos? -La solución a las dificultades argentinas está en la política. No hay ninguna razón para que en la Argentina no haya una alternativa democrática al gobierno, más que la cortedad de miras de los políticos. Lamento que no haya debate de ideas y de propuestas. En lugar de eso, se forman séquitos personales. -Se prefiere un salvador -Sí, pero un salvador que reincide en los errores que ya llevaron por el mal camino. Los países no necesitan salvadores: necesitan instituciones. -Desde esa perspectiva, ¿las inversiones españolas en la región y en la Argentina fueron una apuesta de riesgo, a largo plazo? -Fueron una demostración de confianza en la Argentina y en América latina. No es que las inversiones españoles se hicieron sólo porque nuestros ejecutivos no sabían hablar otro idioma. Ellos hicieron cálculos y pensaron que era una buena oportunidad, y creo que, globalmente, no se equivocaron, aunque el devenir de la seguridad jurídica haya hecho que esa tendencia de inversiones no haya continuado y que los empresarios españoles den prioridad hoy a otros sitios. Pero fue una buena decisión, y lo sigue siendo. -¿España se metió en camisa de once varas al tratar de mediar entre la Argentina y Uruguay? -España es, sobre todo, un país amigo, y si le piden que medie, lo hace. El rey es una figura común a todos los latinoamericanos. Creo que en todo lo que España pueda ayudar lo debe hacer, porque ésta es una situación altamente indeseable, con un conflicto entre dos países tan próximos. No veo ninguna razón para cortar un puente internacional entre la Argentina y Uruguay, que han sido desde siempre dos países vecinos, amigos y socios, o para que haya diferencias arancelarias entre la Argentina y Chile. Creo que, en esos casos, falla la voluntad política. -¿Hay algo que le fastidie en particular del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero? -Que haya roto el acuerdo que teníamos los españoles de mirar para adelante y dejar la historia para los historiadores. Ese es un error que pagará el país. Muestra una cortedad de miras y un sectarismo que no tuvo Felipe González. Rodríguez Zapatero es más joven que yo y no entiendo demasiado por qué lo ha hecho. Su familia, como tantas otras, tuvo miembros en ambos bandos de la guerra civil y él vivió una vida bastante cómoda durante la dictadura franquista. Su padre fue letrado del Ayuntamiento de León, por lo que tampoco era un revolucionario peligroso -¿Por qué no se puede mirar hacia adelante y también aplicar justicia respecto de los crímenes cometidos? -Lo que nos funcionó bien a los españoles fue que en 1975 decidimos abrazar una idea defendida en primer término por el Partido Comunista: mirar hacia adelante. Eso ahora se ha quebrado, como se han quebrado el acuerdo en política exterior, que se había mantenido desde la transición, y el acuerdo constitucional o antiterrorista. Eso es lo más grave: haber roto los grandes acuerdos, al margen de que éste no sea un gobierno que pasará a la historia por su brillantez. Pero hay algunas decisiones que dejarán huellas más duraderas. -Ya habló de la Argentina, de Venezuela, Bolivia y España. Queda Cuba. ¿Qué cree que ocurrirá allí? -La respuesta debe ser muy sencilla y cualquier otra me parece profundamente inmoral y racista. Para Cuba quiero lo mismo que para mí: una democracia, una economía que funcione, un país abierto, elecciones libres, un sistema de partidos pluralista. Cuba no puede ser una excepción. Cualquier comprensión de la "excepción cubana" es inmoral. Hay que mantener una reivindicación de los principios, ayudar a los demócratas cubanos y mantener la denuncia del régimen.
Qué interesante esta autocrítica
Qué interesante esta autocrítica, y un verdadero ejemplo que da la Iglesia, de lo que puede el diálogo sincero, aun cuando las posiciones puedan ser muy radicalizadas.
Éste es un testimonio de convergencia, intelectual, moral y de pensamiento que el mundo de los liderazgos políticos y sociales debería tener en cuenta.
Éste es un testimonio de convergencia, intelectual, moral y de pensamiento que el mundo de los liderazgos políticos y sociales debería tener en cuenta.
La mentirocracia
1. La mentirocracia en la política.
Aunque parezca extraño existe en el vocabulario castellano este término acuñado ante la experiencia de la mentira institucionalizada especialmente aplicada a los que gobiernan en el mundo de la política.
Podríamos traducir a la “mentirocracia” como el gobierno de los mentirosos. No es necesario tener muchas luces para encontrar aplicación de esto en tantos hechos acontecidos en nuestra Patria.
Se nos ha querido convencer que con la democracia comemos, nos vestimos, estudiamos y alcanzamos que las demás necesidades primeras y primarias estén satisfechas.
Hasta el cansancio se nos ha dicho que el dólar es un peso y que un peso es un dólar.
Quién no recordará aquello de que al final de “mi gobierno” no habrá más pobres en la Argentina, la tierra del pan.
Todavía escucho cuando se afirmó que no se pagará al fondo monetario la deuda argentina con el hambre del pueblo.
Cómo olvidar la promesa de que nadie perderá sus ahorros, que el corralito o corralón no afectará el bolsillo ni la economía de nadie.
Cuántas veces se nos ha hecho creer que se respeta la Constitución… hasta que la Corte adicta a cada gobierno de turno, declare la inconstitucionalidad de la misma.
¡Tantas veces se nos ha repetido que se defienden los derechos humanos -discurso que muchos ingenuos han creído- …a pesar de ser tan evidente que en este tema hay hijos y entenados, y que los no nacidos no llegarán a ser ni lo uno ni lo otro!
El slogan dice que la pobreza ha disminuido estrepitosamente, aunque la multitud que mendiga cada vez se hace más numerosa.
La inseguridad es cosa del pasado, se nos dice… estamos eso sí protegidos tras gruesos barrotes, innumerables alarmas y las cacerolas con agua hirviendo (como en las invasiones inglesas) para defendernos de furtivas sombras que acechan nuestra calma chicha.
Los productos del súper bajan de precio… pero también de volumen y peso, cual sometidos a una dieta light que no cesa…
La risotada más estrepitosa resuena en nuestros oídos cuando se nos dice que lo perdido en la enseñanza los días de paro en el mundo docente, puede recuperarse teniendo en cuenta “el cumplimiento de los objetivos curriculares horizontales y transversales en un todo de acuerdo con la inteligencia lúcida de los discentes”…
Cuando la carne vacuna se encarece, los conductores de nuestra economía nos aconsejan cuál señores de economía doméstica: “es necesario buscar alimentos substitutos, como el cerdo, el cordero, el pescado…” ya que estos productos están al alcance del poder adquisitivo… de la naviera Onassis…
Podríamos seguir con esta larga letanía pero nos perderíamos la oportunidad de ver otros tipos de mentirocracia.
2.- La mentirocracia en la propaganda abortista.
La mentirocracia o “gobierno de la mentira” se da también en otros campos de la vida.
En efecto tenemos que decir que este modo de ejercer el poder no es sólo patrimonio de los políticos. Veamos algunos ejemplos.
Hace un tiempo en un programa televisivo se constituyó un panel para que hablara del tema del aborto.
El Sr. Anhidros Vacuo dirigía el debate. Invitadas de honor se encontraban la diputada Medea de la Hibris y la médica Cornelia Graco.
Invitados de reparto -porque se intentaría no dejarlos hablar mucho- el abogado Guilhem de Encausse, castellano él a pesar del apellido, y el periodista Jovito Carlo Dodorique.
El abogado y el periodista pensaron: “Acá está todo preparado para hacernos boleta…” Pero inmediatamente se compusieron diciéndose “Calma… confiemos…”
Abierto el diálogo, la diputada manifestó su amor incondicional por los pobres, a quienes había que brindar el “servicio antiséptico” del aborto si esto era necesario, mientras sonreía cual propaganda de pasta dental.
El Dr. Guilhem defendió la vida desde el inicio de su gestación, indicó que nada justifica el homicidio de seres inocentes…
Ya la diputada mostraba sus uñas… ya que la había llamado elípticamente como lo que era… homicida… Obviamente no podía ser acusada de “apología del delito” al elogiar el aborto porque en Argentina esta figura se utiliza para otra cosa…
-Porque Uds. fueron elegidos para defender la vida de todos los argentinos, terció Jovito, el periodista.
¡Para qué habrá hablado! Medea, haciendo honor a su nombre -por Medea, obra de Eurípides- , se enfureció …y fue allí que me acordé de las reglas de discernimiento de espíritus que trae San Ignacio en los Ejercicios Espirituales (regla nº 12 para la primera semana de los Ejercicios Espirituales) cuando compara al diablo en su furia con la furia de la mujer (con perdón de las mujeres, pero lo dice el santo, no yo): “El enemigo se hace como mujer en ser flaco por fuerza y fuerte de grado. Porque así como es propio de la mujer, cuando riñe con algún varón, perder ánimo, dando huída cuando el hombre le muestra mucho rostro; y por el contrario, si el varón comienza a huir perdiendo ánimo, la ira, venganza y ferocidad de la mujer es muy crecida y tan sin mesura: de la misma manera es propio del enemigo enflaquecerse y perder ánimo, dando huída sus tentaciones, cuando la persona que se ejercita en las cosas espirituales pone mucho rostro contra las tentaciones del enemigo, haciendo lo diametralmente opuesto; y por el contrario, si la persona que se ejercita comienza a tener temor y perder ánimo en sufrir las tentaciones, no hay bestia tan fiera sobre la faz de la tierra como el enemigo de la naturaleza humana, en prosecución de su dañada intención con tan crecida malicia.”
Viendo que podían perder su patriótica causa pro-aborto, la Dra Cornelia Graco, sílfide pelirroja que hacía tintinear sus abundantes joyas, comenzó una doctoral explicación afirmando que no se puede hablar de aborto cuando se interrumpe el proceso en el que el óvulo fecundado desciende hasta la anidación.
Jovito casi le pega con su bastón de plata al oír esto, pero guardó a duras penas la compostura y le preguntó con mirada mezcla de travesura y complicidad: “Dra., ¿el óvulo fecundado que desciende hacia su anidación posee ADN propio?”
Cornelia, apurada en desburrar al periodista contesta rápidamente: “Por supuesto” y calló petrificada al advertir demasiado tarde que se había hundido sola… le habían hecho jaque mate…
Jovito Carlo disfrutó el momento con mirada lánguida, como no dándole importancia a la respuesta.
Cornelia Graco había quedado descubierta en su perversa falacia… si el óvulo fecundado ya tiene ADN propio, un nuevo ser se está gestando.
La irritación de Cornelia explotó sin medida, se sintió atrapada en su propia telaraña de falsedad… pero se le había dado la oportunidad -con la inteligente intervención de Jovito- que como su homónima del siglo II a.C. valorara más a sus hijos -los hijos de los otros- que a sus joyas.
Las chicas, Medea y Cornelia, en fin, fueron por lana y salieron esquiladas… o esquilmadas de su seguridad de “peor causa”.
La actitud de las chicas estas suele ser frecuente: son democráticas y “abiertas” al pluralismo siempre y cuando nadie las contradiga.
Porque, ¿saben una cosa?, estas personas suelen acusar a la Iglesia de ser dogmática. Pero cuando de defender sus posturas se trata, son ellas más dogmáticas en resguardar “su verdad” que el mismo tata Dios.
3.- La mentirocracia de la perspectiva de género.
Me decía un universitario que en una facultad de medicina de este planeta, -entre otras cosas- se les enseña a los futuros médicos las “bondades” del aborto, del desenfreno sexual y de la perspectiva de género.
El pobre muchacho estaba desolado ya que había descubierto a través de sus eximios profesores que ser varón o mujer es una construcción cultural.
El joven, que se consideraba ser varón por nacimiento, descubría gracias al brillante intelecto de sus docentes que el tener órganos masculinos era un mero accidente.
Le dijeron que ser varón o mujer no dependía de sus órganos sexuales externos, ni de su composición genética, sino de su libre “opción” por tal o cual orientación sexual.
Iván -así se llamaba el joven, nombre puesto por su padre por aquel Iván el Terrible de la otrora dinastía rusa- habla con su padre de estas propuestas de locura. El padre, hombre sensato, tratando de disimular su furia por tanto desatino, le dice que en el examen hable de la verdadera postura, de la natural concepción del hombre.
- No puedo, responde, si lo hago, no apruebo jamás la materia.
- ¿Cómo, -dice el padre- no hay respeto por diferentes posturas a las que se proclaman en la carrera, máxime cuando tu actitud es la correcta?.
- No, pa, nos enseñan que hay que liberarse de “esas posturas del medioevo católico”.
Iván calla. Ya no sabe si seguir contando al padre que los “domestican” enseñándoles que la homosexualidad no es una enfermedad, que les machacan que la familia no solamente la constituyen personas de distinto sexo, que todo vale en el campo de la sexualidad con tal de experimentar el placer que “dignifica” a la persona, en fin, toda clase de premisas que componen el plan progresivo “del lavaje cerebral de los futuros profesionales”.
Y sigue la degradación por el imperio de la mentira…
4.- El padre de la mentirocracia.
El gobierno de la mentira tiene un padre común sea cual sea el campo en que se dé. Es un padre tan antiguo como el mundo. Me refiero al espíritu del mal, al demonio.
Perdón, dije la palabra… lo nombré al demonio.
Tengo que andar con cuidado con mis dichos porque son muchos los que no creen en su existencia.
Pero el demonio existe. Es un ángel caído, es puro espíritu, no hay en él -como en nosotros- materia alguna.
Desde el principio es mentiroso ya que hizo creer al hombre y a la mujer, recién creados, que podían ser como dioses.
Encandilados por esta perspectiva, nuestros primeros padres cayeron en la ilusión de que podían decidir lo que es bueno y lo que es malo y que podían alzarse por encima del poder de Dios, combatiendo con El por la primacía sobre todo lo creado.
Esta engañosa perspectiva, disfrazada en el poder de la mentira, tiene vigencia en nuestros días y busca desplazar la verdad desde sus cimientos.
De allí que no es de extrañar esta vigencia de la mentirocracia, que es la prolongación en nuestros tiempos del influjo maléfico.
Ante esto el creyente debe presentar la luminosa presencia de la verdad.
La Iglesia Católica tiene bien en claro esto. De allí que nos interpela como miembros de Ella por el bautismo, a proclamar la verdad rejuvenecedora del Cristo vivo entre nosotros.
Esto hace que tomemos conciencia de nuestra misión en el mundo.
A no ceder ante este imperio del “mentiroso” por excelencia, a no temer su influjo mendaz ya que la verdad es la que en realidad nos hace libres y liberará, por tanto, a la humanidad toda.
Una forma concreta de trabajar en este campo será el de ir descubriendo toda forma de mentira ofreciendo al hombre de buena voluntad la luz de la verdad.
Sigamos, por lo tanto, mostrando las distintas formas de la mentirocracia, ya que a algunos les podrá servir…
Padre Ricardo B. Mazza. Prof. Titular de Teología Moral y DSI en la UCSF.
Director del CEPS “Santo Tomás Moro”.
ribamazza@gmail.com
http://ricardomazza.blogspot.com/
Aunque parezca extraño existe en el vocabulario castellano este término acuñado ante la experiencia de la mentira institucionalizada especialmente aplicada a los que gobiernan en el mundo de la política.
Podríamos traducir a la “mentirocracia” como el gobierno de los mentirosos. No es necesario tener muchas luces para encontrar aplicación de esto en tantos hechos acontecidos en nuestra Patria.
Se nos ha querido convencer que con la democracia comemos, nos vestimos, estudiamos y alcanzamos que las demás necesidades primeras y primarias estén satisfechas.
Hasta el cansancio se nos ha dicho que el dólar es un peso y que un peso es un dólar.
Quién no recordará aquello de que al final de “mi gobierno” no habrá más pobres en la Argentina, la tierra del pan.
Todavía escucho cuando se afirmó que no se pagará al fondo monetario la deuda argentina con el hambre del pueblo.
Cómo olvidar la promesa de que nadie perderá sus ahorros, que el corralito o corralón no afectará el bolsillo ni la economía de nadie.
Cuántas veces se nos ha hecho creer que se respeta la Constitución… hasta que la Corte adicta a cada gobierno de turno, declare la inconstitucionalidad de la misma.
¡Tantas veces se nos ha repetido que se defienden los derechos humanos -discurso que muchos ingenuos han creído- …a pesar de ser tan evidente que en este tema hay hijos y entenados, y que los no nacidos no llegarán a ser ni lo uno ni lo otro!
El slogan dice que la pobreza ha disminuido estrepitosamente, aunque la multitud que mendiga cada vez se hace más numerosa.
La inseguridad es cosa del pasado, se nos dice… estamos eso sí protegidos tras gruesos barrotes, innumerables alarmas y las cacerolas con agua hirviendo (como en las invasiones inglesas) para defendernos de furtivas sombras que acechan nuestra calma chicha.
Los productos del súper bajan de precio… pero también de volumen y peso, cual sometidos a una dieta light que no cesa…
La risotada más estrepitosa resuena en nuestros oídos cuando se nos dice que lo perdido en la enseñanza los días de paro en el mundo docente, puede recuperarse teniendo en cuenta “el cumplimiento de los objetivos curriculares horizontales y transversales en un todo de acuerdo con la inteligencia lúcida de los discentes”…
Cuando la carne vacuna se encarece, los conductores de nuestra economía nos aconsejan cuál señores de economía doméstica: “es necesario buscar alimentos substitutos, como el cerdo, el cordero, el pescado…” ya que estos productos están al alcance del poder adquisitivo… de la naviera Onassis…
Podríamos seguir con esta larga letanía pero nos perderíamos la oportunidad de ver otros tipos de mentirocracia.
2.- La mentirocracia en la propaganda abortista.
La mentirocracia o “gobierno de la mentira” se da también en otros campos de la vida.
En efecto tenemos que decir que este modo de ejercer el poder no es sólo patrimonio de los políticos. Veamos algunos ejemplos.
Hace un tiempo en un programa televisivo se constituyó un panel para que hablara del tema del aborto.
El Sr. Anhidros Vacuo dirigía el debate. Invitadas de honor se encontraban la diputada Medea de la Hibris y la médica Cornelia Graco.
Invitados de reparto -porque se intentaría no dejarlos hablar mucho- el abogado Guilhem de Encausse, castellano él a pesar del apellido, y el periodista Jovito Carlo Dodorique.
El abogado y el periodista pensaron: “Acá está todo preparado para hacernos boleta…” Pero inmediatamente se compusieron diciéndose “Calma… confiemos…”
Abierto el diálogo, la diputada manifestó su amor incondicional por los pobres, a quienes había que brindar el “servicio antiséptico” del aborto si esto era necesario, mientras sonreía cual propaganda de pasta dental.
El Dr. Guilhem defendió la vida desde el inicio de su gestación, indicó que nada justifica el homicidio de seres inocentes…
Ya la diputada mostraba sus uñas… ya que la había llamado elípticamente como lo que era… homicida… Obviamente no podía ser acusada de “apología del delito” al elogiar el aborto porque en Argentina esta figura se utiliza para otra cosa…
-Porque Uds. fueron elegidos para defender la vida de todos los argentinos, terció Jovito, el periodista.
¡Para qué habrá hablado! Medea, haciendo honor a su nombre -por Medea, obra de Eurípides- , se enfureció …y fue allí que me acordé de las reglas de discernimiento de espíritus que trae San Ignacio en los Ejercicios Espirituales (regla nº 12 para la primera semana de los Ejercicios Espirituales) cuando compara al diablo en su furia con la furia de la mujer (con perdón de las mujeres, pero lo dice el santo, no yo): “El enemigo se hace como mujer en ser flaco por fuerza y fuerte de grado. Porque así como es propio de la mujer, cuando riñe con algún varón, perder ánimo, dando huída cuando el hombre le muestra mucho rostro; y por el contrario, si el varón comienza a huir perdiendo ánimo, la ira, venganza y ferocidad de la mujer es muy crecida y tan sin mesura: de la misma manera es propio del enemigo enflaquecerse y perder ánimo, dando huída sus tentaciones, cuando la persona que se ejercita en las cosas espirituales pone mucho rostro contra las tentaciones del enemigo, haciendo lo diametralmente opuesto; y por el contrario, si la persona que se ejercita comienza a tener temor y perder ánimo en sufrir las tentaciones, no hay bestia tan fiera sobre la faz de la tierra como el enemigo de la naturaleza humana, en prosecución de su dañada intención con tan crecida malicia.”
Viendo que podían perder su patriótica causa pro-aborto, la Dra Cornelia Graco, sílfide pelirroja que hacía tintinear sus abundantes joyas, comenzó una doctoral explicación afirmando que no se puede hablar de aborto cuando se interrumpe el proceso en el que el óvulo fecundado desciende hasta la anidación.
Jovito casi le pega con su bastón de plata al oír esto, pero guardó a duras penas la compostura y le preguntó con mirada mezcla de travesura y complicidad: “Dra., ¿el óvulo fecundado que desciende hacia su anidación posee ADN propio?”
Cornelia, apurada en desburrar al periodista contesta rápidamente: “Por supuesto” y calló petrificada al advertir demasiado tarde que se había hundido sola… le habían hecho jaque mate…
Jovito Carlo disfrutó el momento con mirada lánguida, como no dándole importancia a la respuesta.
Cornelia Graco había quedado descubierta en su perversa falacia… si el óvulo fecundado ya tiene ADN propio, un nuevo ser se está gestando.
La irritación de Cornelia explotó sin medida, se sintió atrapada en su propia telaraña de falsedad… pero se le había dado la oportunidad -con la inteligente intervención de Jovito- que como su homónima del siglo II a.C. valorara más a sus hijos -los hijos de los otros- que a sus joyas.
Las chicas, Medea y Cornelia, en fin, fueron por lana y salieron esquiladas… o esquilmadas de su seguridad de “peor causa”.
La actitud de las chicas estas suele ser frecuente: son democráticas y “abiertas” al pluralismo siempre y cuando nadie las contradiga.
Porque, ¿saben una cosa?, estas personas suelen acusar a la Iglesia de ser dogmática. Pero cuando de defender sus posturas se trata, son ellas más dogmáticas en resguardar “su verdad” que el mismo tata Dios.
3.- La mentirocracia de la perspectiva de género.
Me decía un universitario que en una facultad de medicina de este planeta, -entre otras cosas- se les enseña a los futuros médicos las “bondades” del aborto, del desenfreno sexual y de la perspectiva de género.
El pobre muchacho estaba desolado ya que había descubierto a través de sus eximios profesores que ser varón o mujer es una construcción cultural.
El joven, que se consideraba ser varón por nacimiento, descubría gracias al brillante intelecto de sus docentes que el tener órganos masculinos era un mero accidente.
Le dijeron que ser varón o mujer no dependía de sus órganos sexuales externos, ni de su composición genética, sino de su libre “opción” por tal o cual orientación sexual.
Iván -así se llamaba el joven, nombre puesto por su padre por aquel Iván el Terrible de la otrora dinastía rusa- habla con su padre de estas propuestas de locura. El padre, hombre sensato, tratando de disimular su furia por tanto desatino, le dice que en el examen hable de la verdadera postura, de la natural concepción del hombre.
- No puedo, responde, si lo hago, no apruebo jamás la materia.
- ¿Cómo, -dice el padre- no hay respeto por diferentes posturas a las que se proclaman en la carrera, máxime cuando tu actitud es la correcta?.
- No, pa, nos enseñan que hay que liberarse de “esas posturas del medioevo católico”.
Iván calla. Ya no sabe si seguir contando al padre que los “domestican” enseñándoles que la homosexualidad no es una enfermedad, que les machacan que la familia no solamente la constituyen personas de distinto sexo, que todo vale en el campo de la sexualidad con tal de experimentar el placer que “dignifica” a la persona, en fin, toda clase de premisas que componen el plan progresivo “del lavaje cerebral de los futuros profesionales”.
Y sigue la degradación por el imperio de la mentira…
4.- El padre de la mentirocracia.
El gobierno de la mentira tiene un padre común sea cual sea el campo en que se dé. Es un padre tan antiguo como el mundo. Me refiero al espíritu del mal, al demonio.
Perdón, dije la palabra… lo nombré al demonio.
Tengo que andar con cuidado con mis dichos porque son muchos los que no creen en su existencia.
Pero el demonio existe. Es un ángel caído, es puro espíritu, no hay en él -como en nosotros- materia alguna.
Desde el principio es mentiroso ya que hizo creer al hombre y a la mujer, recién creados, que podían ser como dioses.
Encandilados por esta perspectiva, nuestros primeros padres cayeron en la ilusión de que podían decidir lo que es bueno y lo que es malo y que podían alzarse por encima del poder de Dios, combatiendo con El por la primacía sobre todo lo creado.
Esta engañosa perspectiva, disfrazada en el poder de la mentira, tiene vigencia en nuestros días y busca desplazar la verdad desde sus cimientos.
De allí que no es de extrañar esta vigencia de la mentirocracia, que es la prolongación en nuestros tiempos del influjo maléfico.
Ante esto el creyente debe presentar la luminosa presencia de la verdad.
La Iglesia Católica tiene bien en claro esto. De allí que nos interpela como miembros de Ella por el bautismo, a proclamar la verdad rejuvenecedora del Cristo vivo entre nosotros.
Esto hace que tomemos conciencia de nuestra misión en el mundo.
A no ceder ante este imperio del “mentiroso” por excelencia, a no temer su influjo mendaz ya que la verdad es la que en realidad nos hace libres y liberará, por tanto, a la humanidad toda.
Una forma concreta de trabajar en este campo será el de ir descubriendo toda forma de mentira ofreciendo al hombre de buena voluntad la luz de la verdad.
Sigamos, por lo tanto, mostrando las distintas formas de la mentirocracia, ya que a algunos les podrá servir…
Padre Ricardo B. Mazza. Prof. Titular de Teología Moral y DSI en la UCSF.
Director del CEPS “Santo Tomás Moro”.
ribamazza@gmail.com
http://ricardomazza.blogspot.com/
Cómo atarse los cordones con una sola mano
La dilución de las diferencias ideológicas, puede traer mucho aire fresco a los gobiernos y a la vida de las naciones, porque se dejarán de discutir opciones en términos ideológicos y se pasaría a actuar en términos de sentido común y de eficacia.
Es una muy buena noticia, que la posmodernidad esté matando los fantasmas creados por los ideólogos.
¡Es demasiado alto el costo que la humanidad ya ha pagado en término de vidas humanas, debatiéndose y "guerreando" detrás de la implantación de los nihilismos propuestos por las ideologías!
Es una muy buena noticia, que la posmodernidad esté matando los fantasmas creados por los ideólogos.
¡Es demasiado alto el costo que la humanidad ya ha pagado en término de vidas humanas, debatiéndose y "guerreando" detrás de la implantación de los nihilismos propuestos por las ideologías!
"Las instituciones son objeto de una permanente agresión"
"Las instituciones son objeto de una permanente agresión"
Según Marcos Aguinis, el país no aprendió las lecciones de la crisis de 2001
Confundimos recuperación coyuntural con verdadero crecimiento. Tenemos una memoria débil y una tendencia a la negación. Nos fascina el ejercicio autoritario del poder. Pero, al mismo tiempo, nos organizamos para la solidaridad y el reclamo, y sorprendemos en el exterior con nuestro talento. Con esta mezcla de desencanto y esperanza, Marcos Aguinis dibuja un retrato del país en El atroz encanto de ser argentinos 2 (Planeta), la continuación de su exitoso ensayo publicado en 2001, que agotó 150.000 ejemplares. En su nueva obra, Aguinis retoma el tono crítico y de denuncia, que eleva a la indignación y hace descender a la complicidad con el lector a través de sus páginas, en las que recorre la situación institucional, política, económica, educativa y hasta el estado de ánimo argentino. En diálogo con LA NACION, el novelista y ensayista, que volvió al país en diciembre último, tras quince meses en los Estados Unidos, hace un pronóstico que alarma: "Si no hay una toma de conciencia sobre la necesidad de consolidar las instituciones, en un plazo de no más de 20 meses la Argentina va a empezar a tener signos parecidos a los de la crisis de 2001". Como en su libro, también en el diálogo la dirigencia política es su blanco preferido. Así, afirma que las instituciones "son objeto de una permanente agresión" y critica "el clima de amenaza contra la disidencia", pero resalta al mismo tiempo "un área de la Argentina que sigue siendo moral y culturalmente sana, que no se deja arrastrar". Y pone allí sus esperanzas. -Afirma en su libro que no aprendimos la lección de 2001. ¿Por qué? -Luego de haber tocado fondo y atravesado la peor crisis de la que tengamos memoria, la Argentina empezó a recuperarse y se dieron circunstancias nacionales e internacionales beneficiosas para el país. La sensación que me aflige es que estamos perdiendo esa oportunidad. En aquel momento se tuvo conciencia de que nuestras instituciones estaban muy débiles y eran incapaces de contener al país y permitirle superar esa situación. En este momento nuestras instituciones están más débiles todavía y son objeto de una permanente agresión, descalificación y abaratamiento. -También dice que recuperación no es crecimiento. -Los argentinos confundimos mucho esta recuperación, que se ha dado por circunstancias accidentales, con un auténtico crecimiento. Crecer significa una masiva inversión, que en la Argentina no se da. El fenómeno de la construcción está dado por el dinero que los argentinos no se animan a depositar en los bancos y ponen en ladrillos porque les parece más seguro. Pero esto no es una inversión a largo plazo, porque no es una inversión en infraestructura que genere un crecimiento sostenido. -¿Nota una creciente desconfianza en las instituciones? -Sí. Tenemos un Congreso que se ha convertido en una "casita vacía", porque le han quitado una gran cantidad de atribuciones y los legisladores se entretienen con temas secundarios. Y una Justicia que es una "casita ocupada" porque está dominada por el Poder Ejecutivo y no tiene la independencia que el país necesitaría. Todo ello genera una desconfianza interna y externa que en un no muy largo plazo nos puede volver a provocar una seria crisis. -¿Un nuevo 2001? -Creo que si no hay una toma de conciencia muy seria y muy firme de que en la Argentina hace falta consolidar las instituciones y darles una seguridad jurídica, en un plazo no más largo de 20 meses la Argentina va a empezar a tener signos muy graves parecidos a los de 2001, en el sentido de que la inflación va a continuar creciendo porque no hay inversión genuina. Y hay otros elementos entristecedores. Desde que yo era joven recuerdo que la Argentina competía con Brasil por el liderazgo en América latina. Hoy ya no sólo no competimos con Brasil, sino que parecemos un apéndice de Venezuela. Eso es muy descorazonante. -¿Cómo se imaginó al lector al que permanentemente se dirige en el texto? -En este ensayo me he permitido establecer un contacto muy íntimo y confesional en el lector. Con el lector discuto, pienso, sufro, me río. Pienso que me va siguiendo, va sintiendo lo mismo que yo. Me lo imagino escribiendo conmigo y discutiendo. Y en ese diálogo trato de hacerle presentes dos elementos muy poderosos en la mentalidad argentina: la débil memoria y la tendencia a la negación. Por eso nos cuesta aprender. Y al no aprender estamos condenados a volver a los mismos errores. -¿Qué responsabilidad le atribuye a la ciudadanía? -La considero cómplice de nuestra decadencia. La ciudadanía salió con las cacerolas cuando se le afectó el bolsillo. Pero no lo hizo cuando el Congreso entregó poderes extraordinarios al jefe de Gabinete. Esto revela una falta de conciencia cívica. -¿Por qué cree que el presidente Kirchner tiene un nivel de popularidad alto? -Hay dos factores. Uno es la fascinación que tenemos los argentinos por el tyranno, que es el hombre de la mano fuerte, el matón, el que grita, el que amenaza, el que asusta. El otro es que en la sociedad argentina se está dando una recuperación, y el dinero que aportan los turistas, la soja y la construcción ha tranquilizado las conciencias. Pero esta popularidad puede caer fácilmente porque los argentinos hemos demostrado ser muy poco estables en materia emocional. -Desde 2001 hasta ahora hay una participación activa y diferente de la gente con sus reclamos. ¿Esto no puede ser visto como positivo? -Creo que es un avance, que habla de una mayor participación. Existen millares de ONG que abarcan todo el espectro social. La Argentina anda bien en aquello donde el Gobierno no se mete. Donde se mete, las cosas empeoran. -¿Cómo ve la campaña electoral hasta ahora? -La veo sucia, con un enorme desequilibrio entre el poderío económico del oficialismo y la pobreza de la oposición. Me desagrada mucho el clima de amenaza que hay contra la disidencia. Por ejemplo, el hecho de que a ciertas empresas se las haya amonestado por dar ayuda a sectores de la oposición. Eso habla de que nuestra democracia es débil. Creo que esto puede convertirse en un boomerang: la sociedad puede comenzar a sentirse molesta, a indignarse. Al Presidente se lo escucha decir que no le tiene miedo a nada. Yo no sé si es cierto, pero lo que sí puedo decir es que él nos mete miedo a nosotros. Los argentinos tenemos miedo a las represalias, a que la SIDE y la AFIP se usen para apretar a la disidencia, a las amenazas y agresiones contra quienes se oponen al oficialismo. -En el libro rescata un lugar para el optimismo. ¿En qué lo ve? -Hay una actividad positiva en la sociedad. La sociedad argentina tiene recursos humanos tan abundantes que, a pesar de toda la decadencia, todavía tenemos un buen nivel cultural, nos desempeñamos de manera brillante en el exterior. Hay un área de la Argentina que sigue siendo moral y culturalmente sana, que no se deja arrastrar. Lo que ocurre es que en las elecciones hay un caudal muy grande de voto cautivo. Este es un factor que mantiene a la Argentina trabada. Tenemos dentro del país suficientes cabezas para organizar políticas de Estado en todas las áreas, pero no son convocadas. La sociedad se siente usada y descalificada y no tiene ganas, pero si surgiese una decisión política clara de pensar en el futuro, tenemos los recursos para que la Argentina pegue un salto formidable.
Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION
Según Marcos Aguinis, el país no aprendió las lecciones de la crisis de 2001
Confundimos recuperación coyuntural con verdadero crecimiento. Tenemos una memoria débil y una tendencia a la negación. Nos fascina el ejercicio autoritario del poder. Pero, al mismo tiempo, nos organizamos para la solidaridad y el reclamo, y sorprendemos en el exterior con nuestro talento. Con esta mezcla de desencanto y esperanza, Marcos Aguinis dibuja un retrato del país en El atroz encanto de ser argentinos 2 (Planeta), la continuación de su exitoso ensayo publicado en 2001, que agotó 150.000 ejemplares. En su nueva obra, Aguinis retoma el tono crítico y de denuncia, que eleva a la indignación y hace descender a la complicidad con el lector a través de sus páginas, en las que recorre la situación institucional, política, económica, educativa y hasta el estado de ánimo argentino. En diálogo con LA NACION, el novelista y ensayista, que volvió al país en diciembre último, tras quince meses en los Estados Unidos, hace un pronóstico que alarma: "Si no hay una toma de conciencia sobre la necesidad de consolidar las instituciones, en un plazo de no más de 20 meses la Argentina va a empezar a tener signos parecidos a los de la crisis de 2001". Como en su libro, también en el diálogo la dirigencia política es su blanco preferido. Así, afirma que las instituciones "son objeto de una permanente agresión" y critica "el clima de amenaza contra la disidencia", pero resalta al mismo tiempo "un área de la Argentina que sigue siendo moral y culturalmente sana, que no se deja arrastrar". Y pone allí sus esperanzas. -Afirma en su libro que no aprendimos la lección de 2001. ¿Por qué? -Luego de haber tocado fondo y atravesado la peor crisis de la que tengamos memoria, la Argentina empezó a recuperarse y se dieron circunstancias nacionales e internacionales beneficiosas para el país. La sensación que me aflige es que estamos perdiendo esa oportunidad. En aquel momento se tuvo conciencia de que nuestras instituciones estaban muy débiles y eran incapaces de contener al país y permitirle superar esa situación. En este momento nuestras instituciones están más débiles todavía y son objeto de una permanente agresión, descalificación y abaratamiento. -También dice que recuperación no es crecimiento. -Los argentinos confundimos mucho esta recuperación, que se ha dado por circunstancias accidentales, con un auténtico crecimiento. Crecer significa una masiva inversión, que en la Argentina no se da. El fenómeno de la construcción está dado por el dinero que los argentinos no se animan a depositar en los bancos y ponen en ladrillos porque les parece más seguro. Pero esto no es una inversión a largo plazo, porque no es una inversión en infraestructura que genere un crecimiento sostenido. -¿Nota una creciente desconfianza en las instituciones? -Sí. Tenemos un Congreso que se ha convertido en una "casita vacía", porque le han quitado una gran cantidad de atribuciones y los legisladores se entretienen con temas secundarios. Y una Justicia que es una "casita ocupada" porque está dominada por el Poder Ejecutivo y no tiene la independencia que el país necesitaría. Todo ello genera una desconfianza interna y externa que en un no muy largo plazo nos puede volver a provocar una seria crisis. -¿Un nuevo 2001? -Creo que si no hay una toma de conciencia muy seria y muy firme de que en la Argentina hace falta consolidar las instituciones y darles una seguridad jurídica, en un plazo no más largo de 20 meses la Argentina va a empezar a tener signos muy graves parecidos a los de 2001, en el sentido de que la inflación va a continuar creciendo porque no hay inversión genuina. Y hay otros elementos entristecedores. Desde que yo era joven recuerdo que la Argentina competía con Brasil por el liderazgo en América latina. Hoy ya no sólo no competimos con Brasil, sino que parecemos un apéndice de Venezuela. Eso es muy descorazonante. -¿Cómo se imaginó al lector al que permanentemente se dirige en el texto? -En este ensayo me he permitido establecer un contacto muy íntimo y confesional en el lector. Con el lector discuto, pienso, sufro, me río. Pienso que me va siguiendo, va sintiendo lo mismo que yo. Me lo imagino escribiendo conmigo y discutiendo. Y en ese diálogo trato de hacerle presentes dos elementos muy poderosos en la mentalidad argentina: la débil memoria y la tendencia a la negación. Por eso nos cuesta aprender. Y al no aprender estamos condenados a volver a los mismos errores. -¿Qué responsabilidad le atribuye a la ciudadanía? -La considero cómplice de nuestra decadencia. La ciudadanía salió con las cacerolas cuando se le afectó el bolsillo. Pero no lo hizo cuando el Congreso entregó poderes extraordinarios al jefe de Gabinete. Esto revela una falta de conciencia cívica. -¿Por qué cree que el presidente Kirchner tiene un nivel de popularidad alto? -Hay dos factores. Uno es la fascinación que tenemos los argentinos por el tyranno, que es el hombre de la mano fuerte, el matón, el que grita, el que amenaza, el que asusta. El otro es que en la sociedad argentina se está dando una recuperación, y el dinero que aportan los turistas, la soja y la construcción ha tranquilizado las conciencias. Pero esta popularidad puede caer fácilmente porque los argentinos hemos demostrado ser muy poco estables en materia emocional. -Desde 2001 hasta ahora hay una participación activa y diferente de la gente con sus reclamos. ¿Esto no puede ser visto como positivo? -Creo que es un avance, que habla de una mayor participación. Existen millares de ONG que abarcan todo el espectro social. La Argentina anda bien en aquello donde el Gobierno no se mete. Donde se mete, las cosas empeoran. -¿Cómo ve la campaña electoral hasta ahora? -La veo sucia, con un enorme desequilibrio entre el poderío económico del oficialismo y la pobreza de la oposición. Me desagrada mucho el clima de amenaza que hay contra la disidencia. Por ejemplo, el hecho de que a ciertas empresas se las haya amonestado por dar ayuda a sectores de la oposición. Eso habla de que nuestra democracia es débil. Creo que esto puede convertirse en un boomerang: la sociedad puede comenzar a sentirse molesta, a indignarse. Al Presidente se lo escucha decir que no le tiene miedo a nada. Yo no sé si es cierto, pero lo que sí puedo decir es que él nos mete miedo a nosotros. Los argentinos tenemos miedo a las represalias, a que la SIDE y la AFIP se usen para apretar a la disidencia, a las amenazas y agresiones contra quienes se oponen al oficialismo. -En el libro rescata un lugar para el optimismo. ¿En qué lo ve? -Hay una actividad positiva en la sociedad. La sociedad argentina tiene recursos humanos tan abundantes que, a pesar de toda la decadencia, todavía tenemos un buen nivel cultural, nos desempeñamos de manera brillante en el exterior. Hay un área de la Argentina que sigue siendo moral y culturalmente sana, que no se deja arrastrar. Lo que ocurre es que en las elecciones hay un caudal muy grande de voto cautivo. Este es un factor que mantiene a la Argentina trabada. Tenemos dentro del país suficientes cabezas para organizar políticas de Estado en todas las áreas, pero no son convocadas. La sociedad se siente usada y descalificada y no tiene ganas, pero si surgiese una decisión política clara de pensar en el futuro, tenemos los recursos para que la Argentina pegue un salto formidable.
Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION
Chavez,narcisista, maquiavélico y psicópata
Pero también han servido para poner en evidencia las perturbaciones que confluyen en la personalidad del Tiranuelo que hoy ensucia la historia de esta tierra.
Para ilustrar lo que él llama el lado oscuro de la inteligencia social, Daniel Goleman menciona tres tipos de personalidad: el narcisista, el maquiavélico y el psicópata. Lo que tal vez no se imaginó el tocayo es que los tres trastornos podían entrar en un mismo chaleco antibalas
El Chávez narcisista ha llegado a creerse el ombligo del mundo. Cualquier idea que aborte su incultura debe ser acogida con toques de trompeta. Cualquier consigna ácida que le salga del hígado debe ser asumida como una letanía. Los demás sólo existen para encenderle velas. O pedirle milagros.
Como todo narcisista, Chávez reclama adulación continua. Disfruta de las vallas con su rostro en mayúsculas. Sueña con los monumentos que algunos cortesanos erigen en su nombre. Lo emborracha el aplauso de una claque de necios, expertos en reír sus chistes de mal gusto. Su propio eco lo dopa.
El narcisismo, como rasgo personal de un gobernante, puede traducirse en un fenómeno colectivo de consecuencias repugnantes: el culto a la personalidad. La deificación del líder lo vuelve infalible, omnipotente, eterno.
El narcisismo de Chávez está matrimoniado con su maquiavelismo. Su cinismo carece de barreras. El fin, para él, justifica los medios. Cualquier recurso es válido para llevar a cabo sus torvas intenciones. Engaño, fraude o violencia. No le importa si tiene que incendiar al país para gobernar sobre sus cenizas.
Para su personalidad maquiavélica, todo tiene su precio, dignidad incluida. El mundo, para él, es un mercado en el que se pueden comprar apoyos, decisiones, voluntades, aplausos. No importa si tiene que pagar con dinero, con amenazas o con chantaje.
El Chávez maquiavélico es falso y carente de escrúpulos. Pregona sencillez y nada en el boato. Predica parquedad y practica el derroche. Habla de libertad pero pone mordazas y cadenas. Miente con irritante desvergüenza.
Como si no bastara con los dos anteriores, Chávez carga consigo otro perverso rasgo: la psicopatía. El psicópata es inmune al sufrimiento que producen sus acciones. Clava el puñal y lo remueve adentro. No conoce nobleza ni piedad. Es una máquina de causar daños.
El psicópata no conoce el remordimiento. Su conciencia es un agujero negro que se traga el dolor de los demás. Para el psicópata los otros son objetos. Hechuras desechables que se usan y se botan. Carece de empatía. No se sabe poner en el lugar de otro.
El psicópata es cruel pero cobarde. Desprecia y viola los derechos ajenos. Está sintonizado con la violencia. Juega con guerras, con muertes y con sangre. Con las guerras a las que irán otros, con las muertes de otros, con la sangre de otros. El psicópata ultraja y humilla. Aterroriza,
Como en todo lo humano, narcisismo, maquiavelismo y psicopatía tienen sus complementos. El narcisista requiere de gente que lo adore y que lo ensalce. El maquiavélico necesita de gente que se humille o que se rinda. El psicópata precisa de gente que le tema o que le huya.
El Tiranuelo tiene por ahora la sartén por el mango… Hasta que la gente se canse y termine enseñándole con cuantos huevos se hace una tortilla.
Escribe Daniel Romero Pernalete
Para ilustrar lo que él llama el lado oscuro de la inteligencia social, Daniel Goleman menciona tres tipos de personalidad: el narcisista, el maquiavélico y el psicópata. Lo que tal vez no se imaginó el tocayo es que los tres trastornos podían entrar en un mismo chaleco antibalas
El Chávez narcisista ha llegado a creerse el ombligo del mundo. Cualquier idea que aborte su incultura debe ser acogida con toques de trompeta. Cualquier consigna ácida que le salga del hígado debe ser asumida como una letanía. Los demás sólo existen para encenderle velas. O pedirle milagros.
Como todo narcisista, Chávez reclama adulación continua. Disfruta de las vallas con su rostro en mayúsculas. Sueña con los monumentos que algunos cortesanos erigen en su nombre. Lo emborracha el aplauso de una claque de necios, expertos en reír sus chistes de mal gusto. Su propio eco lo dopa.
El narcisismo, como rasgo personal de un gobernante, puede traducirse en un fenómeno colectivo de consecuencias repugnantes: el culto a la personalidad. La deificación del líder lo vuelve infalible, omnipotente, eterno.
El narcisismo de Chávez está matrimoniado con su maquiavelismo. Su cinismo carece de barreras. El fin, para él, justifica los medios. Cualquier recurso es válido para llevar a cabo sus torvas intenciones. Engaño, fraude o violencia. No le importa si tiene que incendiar al país para gobernar sobre sus cenizas.
Para su personalidad maquiavélica, todo tiene su precio, dignidad incluida. El mundo, para él, es un mercado en el que se pueden comprar apoyos, decisiones, voluntades, aplausos. No importa si tiene que pagar con dinero, con amenazas o con chantaje.
El Chávez maquiavélico es falso y carente de escrúpulos. Pregona sencillez y nada en el boato. Predica parquedad y practica el derroche. Habla de libertad pero pone mordazas y cadenas. Miente con irritante desvergüenza.
Como si no bastara con los dos anteriores, Chávez carga consigo otro perverso rasgo: la psicopatía. El psicópata es inmune al sufrimiento que producen sus acciones. Clava el puñal y lo remueve adentro. No conoce nobleza ni piedad. Es una máquina de causar daños.
El psicópata no conoce el remordimiento. Su conciencia es un agujero negro que se traga el dolor de los demás. Para el psicópata los otros son objetos. Hechuras desechables que se usan y se botan. Carece de empatía. No se sabe poner en el lugar de otro.
El psicópata es cruel pero cobarde. Desprecia y viola los derechos ajenos. Está sintonizado con la violencia. Juega con guerras, con muertes y con sangre. Con las guerras a las que irán otros, con las muertes de otros, con la sangre de otros. El psicópata ultraja y humilla. Aterroriza,
Como en todo lo humano, narcisismo, maquiavelismo y psicopatía tienen sus complementos. El narcisista requiere de gente que lo adore y que lo ensalce. El maquiavélico necesita de gente que se humille o que se rinda. El psicópata precisa de gente que le tema o que le huya.
El Tiranuelo tiene por ahora la sartén por el mango… Hasta que la gente se canse y termine enseñándole con cuantos huevos se hace una tortilla.
Escribe Daniel Romero Pernalete
La institución del matrimonio
La institución del matrimonio
Diario La Nacion
El grado de insensatez y superficialidad mostrado por un grupo de legisladores, en su mayoría pertenecientes a ARI, el Partido Socialista y el Frente para la Victoria, deja absorto al más audaz de los pensadores. Nos referimos al insólito proyecto por el cual se pretende desnaturalizar la institución del matrimonio, suprimiendo la necesaria condición de la heterosexualidad, y desvirtuándolo hasta el punto de disolverlo definitivamente en una nada contra natura. No son exagerados estos últimos conceptos. El Código Civil, en una norma señera, dice que "es indispensable para la existencia del matrimonio el pleno y libre consentimiento expresado por hombre y mujer ante la autoridad competente para celebrarlo". Antes de la redacción actual de este artículo, introducida por la ley de divorcio vincular, durante el gobierno del doctor Raúl Alfonsín, ya había habido distinguidos autores especialistas en la materia, que, con sólidos fundamentos, sostenían que la unión homosexual no daba lugar a un "matrimonio", y si así se lo configuraba formalmente, no se trataba de declarar su nulidad, sino su inexistencia. Lo que no existe no puede ser declarado nulo, se opinaba. Después de la sanción del actual artículo 172 del Código Civil, introducido por la ley 23.515, que consideró la diversidad de sexos indispensable para la existencia del matrimonio, no quedó duda al respecto. Por cierto, la reforma propuesta pretende la derogación de dicho artículo y de todo aquel otro que mencione a la mujer. Por ejemplo, las menores de edad podían casarse antes de llegar a la edad legal, cuando hubiesen concebido, pues la naturaleza demostraba su aptitud nupcial y hacía inconveniente postergarlas. El mencionado proyecto de ley propicia la eliminación de esta norma por discriminatoria, al igual que el matrimonio heterosexual o la expresión "tomarse por marido y mujer", o la preferencia hacia la mujer en los casos de uniones de dos mujeres para discernir la tenencia de niños. Claro que en este último caso hay dos mujeres en pugna, en realidad también hay un tercero, el padre biológico varón, pero suponemos que éste será un "producto de laboratorio" que no tiene derecho a opinar. Podríamos seguir en el terreno del disparate y estas columnas serían insuficientes para abarcar todas las posibilidades. Pero lo que la sociedad no puede ignorar, y debe defender, es que el matrimonio es la institución vital que sostiene la existencia en sociedad, y que la propia naturaleza hace imposible el cumplimiento de sus fines sin la unión del hombre y la mujer, con pretensión de permanencia y con miras a criar y educar hijos, puedan o no tenerlos, y así hacer crecer la sociedad de los hombres y mujeres argentinos. Los legisladores deben evitar caer en las falacias que pretenden que ésta sea una materia de desigualdad o de discriminación, cuando no es sino la consecuencia natural del magnífico acoplamiento de dos seres iguales en dignidad, creados para complementarse y dar nueva vida. Los principios masculino y femenino se unen para generar el nuevo ser. Este milagro se produce por la unión de sexos distintos, personas iguales, pero de sexos diferentes. Felizmente diferentes para la perpetuación de la especie humana. Esta unión institucionalizada se llama matrimonio, no de otra manera. La unión homosexual es una opción libre de quienes eligen ese modo de relacionarse afectivamente, no prohibida por la ley, y, como todos los actos no prohibidos, con amparo constitucional. Pero no constituye ni puede constituir un matrimonio. No por desigualdad o discriminación, sino por imposibilidad física y natural. Es necesario, entonces, que se respete a los homosexuales en su elección, pero que también se respete el matrimonio como institución. Nuestra ley civil en nada discrimina cuando dice que es indispensable para que exista matrimonio el consentimiento de hombre y mujer. Mucho antes que la ley, lo estableció la naturaleza del hombre.
Diario La Nacion
El grado de insensatez y superficialidad mostrado por un grupo de legisladores, en su mayoría pertenecientes a ARI, el Partido Socialista y el Frente para la Victoria, deja absorto al más audaz de los pensadores. Nos referimos al insólito proyecto por el cual se pretende desnaturalizar la institución del matrimonio, suprimiendo la necesaria condición de la heterosexualidad, y desvirtuándolo hasta el punto de disolverlo definitivamente en una nada contra natura. No son exagerados estos últimos conceptos. El Código Civil, en una norma señera, dice que "es indispensable para la existencia del matrimonio el pleno y libre consentimiento expresado por hombre y mujer ante la autoridad competente para celebrarlo". Antes de la redacción actual de este artículo, introducida por la ley de divorcio vincular, durante el gobierno del doctor Raúl Alfonsín, ya había habido distinguidos autores especialistas en la materia, que, con sólidos fundamentos, sostenían que la unión homosexual no daba lugar a un "matrimonio", y si así se lo configuraba formalmente, no se trataba de declarar su nulidad, sino su inexistencia. Lo que no existe no puede ser declarado nulo, se opinaba. Después de la sanción del actual artículo 172 del Código Civil, introducido por la ley 23.515, que consideró la diversidad de sexos indispensable para la existencia del matrimonio, no quedó duda al respecto. Por cierto, la reforma propuesta pretende la derogación de dicho artículo y de todo aquel otro que mencione a la mujer. Por ejemplo, las menores de edad podían casarse antes de llegar a la edad legal, cuando hubiesen concebido, pues la naturaleza demostraba su aptitud nupcial y hacía inconveniente postergarlas. El mencionado proyecto de ley propicia la eliminación de esta norma por discriminatoria, al igual que el matrimonio heterosexual o la expresión "tomarse por marido y mujer", o la preferencia hacia la mujer en los casos de uniones de dos mujeres para discernir la tenencia de niños. Claro que en este último caso hay dos mujeres en pugna, en realidad también hay un tercero, el padre biológico varón, pero suponemos que éste será un "producto de laboratorio" que no tiene derecho a opinar. Podríamos seguir en el terreno del disparate y estas columnas serían insuficientes para abarcar todas las posibilidades. Pero lo que la sociedad no puede ignorar, y debe defender, es que el matrimonio es la institución vital que sostiene la existencia en sociedad, y que la propia naturaleza hace imposible el cumplimiento de sus fines sin la unión del hombre y la mujer, con pretensión de permanencia y con miras a criar y educar hijos, puedan o no tenerlos, y así hacer crecer la sociedad de los hombres y mujeres argentinos. Los legisladores deben evitar caer en las falacias que pretenden que ésta sea una materia de desigualdad o de discriminación, cuando no es sino la consecuencia natural del magnífico acoplamiento de dos seres iguales en dignidad, creados para complementarse y dar nueva vida. Los principios masculino y femenino se unen para generar el nuevo ser. Este milagro se produce por la unión de sexos distintos, personas iguales, pero de sexos diferentes. Felizmente diferentes para la perpetuación de la especie humana. Esta unión institucionalizada se llama matrimonio, no de otra manera. La unión homosexual es una opción libre de quienes eligen ese modo de relacionarse afectivamente, no prohibida por la ley, y, como todos los actos no prohibidos, con amparo constitucional. Pero no constituye ni puede constituir un matrimonio. No por desigualdad o discriminación, sino por imposibilidad física y natural. Es necesario, entonces, que se respete a los homosexuales en su elección, pero que también se respete el matrimonio como institución. Nuestra ley civil en nada discrimina cuando dice que es indispensable para que exista matrimonio el consentimiento de hombre y mujer. Mucho antes que la ley, lo estableció la naturaleza del hombre.
La Revolución Francesa
La Revolución Francesa
Una nueva generación de gobernantes europeos refirma la identidad nacional y recompone la relación con los EE.UU.
Dejó dicho Napoleón que los problemas de Francia se resolvían con dos cosechas. Con dos cosechas, Nicolás Sarkozy no resolvió los problemas de Francia, pero, como hijo de una generación invicta del trauma de la Segunda Guerra Mundial, se perfiló en la campaña electoral como el sepulturero del gaullismo y, en plan de renovación, como el partero de otro tipo de alianza con Europa y los Estados Unidos. Un conservador interpretó entonces el papel de revolucionario en una obra en dos actos que vino a ser el anverso de la resistencia a la posibilidad de que el legado del último Tony Blair, parecido a Margaret Thatcher, demuela lo que quedó en pie de la utopía de Mayo del 68. En Francia, nada menos. Sarkozy pertenece a la generación de la canciller de Alemania, Angela Merkel, conservadora como él. Pertenece, también, a la generación de Blair, en retirada tras su último acto: el histórico acuerdo entre protestantes y católicos en Irlanda del Norte después de haberse jurado durante casi cuatro décadas que "nunca, nunca, nunca" iban a reconciliarse. El sí de Francia a Sarkozy, después del no al tratado constitucional europeo, y la paz en el Ulster, después de casi 3600 muertes, coincidieron en algo más que el calendario. Coincidieron en una tendencia: la refirmación de la identidad nacional. Sobre ello debatió Sarkozy con la candidata socialista, Ségolène Royal, así como antes, en el primer turno de las elecciones, lo había hecho con el centrista François Bayrou y el ultranacionalista Jean-Marie Le Pen. Sobre ello creció la inquietud en Europa por la respuesta de Sarkozy, como ministro del Interior de Jacques Chirac, a los reclamos de inclusión de los hijos de inmigrantes en los arrabales de París. Esa "gentuza", como supo llamarlos. En 2002, el dilema era la seguridad. En 2005, el dilema era el desempleo, así como la brecha entre ricos y pobres. En 2007, el dilema pasó a ser la identidad nacional. Sarkozy prometió un ministerio de inmigración e identidad nacional; Royal, enfrentada con los clásicos del socialismo, optó por La Marsellesa en desmedro de La Internacional . Le Pen celebró el debate entre ambos como si hubieran sido sus discípulos. Sin pudor, Sarkozy se arrimó a George W. Bush, en el polo opuesto de Chirac. Y no vaciló en expresar su admiración por Blair. Promotores, ambos, de la guerra contra Irak. En Francia, sin embargo, el pudor obliga a evitar un espejo deformante: el espejo anglosajón (británico, más que todo). Sarkozy no necesitó clases de Blair, del último Blair, para imitarlo. Al menos, en sus propósitos. Ni para desentenderse de un Estado de Bienestar por el cual, a sus ojos, cayó el país y subió la deuda. Ley y orden Europa no se detuvo a esperar a Francia; de ahí, el declive. Sarkozy nunca pudo encasillar a Blair dentro de su corriente de pensamiento. Es un laborista, socialista al fin, que ha hecho mucho por ellos, los conservadores. Royal cargó en la campaña con la cruz de la comparación con Blair. Un insulto. No por ser anglosajón, sino por encarnar a Thatcher. Y, a su vez, por haber contribuido con Bush, y con una guerra basada sobre la mentira, al recorte de las libertades en sus países y, por extensión, en los demás, incluida Francia. En Irak, el final de una dictadura apañada por Chirac deparó la inauguración de una sucursal del infierno. En Europa, el tránsito hacia la ejecución de Saddam Hussein, llamado cariñosamente "De Gaulle de Irak" por Chirac, deparó el peligro de atentados terroristas de la magnitud de los acaecidos en Madrid y en Londres. En Francia, ambos factores coincidieron en algo más que el calendario. Coincidieron en la ira contra el Estado y los servicios públicos de jóvenes con más caras de argelinos que de franceses. En esa otra Francia, despojada de identidad nacional, Sarkozy apagó el incendio como ministro. Ley y orden aplicó con la venia, o acaso la impotencia, de Chirac. Ley y orden prometió en la campaña, dispuesto a romper con la debilidad de su antecesor con aquellos que estuvieron enfrentados con los Estados Unidos, como Yasser Arafat, muerto en París, y Saddam. ¿Como Blair? Como Blair y Thatcher. Francia se siente francesa y, después, europea. La identidad nacional pesa más en ella que en otros países. No va bien, empero, con un desempleo que crece, sobre todo, entre los jóvenes. Con ese problema no se encontró Blair en 1997, sino Thatcher en 1979. Lo sé: Francia no es el Reino Unido ni quiere serlo. Como el Reino Unido, no obstante ello, Francia acoge inmigrantes, e hijos de inmigrantes, que, por portación legal de cara o dominio escaso de la lengua, no son tratados con libertad, igualdad y fraternidad. Ni consiguen trabajo. En Europa, Francia perdió el centro, antes compartido con Alemania. Medio siglo después del Tratado de Roma, motor de la Unión Europea, ninguno de los dos países dejó de cumplir con el rito de una cumbre anual entre ellos. En un club de 27, uno quedó preso de De Gaulle; el otro, dividido durante la Guerra Fría, superó a Adenauer. El Estado soy yo ¿Vislumbra Sarkozy una Francia europea, una Europa francesa o, como Blair, dice una cosa (la adopción del euro como moneda) y hará otra (apuntalar la libra esterlina)? En principio, el presidente de Francia goza de prerrogativas únicas. Tiene absoluta inmunidad penal y legislativa. Decide su presupuesto. Preside el Consejo de la Magistratura. No rinde cuentas al Parlamento. No rinde cuentas a nadie, en realidad. En el peor momento de Bush, a punto de quedar huérfano de la complicidad de Blair, Sarkozy pretende reinventar la relación con los Estados Unidos, malherida por la guerra contra Irak. Chirac, exponente de la "vieja Europa", rechazó sus rasgos unipolares. Actuó a tono con la veta antinorteamericana francesa, más cultural que política. El refuerzo de la identidad nacional, predicado por Sarkozy, incluye cercos administrativos a la inmigración, tolerancia cero frente a las rebeliones, menos empleados públicos y más horas de trabajo. Repele a Turquía de la Unión Europea, se acerca a Israel en el orden bilateral y entabla una renovada amistad con los Estados Unidos. Los cinco presidentes de la V República (cuatro de derecha, De Gaulle, Pompidou, Giscard d Estaing y Chirac, y uno de izquierda, Mitterrand) aplicaron una concepción gaullista de la soberanía: procuraron evitar cualquier exceso del amigo norteamericano, de modo de no seguir la senda de Thatcher, Blair o quien gobernara el Reino Unido. Francia llegó a prohibir durante un tiempo la Coca-Cola y aplaudió al agricultor José Bové, líder de la antiglobalización, por haber destruido un local de McDonald s. La otra Francia, quizá culposa, cooperó con los Estados Unidos en Kosovo, Afganistán, el Líbano e Irán, así como, en general, en la lucha contra el terrorismo. Es menos sorprendente, pues, el acercamiento entre Bush y Sarkozy que la relación distante y fría que entabló con Chirac. Esa otra Francia, la real, eligió en dos cosechas a Sarkozy, cercano a Merkel y admirador de Blair, del último Blair, parecido a Thatcher. Esa otra Francia, la real, refleja el humor de Europa, más propensa a refirmar la identidad nacional, sin desentenderse de la globalización, que a recrear la utopía. Aquella que sólo servía para una cosa: caminar en donde Napoleón dejó su huella.
Por Jorge Elías
De la Redacción de LA NACION
Una nueva generación de gobernantes europeos refirma la identidad nacional y recompone la relación con los EE.UU.
Dejó dicho Napoleón que los problemas de Francia se resolvían con dos cosechas. Con dos cosechas, Nicolás Sarkozy no resolvió los problemas de Francia, pero, como hijo de una generación invicta del trauma de la Segunda Guerra Mundial, se perfiló en la campaña electoral como el sepulturero del gaullismo y, en plan de renovación, como el partero de otro tipo de alianza con Europa y los Estados Unidos. Un conservador interpretó entonces el papel de revolucionario en una obra en dos actos que vino a ser el anverso de la resistencia a la posibilidad de que el legado del último Tony Blair, parecido a Margaret Thatcher, demuela lo que quedó en pie de la utopía de Mayo del 68. En Francia, nada menos. Sarkozy pertenece a la generación de la canciller de Alemania, Angela Merkel, conservadora como él. Pertenece, también, a la generación de Blair, en retirada tras su último acto: el histórico acuerdo entre protestantes y católicos en Irlanda del Norte después de haberse jurado durante casi cuatro décadas que "nunca, nunca, nunca" iban a reconciliarse. El sí de Francia a Sarkozy, después del no al tratado constitucional europeo, y la paz en el Ulster, después de casi 3600 muertes, coincidieron en algo más que el calendario. Coincidieron en una tendencia: la refirmación de la identidad nacional. Sobre ello debatió Sarkozy con la candidata socialista, Ségolène Royal, así como antes, en el primer turno de las elecciones, lo había hecho con el centrista François Bayrou y el ultranacionalista Jean-Marie Le Pen. Sobre ello creció la inquietud en Europa por la respuesta de Sarkozy, como ministro del Interior de Jacques Chirac, a los reclamos de inclusión de los hijos de inmigrantes en los arrabales de París. Esa "gentuza", como supo llamarlos. En 2002, el dilema era la seguridad. En 2005, el dilema era el desempleo, así como la brecha entre ricos y pobres. En 2007, el dilema pasó a ser la identidad nacional. Sarkozy prometió un ministerio de inmigración e identidad nacional; Royal, enfrentada con los clásicos del socialismo, optó por La Marsellesa en desmedro de La Internacional . Le Pen celebró el debate entre ambos como si hubieran sido sus discípulos. Sin pudor, Sarkozy se arrimó a George W. Bush, en el polo opuesto de Chirac. Y no vaciló en expresar su admiración por Blair. Promotores, ambos, de la guerra contra Irak. En Francia, sin embargo, el pudor obliga a evitar un espejo deformante: el espejo anglosajón (británico, más que todo). Sarkozy no necesitó clases de Blair, del último Blair, para imitarlo. Al menos, en sus propósitos. Ni para desentenderse de un Estado de Bienestar por el cual, a sus ojos, cayó el país y subió la deuda. Ley y orden Europa no se detuvo a esperar a Francia; de ahí, el declive. Sarkozy nunca pudo encasillar a Blair dentro de su corriente de pensamiento. Es un laborista, socialista al fin, que ha hecho mucho por ellos, los conservadores. Royal cargó en la campaña con la cruz de la comparación con Blair. Un insulto. No por ser anglosajón, sino por encarnar a Thatcher. Y, a su vez, por haber contribuido con Bush, y con una guerra basada sobre la mentira, al recorte de las libertades en sus países y, por extensión, en los demás, incluida Francia. En Irak, el final de una dictadura apañada por Chirac deparó la inauguración de una sucursal del infierno. En Europa, el tránsito hacia la ejecución de Saddam Hussein, llamado cariñosamente "De Gaulle de Irak" por Chirac, deparó el peligro de atentados terroristas de la magnitud de los acaecidos en Madrid y en Londres. En Francia, ambos factores coincidieron en algo más que el calendario. Coincidieron en la ira contra el Estado y los servicios públicos de jóvenes con más caras de argelinos que de franceses. En esa otra Francia, despojada de identidad nacional, Sarkozy apagó el incendio como ministro. Ley y orden aplicó con la venia, o acaso la impotencia, de Chirac. Ley y orden prometió en la campaña, dispuesto a romper con la debilidad de su antecesor con aquellos que estuvieron enfrentados con los Estados Unidos, como Yasser Arafat, muerto en París, y Saddam. ¿Como Blair? Como Blair y Thatcher. Francia se siente francesa y, después, europea. La identidad nacional pesa más en ella que en otros países. No va bien, empero, con un desempleo que crece, sobre todo, entre los jóvenes. Con ese problema no se encontró Blair en 1997, sino Thatcher en 1979. Lo sé: Francia no es el Reino Unido ni quiere serlo. Como el Reino Unido, no obstante ello, Francia acoge inmigrantes, e hijos de inmigrantes, que, por portación legal de cara o dominio escaso de la lengua, no son tratados con libertad, igualdad y fraternidad. Ni consiguen trabajo. En Europa, Francia perdió el centro, antes compartido con Alemania. Medio siglo después del Tratado de Roma, motor de la Unión Europea, ninguno de los dos países dejó de cumplir con el rito de una cumbre anual entre ellos. En un club de 27, uno quedó preso de De Gaulle; el otro, dividido durante la Guerra Fría, superó a Adenauer. El Estado soy yo ¿Vislumbra Sarkozy una Francia europea, una Europa francesa o, como Blair, dice una cosa (la adopción del euro como moneda) y hará otra (apuntalar la libra esterlina)? En principio, el presidente de Francia goza de prerrogativas únicas. Tiene absoluta inmunidad penal y legislativa. Decide su presupuesto. Preside el Consejo de la Magistratura. No rinde cuentas al Parlamento. No rinde cuentas a nadie, en realidad. En el peor momento de Bush, a punto de quedar huérfano de la complicidad de Blair, Sarkozy pretende reinventar la relación con los Estados Unidos, malherida por la guerra contra Irak. Chirac, exponente de la "vieja Europa", rechazó sus rasgos unipolares. Actuó a tono con la veta antinorteamericana francesa, más cultural que política. El refuerzo de la identidad nacional, predicado por Sarkozy, incluye cercos administrativos a la inmigración, tolerancia cero frente a las rebeliones, menos empleados públicos y más horas de trabajo. Repele a Turquía de la Unión Europea, se acerca a Israel en el orden bilateral y entabla una renovada amistad con los Estados Unidos. Los cinco presidentes de la V República (cuatro de derecha, De Gaulle, Pompidou, Giscard d Estaing y Chirac, y uno de izquierda, Mitterrand) aplicaron una concepción gaullista de la soberanía: procuraron evitar cualquier exceso del amigo norteamericano, de modo de no seguir la senda de Thatcher, Blair o quien gobernara el Reino Unido. Francia llegó a prohibir durante un tiempo la Coca-Cola y aplaudió al agricultor José Bové, líder de la antiglobalización, por haber destruido un local de McDonald s. La otra Francia, quizá culposa, cooperó con los Estados Unidos en Kosovo, Afganistán, el Líbano e Irán, así como, en general, en la lucha contra el terrorismo. Es menos sorprendente, pues, el acercamiento entre Bush y Sarkozy que la relación distante y fría que entabló con Chirac. Esa otra Francia, la real, eligió en dos cosechas a Sarkozy, cercano a Merkel y admirador de Blair, del último Blair, parecido a Thatcher. Esa otra Francia, la real, refleja el humor de Europa, más propensa a refirmar la identidad nacional, sin desentenderse de la globalización, que a recrear la utopía. Aquella que sólo servía para una cosa: caminar en donde Napoleón dejó su huella.
Por Jorge Elías
De la Redacción de LA NACION
La demagogia destruye la República
La demagogia destruye la República
En cada país se necesita que haya dirigentes que sepan advertir los enormes peligros de los demagogos para combatirlos oportunamente y con firmeza. Se necesita, naturalmente, que haya conciencia de lo que representa la demagogia como una amenaza para las instituciones inherentes a la democracia representativa y a la vida cívica organizada....Si se carece de ese sentido de responsabilidad ciudadana y de los conocimientos que la alientan, es muy difícil encontrar grupos de dirigentes que adviertan a tiempo la amenaza que representa para una república auténtica el charlatán político, sobre todo en el ejercicio del poder.Para combatir los vicios, las amenazas y las deformaciones que la demagogia determina en la vida política de una nación, es preciso fortalecer en el ánimo de los ciudadanos y en su formación política lo que constituye la democracia seria, la democracia representativa que es incompatible con esa democracia populista en la que se determina la vida del Estado con las manos en alto, dirigido el pueblo, por el demagogo máximo, desde un balcón, desde una tribuna, o frente a un micrófono o cámara de televisión.La palabrería barata de la demagogia se puede convertir en una palabra envenenada que siembra la amargura, el odio y la rebeldía permanente en los surcos de la nación que la padece. Las consecuencias de esa siembra implican la consolidación del portaestandarte de la demagogia, el que diariamente aprende a manejar mejor esa arma terrible que confunde a los pueblos. Y esa confusión es canalizada con gran efectividad por el demagogo que, con las fuerzas armadas y el poder político, está al frente de los destinos de una nación que pretende ser república.Es más o menos aceptable que en política haya quienes usen y hasta abusen de cierto vocabulario demagógico, pero sin llegar en modo alguno a los extremos de crear odios y de consolidar una dictadura cuyas consecuencias en materia de tiempo y de hechos es difícil prever.Los ciudadanos con auténtico sentido de responsabilidad no pueden hacerse los desentendidos cuando asoma una amenaza contra la dignidad del país y la majestad de la república como institución suprema en el campo político.
Luis Induni
En cada país se necesita que haya dirigentes que sepan advertir los enormes peligros de los demagogos para combatirlos oportunamente y con firmeza. Se necesita, naturalmente, que haya conciencia de lo que representa la demagogia como una amenaza para las instituciones inherentes a la democracia representativa y a la vida cívica organizada....Si se carece de ese sentido de responsabilidad ciudadana y de los conocimientos que la alientan, es muy difícil encontrar grupos de dirigentes que adviertan a tiempo la amenaza que representa para una república auténtica el charlatán político, sobre todo en el ejercicio del poder.Para combatir los vicios, las amenazas y las deformaciones que la demagogia determina en la vida política de una nación, es preciso fortalecer en el ánimo de los ciudadanos y en su formación política lo que constituye la democracia seria, la democracia representativa que es incompatible con esa democracia populista en la que se determina la vida del Estado con las manos en alto, dirigido el pueblo, por el demagogo máximo, desde un balcón, desde una tribuna, o frente a un micrófono o cámara de televisión.La palabrería barata de la demagogia se puede convertir en una palabra envenenada que siembra la amargura, el odio y la rebeldía permanente en los surcos de la nación que la padece. Las consecuencias de esa siembra implican la consolidación del portaestandarte de la demagogia, el que diariamente aprende a manejar mejor esa arma terrible que confunde a los pueblos. Y esa confusión es canalizada con gran efectividad por el demagogo que, con las fuerzas armadas y el poder político, está al frente de los destinos de una nación que pretende ser república.Es más o menos aceptable que en política haya quienes usen y hasta abusen de cierto vocabulario demagógico, pero sin llegar en modo alguno a los extremos de crear odios y de consolidar una dictadura cuyas consecuencias en materia de tiempo y de hechos es difícil prever.Los ciudadanos con auténtico sentido de responsabilidad no pueden hacerse los desentendidos cuando asoma una amenaza contra la dignidad del país y la majestad de la república como institución suprema en el campo político.
Luis Induni
López, el verdugo de Schiaretti
López, el verdugo de Schiaretti
Los Kirchner ordenaron al secretario de Obras Públicas, José López, suspender todo tipo de obras y envío de dinero a Córdoba.
Uno de los primeros síntomas de decadencia política se manifiesta cuando la conducción debe recurrir a la fuerza bruta o al castigo para imponer sus puntos de vista. Esto es lo que está empezando a prevalecer en la Casa Rosada ante la notable y por ahora sorda revuelta que se está produciendo al interior del peronismo que no comparte la visión y el modo que aplica el kirchnerismo en su pelea con el campo.
La primer víctima de esto es el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, quien presionado por los productores del interior de su provincia –de donde surgieron la mayoría de los votos que lo hicieron gobernador-, decidió ausentarse de los dos actos que encabezó Cristina Kirchner –en Plaza de Mayo y Parque Norte- para castigar al campo.
La orden llegó tajante a la Secretaría de Obras Públicas que conduce el discreto José López, uno de los preferidos de Cristina Kirchner y eterno candidato a suceder a Julio de Vido. “Ni un peso más a Córdoba, suspendan todo tipo de obras hasta nueva aviso”, fue la instrucción que llegó desde lo más alto del poder.
Confirmando así lo que ya se sabe, pero no deja de sorprender: para los Kirchner los recursos que la gente aporta a través de sus impuestos, no son más que un mecanismo de disciplinamiento de gobernadores y otros dirigentes políticos. “La chequera de la Casa Rosada que destruye el federalismo”, en palabras de uno de los productores que habló en Gualeguaychú.
Los Kirchner ordenaron al secretario de Obras Públicas, José López, suspender todo tipo de obras y envío de dinero a Córdoba.
Uno de los primeros síntomas de decadencia política se manifiesta cuando la conducción debe recurrir a la fuerza bruta o al castigo para imponer sus puntos de vista. Esto es lo que está empezando a prevalecer en la Casa Rosada ante la notable y por ahora sorda revuelta que se está produciendo al interior del peronismo que no comparte la visión y el modo que aplica el kirchnerismo en su pelea con el campo.
La primer víctima de esto es el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, quien presionado por los productores del interior de su provincia –de donde surgieron la mayoría de los votos que lo hicieron gobernador-, decidió ausentarse de los dos actos que encabezó Cristina Kirchner –en Plaza de Mayo y Parque Norte- para castigar al campo.
La orden llegó tajante a la Secretaría de Obras Públicas que conduce el discreto José López, uno de los preferidos de Cristina Kirchner y eterno candidato a suceder a Julio de Vido. “Ni un peso más a Córdoba, suspendan todo tipo de obras hasta nueva aviso”, fue la instrucción que llegó desde lo más alto del poder.
Confirmando así lo que ya se sabe, pero no deja de sorprender: para los Kirchner los recursos que la gente aporta a través de sus impuestos, no son más que un mecanismo de disciplinamiento de gobernadores y otros dirigentes políticos. “La chequera de la Casa Rosada que destruye el federalismo”, en palabras de uno de los productores que habló en Gualeguaychú.
Perfil del corrupto
“La corrupción no es un acto, sino un estado, estado personal y social, en el que uno se acostumbra a vivir”.
Con frecuencia hablamos de la corrupción instalada en nuestra sociedad. Hacemos referencias a funcionarios corruptos y hechos de corrupción. Olfateamos la descomposición del tejido social que implica lo que por definición es un cuerpo corrupto. Pero ¿cómo identificar más allá de las visibles consecuencias un acto de corrupción? O mejor aún ¿cuáles son las características de un corrupto, que lo distinguen del común de los mortales?
En primer lugar debemos saber que un acto de corrupción no identifica a un corrupto. Todos en mayor o menor medida hemos sido autores, por acción u omisión, de un acto tendiente a corromper un sistema particular. Quien más o quien menos han franqueado un semáforo en amarillo casi anaranjado vulnerando la ley de tránsito. O no usamos el cinturón de seguridad, o el casco en la motocicleta, etc.
Transgredir una norma circunstancialmente no nos hace corruptos. Menos aún cuando reconocemos esa falta y en el mejor de los casos tratamos de reparar el daño si lo hubo.
Pero si cometer un acto de corrupción no nos hace corrupto, ¿Cómo identifico a un corrupto? ¿Qué es lo que lo caracteriza? ¿Cómo es su perfil? Veamos.
En primer lugar el corrupto no se percibe a sí mismo como tal.
No se identifica como corrupto.
La persistencia de su actitud es tal que no advierte la gravedad del mal.
La cotidianeidad, la costumbre de repetir una y otra vez actos de corrupción le anestesian la conciencia.
Hay todo un camino que comienza con un acto corrupto -Ej. el legislador que designa a un familiar como asesor, por nepotismo-, y poco a poco va admitiendo como natural otros “renuncios” como dirían nuestros gauchos. Curiosa y sabia palabra que indica claramente a donde se desliza: se renuncia a la actitud moral una y otra vez.
Como la corrupción debe ser enmascarada, el sujeto es un maestro para aparentar lo que no es. Veleidoso y narcisista, Superficial y acomodaticio. Frívolo y lujurioso.
Vale reiterarlo: aparentar lo que no se es. Una verdadera estrategia del camuflaje que le da pingües ganancias en círculos de poder.
Su familia tal vez atraviese por la peor tormenta pero él siempre conservará las apariencias y sonreirá para “la filada”, ya que siempre se considera mejor que los demás.
Claro que su gentileza y educación no le permitirán manifestarlo. Como aquel empresario que aún en la quiebra sigue dando fiestas, repartiendo favores y pagando regalos caros a funcionarios tan venales como él.
Como debe auto-justificarse para mantener adormecida su conciencia vive en permanente comparación. “¡Si él lo hace porque yo no! Después de todo no soy ningún delincuente. No mato a nadie!”.
De allí que nunca admita su propia corrupción y necesite exacerbar sus logros sociales o laborales -con pies de barro- y exponerlos, sea en círculos reservados donde actúa o en los públicos a los que accede gracias a los medios de difusión.
Dar a publicidad grandes inversiones empresarias pero evadir impuestos convirtiéndose en un delincuente, es un ejemplo.
En tanto mantenga dominada su conciencia la considerará impoluta.
Proclamará su “limpieza” y por ende exigirá un trato excelso.
No soporta la crítica y mucho menos que se le insinúen como corruptas sus actitudes.
Contra ataca de inmediato, insulta si es necesario, muestra su ira y su orgullo herido.
Hace del honor una bandera con el serio riesgo que se transforme en mortaja. Verbi gracia, un juez que exige ser tratado de Su Señoría, que no trepida en llamar al jefe de todo aquel que lo critique -sea cual fuere el ámbito- pero que apenas concurre cuatro o cinco horas a su Tribunal, dejando que los expedientes se les amontonen, “¡Total! Si la culpa la tiene el sistema, no yo…”
Y podríamos seguir… Hay muchos ensayos sobre el particular pero me permito sugerir la lectura de “Corrupción y pecado” del Cardenal Jorge Bergoglio (Ed. Claretiana) del que transcribo un párrafo esclarecedor: “La corrupción no es un acto, sino un estado, estado personal y social, en el que uno se acostumbra a vivir”.
Por Antonio Gustavo Gómez (*)
(*)Este Fiscal Federal General ha puesto a su disposición una página web en la que se puede acceder para cualquier consulta on line, de igual forma a la jurisprudencia
http://www.fiscaliagraltucuman.gov.ar/
Con frecuencia hablamos de la corrupción instalada en nuestra sociedad. Hacemos referencias a funcionarios corruptos y hechos de corrupción. Olfateamos la descomposición del tejido social que implica lo que por definición es un cuerpo corrupto. Pero ¿cómo identificar más allá de las visibles consecuencias un acto de corrupción? O mejor aún ¿cuáles son las características de un corrupto, que lo distinguen del común de los mortales?
En primer lugar debemos saber que un acto de corrupción no identifica a un corrupto. Todos en mayor o menor medida hemos sido autores, por acción u omisión, de un acto tendiente a corromper un sistema particular. Quien más o quien menos han franqueado un semáforo en amarillo casi anaranjado vulnerando la ley de tránsito. O no usamos el cinturón de seguridad, o el casco en la motocicleta, etc.
Transgredir una norma circunstancialmente no nos hace corruptos. Menos aún cuando reconocemos esa falta y en el mejor de los casos tratamos de reparar el daño si lo hubo.
Pero si cometer un acto de corrupción no nos hace corrupto, ¿Cómo identifico a un corrupto? ¿Qué es lo que lo caracteriza? ¿Cómo es su perfil? Veamos.
En primer lugar el corrupto no se percibe a sí mismo como tal.
No se identifica como corrupto.
La persistencia de su actitud es tal que no advierte la gravedad del mal.
La cotidianeidad, la costumbre de repetir una y otra vez actos de corrupción le anestesian la conciencia.
Hay todo un camino que comienza con un acto corrupto -Ej. el legislador que designa a un familiar como asesor, por nepotismo-, y poco a poco va admitiendo como natural otros “renuncios” como dirían nuestros gauchos. Curiosa y sabia palabra que indica claramente a donde se desliza: se renuncia a la actitud moral una y otra vez.
Como la corrupción debe ser enmascarada, el sujeto es un maestro para aparentar lo que no es. Veleidoso y narcisista, Superficial y acomodaticio. Frívolo y lujurioso.
Vale reiterarlo: aparentar lo que no se es. Una verdadera estrategia del camuflaje que le da pingües ganancias en círculos de poder.
Su familia tal vez atraviese por la peor tormenta pero él siempre conservará las apariencias y sonreirá para “la filada”, ya que siempre se considera mejor que los demás.
Claro que su gentileza y educación no le permitirán manifestarlo. Como aquel empresario que aún en la quiebra sigue dando fiestas, repartiendo favores y pagando regalos caros a funcionarios tan venales como él.
Como debe auto-justificarse para mantener adormecida su conciencia vive en permanente comparación. “¡Si él lo hace porque yo no! Después de todo no soy ningún delincuente. No mato a nadie!”.
De allí que nunca admita su propia corrupción y necesite exacerbar sus logros sociales o laborales -con pies de barro- y exponerlos, sea en círculos reservados donde actúa o en los públicos a los que accede gracias a los medios de difusión.
Dar a publicidad grandes inversiones empresarias pero evadir impuestos convirtiéndose en un delincuente, es un ejemplo.
En tanto mantenga dominada su conciencia la considerará impoluta.
Proclamará su “limpieza” y por ende exigirá un trato excelso.
No soporta la crítica y mucho menos que se le insinúen como corruptas sus actitudes.
Contra ataca de inmediato, insulta si es necesario, muestra su ira y su orgullo herido.
Hace del honor una bandera con el serio riesgo que se transforme en mortaja. Verbi gracia, un juez que exige ser tratado de Su Señoría, que no trepida en llamar al jefe de todo aquel que lo critique -sea cual fuere el ámbito- pero que apenas concurre cuatro o cinco horas a su Tribunal, dejando que los expedientes se les amontonen, “¡Total! Si la culpa la tiene el sistema, no yo…”
Y podríamos seguir… Hay muchos ensayos sobre el particular pero me permito sugerir la lectura de “Corrupción y pecado” del Cardenal Jorge Bergoglio (Ed. Claretiana) del que transcribo un párrafo esclarecedor: “La corrupción no es un acto, sino un estado, estado personal y social, en el que uno se acostumbra a vivir”.
Por Antonio Gustavo Gómez (*)
(*)Este Fiscal Federal General ha puesto a su disposición una página web en la que se puede acceder para cualquier consulta on line, de igual forma a la jurisprudencia
http://www.fiscaliagraltucuman.gov.ar/
Argentinos, entre otras cosas; ¿Un pueblo de ociosos?
"Los argentinos hemos sido ociosos por derecho y holgazanes legalmente. Se nos alentó a consumir sin producir. Nuestras ciudades capitales son escuelas de vagancia, de quienes se desparraman por el resto del territorio después de haberse educado entre las fiestas, la jarana y la disipación. Nuestro pueblo no carece de alimentos sino de educación y por eso tenemos pauperismo mental. En realidad nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas.
Sobre todo se muere de pereza, es decir de abundancia. Quieren pan sin trabajo, viven del maná del Estado y eso los mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia condición. El origen de la riqueza son el trabajo y el capital, ¿qué duda cabe de que la ociosidad es el manantial de la miseria? La ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las provincias argentinas. Es preciso marcarla de infamia: ella engendra la miseria y el atraso mental de las cuales surgen los tiranos y la guerra civil que serían imposibles en medio del progreso y la mejora del pueblo."
Juan Bautista Alberdi
Sobre todo se muere de pereza, es decir de abundancia. Quieren pan sin trabajo, viven del maná del Estado y eso los mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia condición. El origen de la riqueza son el trabajo y el capital, ¿qué duda cabe de que la ociosidad es el manantial de la miseria? La ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las provincias argentinas. Es preciso marcarla de infamia: ella engendra la miseria y el atraso mental de las cuales surgen los tiranos y la guerra civil que serían imposibles en medio del progreso y la mejora del pueblo."
Juan Bautista Alberdi
Carta abierta al Sr. Estado
Entienda, de una buena vez, que Ud. fue inventado para estar al servicio de las personas y no para que se sirva de ellas.
Al Señor Estado Omnipotente y Omnipresente
Presente
Se dice que Ud. es "persona", "persona jurídica de derecho público por excelencia". Distinguido con semejante título, nos sentimos obligados a dispensarle el tratamiento de "señor".
Se dice también, que Ud. se diferencia del gobierno que expresa su voluntad y que, además, no debe confundírsele con el partido o partidos que lo conforman. Entendemos y compartimos esas distinciones pero, únicamente, cuando se trata del "Estado de Derecho", limitado con precisión en sus atribuciones y respetuoso de los derechos individuales y libertades fundamentales. En cambio, si nos acercamos a la construcción de un Estado totalitario, y nos topamos con un Estado omnipresente y omnipotente, esas distinciones desaparecen para dar lugar a una identificación Estado-Gobierno-Partido (o coalición de partidos).
En el marco de las puntualizaciones efectuadas, le expresamos que estamos sorprendidos e indignados por la manera con que usted se sigue entrometiendo en nuestras vidas: hoy, más que antes, prácticamente para todo se necesita su aprobación, aunque de trámite lento, complicado y siempre costoso. Así, Ud. tranca nuestras iniciativas con su gigantesco, complejo y carísimo aparato burocrático. Casi nada puede hacerse sin su bendición.
Ud. viene invadiendo, desde hace décadas, casi todas las áreas del quehacer humano y se viene apropiando de enorme cantidad de recursos a título de impuestos. Ahora, esos males antiguos, se agudizan, se potencian. Vemos una radicalidad mayor en las formas de estatismo de vieja data que terminará por empobrecernos y esclavizarnos todavía más. Tenemos hoy más estatismo y llevado al extremo. La consecuencia es y seguirá siendo la caída de la inversión, la reducción del número de empresas y, por tanto, la disminución de las fuentes de empleo.
Al mismo tiempo, vemos que, con frecuencia, Ud. hace causa común con los agitadores sindicales para perjudicar a las empresas. Entre las actitudes y el discurso de sindicalistas y burócratas ya casi no se ven las diferencias. Es sabido que esto trae un potente efecto antiempleo.
En todo, estamos obligados a tenerlo a Ud. como socio. Pero observamos que Ud. nada aporta que sea útil o valioso. Prácticamente, lo único que Ud. agrega son molestias y obstáculos. Ahora, eso sí, hay algo que Ud. hace como nadie: quitarnos libertad y patrimonio. Cada día perdemos más y más. Nuestros recursos y nuestro poder adquisitivo siguen disminuyendo.
Parece que Ud. no entendió su misión. Las pocas tareas que Ud. debería realizar bien, no las cumple adecuadamente. Por ejemplo, en materia de seguridad, no podría ser peor su desempeño. La población honesta sufre hoy, más que antes, la inseguridad creciente y está siendo víctimas de delitos de todo tipo por la acción criminal de una delincuencia que se siente más impune que antaño y ahora, además, se sabe respaldada por políticos ineptos que llegan al paroxismo del fanatismo ideológico pretendiendo hacernos creer que los peores delincuentes son víctimas inocentes de la sociedad a la que culpabilizan por no ser solidaria y socialista.
Pero, para colmo, Ud. se mete, además, en otras actividades que deberían estar en la órbita de los particulares. Y todo esto -lo que Ud. hace mal, lo que Ud. no hace y lo que Ud. hace y no debería hacer- nos cuesta -a todos- cada vez más caro. En efecto, la población paga carísimo su demagogia y sus caprichos.
Ud. Sr. Estado, quiere hacerse el simpático, el sensible, el filántropo, con los sectores más modestos y nosotros le pagamos la farsa. No queremos y no podemos seguir pagando este circo cada día más caro por la gran cantidad de payasos que se siguen incorporando a su espectáculo engañoso.
Ya nos hemos ajustado una y otra vez, pero usted, en cambio, sigue tirándonos encima mayores gastos. Ud. sabe que esos gastos nos asfixian...
Sr. Estado: Ud. se viene transformando en un monstruo que todo lo devora, en una especie de dios-Moloch ante quien se siguen sacrificando más bienes, derechos y libertades.
Ud. Estado gigante, mantiene su tamaño enorme con impuestos excesivos, confiscatorios: exacciones forzosas con destino al Fisco...
Mientras la inflación es un impuesto, masivo y disfrazado, aunque no legalizado; la deuda estatal es un impuesto diferido si la deuda de ayer se paga con el impuesto de hoy. O ambas cosas, diferido y disfrazado a la vez, si la inflación de hoy está pagando deuda de ayer.
Cada peso que perdemos en impuestos que a Ud. le pagamos, lo dejamos de gastar en alimentos, ropa, calzado, transporte, medicinas y otros bienes y servicios que dejamos de demandar y dejan de producirse. Este es uno de los factores que hace caer las ventas, contraer la economía y decrecer el empleo. En suma: es causa de pobreza.
Exageradamente elevados, los impuestos que a Ud. le pagamos (o que Ud. nos quita) se decretan para pagar sus astronómicos gastos. El excesivo número y las elevadas tasas nos dañan. Todo tributo excesivo se traduce en precios más caros porque todos los impuestos se trasladan.
Y ¿qué decir de los aranceles proteccionistas que Ud. cobra?. Son impuestos a las importaciones para perjudicarnos en cuanto consumidores al pago de sobreprecios.
Es imperdonable el carácter deliberadamente engañoso de las promesas que Ud. ha hecho a los más modestos y menos informados. Les hizo creer tramposamente que Ud. resolverá sus problemas, que generará riqueza, que creará puestos de trabajo. Y Ud. sabe, mejor que nadie, que todo lo que Ud. toca, lo estropea. Sabe también que no hay peor administrador que Ud. y que solo la iniciativa privada genera riqueza y genuinos puestos de trabajo.
Muchos han caído en las redes de sus trampas dialécticas pero mire que ya empiezan a despertar y a descubrir las maniobras. Por lo menos, ya están más desconfiados ante sus promesas. Al verlas incumplidas, pronto reaccionarán. Por ejemplo, no pocos ya entendieron que Ud. contrata a sus amigos incondicionales, al tiempo que premia a quienes son serviles a sus pretensiones y que, además, castiga a quienes no están dispuestos a ser cómplices de sus atropellos en las diversas áreas de la actividad pública (Educación, Relaciones Exteriores, intendencias, etc.) afectando a centenares de funcionarios no-izquierdistas que han sido víctimas de esta "vendetta" política. La fórmula implica degollar administrativamente a quienes obstaculizan la formación de la nueva "nomenclatura" al tiempo que se encumbra a socios y aliados. He ahí una de las peores formas de corrupción, la que surge del desvío y del abuso de poder del Estado para favorecer a los incondicionales del gobierno.
Ud. Estado megalómano, tiene algunos empleados que le costarán muy caro al país entero. Por ejemplo, tiene empleados (a la que nosotros le pagamos sueldo y demás), jerarcas de los partidos marxistas, que a lo largo de sus vidas se especializaron en la agitación y en la propaganda con el fin de reclutar para sus grupos políticos a los más pobres y peor informados. Esos militantes que, fiel al dogma comunista, han venido fomentando el odio y la lucha de clases, hoy aparentan ayudar al "proletariado" pero, en realidad, ese "proletariado" solo les interesa como un arma para destruir la "sociedad burguesa" que es la basada en el derecho de propiedad y la libre iniciativa.
Asimismo, otros funcionarios suyos, que cobran tributos, utilizan un lenguaje muy agrio que parece reflejar su convicción de que, mientras el Estado es un gordo bueno, las empresas son "asociaciones para delinquir", enemigas del bien común. Tiene un discurso de tipo policialesco que invita a recordar a la KGB o a Fidel Castro refiriéndose a las empresas privadas cuando dicen que perseguirá y revisará a cada empresa de arriba a abajo, de derecha a izquierda, etc. etc... Parece que en vez de empresarios, en el centro de su pensamiento, estuviesen delincuentes peligrosos. ¿Se estarán postulando para el Ministerio del Interior o para la Policía Política del régimen izquierdista?.
Es necesario, Sr. Estado, que Ud. deje de asfixiarnos. Queremos libertad y sepa que, esa libertad que legítimamente reclamamos, así como los derechos fundamentales que Ud. desconoce, son inherentes a la naturaleza humana. Ud. debe limitarse a reconocerlo así. Su primerísimo deber es respetar y garantizar la libertad y los derechos individuales de cada persona porque son anteriores y superiores a Ud.
Entienda, de una buena vez, que Ud. fue inventado para estar al servicio de las personas y no para que Ud. se sirviese de ellas.
Atentamente
Prof. Alexander Torres Mega
Al Señor Estado Omnipotente y Omnipresente
Presente
Se dice que Ud. es "persona", "persona jurídica de derecho público por excelencia". Distinguido con semejante título, nos sentimos obligados a dispensarle el tratamiento de "señor".
Se dice también, que Ud. se diferencia del gobierno que expresa su voluntad y que, además, no debe confundírsele con el partido o partidos que lo conforman. Entendemos y compartimos esas distinciones pero, únicamente, cuando se trata del "Estado de Derecho", limitado con precisión en sus atribuciones y respetuoso de los derechos individuales y libertades fundamentales. En cambio, si nos acercamos a la construcción de un Estado totalitario, y nos topamos con un Estado omnipresente y omnipotente, esas distinciones desaparecen para dar lugar a una identificación Estado-Gobierno-Partido (o coalición de partidos).
En el marco de las puntualizaciones efectuadas, le expresamos que estamos sorprendidos e indignados por la manera con que usted se sigue entrometiendo en nuestras vidas: hoy, más que antes, prácticamente para todo se necesita su aprobación, aunque de trámite lento, complicado y siempre costoso. Así, Ud. tranca nuestras iniciativas con su gigantesco, complejo y carísimo aparato burocrático. Casi nada puede hacerse sin su bendición.
Ud. viene invadiendo, desde hace décadas, casi todas las áreas del quehacer humano y se viene apropiando de enorme cantidad de recursos a título de impuestos. Ahora, esos males antiguos, se agudizan, se potencian. Vemos una radicalidad mayor en las formas de estatismo de vieja data que terminará por empobrecernos y esclavizarnos todavía más. Tenemos hoy más estatismo y llevado al extremo. La consecuencia es y seguirá siendo la caída de la inversión, la reducción del número de empresas y, por tanto, la disminución de las fuentes de empleo.
Al mismo tiempo, vemos que, con frecuencia, Ud. hace causa común con los agitadores sindicales para perjudicar a las empresas. Entre las actitudes y el discurso de sindicalistas y burócratas ya casi no se ven las diferencias. Es sabido que esto trae un potente efecto antiempleo.
En todo, estamos obligados a tenerlo a Ud. como socio. Pero observamos que Ud. nada aporta que sea útil o valioso. Prácticamente, lo único que Ud. agrega son molestias y obstáculos. Ahora, eso sí, hay algo que Ud. hace como nadie: quitarnos libertad y patrimonio. Cada día perdemos más y más. Nuestros recursos y nuestro poder adquisitivo siguen disminuyendo.
Parece que Ud. no entendió su misión. Las pocas tareas que Ud. debería realizar bien, no las cumple adecuadamente. Por ejemplo, en materia de seguridad, no podría ser peor su desempeño. La población honesta sufre hoy, más que antes, la inseguridad creciente y está siendo víctimas de delitos de todo tipo por la acción criminal de una delincuencia que se siente más impune que antaño y ahora, además, se sabe respaldada por políticos ineptos que llegan al paroxismo del fanatismo ideológico pretendiendo hacernos creer que los peores delincuentes son víctimas inocentes de la sociedad a la que culpabilizan por no ser solidaria y socialista.
Pero, para colmo, Ud. se mete, además, en otras actividades que deberían estar en la órbita de los particulares. Y todo esto -lo que Ud. hace mal, lo que Ud. no hace y lo que Ud. hace y no debería hacer- nos cuesta -a todos- cada vez más caro. En efecto, la población paga carísimo su demagogia y sus caprichos.
Ud. Sr. Estado, quiere hacerse el simpático, el sensible, el filántropo, con los sectores más modestos y nosotros le pagamos la farsa. No queremos y no podemos seguir pagando este circo cada día más caro por la gran cantidad de payasos que se siguen incorporando a su espectáculo engañoso.
Ya nos hemos ajustado una y otra vez, pero usted, en cambio, sigue tirándonos encima mayores gastos. Ud. sabe que esos gastos nos asfixian...
Sr. Estado: Ud. se viene transformando en un monstruo que todo lo devora, en una especie de dios-Moloch ante quien se siguen sacrificando más bienes, derechos y libertades.
Ud. Estado gigante, mantiene su tamaño enorme con impuestos excesivos, confiscatorios: exacciones forzosas con destino al Fisco...
Mientras la inflación es un impuesto, masivo y disfrazado, aunque no legalizado; la deuda estatal es un impuesto diferido si la deuda de ayer se paga con el impuesto de hoy. O ambas cosas, diferido y disfrazado a la vez, si la inflación de hoy está pagando deuda de ayer.
Cada peso que perdemos en impuestos que a Ud. le pagamos, lo dejamos de gastar en alimentos, ropa, calzado, transporte, medicinas y otros bienes y servicios que dejamos de demandar y dejan de producirse. Este es uno de los factores que hace caer las ventas, contraer la economía y decrecer el empleo. En suma: es causa de pobreza.
Exageradamente elevados, los impuestos que a Ud. le pagamos (o que Ud. nos quita) se decretan para pagar sus astronómicos gastos. El excesivo número y las elevadas tasas nos dañan. Todo tributo excesivo se traduce en precios más caros porque todos los impuestos se trasladan.
Y ¿qué decir de los aranceles proteccionistas que Ud. cobra?. Son impuestos a las importaciones para perjudicarnos en cuanto consumidores al pago de sobreprecios.
Es imperdonable el carácter deliberadamente engañoso de las promesas que Ud. ha hecho a los más modestos y menos informados. Les hizo creer tramposamente que Ud. resolverá sus problemas, que generará riqueza, que creará puestos de trabajo. Y Ud. sabe, mejor que nadie, que todo lo que Ud. toca, lo estropea. Sabe también que no hay peor administrador que Ud. y que solo la iniciativa privada genera riqueza y genuinos puestos de trabajo.
Muchos han caído en las redes de sus trampas dialécticas pero mire que ya empiezan a despertar y a descubrir las maniobras. Por lo menos, ya están más desconfiados ante sus promesas. Al verlas incumplidas, pronto reaccionarán. Por ejemplo, no pocos ya entendieron que Ud. contrata a sus amigos incondicionales, al tiempo que premia a quienes son serviles a sus pretensiones y que, además, castiga a quienes no están dispuestos a ser cómplices de sus atropellos en las diversas áreas de la actividad pública (Educación, Relaciones Exteriores, intendencias, etc.) afectando a centenares de funcionarios no-izquierdistas que han sido víctimas de esta "vendetta" política. La fórmula implica degollar administrativamente a quienes obstaculizan la formación de la nueva "nomenclatura" al tiempo que se encumbra a socios y aliados. He ahí una de las peores formas de corrupción, la que surge del desvío y del abuso de poder del Estado para favorecer a los incondicionales del gobierno.
Ud. Estado megalómano, tiene algunos empleados que le costarán muy caro al país entero. Por ejemplo, tiene empleados (a la que nosotros le pagamos sueldo y demás), jerarcas de los partidos marxistas, que a lo largo de sus vidas se especializaron en la agitación y en la propaganda con el fin de reclutar para sus grupos políticos a los más pobres y peor informados. Esos militantes que, fiel al dogma comunista, han venido fomentando el odio y la lucha de clases, hoy aparentan ayudar al "proletariado" pero, en realidad, ese "proletariado" solo les interesa como un arma para destruir la "sociedad burguesa" que es la basada en el derecho de propiedad y la libre iniciativa.
Asimismo, otros funcionarios suyos, que cobran tributos, utilizan un lenguaje muy agrio que parece reflejar su convicción de que, mientras el Estado es un gordo bueno, las empresas son "asociaciones para delinquir", enemigas del bien común. Tiene un discurso de tipo policialesco que invita a recordar a la KGB o a Fidel Castro refiriéndose a las empresas privadas cuando dicen que perseguirá y revisará a cada empresa de arriba a abajo, de derecha a izquierda, etc. etc... Parece que en vez de empresarios, en el centro de su pensamiento, estuviesen delincuentes peligrosos. ¿Se estarán postulando para el Ministerio del Interior o para la Policía Política del régimen izquierdista?.
Es necesario, Sr. Estado, que Ud. deje de asfixiarnos. Queremos libertad y sepa que, esa libertad que legítimamente reclamamos, así como los derechos fundamentales que Ud. desconoce, son inherentes a la naturaleza humana. Ud. debe limitarse a reconocerlo así. Su primerísimo deber es respetar y garantizar la libertad y los derechos individuales de cada persona porque son anteriores y superiores a Ud.
Entienda, de una buena vez, que Ud. fue inventado para estar al servicio de las personas y no para que Ud. se sirviese de ellas.
Atentamente
Prof. Alexander Torres Mega
Con el campo se va la Argentina
¿A los Kirchner se les termina el crédito?
Por Pablo López Herrera (1)
Terminado el primer planteo y demostraciones por parte del agro frente a las medidas de confiscación de ingresos aplicadas por el gobierno, este último logró unos días para "dialogar". En este supuesto diálogo, la credibilidad y la confianza en la señora de Kirchner, en el ex presidente y sus funcionarios pasarán a constituir el centro del problema. ¿Hasta que punto pueden creer y confiar en el gobierno argentino, sus propios compatriotas? That is the question.
En efecto, aún antes de haber siquiera convocado al diálogo, la señora de Kirchner aplica nuevas restricciones a la exportación, monta un sistema de "vigilancia" de los medios de comunicación, y su Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se presenta ante la Justicia como querellante en una denuncia penal contra las entidades agrarias por violar las leyes de abastecimiento y de seguridad de la Nación, por impedir el normal funcionamiento del transporte y de alzarse contra el gobierno constitucional. Como para empezar a dialogar, no parece lo mas indicado.
Al mismo tiempo, omite comunicar al resto de la población cuál es el verdadero estado de la economía, lo que constituye otro aspecto central del problema para saber de qué se está hablando y qué grado de factibilidad tendrían las medidas que se intenta discutir.
La sensación que impera, es que la tregua que el campo le ha dado al gobierno, será aprovechada por este para rearmar sus filas, reforzar sus fuerzas de choque, dividir a los dirigentes agropecuarios, y prepararse para un nuevo enfrentamiento en condiciones que le permitan avanzar en sus fines hegemónicos. Parece que a los Kirchner no les gustan los dibujantes, pero ellos están "dibujando" en el imaginario colectivo al "enemigo de clase". Y en eso los sesentistas y los setentistas son verdaderos especialistas.
Sin embargo, entre otras razones por haber destruido los sistemas de medición que por lo general sirven de marco de referencia a toda negociación comercial, el crédito que tiene el gobierno es poco y a plazos cada vez más cortos. Y el mercado lo está mostrando.
Los montos inferiores, las tasas más elevadas y los plazos más breves que "ofrecen" los bancos oficiales y privados, y las AFJP en las licitaciones de LEBAC y NOBAC, requeridas para financiar al gobierno, muestran y mostrarán el grado de confianza que reina en el sistema vigente. Las tasas crecientes, los menores plazos y montos más reducidos puestos en juego, serán el termómetro que permitirá medir en términos económicos que al gobierno de los Kirchner se le acaba el crédito comercial.
Pero la confianza no es sólo una condición necesaria para el mercado del dinero. El agro, en las negociaciones que supuestamente va a realizar con el gobierno, también se verá obligado a brindarle crédito al gobierno. Por eso es conveniente hacer un chequeo somero a las variables que se utiliza para evaluar el crédito comercial. Estas son: Persona, Propósito, Pago, Perspectiva, Protección y Precio. Mi opinión es que son prácticamente las mismas variables que se deben utilizar para saber si se puede dar o no un "crédito político", o el riesgo en que se incurre al dar un mal crédito.
El gobierno como Persona creíble
Una persona creíble es aquella de la que uno espera va a cumplir los pactos y la palabra empeñada en toda circunstancia. Que se va a comportar de un modo transparente y previsible, que pondrá todas sus cartas sobre la mesa al negociar, y que no viene "con el cuchillo bajo el poncho". Una persona a la que uno no esta forzado a vigilar en todo tiempo y lugar, y que cuando se le presenta un problema lo plantea de frente y eventualmente solicita ayuda adicional, y hasta un replanteo de la negociación pactada pero siempre sobre la base de la buena fe y de la realización de los mejores esfuerzos para cumplir lo pactado. Una persona que "arrebata" el crédito y se sobregira sin autorización del acreedor está mostrando desesperación por una parte, y que no es una persona digna de crédito por la otra.
Los antecedentes del gobierno como persona creíble no son los mejores, para decir lo mínimo. Su respeto por los pactos muestra los muertos que va dejando en el camino. No sólo con los acreedores de las deudas de los gobiernos anteriores, que desconoce o que ha "negociado" a presión, sino con el cumplimiento de la deuda propia emitida en canje, para cuyo alevoso incumplimiento destruyó el índice oficial de precios que regula los pagos y ajustes, que dicho sea de paso afectan a los futuros jubilados a través de las AFJP. Baste este solo ejemplo para mostrar cómo el propio gobierno destruyó su propia imagen como persona sujeta de crédito. Pero además, las retenciones "arrebatadas" a los productores sin debate previo y sin pasar por el congreso (aunque quizás con un congreso propio quizás las podría aprobar "de oficio") han mostrado que no solicita sino que se apodera del dinero donde lo ve.
En estas condiciones: ¿será confiable el gobierno para los agricultores?
El propósito del crédito que el gobierno necesita
El crédito debe darse para la utilización prevista. El proyecto del negocio debe ser creíble y lógico, y la ayuda debe ser proporcional al propósito. Si es para un descalce transitorio antes de recibir un pago cierto, el monto y la instrumentación deben ser los adecuados a ese propósito. Si es para facilitar la compra de un bien de capital serán otros. Pero en todos los casos, el propósito será genuino y coherente con la actividad del destinatario y nunca se deberán financiar actividades sin sentido lógico.
Arrancó mal el gobierno al no aclarar en los tres últimos discursos significativos, que el dinero que está tomando del campo esta fundado en serias y fundadas razones de genuina fuerza mayor, como las que dieron origen a las primeras retenciones. Aunque no podía decir seguramente que su necesidad de fondo era la de reforzar los instrumentos de su modelo utópico y de su hegemonía política y que en ese contexto solo podía apoderarse de los recursos de los argentinos sin decir "agua va". Su propósito estuvo siempre escondido y en ningún momento fue transparentado.
¿Qué proyecto se puede convenir con alguien que esconde el propósito del uso del crédito y la confianza que pretende que se le brinde?
La capacidad y la forma de pago del proyecto Kirchner
Cuando se solicita un crédito, el que lo pretende recibir debe mostrar la capacidad que tiene para su repago, y la forma en que planea hacerlo. Y la capacidad de producción de los medios para el repago, no debe ser la erosión del patrimonio sino la factibilidad del proyecto.
Un gobierno que genera continuamente necesidad de financiamiento sin mostrar la mínima preocupación por generar capacidad de pago, y por facilitar las condiciones que estimulen la creación de riqueza, está mostrando que no le interesa generar capacidad de pago, sino más bien buscar quién se haga cargo de sus utópicas veleidades. Un gobierno que hace todo lo posible para destrozar los mercados de exportación duramente ganados, y que cuando se le dice que libere la exportación de las partes más caras de las reses y mira para otro lado o no contesta, está mostrando que quiere un proyecto inviable. La utopía es por definición, ese lugar que no existe. Allá vamos...
A la actual administración, las cuentas no le cierran del todo y crédito internacional no tiene. Ni qué hablar de los subsidios que tiene a su cargo y de los que promete. Este año necesitará refinanciar vencimientos. El crédito interno será más escaso y más caro. La inflación está lejos de ser dominada, para decirlo finamente. La expansión económica y el consumo, en un modelo que apunta a fomentar e incentivar la demanda, pueden revertirse. El déficit fiscal de las provincias aumenta. Los aumentos de salarios convenidos si la inflación no es dominada no alcanzarán y los sindicatos reclamarán. El gasto público no ha bajado. La destrucción del INDEC incentiva los ajustes de precios para cubrirse y la focalización de las empresas en cubrir y proteger los costos de reposición para poder seguir en carrera. Esto produce automáticamente mayor inflación.
Todos los gobiernos del mundo y de la historia necesitan dinero y necesitan que el pueblo se alimente. Pero que serruchen la rama donde están parados hay pocos. ¿Hay razones para creer que este gobierno esté "cómodo" en su manejo económico y financiero como para negociar, y -lo peor- aunque no lo está, que le va a interesar la generación de riquezas por parte del agro? ¿Es posible creer en alguien cuyo proyecto no parece poder sobrevivir tal como está planteado? ¿Se puede creer que podrá efectivizar los reintegros que promete?
Las perspectivas que enfrentan el país y el gobierno
El crédito debe darse además de acuerdo a las perspectivas, tanto del mismo contexto como de la propia actividad del interlocutor. Si las perspectivas del entorno son difíciles: prudencia. Si las perspectivas del interlocutor no son claras: más prudencia todavía.
El contexto de elevados precios de productos primarios es frágil. Es posible que los costos de los precios agrícolas, muy por encima de la media histórica, disminuyan. Los costos de producción del agro están creciendo a niveles internacionales. Ya el combustible está en franco aumento. Los costos de las próximas siembras hoy sólo pueden imaginarse, pero condicionan también a los productores en sus necesidades. Los costos de reposición son imprevisibles y el punto de equilibrio de las explotaciones es cada vez más alto. Y las perspectivas para el gobierno no son mejores. Al impacto en las recaudaciones de un volumen de exportaciones que puede disminuir por efectos del precio, se suma la pesada carga fija que ya constituido el gobierno concientemente con el aumento del gasto público..
El ejemplo de la provincia de Santa Cruz, con un 70 % de empleados públicos como final de tres gobiernos consecutivos de los Kirchner, muestra las perspectivas para el país en general. ¿Es para incentivar y alimentar ese tipo de perspectivas para todo el país que hay que acordar con el gobierno?
¿Cómo se protege lo que el gobierno recibe?
Cuando se da crédito, se debe buscar que el bien prestado tenga algún tipo de protección. En los países más estables, con estado de derecho, tradición de cumplimiento y ejecutividad de los contratos, justicia rápida y previsibilidad del contexto, es más fácil financiar proyectos apostando a la propia calidad del proyecto y sin otra garantía del préstamo que el propio emprendimiento. Esto empieza por bolsas de comercio donde es fácil y corriente encontrar inversores a riesgo dispuestos a ganar o perder según evalúan la calidad de los proyectos.
En nuestro país esto no existe no sólo por falta de inversores, sino porque las condiciones no están dadas gracias a la destrucción sistemática del estado de derecho y la falta de previsibilidad de casi todo. En un país que tuvo "garantía de depósitos" por ley y que quebró ya varias veces, casi todo es de corto plazo y los bienes tienen escasa protección.
Una protección posible para el agro significaría que el gobierno estuviera dispuesto a preservar los mercados atendidos para dar seriedad y continuidad a nuestras exportaciones. ¿Puede el agro confiar en un gobierno que abre y cierra las exportaciones a su antojo y que dilapida en una fiesta para pocos lo que les toma a muchos? ¿Cómo podrá proteger la fuente de ingresos el propio agro?
Cuando el precio es alto o cuando se pretende que sea nada
Finalmente, otro elemento importante para evaluar a un posible deudor es el precio que está dispuesto a pagar por el bien que recibe; o el costo al que puede obtener lo mismo que quiere de uno en el mercado, como alternativa. A mayor desesperación, mayor tasa y a mayor tasa, mayor riesgo. Y menos alternativas para el necesitado... Lo que no quiere decir que deba aceptarse un deudor dispuesto a pagar mucho "porque en la tasa se está cobrando el riesgo". Darle crédito a un desesperado es una forma poco sutil de suicidarse... Es mejor dar un "no" a tiempo antes que un "sí" que traerá mayores problemas. Y saber dar el "no" forma parte de las artes de un empresario que quiere sobrevivir. También debería serlo para los políticos. Las tasas que el gobierno pague en los próximos meses, mostrarán la factibilidad del proyecto Kirchner y su erosión o su revalorización.
Un tema central de la negociación, es que el gobierno está obligado a pagar un precio por el acuerdo. Gratis no podrá hacerlo. Y aunque no se toque el tema, la "manta agropecuaria" no alcanza para cubrir los pies de todos los que el gobierno quiere abrigar. ¿Es creíble en este contexto que el gobierno va a estar dispuesto a pagar algo cuando siempre ha tomado sin preguntar ni pedir permiso? ¿Qué alternativas tiene el gobierno para financiarse? ¿A qué costo?
Conclusiones
Para el país en general y para el agro en particular se presenta una encrucijada. El camino a tomar puede ser uno de mayor libertad e incentivos para la actividad en el que se puedan producir más recursos para todos, o un "camino de servidumbre" cuyo destino conocemos por experiencias propias y ajenas. Según un enfoque aristotélico, parecería que estamos avanzando hacia una "tirano-oligo-demagogia". La demagogia la vemos a cada paso. La oligarquía también. Sólo queda por delante pasar al absolutismo, y sufriremos el efecto mortífero de un sistema de gobierno con la acumulación de las tres deformaciones de los sistemas "puros".
El gobierno debería tomar nota de las consecuencias imprevisibles que podría provocar un enfrentamiento entre argentinos, y la responsabilidad que asume al impulsarlo. Con toda seguridad, para eso no fue elegido.
Estas reflexiones no están dirigidas a incentivar el enfrentamiento, sino a la evaluación de las circunstancias en las que se presenta la próxima negociación de las entidades con el gobierno, independientemente de la posición que cualquiera tenga al respecto. La ciudadanía les otorga crédito a sus dirigentes directamente cuando los vota, y se los administra y mantiene a través de los mecanismos constitucionales y del equilibrio de poderes. Pero por la fuerza de los hechos, en los próximos días la población activa renovará, condicionará o cancelará el crédito otorgado al presente gobierno.
En la Argentina hace tiempo que los poderes formales operan bajo fortísima presión gubernamental y los mecanismos institucionales no funcionan como debieran.
De esta forma, la democracia representativa cuyo respeto aparentan pedir los Kirchner va cediendo el paso a una peligrosísima y manipulada democracia "participativa".
En este contexto los resultados de una democracia participativa deberían evaluarse por la legitimidad de sus fines primero y por la proporcionalidad de los medios que utilice la población respecto de los medios con los que es atacada y el grado y alcance del ataque.
Si por ejemplo el gobierno - en un extremo de franca e impune ilegalidad - organizara a través de sus organizaciones sociales adictas, la ocupación de los campos por la fuerza y la intimidación de sus opositores, y el pueblo no pudiera defenderse a través de las instituciones porque éstas ya no existen o no actúan en tiempo y forma, ¿con qué medios se defenderá la libertad y la propiedad privada?. Ese es el gran problema que se acerca a pasos agigantados en la Argentina. La señora de Kirchner no pareció a disgusto flanqueada por la guardia pretoriana de los primeros y genuinos "piqueteros" en sus últimas demostraciones de afecto al agro.
Pronto sabremos como sigue la historia. Mientras tanto, parecería que a los Kirchner se les está terminando el crédito. El gobierno no parece tener muchas cartas racionales para negociar en las presentes circunstancias. Si el campo quiere sobrevivir, y con él todo el país, creo que sólo lo podrá hacer exigiendo administradores confiables (no sólo interlocutores válidos, sino ejecutores válidos…), realidades concretas y "pagos en efectivo" antes que a crédito, dado que en las actuales condiciones las promesas serían de eventual y difícil cumplimiento por su interlocutor. Con el campo se va la Argentina.
(1) Miembro del Comité Consultivo de Atlas 1853 – plopezherrera@hotmail.com
Por Pablo López Herrera (1)
Terminado el primer planteo y demostraciones por parte del agro frente a las medidas de confiscación de ingresos aplicadas por el gobierno, este último logró unos días para "dialogar". En este supuesto diálogo, la credibilidad y la confianza en la señora de Kirchner, en el ex presidente y sus funcionarios pasarán a constituir el centro del problema. ¿Hasta que punto pueden creer y confiar en el gobierno argentino, sus propios compatriotas? That is the question.
En efecto, aún antes de haber siquiera convocado al diálogo, la señora de Kirchner aplica nuevas restricciones a la exportación, monta un sistema de "vigilancia" de los medios de comunicación, y su Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se presenta ante la Justicia como querellante en una denuncia penal contra las entidades agrarias por violar las leyes de abastecimiento y de seguridad de la Nación, por impedir el normal funcionamiento del transporte y de alzarse contra el gobierno constitucional. Como para empezar a dialogar, no parece lo mas indicado.
Al mismo tiempo, omite comunicar al resto de la población cuál es el verdadero estado de la economía, lo que constituye otro aspecto central del problema para saber de qué se está hablando y qué grado de factibilidad tendrían las medidas que se intenta discutir.
La sensación que impera, es que la tregua que el campo le ha dado al gobierno, será aprovechada por este para rearmar sus filas, reforzar sus fuerzas de choque, dividir a los dirigentes agropecuarios, y prepararse para un nuevo enfrentamiento en condiciones que le permitan avanzar en sus fines hegemónicos. Parece que a los Kirchner no les gustan los dibujantes, pero ellos están "dibujando" en el imaginario colectivo al "enemigo de clase". Y en eso los sesentistas y los setentistas son verdaderos especialistas.
Sin embargo, entre otras razones por haber destruido los sistemas de medición que por lo general sirven de marco de referencia a toda negociación comercial, el crédito que tiene el gobierno es poco y a plazos cada vez más cortos. Y el mercado lo está mostrando.
Los montos inferiores, las tasas más elevadas y los plazos más breves que "ofrecen" los bancos oficiales y privados, y las AFJP en las licitaciones de LEBAC y NOBAC, requeridas para financiar al gobierno, muestran y mostrarán el grado de confianza que reina en el sistema vigente. Las tasas crecientes, los menores plazos y montos más reducidos puestos en juego, serán el termómetro que permitirá medir en términos económicos que al gobierno de los Kirchner se le acaba el crédito comercial.
Pero la confianza no es sólo una condición necesaria para el mercado del dinero. El agro, en las negociaciones que supuestamente va a realizar con el gobierno, también se verá obligado a brindarle crédito al gobierno. Por eso es conveniente hacer un chequeo somero a las variables que se utiliza para evaluar el crédito comercial. Estas son: Persona, Propósito, Pago, Perspectiva, Protección y Precio. Mi opinión es que son prácticamente las mismas variables que se deben utilizar para saber si se puede dar o no un "crédito político", o el riesgo en que se incurre al dar un mal crédito.
El gobierno como Persona creíble
Una persona creíble es aquella de la que uno espera va a cumplir los pactos y la palabra empeñada en toda circunstancia. Que se va a comportar de un modo transparente y previsible, que pondrá todas sus cartas sobre la mesa al negociar, y que no viene "con el cuchillo bajo el poncho". Una persona a la que uno no esta forzado a vigilar en todo tiempo y lugar, y que cuando se le presenta un problema lo plantea de frente y eventualmente solicita ayuda adicional, y hasta un replanteo de la negociación pactada pero siempre sobre la base de la buena fe y de la realización de los mejores esfuerzos para cumplir lo pactado. Una persona que "arrebata" el crédito y se sobregira sin autorización del acreedor está mostrando desesperación por una parte, y que no es una persona digna de crédito por la otra.
Los antecedentes del gobierno como persona creíble no son los mejores, para decir lo mínimo. Su respeto por los pactos muestra los muertos que va dejando en el camino. No sólo con los acreedores de las deudas de los gobiernos anteriores, que desconoce o que ha "negociado" a presión, sino con el cumplimiento de la deuda propia emitida en canje, para cuyo alevoso incumplimiento destruyó el índice oficial de precios que regula los pagos y ajustes, que dicho sea de paso afectan a los futuros jubilados a través de las AFJP. Baste este solo ejemplo para mostrar cómo el propio gobierno destruyó su propia imagen como persona sujeta de crédito. Pero además, las retenciones "arrebatadas" a los productores sin debate previo y sin pasar por el congreso (aunque quizás con un congreso propio quizás las podría aprobar "de oficio") han mostrado que no solicita sino que se apodera del dinero donde lo ve.
En estas condiciones: ¿será confiable el gobierno para los agricultores?
El propósito del crédito que el gobierno necesita
El crédito debe darse para la utilización prevista. El proyecto del negocio debe ser creíble y lógico, y la ayuda debe ser proporcional al propósito. Si es para un descalce transitorio antes de recibir un pago cierto, el monto y la instrumentación deben ser los adecuados a ese propósito. Si es para facilitar la compra de un bien de capital serán otros. Pero en todos los casos, el propósito será genuino y coherente con la actividad del destinatario y nunca se deberán financiar actividades sin sentido lógico.
Arrancó mal el gobierno al no aclarar en los tres últimos discursos significativos, que el dinero que está tomando del campo esta fundado en serias y fundadas razones de genuina fuerza mayor, como las que dieron origen a las primeras retenciones. Aunque no podía decir seguramente que su necesidad de fondo era la de reforzar los instrumentos de su modelo utópico y de su hegemonía política y que en ese contexto solo podía apoderarse de los recursos de los argentinos sin decir "agua va". Su propósito estuvo siempre escondido y en ningún momento fue transparentado.
¿Qué proyecto se puede convenir con alguien que esconde el propósito del uso del crédito y la confianza que pretende que se le brinde?
La capacidad y la forma de pago del proyecto Kirchner
Cuando se solicita un crédito, el que lo pretende recibir debe mostrar la capacidad que tiene para su repago, y la forma en que planea hacerlo. Y la capacidad de producción de los medios para el repago, no debe ser la erosión del patrimonio sino la factibilidad del proyecto.
Un gobierno que genera continuamente necesidad de financiamiento sin mostrar la mínima preocupación por generar capacidad de pago, y por facilitar las condiciones que estimulen la creación de riqueza, está mostrando que no le interesa generar capacidad de pago, sino más bien buscar quién se haga cargo de sus utópicas veleidades. Un gobierno que hace todo lo posible para destrozar los mercados de exportación duramente ganados, y que cuando se le dice que libere la exportación de las partes más caras de las reses y mira para otro lado o no contesta, está mostrando que quiere un proyecto inviable. La utopía es por definición, ese lugar que no existe. Allá vamos...
A la actual administración, las cuentas no le cierran del todo y crédito internacional no tiene. Ni qué hablar de los subsidios que tiene a su cargo y de los que promete. Este año necesitará refinanciar vencimientos. El crédito interno será más escaso y más caro. La inflación está lejos de ser dominada, para decirlo finamente. La expansión económica y el consumo, en un modelo que apunta a fomentar e incentivar la demanda, pueden revertirse. El déficit fiscal de las provincias aumenta. Los aumentos de salarios convenidos si la inflación no es dominada no alcanzarán y los sindicatos reclamarán. El gasto público no ha bajado. La destrucción del INDEC incentiva los ajustes de precios para cubrirse y la focalización de las empresas en cubrir y proteger los costos de reposición para poder seguir en carrera. Esto produce automáticamente mayor inflación.
Todos los gobiernos del mundo y de la historia necesitan dinero y necesitan que el pueblo se alimente. Pero que serruchen la rama donde están parados hay pocos. ¿Hay razones para creer que este gobierno esté "cómodo" en su manejo económico y financiero como para negociar, y -lo peor- aunque no lo está, que le va a interesar la generación de riquezas por parte del agro? ¿Es posible creer en alguien cuyo proyecto no parece poder sobrevivir tal como está planteado? ¿Se puede creer que podrá efectivizar los reintegros que promete?
Las perspectivas que enfrentan el país y el gobierno
El crédito debe darse además de acuerdo a las perspectivas, tanto del mismo contexto como de la propia actividad del interlocutor. Si las perspectivas del entorno son difíciles: prudencia. Si las perspectivas del interlocutor no son claras: más prudencia todavía.
El contexto de elevados precios de productos primarios es frágil. Es posible que los costos de los precios agrícolas, muy por encima de la media histórica, disminuyan. Los costos de producción del agro están creciendo a niveles internacionales. Ya el combustible está en franco aumento. Los costos de las próximas siembras hoy sólo pueden imaginarse, pero condicionan también a los productores en sus necesidades. Los costos de reposición son imprevisibles y el punto de equilibrio de las explotaciones es cada vez más alto. Y las perspectivas para el gobierno no son mejores. Al impacto en las recaudaciones de un volumen de exportaciones que puede disminuir por efectos del precio, se suma la pesada carga fija que ya constituido el gobierno concientemente con el aumento del gasto público..
El ejemplo de la provincia de Santa Cruz, con un 70 % de empleados públicos como final de tres gobiernos consecutivos de los Kirchner, muestra las perspectivas para el país en general. ¿Es para incentivar y alimentar ese tipo de perspectivas para todo el país que hay que acordar con el gobierno?
¿Cómo se protege lo que el gobierno recibe?
Cuando se da crédito, se debe buscar que el bien prestado tenga algún tipo de protección. En los países más estables, con estado de derecho, tradición de cumplimiento y ejecutividad de los contratos, justicia rápida y previsibilidad del contexto, es más fácil financiar proyectos apostando a la propia calidad del proyecto y sin otra garantía del préstamo que el propio emprendimiento. Esto empieza por bolsas de comercio donde es fácil y corriente encontrar inversores a riesgo dispuestos a ganar o perder según evalúan la calidad de los proyectos.
En nuestro país esto no existe no sólo por falta de inversores, sino porque las condiciones no están dadas gracias a la destrucción sistemática del estado de derecho y la falta de previsibilidad de casi todo. En un país que tuvo "garantía de depósitos" por ley y que quebró ya varias veces, casi todo es de corto plazo y los bienes tienen escasa protección.
Una protección posible para el agro significaría que el gobierno estuviera dispuesto a preservar los mercados atendidos para dar seriedad y continuidad a nuestras exportaciones. ¿Puede el agro confiar en un gobierno que abre y cierra las exportaciones a su antojo y que dilapida en una fiesta para pocos lo que les toma a muchos? ¿Cómo podrá proteger la fuente de ingresos el propio agro?
Cuando el precio es alto o cuando se pretende que sea nada
Finalmente, otro elemento importante para evaluar a un posible deudor es el precio que está dispuesto a pagar por el bien que recibe; o el costo al que puede obtener lo mismo que quiere de uno en el mercado, como alternativa. A mayor desesperación, mayor tasa y a mayor tasa, mayor riesgo. Y menos alternativas para el necesitado... Lo que no quiere decir que deba aceptarse un deudor dispuesto a pagar mucho "porque en la tasa se está cobrando el riesgo". Darle crédito a un desesperado es una forma poco sutil de suicidarse... Es mejor dar un "no" a tiempo antes que un "sí" que traerá mayores problemas. Y saber dar el "no" forma parte de las artes de un empresario que quiere sobrevivir. También debería serlo para los políticos. Las tasas que el gobierno pague en los próximos meses, mostrarán la factibilidad del proyecto Kirchner y su erosión o su revalorización.
Un tema central de la negociación, es que el gobierno está obligado a pagar un precio por el acuerdo. Gratis no podrá hacerlo. Y aunque no se toque el tema, la "manta agropecuaria" no alcanza para cubrir los pies de todos los que el gobierno quiere abrigar. ¿Es creíble en este contexto que el gobierno va a estar dispuesto a pagar algo cuando siempre ha tomado sin preguntar ni pedir permiso? ¿Qué alternativas tiene el gobierno para financiarse? ¿A qué costo?
Conclusiones
Para el país en general y para el agro en particular se presenta una encrucijada. El camino a tomar puede ser uno de mayor libertad e incentivos para la actividad en el que se puedan producir más recursos para todos, o un "camino de servidumbre" cuyo destino conocemos por experiencias propias y ajenas. Según un enfoque aristotélico, parecería que estamos avanzando hacia una "tirano-oligo-demagogia". La demagogia la vemos a cada paso. La oligarquía también. Sólo queda por delante pasar al absolutismo, y sufriremos el efecto mortífero de un sistema de gobierno con la acumulación de las tres deformaciones de los sistemas "puros".
El gobierno debería tomar nota de las consecuencias imprevisibles que podría provocar un enfrentamiento entre argentinos, y la responsabilidad que asume al impulsarlo. Con toda seguridad, para eso no fue elegido.
Estas reflexiones no están dirigidas a incentivar el enfrentamiento, sino a la evaluación de las circunstancias en las que se presenta la próxima negociación de las entidades con el gobierno, independientemente de la posición que cualquiera tenga al respecto. La ciudadanía les otorga crédito a sus dirigentes directamente cuando los vota, y se los administra y mantiene a través de los mecanismos constitucionales y del equilibrio de poderes. Pero por la fuerza de los hechos, en los próximos días la población activa renovará, condicionará o cancelará el crédito otorgado al presente gobierno.
En la Argentina hace tiempo que los poderes formales operan bajo fortísima presión gubernamental y los mecanismos institucionales no funcionan como debieran.
De esta forma, la democracia representativa cuyo respeto aparentan pedir los Kirchner va cediendo el paso a una peligrosísima y manipulada democracia "participativa".
En este contexto los resultados de una democracia participativa deberían evaluarse por la legitimidad de sus fines primero y por la proporcionalidad de los medios que utilice la población respecto de los medios con los que es atacada y el grado y alcance del ataque.
Si por ejemplo el gobierno - en un extremo de franca e impune ilegalidad - organizara a través de sus organizaciones sociales adictas, la ocupación de los campos por la fuerza y la intimidación de sus opositores, y el pueblo no pudiera defenderse a través de las instituciones porque éstas ya no existen o no actúan en tiempo y forma, ¿con qué medios se defenderá la libertad y la propiedad privada?. Ese es el gran problema que se acerca a pasos agigantados en la Argentina. La señora de Kirchner no pareció a disgusto flanqueada por la guardia pretoriana de los primeros y genuinos "piqueteros" en sus últimas demostraciones de afecto al agro.
Pronto sabremos como sigue la historia. Mientras tanto, parecería que a los Kirchner se les está terminando el crédito. El gobierno no parece tener muchas cartas racionales para negociar en las presentes circunstancias. Si el campo quiere sobrevivir, y con él todo el país, creo que sólo lo podrá hacer exigiendo administradores confiables (no sólo interlocutores válidos, sino ejecutores válidos…), realidades concretas y "pagos en efectivo" antes que a crédito, dado que en las actuales condiciones las promesas serían de eventual y difícil cumplimiento por su interlocutor. Con el campo se va la Argentina.
(1) Miembro del Comité Consultivo de Atlas 1853 – plopezherrera@hotmail.com
El nuevo "colectivismo" kirchnerista
Desde luego que el propósito verdadero de esta compleja trama de incrementos impositivos y subsidios cruzados no es la redistribución del ingreso, sino conservar un esquema de centralización del poder con ambiciones hegemónicas, que le permite al gobierno nacional una utilización discrecional de la caja y que busca someter a gobernadores e intendentes, además de a un Poder Legislativo cuyos integrantes no dan señales de rebelarse ante la pasividad a la que han quedado autocondenados.
Otra falsedad al descubierto
Otra falsedad al descubierto. El rechazo a los reintegros, que no son tales, son solamente devoluciones a lo tomado previamente en las retenciones, tiene una base operativa de ineficiencia y falsedad que ha sido demostrada.
La demonización de la soja
La demonización de la soja, el ambientalismo y otra más de las torpezas de los discursos presidenciales.
...¿dilución de ideologías?...
Todo lo que resista a la "yunta" que nos gobierna, es bueno; pero debemos decir que cada vez se entiende menos: Juez + Negri? Estamos frente a una ...¿dilución de ideologías?... por estrategias partidarias, esto no es bueno.
El pluralismo al que hay que propender reclama posiciones definidas, que dialogan desde la tolerancia y la flexibilidad para entendimientos comunes, pero sin mamarrachos que confundan a la gente!
El pluralismo al que hay que propender reclama posiciones definidas, que dialogan desde la tolerancia y la flexibilidad para entendimientos comunes, pero sin mamarrachos que confundan a la gente!
El fascismo avanza, otra vez la libertad de prensa amenazada.
¿Tú también, Brutus?.
Al inicio de la semana: ¿Tú también, Brutus?.
Por Roberto Cachanosky
Por Roberto Cachanosky
Mientras el modelo económico instaurado por el kirchnerismo empieza a hacer agua, la estrategia de haber creado enemigos por doquier también muestra sus debilidades y riesgos.
El gobierno kirchnerista optó por una política económica que, lejos de estimular la inversión, estuvo basada en la redistribución compulsiva del ingreso intentando comprar voluntades gracias a los favores económicos que graciosamente otorga. Este modelo, limitado a la reactivación de la capacidad productiva existente y sin horizontes de ser ampliado, conduce, inevitablemente a un estado de conflicto social permanente, en el cual el caso del campo sólo ha sido uno de los tantos detonantes posibles. Veamos la maraña de redistribuciones a la que apeló el Gobierno.
En primer lugar, el famoso tipo de cambio competitivo. Además de generarle ingresos fiscales más altos surgidos de las retenciones con un dólar caro, el Gobierno le dijo a sectores que sustituyen importaciones: “te doy un tipo de cambio alto y te reservo el mercado para vos”. Para poder subsidiar el tipo de cambio competitivo tuvo que cobrar un impuesto inflacionario creciente, situación que empezó a crear malhumor en la sociedad.
Apareció, entonces, Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior, quien implementó una serie de controles de precios y regulaciones para tratar de frenar la inflación que genera el Banco Central (BCRA) mediante su política económica. En vez de actuar sobre las causas de la inflación, el Gobierno empezó a actuar sobre las consecuencias, y no tuvo mejor idea que meterse en un esquema que cada vez lo embrolla más. Aplicó una contra redistribución diciéndole a los productores: “te reservo el mercado para vos, pero te controlo los precios y las utilidades”. Así, entonces, estableció controles de precios, cupos de exportación, prohibiciones de exportación y demás medidas intervencionistas.
El problema es que, anclados en políticas que ya han demostrado su ineficacia, el kirchnerismo creyó que los que se beneficiaban del tipo de cambio competitivo iban a invertir, cosa que no ocurrió. Por el contrario, disminuyó la oferta. Llegó así a una situación en que mientras el BCRA seguía inflando la moneda, la oferta disminuía por efecto de las medidas de Moreno y se combinan inflación con creciente desabastecimiento. Creciente desabastecimiento que ya se notaba en las góndolas de los supermercados antes del paro agropecuario y que estaba condimentado por productos de menor calidad para compensar los menores precios establecidos por el comisario de precios.
Los dirigentes sindicales dijeron: “me parece bien tener un tipo de cambio competitivo, pero el impuesto inflacionario yo no lo pago”. Así, el año empezó con reclamos salariales que duplican la inflación informada por el INDEC. El resultado es que la idea de darle rentabilidad a las empresas vía la reserva del mercado empezó a licuarse por los aumentos de salarios y costos, con lo cual la rentabilidad vuelve para atrás y las empresas empiezan a reclamar un dólar más alto.
Dado que el Gobierno no tiene superávit fiscal suficiente para subir aún más el tipo de cambio nominal, el BCRA tendrá que seguir financiando el esquema con más inflación, llevando a los dirigentes sindicales a mayores presiones por salarios y a los empresarios a pedir un tipo de cambio cada vez más alto. La carrera precios, salarios y dólar recién comienza y todo parece indicar que el Gobierno está dispuesto a darle cada vez más vértigo.
Por otro lado, para sostener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos le dijo a las empresas: “comete el stock de capital, pero no me muevas las tarifas”. Las empresas se comieron el stock de capital y el Gobierno agregó otro problema: la crisis energética, tantas veces negada y ahora explicada bajo el ridículo argumento que falta energía y combustible porque la economía crece.
¿Qué idea tuvo el Gobierno? Distribuir subsidios para la energía y el transporte público con lo cual el gasto público aumenta. Como el gasto aumenta, tiene menos superávit fiscal para disciplinar a gobernadores e intendentes que es el esquema de poder del kirchnerismo. Decidió, así, inventar esto de las retenciones móviles porque considera que el campo gana mucha plata por la soja. Un yuyito según la presidente.
El esquema era: le doy energía y transporte barato a la gente y lo financio con consumo de capital y más impuestos para otorgar subsidios.
Como el campo reaccionó mal, ahora propone otorgarles subsidios a algunos productores. El problema es que los productores, que no son idiotas, dicen: “Vos me sacás la plata de mi trabajo y después me querés dar parte de esa plata bajo subsidios, con lo cual me transformás en un esclavo tuyo, por lo tanto no acepto la propuesta”.
Como en vez de expandir la producción vía inversiones, el Gobierno desestimuló la producción, ahora tiene que importar energía para evitar una crisis energética mayor. Y esa importación no tiene el precio que Moreno dicta, sino el internacional. El Estado tiene que poner más plata para mantener artificialmente bajas las tarifas de ciertos servicios públicos porque si no estalla la inflación y el conflicto social puede acentuarse. Así, la idea de desacoplar los precios internos de los internacionales del ministro de Economía parece encontrarse con una realidad que se le ríe en la cara, diciéndole: “si vos querés combustible barato, andá a convencerlo a Chávez de que te mande fuel oil al precio equivalente de tu mercado interno, es decir a 1,7 dólares por millón de BTU, en lugar de los 13 dólares por millón de BTU que pretende obtener el socialista presidente de Venezuela”.
Mientras tanto, mediante una triple carambola, los intendentes y gobernadores, que se morían por sacarse la foto junto al matrimonio presidencial y así hacerse acreedores del cheque correspondiente, ahora se encuentran en un dilema. Tienen el cheque, pero también tienen a sus votantes que trinan. Las provincias no se incendian por falta de fondos sino porque la gente se reveló contra la caja unitaria del Gobierno. Tienen el puente y la ruta que, cual monarca, les financia el gobierno central, pero también tienen a la gente en la calle protestando por la creciente confiscación impositiva más la inflación.
Como decía antes, el modelo de los Kirchner no pasa por crear un clima de negocios que aumente la oferta de bienes y servicios y la población mejore en sus condiciones de vida gracias a la mayor productividad. El modelo es: “yo tengo la caja y redistribuyo a mi antojo para disciplinar a todo el mundo”. La chequera manda.
El problema es que para que haya fondos en la cuenta corriente y el cheque no venga rebotado, tiene que haber producción y la producción en el modelo actual tiende a disminuir por causa de las regulaciones. Ejemplo, hoy el Gobierno habla de diversificar la producción agropecuaria produciendo más lácteos, trigo y carne. Sin embargo, resulta que cada vez hay menos carne, trigo y lácteos porque el Gobierno ahogó su producción para redistribuirla a precios artificialmente bajos. Basta recordar a Néstor acusando a los productores de carne de querer lucrar con el hambre del pueblo argentino. Adoptó medidas ridículas y hoy pide más producción de carne, mientras Brasil y Uruguay festejan los desatinos de la política económica argentina que les permitió conquistar nuevos mercados de la carne en el exterior. Lo mismo le pasa con los lácteos, la energía y demás productos.
Lo que se ve claramente, entonces, es que la construcción de poder se basa en el manejo centralizado de la caja. Como la caja depende de la generación de bienes y servicios, la base imponible para obtener más caja se achica porque hay cero estimulo a la inversión. Resultado, el modelo de construcción de poder del kirchnerismo tiene su propia semilla de autodestrucción.
¿A qué conducen todos estos desatinos? A un estado de conflicto social permanente en el que tendremos inflación, desabastecimiento, caída del salario real, baja en la rentabilidad de las empresas y descontento generalizado. La inflación cero de Gelbard empieza a mostrarle la horrible cara de otro rodrigazo a un Gobierno que se entretuvo peleándose con la Iglesia, los militares, la policía, los medios de comunicación, los productores agropecuarios, los fondos de inversión que quieren un CER más alto y el FMI, por citar solo algunos ejemplos.
Antes de terminar, me olvidaba de un punto que no es menor. Como si todo esto fuera poco, este año el Gobierno tiene gruesos vencimientos de deuda pública. Hoy, la deuda pública llega a los 144.700 millones de dólares versus los 144.500 millones de dólares que había en 2001 cuando alegremente declaramos el default. Después de haber hecho la quita más grande la historia, de haberle pagado toda la deuda al FMI y dejar fuera del canje U$S 28.000 millones tenemos una deuda igual a la del 2001!!! Y encima, el tipo de cambio real baja permanentemente por efecto de la inflación llevándolo a niveles cercanos a lo que regían durante la convertibilidad. El desafío es no caer en otro default siendo unos parias en el mercado de capitales internacional que, por cierto, está bastante complicado.
En síntesis, en cinco años, el kirchnerismo disparó el gasto público hasta niveles que no son financiables, agobió a la población con impuestos, recreó el monstruo de la inflación, se consumió el stock de capital, llevó la deuda pública hasta el mismo nivel que teníamos cuando se anunció el default y destruyó lo poco que quedaba de las instituciones.
Y, como si fuera poco, durante estos cinco años se divirtieron crispando a la sociedad desde el atril, inventando enemigos todo el tiempo.
Si siguen por este camino de enfrentamientos y poder hegemónico, denigrando a amigos y enemigos, donde ya se observan a gobernadores e intendentes disconformes con los atropellos del centralismo federal, algún día, cuando la caja agonice, mirando a algún piquetero adicto al Gobierno, podrán emitir la misma frase que Julio César: ¿Tú también, Brutus? © www.economiaparatodos.com.ar
El gobierno kirchnerista optó por una política económica que, lejos de estimular la inversión, estuvo basada en la redistribución compulsiva del ingreso intentando comprar voluntades gracias a los favores económicos que graciosamente otorga. Este modelo, limitado a la reactivación de la capacidad productiva existente y sin horizontes de ser ampliado, conduce, inevitablemente a un estado de conflicto social permanente, en el cual el caso del campo sólo ha sido uno de los tantos detonantes posibles. Veamos la maraña de redistribuciones a la que apeló el Gobierno.
En primer lugar, el famoso tipo de cambio competitivo. Además de generarle ingresos fiscales más altos surgidos de las retenciones con un dólar caro, el Gobierno le dijo a sectores que sustituyen importaciones: “te doy un tipo de cambio alto y te reservo el mercado para vos”. Para poder subsidiar el tipo de cambio competitivo tuvo que cobrar un impuesto inflacionario creciente, situación que empezó a crear malhumor en la sociedad.
Apareció, entonces, Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior, quien implementó una serie de controles de precios y regulaciones para tratar de frenar la inflación que genera el Banco Central (BCRA) mediante su política económica. En vez de actuar sobre las causas de la inflación, el Gobierno empezó a actuar sobre las consecuencias, y no tuvo mejor idea que meterse en un esquema que cada vez lo embrolla más. Aplicó una contra redistribución diciéndole a los productores: “te reservo el mercado para vos, pero te controlo los precios y las utilidades”. Así, entonces, estableció controles de precios, cupos de exportación, prohibiciones de exportación y demás medidas intervencionistas.
El problema es que, anclados en políticas que ya han demostrado su ineficacia, el kirchnerismo creyó que los que se beneficiaban del tipo de cambio competitivo iban a invertir, cosa que no ocurrió. Por el contrario, disminuyó la oferta. Llegó así a una situación en que mientras el BCRA seguía inflando la moneda, la oferta disminuía por efecto de las medidas de Moreno y se combinan inflación con creciente desabastecimiento. Creciente desabastecimiento que ya se notaba en las góndolas de los supermercados antes del paro agropecuario y que estaba condimentado por productos de menor calidad para compensar los menores precios establecidos por el comisario de precios.
Los dirigentes sindicales dijeron: “me parece bien tener un tipo de cambio competitivo, pero el impuesto inflacionario yo no lo pago”. Así, el año empezó con reclamos salariales que duplican la inflación informada por el INDEC. El resultado es que la idea de darle rentabilidad a las empresas vía la reserva del mercado empezó a licuarse por los aumentos de salarios y costos, con lo cual la rentabilidad vuelve para atrás y las empresas empiezan a reclamar un dólar más alto.
Dado que el Gobierno no tiene superávit fiscal suficiente para subir aún más el tipo de cambio nominal, el BCRA tendrá que seguir financiando el esquema con más inflación, llevando a los dirigentes sindicales a mayores presiones por salarios y a los empresarios a pedir un tipo de cambio cada vez más alto. La carrera precios, salarios y dólar recién comienza y todo parece indicar que el Gobierno está dispuesto a darle cada vez más vértigo.
Por otro lado, para sostener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos le dijo a las empresas: “comete el stock de capital, pero no me muevas las tarifas”. Las empresas se comieron el stock de capital y el Gobierno agregó otro problema: la crisis energética, tantas veces negada y ahora explicada bajo el ridículo argumento que falta energía y combustible porque la economía crece.
¿Qué idea tuvo el Gobierno? Distribuir subsidios para la energía y el transporte público con lo cual el gasto público aumenta. Como el gasto aumenta, tiene menos superávit fiscal para disciplinar a gobernadores e intendentes que es el esquema de poder del kirchnerismo. Decidió, así, inventar esto de las retenciones móviles porque considera que el campo gana mucha plata por la soja. Un yuyito según la presidente.
El esquema era: le doy energía y transporte barato a la gente y lo financio con consumo de capital y más impuestos para otorgar subsidios.
Como el campo reaccionó mal, ahora propone otorgarles subsidios a algunos productores. El problema es que los productores, que no son idiotas, dicen: “Vos me sacás la plata de mi trabajo y después me querés dar parte de esa plata bajo subsidios, con lo cual me transformás en un esclavo tuyo, por lo tanto no acepto la propuesta”.
Como en vez de expandir la producción vía inversiones, el Gobierno desestimuló la producción, ahora tiene que importar energía para evitar una crisis energética mayor. Y esa importación no tiene el precio que Moreno dicta, sino el internacional. El Estado tiene que poner más plata para mantener artificialmente bajas las tarifas de ciertos servicios públicos porque si no estalla la inflación y el conflicto social puede acentuarse. Así, la idea de desacoplar los precios internos de los internacionales del ministro de Economía parece encontrarse con una realidad que se le ríe en la cara, diciéndole: “si vos querés combustible barato, andá a convencerlo a Chávez de que te mande fuel oil al precio equivalente de tu mercado interno, es decir a 1,7 dólares por millón de BTU, en lugar de los 13 dólares por millón de BTU que pretende obtener el socialista presidente de Venezuela”.
Mientras tanto, mediante una triple carambola, los intendentes y gobernadores, que se morían por sacarse la foto junto al matrimonio presidencial y así hacerse acreedores del cheque correspondiente, ahora se encuentran en un dilema. Tienen el cheque, pero también tienen a sus votantes que trinan. Las provincias no se incendian por falta de fondos sino porque la gente se reveló contra la caja unitaria del Gobierno. Tienen el puente y la ruta que, cual monarca, les financia el gobierno central, pero también tienen a la gente en la calle protestando por la creciente confiscación impositiva más la inflación.
Como decía antes, el modelo de los Kirchner no pasa por crear un clima de negocios que aumente la oferta de bienes y servicios y la población mejore en sus condiciones de vida gracias a la mayor productividad. El modelo es: “yo tengo la caja y redistribuyo a mi antojo para disciplinar a todo el mundo”. La chequera manda.
El problema es que para que haya fondos en la cuenta corriente y el cheque no venga rebotado, tiene que haber producción y la producción en el modelo actual tiende a disminuir por causa de las regulaciones. Ejemplo, hoy el Gobierno habla de diversificar la producción agropecuaria produciendo más lácteos, trigo y carne. Sin embargo, resulta que cada vez hay menos carne, trigo y lácteos porque el Gobierno ahogó su producción para redistribuirla a precios artificialmente bajos. Basta recordar a Néstor acusando a los productores de carne de querer lucrar con el hambre del pueblo argentino. Adoptó medidas ridículas y hoy pide más producción de carne, mientras Brasil y Uruguay festejan los desatinos de la política económica argentina que les permitió conquistar nuevos mercados de la carne en el exterior. Lo mismo le pasa con los lácteos, la energía y demás productos.
Lo que se ve claramente, entonces, es que la construcción de poder se basa en el manejo centralizado de la caja. Como la caja depende de la generación de bienes y servicios, la base imponible para obtener más caja se achica porque hay cero estimulo a la inversión. Resultado, el modelo de construcción de poder del kirchnerismo tiene su propia semilla de autodestrucción.
¿A qué conducen todos estos desatinos? A un estado de conflicto social permanente en el que tendremos inflación, desabastecimiento, caída del salario real, baja en la rentabilidad de las empresas y descontento generalizado. La inflación cero de Gelbard empieza a mostrarle la horrible cara de otro rodrigazo a un Gobierno que se entretuvo peleándose con la Iglesia, los militares, la policía, los medios de comunicación, los productores agropecuarios, los fondos de inversión que quieren un CER más alto y el FMI, por citar solo algunos ejemplos.
Antes de terminar, me olvidaba de un punto que no es menor. Como si todo esto fuera poco, este año el Gobierno tiene gruesos vencimientos de deuda pública. Hoy, la deuda pública llega a los 144.700 millones de dólares versus los 144.500 millones de dólares que había en 2001 cuando alegremente declaramos el default. Después de haber hecho la quita más grande la historia, de haberle pagado toda la deuda al FMI y dejar fuera del canje U$S 28.000 millones tenemos una deuda igual a la del 2001!!! Y encima, el tipo de cambio real baja permanentemente por efecto de la inflación llevándolo a niveles cercanos a lo que regían durante la convertibilidad. El desafío es no caer en otro default siendo unos parias en el mercado de capitales internacional que, por cierto, está bastante complicado.
En síntesis, en cinco años, el kirchnerismo disparó el gasto público hasta niveles que no son financiables, agobió a la población con impuestos, recreó el monstruo de la inflación, se consumió el stock de capital, llevó la deuda pública hasta el mismo nivel que teníamos cuando se anunció el default y destruyó lo poco que quedaba de las instituciones.
Y, como si fuera poco, durante estos cinco años se divirtieron crispando a la sociedad desde el atril, inventando enemigos todo el tiempo.
Si siguen por este camino de enfrentamientos y poder hegemónico, denigrando a amigos y enemigos, donde ya se observan a gobernadores e intendentes disconformes con los atropellos del centralismo federal, algún día, cuando la caja agonice, mirando a algún piquetero adicto al Gobierno, podrán emitir la misma frase que Julio César: ¿Tú también, Brutus? © www.economiaparatodos.com.ar
domingo 6 de abril de 2008
Maniqueo, otra vez entre nosotros
Maniqueo, otra vez entre nosotros
Por Mariano Grondona
Domingo 6 de abril de 2008 |
La palabra "tregua" proviene de la voz germánica triggwa, que significa "tratado". Pero en rigor la tregua no es un tratado sino algo previo: la suspensión de las hostilidades entre las partes por un plazo, para ver si en su transcurso consiguen elaborar un tratado. Si lo consiguen, a la tregua sigue la paz. Si no lo consiguen, después de la tregua vuelve la guerra.
Así definieron las belicosas tribus germánicas el significado original de la voz triggwa, concebida como una etapa intermedia entre la guerra y la paz. Como una etapa intermedia y además "incierta" porque nadie sabe, cuando ella comienza, en qué terminará. ¿En qué terminará entonces la tregua de treinta días que el campo le concedió al Gobierno el último miércoles en la asamblea federal de Gualeguaychú? En esta instancia inicial de la suspensión de las hostilidades entre ambos contendientes, pesa el pesimismo.
La primera razón de esta primacía inicial del pesimismo es de naturaleza política. Han quedado a la vista, en efecto, los dos objetivos políticos que busca el Gobierno en medio del conflicto. El primero de ellos es dividir al campo entre la parte más desvalida de los pequeños productores y los productores restantes, ya sean pequeños, medianos o grandes, porque a aquéllos, pero no al resto, se les prometen subsidios para compensarlos por el nivel confiscatorio de las nuevas retenciones que anunció el ministro Lousteau el 11 de marzo.
Por detrás de esta "concesión" asoma por otra parte la razón profunda de la iniciativa del Gobierno, que no es otra que incluir a algunos miles de pequeños productores rurales dentro de la red del clientelismo. Si los presuntos beneficiarios de esta medida aceptan recibir las compensaciones ofrecidas, ya no serán productores independientes, sino simples "clientes" de la caja del Gobierno, que de este modo ampliaría considerablemente su vasta red política de dominación, en la que ya figuran atrapados decenas de gobernadores, cientos de legisladores, miles de intendentes y millones de argentinos en estado de necesidad.
¿Aceptarán los productores más pequeños entre los pequeños esta sustitución del precio del mercado al que tienen derecho por la dádiva oficial? Es difícil afirmarlo porque ya los han frustrado varias veces con subsidios prometidos que no se entregaron, lo cual debilita la credibilidad del Gobierno, porque no quieren vivir del clientelismo en cuya dirección los aprietan las autoridades nacionales y también porque esperan, después de tres semanas de una impresionante movilización que cubrió el país desde La Pampa hasta el Chaco, que resulte verdad lo que ellos mismos proclamaron en las rutas: que, a condición de mantenerse unido, el campo "jamás será vencido".
Maniqueo
La segunda razón del pesimismo va más allá de la política para llegar a la ideología. Las ideologías, como se sabe, ya no operan en el nivel superficial del razonamiento estratégico de los actores, sino en el nivel más profundo de sus creencias. Ya le sería difícil al Gobierno abandonar la estrategia política de la que hablábamos, pero más difícil aún le será abandonar una visión ideológica de la realidad que podríamos llamar maniquea.
La principal dificultad de las religiones monoteístas ha sido, como se sabe, justificar a Dios, un Ser infinitamente sabio, bueno y poderoso, por el mal que abunda en este mundo que El ha creado. Ha habido diversas justificaciones de Dios a lo largo de la historia, pero aquí querríamos destacar sólo una de ellas, el maniqueísmo, elaborado por un autoproclamado profeta llamado Mani, Manes o Maniqueo, que vivió en el siglo III después de Cristo. Si bien fue educado en el cristianismo, Maniqueo era persa y, como tal, había sido influido por la religión dualista del mazdeísmo, que creyó encontrar la respuesta frente a la existencia del mal diciendo que éste existe porque no hay un solo Dios, sino dos de igual potencia, Ormuz y Ahrimán. De Ormuz, dios de la luz, provenía todo lo bueno. De Ahrimán, dios de las tinieblas, todo lo malo. De este modo, Maniqueo "salvaba" a Dios de toda responsabilidad por el mal en el mundo, pero al precio de negarle su omnipotencia.
De Maniqueo en adelante, sus incontables discípulos cristianos o no cristianos (otro persa reciente, Khomeini, fue uno de ellos) vieron la historia como un campo de batalla entre el Bien y el Mal, atribuyéndose a sí mismos la bandera del dios "bueno" y atribuyéndoles a sus enemigos la bandera del dios "malo", a quien a veces identificaban con Satanás.
La pregunta, aquí, se torna sustancial. La Presidenta comenzó a hablar públicamente cada día a partir de la crisis del campo. A lo largo de sus incesantes discursos, que contrastan fuertemente con el hermetismo de su marido, dejó traslucir una visión quizás inconscientemente maniquea.
Los dichos de Cristina
Dos pasajes que la Presidenta incluyó en sus discursos llaman la atención por su espíritu maniqueo. En la Plaza de Mayo, Cristina Kirchner repitió varias veces que, en sus doscientos años de historia, la Argentina ha tenido sólo un buen gobierno: el de su marido y el de ella. ¿No es demasiado? ¿Se puede omitir de un solo trazo a Saavedra y Moreno, a Sarmiento y Pellegrini, a Yrigoyen y hasta al propio Perón, sin asomarse al maniqueísmo? En otro pasaje, la Presidenta adhirió a dos valores que considera supremos: la Patria y el modelo. La Patria es de todos y no solamente de los Kirchner. El modelo, que por otra parte ha empezado a hacer agua, es sólo de los Kirchner. ¿Nos hallamos aquí sólo ante un exceso retórico o ante la auténtica creencia en el papel providencial de una pareja?
La tentación maniquea que asalta a la Presidenta se ratificó, por otra parte, cuando abrazó en la Plaza de Mayo sólo a Néstor, su marido, y a Hebe de Bonafini, el símbolo reconocido de la ideología montonera. ¿Quién absolvería a los Montoneros del espíritu maniqueo? ¿Quién podrá conciliar las huellas de sus acciones con el pluralismo democrático? Si no nos hallamos frente a un colosal ejercicio de simulación, ¿cómo despegar estos dichos, estos gestos, del legendario Maniqueo?
Pero hemos encabezado este artículo diciendo que Maniqueo "vuelve a estar entre nosotros" porque la atribución de todo el bien a nuestros amigos y de todo el mal a nuestros enemigos ha sido la marca más visible de los desencuentros argentinos. Unitarios y federales, radicales y conservadores, peronistas y antiperonistas, montoneros y militares, ¿no creyeron cada uno a su turno que habían venido a erradicar el Mal encarnado en sus enemigos? Si la Argentina no ha logrado aún el pleno desarrollo al que aspiró, si sigue perdiendo posiciones incluso en América latina ante países como Brasil, México y Chile, ¿hasta dónde esta frustración que todavía la atenaza no se ha debido a que fue incapaz de pensarse a sí misma como una unidad en la diversidad?
En la fábula de la carrera entre la liebre y la tortuga, en tanto ésta avanza pausadamente, aquélla arranca con una alocada carrera. Poco tiempo después, la liebre se cansa o se distrae y la tortuga la sobrepasa. En su edición del 22 de marzo, la revista The Economist compara a la Argentina de los Kirchner con la ansiosa liebre y al Brasil de los Cardoso y de los Lula con la paciente tortuga.
Por Mariano Grondona
Domingo 6 de abril de 2008 |
La palabra "tregua" proviene de la voz germánica triggwa, que significa "tratado". Pero en rigor la tregua no es un tratado sino algo previo: la suspensión de las hostilidades entre las partes por un plazo, para ver si en su transcurso consiguen elaborar un tratado. Si lo consiguen, a la tregua sigue la paz. Si no lo consiguen, después de la tregua vuelve la guerra.
Así definieron las belicosas tribus germánicas el significado original de la voz triggwa, concebida como una etapa intermedia entre la guerra y la paz. Como una etapa intermedia y además "incierta" porque nadie sabe, cuando ella comienza, en qué terminará. ¿En qué terminará entonces la tregua de treinta días que el campo le concedió al Gobierno el último miércoles en la asamblea federal de Gualeguaychú? En esta instancia inicial de la suspensión de las hostilidades entre ambos contendientes, pesa el pesimismo.
La primera razón de esta primacía inicial del pesimismo es de naturaleza política. Han quedado a la vista, en efecto, los dos objetivos políticos que busca el Gobierno en medio del conflicto. El primero de ellos es dividir al campo entre la parte más desvalida de los pequeños productores y los productores restantes, ya sean pequeños, medianos o grandes, porque a aquéllos, pero no al resto, se les prometen subsidios para compensarlos por el nivel confiscatorio de las nuevas retenciones que anunció el ministro Lousteau el 11 de marzo.
Por detrás de esta "concesión" asoma por otra parte la razón profunda de la iniciativa del Gobierno, que no es otra que incluir a algunos miles de pequeños productores rurales dentro de la red del clientelismo. Si los presuntos beneficiarios de esta medida aceptan recibir las compensaciones ofrecidas, ya no serán productores independientes, sino simples "clientes" de la caja del Gobierno, que de este modo ampliaría considerablemente su vasta red política de dominación, en la que ya figuran atrapados decenas de gobernadores, cientos de legisladores, miles de intendentes y millones de argentinos en estado de necesidad.
¿Aceptarán los productores más pequeños entre los pequeños esta sustitución del precio del mercado al que tienen derecho por la dádiva oficial? Es difícil afirmarlo porque ya los han frustrado varias veces con subsidios prometidos que no se entregaron, lo cual debilita la credibilidad del Gobierno, porque no quieren vivir del clientelismo en cuya dirección los aprietan las autoridades nacionales y también porque esperan, después de tres semanas de una impresionante movilización que cubrió el país desde La Pampa hasta el Chaco, que resulte verdad lo que ellos mismos proclamaron en las rutas: que, a condición de mantenerse unido, el campo "jamás será vencido".
Maniqueo
La segunda razón del pesimismo va más allá de la política para llegar a la ideología. Las ideologías, como se sabe, ya no operan en el nivel superficial del razonamiento estratégico de los actores, sino en el nivel más profundo de sus creencias. Ya le sería difícil al Gobierno abandonar la estrategia política de la que hablábamos, pero más difícil aún le será abandonar una visión ideológica de la realidad que podríamos llamar maniquea.
La principal dificultad de las religiones monoteístas ha sido, como se sabe, justificar a Dios, un Ser infinitamente sabio, bueno y poderoso, por el mal que abunda en este mundo que El ha creado. Ha habido diversas justificaciones de Dios a lo largo de la historia, pero aquí querríamos destacar sólo una de ellas, el maniqueísmo, elaborado por un autoproclamado profeta llamado Mani, Manes o Maniqueo, que vivió en el siglo III después de Cristo. Si bien fue educado en el cristianismo, Maniqueo era persa y, como tal, había sido influido por la religión dualista del mazdeísmo, que creyó encontrar la respuesta frente a la existencia del mal diciendo que éste existe porque no hay un solo Dios, sino dos de igual potencia, Ormuz y Ahrimán. De Ormuz, dios de la luz, provenía todo lo bueno. De Ahrimán, dios de las tinieblas, todo lo malo. De este modo, Maniqueo "salvaba" a Dios de toda responsabilidad por el mal en el mundo, pero al precio de negarle su omnipotencia.
De Maniqueo en adelante, sus incontables discípulos cristianos o no cristianos (otro persa reciente, Khomeini, fue uno de ellos) vieron la historia como un campo de batalla entre el Bien y el Mal, atribuyéndose a sí mismos la bandera del dios "bueno" y atribuyéndoles a sus enemigos la bandera del dios "malo", a quien a veces identificaban con Satanás.
La pregunta, aquí, se torna sustancial. La Presidenta comenzó a hablar públicamente cada día a partir de la crisis del campo. A lo largo de sus incesantes discursos, que contrastan fuertemente con el hermetismo de su marido, dejó traslucir una visión quizás inconscientemente maniquea.
Los dichos de Cristina
Dos pasajes que la Presidenta incluyó en sus discursos llaman la atención por su espíritu maniqueo. En la Plaza de Mayo, Cristina Kirchner repitió varias veces que, en sus doscientos años de historia, la Argentina ha tenido sólo un buen gobierno: el de su marido y el de ella. ¿No es demasiado? ¿Se puede omitir de un solo trazo a Saavedra y Moreno, a Sarmiento y Pellegrini, a Yrigoyen y hasta al propio Perón, sin asomarse al maniqueísmo? En otro pasaje, la Presidenta adhirió a dos valores que considera supremos: la Patria y el modelo. La Patria es de todos y no solamente de los Kirchner. El modelo, que por otra parte ha empezado a hacer agua, es sólo de los Kirchner. ¿Nos hallamos aquí sólo ante un exceso retórico o ante la auténtica creencia en el papel providencial de una pareja?
La tentación maniquea que asalta a la Presidenta se ratificó, por otra parte, cuando abrazó en la Plaza de Mayo sólo a Néstor, su marido, y a Hebe de Bonafini, el símbolo reconocido de la ideología montonera. ¿Quién absolvería a los Montoneros del espíritu maniqueo? ¿Quién podrá conciliar las huellas de sus acciones con el pluralismo democrático? Si no nos hallamos frente a un colosal ejercicio de simulación, ¿cómo despegar estos dichos, estos gestos, del legendario Maniqueo?
Pero hemos encabezado este artículo diciendo que Maniqueo "vuelve a estar entre nosotros" porque la atribución de todo el bien a nuestros amigos y de todo el mal a nuestros enemigos ha sido la marca más visible de los desencuentros argentinos. Unitarios y federales, radicales y conservadores, peronistas y antiperonistas, montoneros y militares, ¿no creyeron cada uno a su turno que habían venido a erradicar el Mal encarnado en sus enemigos? Si la Argentina no ha logrado aún el pleno desarrollo al que aspiró, si sigue perdiendo posiciones incluso en América latina ante países como Brasil, México y Chile, ¿hasta dónde esta frustración que todavía la atenaza no se ha debido a que fue incapaz de pensarse a sí misma como una unidad en la diversidad?
En la fábula de la carrera entre la liebre y la tortuga, en tanto ésta avanza pausadamente, aquélla arranca con una alocada carrera. Poco tiempo después, la liebre se cansa o se distrae y la tortuga la sobrepasa. En su edición del 22 de marzo, la revista The Economist compara a la Argentina de los Kirchner con la ansiosa liebre y al Brasil de los Cardoso y de los Lula con la paciente tortuga.
Un nuevo modelo agropecuario: la discusión que se viene en Argentina
Un nuevo modelo agropecuario: la discusión que se viene en Argentina
Se abre un período de debate entre el Gobierno nacional y los ruralistas en torno a la política agropecuaria. El decano de la Facultad de Agronomía de la UNLP afirma que se debe diseñar un “plan integral” de desarrollo. Las características del proceso de sojización
El Día (La Plata) 3/4/2008|14:51hs |
La tregua que decidieron impulsar las entidades ruralistas abre un período de negociaciones en el que distintos sectores buscarán discutir un nuevo modelo agropecuario. Las entidades del campo no tienen posiciones unívocas.
Muchos ruralistas defienden a rajatabla los altos índices de rentabilidad que arroja la soja, pero no son pocos los que alertan sobre los problemas del monocultivo. Y plantean la necesidad de que haya una “política integral” que posibilite un desarrollo sostenido del campo.
Guillermo Hang, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), explicó a Hoy algunas de las características de esta legumbre nutritiva. Remarcó que un aspecto del crecimiento de las superficies sembradas “tiene que ver con la técnica, ya que este cultivo se puede adaptar a distintas zonas, y eso a su vez permite expandir la frontera agrícola”.
“Un aspecto principal es que para poder tener una alta rentabilidad se necesita una escala de trabajo. Es decir, hay que tener una superficie de siembra importante”, dijo Hang. Y remarcó que la soja tiene tres usos: como poroto, como aceite y como harina, lo que permite ser aprovechada como alimentación de ganado bovino y para consumo humano.
Ante la demanda de alimentos de grandes mercados, como los de China e India, se prevé que los altos valores de esta legumbre se mantengan en los próximos años, siempre y cuando no se expande la crisis económica que está afectando a los Estados Unidos.
“La población de China e India cada vez demanda más alimentos y se hace necesaria cada vez más soja para alimentar a los animales, de donde se obtienen la carne. Pero, a su vez, la soja también se utiliza para la producción de biocombustible”, sostuvo el decano.
¿El Estado debería haberle puesto un freno al proceso de sojización e incentivar, mediante políticas activas, otras actividades rurales como la ganadería? Sin duda. En ese sentido, el decano de Ciencias Agrarias remarca que “venimos de una década de políticas neoliberales en la que no había restricciones. Incluso aparecieron nuevas figuras, como los fondos de inversión, más conocidos como pooles de siembra. Recién ahora se está comenzando a regular y orientar la producción, mediante medidas fiscales, financieras y de producción”, sostuvo.
No obstante, Hang afirma que lo que no existe, hasta el momento, es una política integral que posibilite un desarrollo sostenido del agro. “Esto es lo que seguramente plantearán algunas organizaciones, como la Federación Agraria (aglutina a pequeños y medianos productores), en la mesa de negociaciones”, dijo el decano. Y remarcó que esta política integral debería estar constituida por cuatro herramientas principales:
-Política integral que, habitualmente, puede agrupar a cuatro grandes: recursos y técnicas
- Política económica, a precios y fiscal, movilización social, agricultura familiar, y la actividad específica con los distintos tipos de productores:
-Recursos y técnicas (desarrollo tecnológico)
-Política económica: fijación de precios y nueva política fiscal
-Movilización social para fomentar y apoyar la agricultura familiarn Aplicación de políticas específicas que apunten a los distintos tipos de productores
“No se debe utilizar un solo instrumento, como las retenciones. Se tienen que utilizar todas estas herramientan para mejorar la salud del campo, la educación y la infraestructura. Es decir, para ser competitivo”, dijo Hang. Y aclaró que algunas de estas políticas se pueden implementar de un día para el otro.
Fuente: Diario Hoy (La Plata)
Se abre un período de debate entre el Gobierno nacional y los ruralistas en torno a la política agropecuaria. El decano de la Facultad de Agronomía de la UNLP afirma que se debe diseñar un “plan integral” de desarrollo. Las características del proceso de sojización
El Día (La Plata) 3/4/2008|14:51hs |
La tregua que decidieron impulsar las entidades ruralistas abre un período de negociaciones en el que distintos sectores buscarán discutir un nuevo modelo agropecuario. Las entidades del campo no tienen posiciones unívocas.
Muchos ruralistas defienden a rajatabla los altos índices de rentabilidad que arroja la soja, pero no son pocos los que alertan sobre los problemas del monocultivo. Y plantean la necesidad de que haya una “política integral” que posibilite un desarrollo sostenido del campo.
Guillermo Hang, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), explicó a Hoy algunas de las características de esta legumbre nutritiva. Remarcó que un aspecto del crecimiento de las superficies sembradas “tiene que ver con la técnica, ya que este cultivo se puede adaptar a distintas zonas, y eso a su vez permite expandir la frontera agrícola”.
“Un aspecto principal es que para poder tener una alta rentabilidad se necesita una escala de trabajo. Es decir, hay que tener una superficie de siembra importante”, dijo Hang. Y remarcó que la soja tiene tres usos: como poroto, como aceite y como harina, lo que permite ser aprovechada como alimentación de ganado bovino y para consumo humano.
Ante la demanda de alimentos de grandes mercados, como los de China e India, se prevé que los altos valores de esta legumbre se mantengan en los próximos años, siempre y cuando no se expande la crisis económica que está afectando a los Estados Unidos.
“La población de China e India cada vez demanda más alimentos y se hace necesaria cada vez más soja para alimentar a los animales, de donde se obtienen la carne. Pero, a su vez, la soja también se utiliza para la producción de biocombustible”, sostuvo el decano.
¿El Estado debería haberle puesto un freno al proceso de sojización e incentivar, mediante políticas activas, otras actividades rurales como la ganadería? Sin duda. En ese sentido, el decano de Ciencias Agrarias remarca que “venimos de una década de políticas neoliberales en la que no había restricciones. Incluso aparecieron nuevas figuras, como los fondos de inversión, más conocidos como pooles de siembra. Recién ahora se está comenzando a regular y orientar la producción, mediante medidas fiscales, financieras y de producción”, sostuvo.
No obstante, Hang afirma que lo que no existe, hasta el momento, es una política integral que posibilite un desarrollo sostenido del agro. “Esto es lo que seguramente plantearán algunas organizaciones, como la Federación Agraria (aglutina a pequeños y medianos productores), en la mesa de negociaciones”, dijo el decano. Y remarcó que esta política integral debería estar constituida por cuatro herramientas principales:
-Política integral que, habitualmente, puede agrupar a cuatro grandes: recursos y técnicas
- Política económica, a precios y fiscal, movilización social, agricultura familiar, y la actividad específica con los distintos tipos de productores:
-Recursos y técnicas (desarrollo tecnológico)
-Política económica: fijación de precios y nueva política fiscal
-Movilización social para fomentar y apoyar la agricultura familiarn Aplicación de políticas específicas que apunten a los distintos tipos de productores
“No se debe utilizar un solo instrumento, como las retenciones. Se tienen que utilizar todas estas herramientan para mejorar la salud del campo, la educación y la infraestructura. Es decir, para ser competitivo”, dijo Hang. Y aclaró que algunas de estas políticas se pueden implementar de un día para el otro.
Fuente: Diario Hoy (La Plata)
Un nuevo modelo agropecuario: la discusión que se viene en Argentina
Se abre un período de debate entre el Gobierno nacional y los ruralistas en torno a la política agropecuaria. El decano de la Facultad de Agronomía de la UNLP afirma que se debe diseñar un “plan integral” de desarrollo. Las características del proceso de sojización
| El Día (La Plata) / Notiar | 3/4/2008|14:51hs | La tregua que decidieron impulsar las entidades ruralistas abre un período de negociaciones en el que distintos sectores buscarán discutir un nuevo modelo agropecuario. Las entidades del campo no tienen posiciones unívocas.
Muchos ruralistas defienden a rajatabla los altos índices de rentabilidad que arroja la soja, pero no son pocos los que alertan sobre los problemas del monocultivo. Y plantean la necesidad de que haya una “política integral” que posibilite un desarrollo sostenido del campo.
Guillermo Hang, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), explicó a Hoy algunas de las características de esta legumbre nutritiva. Remarcó que un aspecto del crecimiento de las superficies sembradas “tiene que ver con la técnica, ya que este cultivo se puede adaptar a distintas zonas, y eso a su vez permite expandir la frontera agrícola”.
“Un aspecto principal es que para poder tener una alta rentabilidad se necesita una escala de trabajo. Es decir, hay que tener una superficie de siembra importante”, dijo Hang. Y remarcó que la soja tiene tres usos: como poroto, como aceite y como harina, lo que permite ser aprovechada como alimentación de ganado bovino y para consumo humano.
Ante la demanda de alimentos de grandes mercados, como los de China e India, se prevé que los altos valores de esta legumbre se mantengan en los próximos años, siempre y cuando no se expande la crisis económica que está afectando a los Estados Unidos.
“La población de China e India cada vez demanda más alimentos y se hace necesaria cada vez más soja para alimentar a los animales, de donde se obtienen la carne. Pero, a su vez, la soja también se utiliza para la producción de biocombustible”, sostuvo el decano.
¿El Estado debería haberle puesto un freno al proceso de sojización e incentivar, mediante políticas activas, otras actividades rurales como la ganadería? Sin duda. En ese sentido, el decano de Ciencias Agrarias remarca que “venimos de una década de políticas neoliberales en la que no había restricciones. Incluso aparecieron nuevas figuras, como los fondos de inversión, más conocidos como pooles de siembra. Recién ahora se está comenzando a regular y orientar la producción, mediante medidas fiscales, financieras y de producción”, sostuvo.
No obstante, Hang afirma que lo que no existe, hasta el momento, es una política integral que posibilite un desarrollo sostenido del agro. “Esto es lo que seguramente plantearán algunas organizaciones, como la Federación Agraria (aglutina a pequeños y medianos productores), en la mesa de negociaciones”, dijo el decano. Y remarcó que esta política integral debería estar constituida por cuatro herramientas principales:
-Política integral que, habitualmente, puede agrupar a cuatro grandes: recursos y técnicas
- Política económica, a precios y fiscal, movilización social, agricultura familiar, y la actividad específica con los distintos tipos de productores:
-Recursos y técnicas (desarrollo tecnológico)
-Política económica: fijación de precios y nueva política fiscal
-Movilización social para fomentar y apoyar la agricultura familiarn Aplicación de políticas específicas que apunten a los distintos tipos de productores
“No se debe utilizar un solo instrumento, como las retenciones. Se tienen que utilizar todas estas herramientan para mejorar la salud del campo, la educación y la infraestructura. Es decir, para ser competitivo”, dijo Hang. Y aclaró que algunas de estas políticas se pueden implementar de un día para el otro.
Fuente: Diario Hoy (La Plata)
Se abre un período de debate entre el Gobierno nacional y los ruralistas en torno a la política agropecuaria. El decano de la Facultad de Agronomía de la UNLP afirma que se debe diseñar un “plan integral” de desarrollo. Las características del proceso de sojización
| El Día (La Plata) / Notiar | 3/4/2008|14:51hs | La tregua que decidieron impulsar las entidades ruralistas abre un período de negociaciones en el que distintos sectores buscarán discutir un nuevo modelo agropecuario. Las entidades del campo no tienen posiciones unívocas.
Muchos ruralistas defienden a rajatabla los altos índices de rentabilidad que arroja la soja, pero no son pocos los que alertan sobre los problemas del monocultivo. Y plantean la necesidad de que haya una “política integral” que posibilite un desarrollo sostenido del campo.
Guillermo Hang, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), explicó a Hoy algunas de las características de esta legumbre nutritiva. Remarcó que un aspecto del crecimiento de las superficies sembradas “tiene que ver con la técnica, ya que este cultivo se puede adaptar a distintas zonas, y eso a su vez permite expandir la frontera agrícola”.
“Un aspecto principal es que para poder tener una alta rentabilidad se necesita una escala de trabajo. Es decir, hay que tener una superficie de siembra importante”, dijo Hang. Y remarcó que la soja tiene tres usos: como poroto, como aceite y como harina, lo que permite ser aprovechada como alimentación de ganado bovino y para consumo humano.
Ante la demanda de alimentos de grandes mercados, como los de China e India, se prevé que los altos valores de esta legumbre se mantengan en los próximos años, siempre y cuando no se expande la crisis económica que está afectando a los Estados Unidos.
“La población de China e India cada vez demanda más alimentos y se hace necesaria cada vez más soja para alimentar a los animales, de donde se obtienen la carne. Pero, a su vez, la soja también se utiliza para la producción de biocombustible”, sostuvo el decano.
¿El Estado debería haberle puesto un freno al proceso de sojización e incentivar, mediante políticas activas, otras actividades rurales como la ganadería? Sin duda. En ese sentido, el decano de Ciencias Agrarias remarca que “venimos de una década de políticas neoliberales en la que no había restricciones. Incluso aparecieron nuevas figuras, como los fondos de inversión, más conocidos como pooles de siembra. Recién ahora se está comenzando a regular y orientar la producción, mediante medidas fiscales, financieras y de producción”, sostuvo.
No obstante, Hang afirma que lo que no existe, hasta el momento, es una política integral que posibilite un desarrollo sostenido del agro. “Esto es lo que seguramente plantearán algunas organizaciones, como la Federación Agraria (aglutina a pequeños y medianos productores), en la mesa de negociaciones”, dijo el decano. Y remarcó que esta política integral debería estar constituida por cuatro herramientas principales:
-Política integral que, habitualmente, puede agrupar a cuatro grandes: recursos y técnicas
- Política económica, a precios y fiscal, movilización social, agricultura familiar, y la actividad específica con los distintos tipos de productores:
-Recursos y técnicas (desarrollo tecnológico)
-Política económica: fijación de precios y nueva política fiscal
-Movilización social para fomentar y apoyar la agricultura familiarn Aplicación de políticas específicas que apunten a los distintos tipos de productores
“No se debe utilizar un solo instrumento, como las retenciones. Se tienen que utilizar todas estas herramientan para mejorar la salud del campo, la educación y la infraestructura. Es decir, para ser competitivo”, dijo Hang. Y aclaró que algunas de estas políticas se pueden implementar de un día para el otro.
Fuente: Diario Hoy (La Plata)
Creer que ganó, un riesgo para el poder.
Creer que ganó, un riesgo para el poder.
Por Joaquín Morales Solá
El paro agropecuario se levantó no como consecuencia del acto peronista del martes en Plaza de Mayo, sino a pesar de ese acto. La movilización del justicialismo estuvo, más bien, a punto de arruinar el intenso trabajo interno de disuasión que venían haciendo los dirigentes agropecuarios desde anteayer.
La Nación 3/4/200822:20hs
El Gobierno cometería otro grave error si valorara la suspensión de la medida de fuerza dispuesta ayer como una victoria propia o si considerara a los productores rurales un ejército vencido. La precisión de la mirada, la selección de las palabras y la prudencia de los actos serán elementos cruciales en los próximos días para resolver, o no, el conflicto más largo que hayan protagonizado los sectores del campo. Los productores y sus dirigentes se han encontrado, por primera vez en muchas décadas, con un amplio apoyo social, aun cuando gran parte de la sociedad comenzaba a sentir las consecuencias de la escasez y el de- sabastecimiento. Precisamente, el temor a perder ese respaldo social si seguían vacías las góndolas y las carnicerías es lo que llevó a los dirigentes rurales a abrir una tregua de un mes. Un eventual cambio en el humor social era, en efecto, una posibilidad cierta si se profundizaban las carencias colectivas. El presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, anticipó el mismo lunes, pocas horas después del más conciliador de los discursos presidenciales, que se dedicaría exclusivamente en las 48 horas siguientes a calmar los espíritus de los campesinos y a buscar una pausa en el conflicto. Es lo que él y sus pares de las otras organizaciones rurales lograron ayer. Pero antes, el martes, la Presidenta calificó a todos los dirigentes agropecuarios de golpistas. El Gobierno parece a veces flagelado por sus propias deducciones. El paro agropecuario -y su criticable metodología de cortar las rutas- fue siempre una decisión que rebasó a los dirigentes del sector después de los primeros dos días de protesta. Creer que esa huelga fue una decisión de unos pocos, tomada mientras fumaban habanos en elegantes salones, significa una visión conspirativa sin ningún lazo con la realidad. No se puede explicar de otra manera que se haya vinculado a este paro con un lockout de hace 32 años. Muchos de los productores que pararon o que estaban en las rutas ni siquiera habían nacido entonces. * * * El problema vuelve, en definitiva, al lugar de donde nunca debió salir: una mesa de negociación entre los funcionarios de un gobierno legítimamente elegido y los dirigentes de un sector decisivo de la economía, también legítimamente elegidos por los afiliados de sus organizaciones. La solución, vale la pena recordarlo, nunca saldrá de un diálogo enfurecido y distante entre la Plaza de Mayo y Gualeguaychú. Es hora ya de que la Argentina abandone el estado de asamblea, porque frente a la multitud, sea cual fuere su extracción, no importa resolver el problema, sino conformar a un público sediento de agresiones. La primera conclusión a la que debe llegar el Gobierno es que se equivocó en la forma y en el fondo. La propia Presidenta aseguró en uno de sus discursos que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había llamado a las entidades agropecuarias el 12 de marzo para discutir el aumento sideral de las retenciones, y su conversión en un gravamen móvil, decidido el 11 de marzo. ¿Por qué ese llamado no se hizo el 10 de marzo, para evitar que los dirigentes se enteraran por los diarios? ¿Por qué los dirigentes rurales fueron segregados de la convocatoria al Salón Blanco de la Casa Rosada, el lunes último, cuando fueron invitados dirigentes empresariales del sector bancario e industrial? ¿Acaso se han convertido en enemigos definitivos que no merecen ni un gesto de cordialidad? Toda negociación de pacificación necesita de un clima previo propicio para la pacificación. Es la condición de cualquier negociación. El del lunes fue el discurso más dialoguista de la Presidenta, pero sus actos iban en el sentido contrario. Hay algo más condicionante del diálogo. Es la historia. El trigo y la carne han pasado a ser las actuales estrellas del firmamento oficial en detrimento de la soja, considerada por funcionarios oficiales una "plaga". El problema es que ya en otros tiempos hubo embestidas oficiales contra la carne, contra el trigo o contra la leche. El Gobierno parece perseguir, simplemente, al sector agropecuario que es más rentable. O lo convierte en inviable, como pasa ahora con la leche, o le vacía los bolsillos, como sucede con la soja. Un plan para resolver todos esos conflictos no se diseñará en asambleas, ya sean peronistas o ruralistas. El conflicto deja también a algunos funcionarios heridos. Los dos primeros son el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Lousteau fue criticado en reserva por muchos funcionarios y legisladores por su estrategia de anunciar primero las medidas sobre las retenciones y convocar luego a la negociación; subrayó siempre que lo que había resuelto no sería cambiado nunca. ¿Qué negociación podía abrirse en tales condiciones? Moreno colmó la paciencia de lecheros, ganaderos, horticultores, sojeros y campesino de cualquier condición. Entre los productores encontró también uno de los pocos límites con los que se topó en su vida de jactancias. El alarde de una supuesta victoria oficial no sólo sería un error político, sino también un pavoneo sin justificaciones. A lo largo del enfrentamiento con el campo, el Gobierno sacrificó inmensos caudales de simpatía popular en las encuestas y perdió torrentes de prestigio internacional. La permanente exhibición de dirigentes oficialistas como Luis D Elía y Hugo Moyano liderando fuerzas de choque en la Capital y en las rutas será un precio político muy caro que la administración irá pagando en interminables cuotas. Por encima de lo que dice y hace en público, el Gobierno no ignora que el proceso del conflicto le agrietó seriamente la adhesión en los propios bloques oficialistas del Congreso y que debió recurrir a una rígida cuerda para sujetar en la disciplina a muchos gobernadores kirchneristas. No pudo con todos. El Gobierno tenía, en última instancia, los mismos límites que reconocían los dirigentes agropecuarios, aunque esos límites hayan sido de otra naturaleza. Alguno de los dos tenía que dar un paso hacia la distensión. Correspondía que no fuera el Gobierno el que lo diera, sino los dirigentes sectoriales. Así fue. Pero eso no es una victoria, sino la simple construcción de un umbral nuevo, de otro comienzo.
Por Joaquín Morales Solá
El paro agropecuario se levantó no como consecuencia del acto peronista del martes en Plaza de Mayo, sino a pesar de ese acto. La movilización del justicialismo estuvo, más bien, a punto de arruinar el intenso trabajo interno de disuasión que venían haciendo los dirigentes agropecuarios desde anteayer.
La Nación 3/4/200822:20hs
El Gobierno cometería otro grave error si valorara la suspensión de la medida de fuerza dispuesta ayer como una victoria propia o si considerara a los productores rurales un ejército vencido. La precisión de la mirada, la selección de las palabras y la prudencia de los actos serán elementos cruciales en los próximos días para resolver, o no, el conflicto más largo que hayan protagonizado los sectores del campo. Los productores y sus dirigentes se han encontrado, por primera vez en muchas décadas, con un amplio apoyo social, aun cuando gran parte de la sociedad comenzaba a sentir las consecuencias de la escasez y el de- sabastecimiento. Precisamente, el temor a perder ese respaldo social si seguían vacías las góndolas y las carnicerías es lo que llevó a los dirigentes rurales a abrir una tregua de un mes. Un eventual cambio en el humor social era, en efecto, una posibilidad cierta si se profundizaban las carencias colectivas. El presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, anticipó el mismo lunes, pocas horas después del más conciliador de los discursos presidenciales, que se dedicaría exclusivamente en las 48 horas siguientes a calmar los espíritus de los campesinos y a buscar una pausa en el conflicto. Es lo que él y sus pares de las otras organizaciones rurales lograron ayer. Pero antes, el martes, la Presidenta calificó a todos los dirigentes agropecuarios de golpistas. El Gobierno parece a veces flagelado por sus propias deducciones. El paro agropecuario -y su criticable metodología de cortar las rutas- fue siempre una decisión que rebasó a los dirigentes del sector después de los primeros dos días de protesta. Creer que esa huelga fue una decisión de unos pocos, tomada mientras fumaban habanos en elegantes salones, significa una visión conspirativa sin ningún lazo con la realidad. No se puede explicar de otra manera que se haya vinculado a este paro con un lockout de hace 32 años. Muchos de los productores que pararon o que estaban en las rutas ni siquiera habían nacido entonces. * * * El problema vuelve, en definitiva, al lugar de donde nunca debió salir: una mesa de negociación entre los funcionarios de un gobierno legítimamente elegido y los dirigentes de un sector decisivo de la economía, también legítimamente elegidos por los afiliados de sus organizaciones. La solución, vale la pena recordarlo, nunca saldrá de un diálogo enfurecido y distante entre la Plaza de Mayo y Gualeguaychú. Es hora ya de que la Argentina abandone el estado de asamblea, porque frente a la multitud, sea cual fuere su extracción, no importa resolver el problema, sino conformar a un público sediento de agresiones. La primera conclusión a la que debe llegar el Gobierno es que se equivocó en la forma y en el fondo. La propia Presidenta aseguró en uno de sus discursos que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había llamado a las entidades agropecuarias el 12 de marzo para discutir el aumento sideral de las retenciones, y su conversión en un gravamen móvil, decidido el 11 de marzo. ¿Por qué ese llamado no se hizo el 10 de marzo, para evitar que los dirigentes se enteraran por los diarios? ¿Por qué los dirigentes rurales fueron segregados de la convocatoria al Salón Blanco de la Casa Rosada, el lunes último, cuando fueron invitados dirigentes empresariales del sector bancario e industrial? ¿Acaso se han convertido en enemigos definitivos que no merecen ni un gesto de cordialidad? Toda negociación de pacificación necesita de un clima previo propicio para la pacificación. Es la condición de cualquier negociación. El del lunes fue el discurso más dialoguista de la Presidenta, pero sus actos iban en el sentido contrario. Hay algo más condicionante del diálogo. Es la historia. El trigo y la carne han pasado a ser las actuales estrellas del firmamento oficial en detrimento de la soja, considerada por funcionarios oficiales una "plaga". El problema es que ya en otros tiempos hubo embestidas oficiales contra la carne, contra el trigo o contra la leche. El Gobierno parece perseguir, simplemente, al sector agropecuario que es más rentable. O lo convierte en inviable, como pasa ahora con la leche, o le vacía los bolsillos, como sucede con la soja. Un plan para resolver todos esos conflictos no se diseñará en asambleas, ya sean peronistas o ruralistas. El conflicto deja también a algunos funcionarios heridos. Los dos primeros son el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Lousteau fue criticado en reserva por muchos funcionarios y legisladores por su estrategia de anunciar primero las medidas sobre las retenciones y convocar luego a la negociación; subrayó siempre que lo que había resuelto no sería cambiado nunca. ¿Qué negociación podía abrirse en tales condiciones? Moreno colmó la paciencia de lecheros, ganaderos, horticultores, sojeros y campesino de cualquier condición. Entre los productores encontró también uno de los pocos límites con los que se topó en su vida de jactancias. El alarde de una supuesta victoria oficial no sólo sería un error político, sino también un pavoneo sin justificaciones. A lo largo del enfrentamiento con el campo, el Gobierno sacrificó inmensos caudales de simpatía popular en las encuestas y perdió torrentes de prestigio internacional. La permanente exhibición de dirigentes oficialistas como Luis D Elía y Hugo Moyano liderando fuerzas de choque en la Capital y en las rutas será un precio político muy caro que la administración irá pagando en interminables cuotas. Por encima de lo que dice y hace en público, el Gobierno no ignora que el proceso del conflicto le agrietó seriamente la adhesión en los propios bloques oficialistas del Congreso y que debió recurrir a una rígida cuerda para sujetar en la disciplina a muchos gobernadores kirchneristas. No pudo con todos. El Gobierno tenía, en última instancia, los mismos límites que reconocían los dirigentes agropecuarios, aunque esos límites hayan sido de otra naturaleza. Alguno de los dos tenía que dar un paso hacia la distensión. Correspondía que no fuera el Gobierno el que lo diera, sino los dirigentes sectoriales. Así fue. Pero eso no es una victoria, sino la simple construcción de un umbral nuevo, de otro comienzo.
sábado 5 de abril de 2008
Oclocracia
Oclocracia: es la autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso
Aristóteles se oponía a la democracia como forma de gobierno adecuada, ya que consideraba como la tendencia inevitable a que el pueblo llano caiga en la demagogia como poder.
Polibio denominó esta desvirtuación de la democracia como oclocracia. Oclocracia o gobierno de la muchedumbre según la visión aristotélica clásica es una de las tres formas específicas de degeneración (ver tiranía y oligarquía) de las formas puras de gobierno, en concreto de la democracia. Etimológicamente, la democracia es el gobierno del pueblo que con la voluntad general legitima al poder estatal, y la oclocracia es el gobierno de la muchedumbre o de la plebe, es decir, de un pueblo que a la hora de abordar asuntos públicos o políticos presenta una voluntad viciada, confusa, in juiciosa o irracional. A veces el término se confunde con tiranía de la mayoría.
Según El Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau, se define oclocracia como la degeneración de la democracia. El origen de esta degeneración es una desnaturalización de la voluntad general, que deja de ser general tan pronto como comienza a presentar vicios en sí misma, encarnando los intereses de algunos y no de la población en general, pudiendo tratarse ésta, en última instancia, de una "voluntad de todos" o "voluntad de la mayoría", pero no de una voluntad general.
Según el filósofo escocés James Mackintosh la oclocracia es la autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso, como el despotismo del tropel, nunca el gobierno de un pueblo.
Billy Hoy West
billyhoy@gmail.com
Aristóteles se oponía a la democracia como forma de gobierno adecuada, ya que consideraba como la tendencia inevitable a que el pueblo llano caiga en la demagogia como poder.
Polibio denominó esta desvirtuación de la democracia como oclocracia. Oclocracia o gobierno de la muchedumbre según la visión aristotélica clásica es una de las tres formas específicas de degeneración (ver tiranía y oligarquía) de las formas puras de gobierno, en concreto de la democracia. Etimológicamente, la democracia es el gobierno del pueblo que con la voluntad general legitima al poder estatal, y la oclocracia es el gobierno de la muchedumbre o de la plebe, es decir, de un pueblo que a la hora de abordar asuntos públicos o políticos presenta una voluntad viciada, confusa, in juiciosa o irracional. A veces el término se confunde con tiranía de la mayoría.
Según El Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau, se define oclocracia como la degeneración de la democracia. El origen de esta degeneración es una desnaturalización de la voluntad general, que deja de ser general tan pronto como comienza a presentar vicios en sí misma, encarnando los intereses de algunos y no de la población en general, pudiendo tratarse ésta, en última instancia, de una "voluntad de todos" o "voluntad de la mayoría", pero no de una voluntad general.
Según el filósofo escocés James Mackintosh la oclocracia es la autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso, como el despotismo del tropel, nunca el gobierno de un pueblo.
Billy Hoy West
billyhoy@gmail.com
De minusválido a principal grupo de presión
De minusválido a principal grupo de presión
Informe político y económico de los Dres. Vicente Massot y Agustín Monteverde
5/4/2008
Veinte días atrás, poco más o menos, cuando las cuatro principales organizaciones del sector convocaron a un paro, lo que genéricamente se denomina el campo era un minusválido político. Hoy se ha transformado, no ciertamente por arte de magia, sino por haber llevado el único instrumento de poder que estaba a su alcance —el lock out— casi hasta las últimas consecuencias, en el grupo de presión más significativo del país.
Siempre había carecido, malgrado su envergadura productiva y calado económico, de gobernadores, senadores, diputados e intendentes que defendiesen, en sus respectivos ámbitos de acción, esto es, a nivel provincial, municipal y parlamentario, sus intereses. Tampoco tenía periodistas o medios de comunicación claramente identificados con los postulados que enarbolaba. Por fin, desde el punto de vista electoral, su peso mal podía compararse con el sector industrial o de servicios. Sin embargo, el minusválido devino un gigante ¿Por qué?
Básicamente en razón de las consecuencias no queridas del plan de acción que puso en movimiento hace cuatro semanas. Su reacción frente a la abusiva táctica confiscatoria del gobierno no era nueva. En otras oportunidades de nuestra historia —reciente o remota— el campo se había hecho escuchar con mayor o menos resonancia pero nunca con la contundencia actual. El dato novedoso, que ha venido a cambiar la relación de fuerza desventajosa que siempre aquejó al sector, no fue la extensión del paro —aún cuando resultase muy importante— sino el efecto por antonomasia del lock–out: la posibilidad de un desabastecimiento masivo.
Si a modo de ejercicio teórico pudiésemos disociar la causa —el paro— de su principal efecto probable —el desabastecimiento— sería posible imaginar una situación tensa entre los antagonistas, aunque no dramática. En cambio, desde el momento que al paro se le agregaron cientos de cortes de ruta en todo el país, la conclusión lógica era que, más temprano que tarde, los fantasmas del desabastecimiento y de una disparada de los precios de ciertos productos alimenticios, al menos, se recortarían en el horizonte de los argentinos.
El campo no tiene instrumentos de presión decisivos para hacer frente a situaciones problemáticas de carácter ordinario. Pero súbitamente, de un día para otro, se ha dado cuenta, como la Argentina en su conjunto —porque nadie lo sabía— que posee en sus alforjas una bala de oro efectiva, tan solo, en un escenario de naturaleza extraordinaria.
Es que las medidas que, en defensa de sus intereses, articulan los diferentes actores y fuerzas sociales en pugna, de ordinario son proporcionales al desafío que enfrentan. Hubiera sido ridículo planear un lock–out como respuesta a la prohibición de exportar carne vacuna o a la suba de la tasa de interés de los créditos agrícolas. No fue desmesurado, inversamente, el paso dado en repudio de una estrategia que, de sostenerse en el tiempo —y ni hablar si se incrementase— pone al campo contra las cuerdas y amenaza la viabilidad económica de miles y miles de agricultores.
No se puede apelar al lock–out como si resultase un medio de acción más. Es, en rigor, un expediente que puede utilizarse en ocasiones excepcionalísimas y con extremo cuidado por las consecuencias que necesariamente traerá aparejadas, en la medida que se combine con cortes de ruta.
Si los dirigentes y bases —por llamarlos de alguna manera— sabían lo que sobrevendría al momento de cruzar aceros con el kirchnerismo, no es seguro. Como quiera que sea, haya o no sido parte de sus intenciones —es de suponer que no estaba en sus cálculos— el desabastecimiento se encontraba el martes pasado a la vuelta de la esquina y quien más preocupado estaba por ello era el gobierno nacional.
El gobierno no podía resistir indemne el peso de un desabastecimiento masivo que se abatiese sobre la sociedad. No importa cuanto fuese su poder, si era impotente ante el citado fenómeno su suerte quedaba echada. Por eso trató, exitosamente, de que ante la opinión pública, el peso de tamaño flagelo cayese sobre los responsables del lock–out agrario.
La sola mención de un escenario de desabastecimiento pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vivió hasta hace algunas horas y que, bien analizada, dejó de ser una disputa entre los actores que se enfrentaban por unas retenciones agrícolas y se convirtió en una pulseada entre kirchnerismo y antikirchnerismo. No estuvo el país de los argentinos ante la inminencia de un enfrentamiento civil, aunque hace tiempo que no soportaba un clima de odio como el presente.
Decretar el estado de sitio era, claro está, una medida extrema a su alcance que podía darle los resultados esperados al Poder Ejecutivo, o bien podía producir una reacción en cadena que lo dejase en ridículo. Es que para adoptar una decisión así, debía reivindicar con éxito el monopolio de la fuerza ante una sociedad que, consciente de la dedicada situación y por miedo a las consecuencias de desobedecerlo, se llamase a cuarteles de invierno. ¿Y si la respuesta hubiese sido un cacerolazo en las calles de las principales ciudades del país? ¿Qué haría la Casa Rosada? ¿Redoblar la apuesta?
Si como ocurría desde que empezó el paro, la crisis escalaba sin cesar, o sea, si entre el lunes y el miércoles no se hubiese abierto este compás de espera, habríamos estado en la antesala de una crisis mayúscula. Finalmente parece haber primado la cordura y sobre todo el campo se mostró dispuesto no tanto a bajarse de sus posiciones de máxima como a sentarse a negociar un acuerdo global respecto de la futura política para el sector.
Se abren, pues, tres escenarios probables, a saber: 1) que el gobierno, sintiéndose ganador, creyese que un nuevo paso no tendría la misma aceptación que el último y, por ende, mantuviese su intransigencia respecto de no bajar las retenciones móviles, lo que volvería a disparar la crisis; 2) que al cabo del mes las partes llegasen a un acuerdo que incluyese las retenciones, lo cual descomprimiría el panorama y permitiría que se discutiese, hacia adelante, la política del sector en todos sus aspectos; y 3) que la disputa no escalase pero que tampoco se llegase a una solución y, consecuentemente, se extendiese el plazo de las negociaciones.
Hasta aquí no puede decirse que haya habido un ganador claro. El kirchnerismo se ha agrietado por primera vez en cuatro años producto de las disidencias expresadas en público por unas pocas pero importantes figuras políticas —Reutemann, Das Neves, Schiaretti, Urquía— y en silencio por cientos de legisladores e intendentes. Además, hoy ha perdido una porción importante del voto de las clases medias urbanas y rurales, que hasta octubre del año pasado lo habían acompañado electoralmente. Nada es irreversible y para los próximos comicios falta año y medio, pero el daño está hecho.
Contra lo cual logró que se levantara el paro sin hacer concesiones de importancia. De su lado, el campo adquirió su mayoría de edad política, aunque el arma letal que tiene sólo puede usarse en casos de extrema necesidad y en la medida que haya consenso, lo cual ha sucedido por primera vez en toda su historia hace veinte días. ¿Podría repetir el lock-out con la misma intensidad si en un mes el gobierno le ofreciese “chauchas y palitos”? Es la pregunta del millón.
Hasta la próxima semana.
Vicente Massot
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Análisis Económico: Algunas Grageas
¬ El desboque de la inflación en marzo podría llevar al gobierno a postergar nuevamente el ajuste tarifario planeado para abril.
¬ Asoman ya las primeras consecuencias del impuestazo y enfrentamiento con el campo.
Se observaron movimientos tendientes a generar el clima que justificase declarar el estado de sitio.
El nuevo régimen de retenciones móviles consagra la imprevisibilidad en los márgenes, que cambian día a día y contradicen los supuestos propósitos de desaliento a la sojización.
Las compensaciones ofrecidas incrementan el poder discrecional de gobernantes y dan margen a más corrupción.
¬ Italia pidió a la Unión Europea que se le retire a la Argentina su cuota Hilton.
¬ Significativa desaceleración de la recaudación en marzo.
¬ Tanto el gasto como los ingresos vienen creciendo por encima de lo que lo hace el PBI; esta conducta fiscal carece de sustentabilidad.
¬ En los últimos años el crecimiento ahogó las advertencias sobre focos de infección que bajo superficie se iban gestando y su inevitable agravamiento; ahora, la crisis del modelo está cerca.
¬ El proceso de deterioro es irreversible pues la arquitectura misma del modelo kirchnerista implica desequilibrios endógenos.
¬ Dos elementos constituyen los pilares del modelo económico kirchnerista.
¬ Tanto las abstracciones del marketing electoral —la imagen progre— como la praxis inapelable de las efectividades conducentes convierten al tipo de cambio alto y al superávit fiscal en componentes irrenunciables de la economía K.
o En primer lugar, se trata de un modelo inflacionario por su misma naturaleza.
o Por otra parte, el modelo es intrínsecamente fiscalista.
o Un tercer desequilibrio inherente al modelo es su sesgo pro-demanda y anti-oferta.
¬ Desequilibrios y arbitrariedad en los cambios de las normas son expulsores de la inversión productiva.
¬ El estancamiento paulatino de la economía está a la vuelta de la esquina.
¬ Inflación, gasto estatal, endeudamiento y carga tributaria en ascenso, y producción e inversión en progresivo estancamiento son consecuencias naturales e inevitables del modelo.
o Actividad industrial (EMI) en febrero: pese al manoseo estadístico se desaceleró a 5,9 % interanual.
o Se desaceleran las ventas en supermercados y caen nuevamente las ventas en los centros de compra.
o El gobierno emitirá otros $ 5000 MM en BONAR a 5 años a tasa BADLAR más 350 pb.
Dos cápsulas
El desboque de la inflación en marzo podría llevar al gobierno a postergar nuevamente el ajuste tarifario planeado para abril.
• Marzo cerraría en 3,6 % promedio (falta incorporar los tres últimos días).
• Esto deja un arrastre de 2,2 % para abril.
• Esto arroja una inflación proyectada para el primer cuatrimestre de 10,9 % y hace difícil que este año sea inferior a 35 %.
o La proyección anual da 36,4 %.
o En enero nuestra medición fue 3,4 % mensual y en febrero 1,3 %.
• La primera semana arrojó 1,2 % mensual, la segunda 3,5 %, la tercera 4,1 % y la cuarta 5,1 %.
Los desequilibrios endógenos del modelo junto a la arbitrariedad en los cambios de las normas actúan como formidables expulsores de la inversión productiva.
• El sector que más invierte y reinvierte en la economía ve confiscada su renta.
• Desde el comienzo de la gestión K hasta fin de 2007 se fugaron capitales por U$ 23400 MM, según lo informa el Balance de Pagos; sólo durante el último semestre se fueron más de U$ 9000 MM.
• A esto agréguese que las remesas e intereses pagados a las casas matrices el año pasado casi duplicaron la inversión extranjera directa.
• Chile, Colombia, Perú atraen más capitales productivos que nosotros pese al menor tamaño de sus economías.
En estas circunstancias, el estancamiento paulatino de la economía está a la vuelta de la esquina.
• Una multitud de factores —resultantes naturales de la dinámica del modelo— tienden a frenar la economía:
o La debilidad de la inversión.
o Los inconvenientes energéticos.
o La estatización virtual de la producción agropecuaria.
o La presión tributaria salvaje.
o La erosión de la capacidad adquisitiva de los salarios.
o Los controles de precios.
o Los costos laborales en aumento.
o El deterioro del tipo de cambio real a merced de la inflación.
• Aparecen ya diversas señales de enfriamiento en la industria, las ventas minoristas, en el consumo de electricidad y hasta en las compraventas de inmuebles.
Inflación alta y que se acelera, gasto estatal y carga tributaria también en ascenso, y producción e inversión en progresivo estancamiento son las consecuencias naturales e inevitables del modelo kirchnerista.
Agustín Monteverde
Gentileza del Estudio Massot / Monteverde & Asociados
Informe político y económico de los Dres. Vicente Massot y Agustín Monteverde
5/4/2008
Veinte días atrás, poco más o menos, cuando las cuatro principales organizaciones del sector convocaron a un paro, lo que genéricamente se denomina el campo era un minusválido político. Hoy se ha transformado, no ciertamente por arte de magia, sino por haber llevado el único instrumento de poder que estaba a su alcance —el lock out— casi hasta las últimas consecuencias, en el grupo de presión más significativo del país.
Siempre había carecido, malgrado su envergadura productiva y calado económico, de gobernadores, senadores, diputados e intendentes que defendiesen, en sus respectivos ámbitos de acción, esto es, a nivel provincial, municipal y parlamentario, sus intereses. Tampoco tenía periodistas o medios de comunicación claramente identificados con los postulados que enarbolaba. Por fin, desde el punto de vista electoral, su peso mal podía compararse con el sector industrial o de servicios. Sin embargo, el minusválido devino un gigante ¿Por qué?
Básicamente en razón de las consecuencias no queridas del plan de acción que puso en movimiento hace cuatro semanas. Su reacción frente a la abusiva táctica confiscatoria del gobierno no era nueva. En otras oportunidades de nuestra historia —reciente o remota— el campo se había hecho escuchar con mayor o menos resonancia pero nunca con la contundencia actual. El dato novedoso, que ha venido a cambiar la relación de fuerza desventajosa que siempre aquejó al sector, no fue la extensión del paro —aún cuando resultase muy importante— sino el efecto por antonomasia del lock–out: la posibilidad de un desabastecimiento masivo.
Si a modo de ejercicio teórico pudiésemos disociar la causa —el paro— de su principal efecto probable —el desabastecimiento— sería posible imaginar una situación tensa entre los antagonistas, aunque no dramática. En cambio, desde el momento que al paro se le agregaron cientos de cortes de ruta en todo el país, la conclusión lógica era que, más temprano que tarde, los fantasmas del desabastecimiento y de una disparada de los precios de ciertos productos alimenticios, al menos, se recortarían en el horizonte de los argentinos.
El campo no tiene instrumentos de presión decisivos para hacer frente a situaciones problemáticas de carácter ordinario. Pero súbitamente, de un día para otro, se ha dado cuenta, como la Argentina en su conjunto —porque nadie lo sabía— que posee en sus alforjas una bala de oro efectiva, tan solo, en un escenario de naturaleza extraordinaria.
Es que las medidas que, en defensa de sus intereses, articulan los diferentes actores y fuerzas sociales en pugna, de ordinario son proporcionales al desafío que enfrentan. Hubiera sido ridículo planear un lock–out como respuesta a la prohibición de exportar carne vacuna o a la suba de la tasa de interés de los créditos agrícolas. No fue desmesurado, inversamente, el paso dado en repudio de una estrategia que, de sostenerse en el tiempo —y ni hablar si se incrementase— pone al campo contra las cuerdas y amenaza la viabilidad económica de miles y miles de agricultores.
No se puede apelar al lock–out como si resultase un medio de acción más. Es, en rigor, un expediente que puede utilizarse en ocasiones excepcionalísimas y con extremo cuidado por las consecuencias que necesariamente traerá aparejadas, en la medida que se combine con cortes de ruta.
Si los dirigentes y bases —por llamarlos de alguna manera— sabían lo que sobrevendría al momento de cruzar aceros con el kirchnerismo, no es seguro. Como quiera que sea, haya o no sido parte de sus intenciones —es de suponer que no estaba en sus cálculos— el desabastecimiento se encontraba el martes pasado a la vuelta de la esquina y quien más preocupado estaba por ello era el gobierno nacional.
El gobierno no podía resistir indemne el peso de un desabastecimiento masivo que se abatiese sobre la sociedad. No importa cuanto fuese su poder, si era impotente ante el citado fenómeno su suerte quedaba echada. Por eso trató, exitosamente, de que ante la opinión pública, el peso de tamaño flagelo cayese sobre los responsables del lock–out agrario.
La sola mención de un escenario de desabastecimiento pone de manifiesto la gravedad de la situación que se vivió hasta hace algunas horas y que, bien analizada, dejó de ser una disputa entre los actores que se enfrentaban por unas retenciones agrícolas y se convirtió en una pulseada entre kirchnerismo y antikirchnerismo. No estuvo el país de los argentinos ante la inminencia de un enfrentamiento civil, aunque hace tiempo que no soportaba un clima de odio como el presente.
Decretar el estado de sitio era, claro está, una medida extrema a su alcance que podía darle los resultados esperados al Poder Ejecutivo, o bien podía producir una reacción en cadena que lo dejase en ridículo. Es que para adoptar una decisión así, debía reivindicar con éxito el monopolio de la fuerza ante una sociedad que, consciente de la dedicada situación y por miedo a las consecuencias de desobedecerlo, se llamase a cuarteles de invierno. ¿Y si la respuesta hubiese sido un cacerolazo en las calles de las principales ciudades del país? ¿Qué haría la Casa Rosada? ¿Redoblar la apuesta?
Si como ocurría desde que empezó el paro, la crisis escalaba sin cesar, o sea, si entre el lunes y el miércoles no se hubiese abierto este compás de espera, habríamos estado en la antesala de una crisis mayúscula. Finalmente parece haber primado la cordura y sobre todo el campo se mostró dispuesto no tanto a bajarse de sus posiciones de máxima como a sentarse a negociar un acuerdo global respecto de la futura política para el sector.
Se abren, pues, tres escenarios probables, a saber: 1) que el gobierno, sintiéndose ganador, creyese que un nuevo paso no tendría la misma aceptación que el último y, por ende, mantuviese su intransigencia respecto de no bajar las retenciones móviles, lo que volvería a disparar la crisis; 2) que al cabo del mes las partes llegasen a un acuerdo que incluyese las retenciones, lo cual descomprimiría el panorama y permitiría que se discutiese, hacia adelante, la política del sector en todos sus aspectos; y 3) que la disputa no escalase pero que tampoco se llegase a una solución y, consecuentemente, se extendiese el plazo de las negociaciones.
Hasta aquí no puede decirse que haya habido un ganador claro. El kirchnerismo se ha agrietado por primera vez en cuatro años producto de las disidencias expresadas en público por unas pocas pero importantes figuras políticas —Reutemann, Das Neves, Schiaretti, Urquía— y en silencio por cientos de legisladores e intendentes. Además, hoy ha perdido una porción importante del voto de las clases medias urbanas y rurales, que hasta octubre del año pasado lo habían acompañado electoralmente. Nada es irreversible y para los próximos comicios falta año y medio, pero el daño está hecho.
Contra lo cual logró que se levantara el paro sin hacer concesiones de importancia. De su lado, el campo adquirió su mayoría de edad política, aunque el arma letal que tiene sólo puede usarse en casos de extrema necesidad y en la medida que haya consenso, lo cual ha sucedido por primera vez en toda su historia hace veinte días. ¿Podría repetir el lock-out con la misma intensidad si en un mes el gobierno le ofreciese “chauchas y palitos”? Es la pregunta del millón.
Hasta la próxima semana.
Vicente Massot
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Análisis Económico: Algunas Grageas
¬ El desboque de la inflación en marzo podría llevar al gobierno a postergar nuevamente el ajuste tarifario planeado para abril.
¬ Asoman ya las primeras consecuencias del impuestazo y enfrentamiento con el campo.
Se observaron movimientos tendientes a generar el clima que justificase declarar el estado de sitio.
El nuevo régimen de retenciones móviles consagra la imprevisibilidad en los márgenes, que cambian día a día y contradicen los supuestos propósitos de desaliento a la sojización.
Las compensaciones ofrecidas incrementan el poder discrecional de gobernantes y dan margen a más corrupción.
¬ Italia pidió a la Unión Europea que se le retire a la Argentina su cuota Hilton.
¬ Significativa desaceleración de la recaudación en marzo.
¬ Tanto el gasto como los ingresos vienen creciendo por encima de lo que lo hace el PBI; esta conducta fiscal carece de sustentabilidad.
¬ En los últimos años el crecimiento ahogó las advertencias sobre focos de infección que bajo superficie se iban gestando y su inevitable agravamiento; ahora, la crisis del modelo está cerca.
¬ El proceso de deterioro es irreversible pues la arquitectura misma del modelo kirchnerista implica desequilibrios endógenos.
¬ Dos elementos constituyen los pilares del modelo económico kirchnerista.
¬ Tanto las abstracciones del marketing electoral —la imagen progre— como la praxis inapelable de las efectividades conducentes convierten al tipo de cambio alto y al superávit fiscal en componentes irrenunciables de la economía K.
o En primer lugar, se trata de un modelo inflacionario por su misma naturaleza.
o Por otra parte, el modelo es intrínsecamente fiscalista.
o Un tercer desequilibrio inherente al modelo es su sesgo pro-demanda y anti-oferta.
¬ Desequilibrios y arbitrariedad en los cambios de las normas son expulsores de la inversión productiva.
¬ El estancamiento paulatino de la economía está a la vuelta de la esquina.
¬ Inflación, gasto estatal, endeudamiento y carga tributaria en ascenso, y producción e inversión en progresivo estancamiento son consecuencias naturales e inevitables del modelo.
o Actividad industrial (EMI) en febrero: pese al manoseo estadístico se desaceleró a 5,9 % interanual.
o Se desaceleran las ventas en supermercados y caen nuevamente las ventas en los centros de compra.
o El gobierno emitirá otros $ 5000 MM en BONAR a 5 años a tasa BADLAR más 350 pb.
Dos cápsulas
El desboque de la inflación en marzo podría llevar al gobierno a postergar nuevamente el ajuste tarifario planeado para abril.
• Marzo cerraría en 3,6 % promedio (falta incorporar los tres últimos días).
• Esto deja un arrastre de 2,2 % para abril.
• Esto arroja una inflación proyectada para el primer cuatrimestre de 10,9 % y hace difícil que este año sea inferior a 35 %.
o La proyección anual da 36,4 %.
o En enero nuestra medición fue 3,4 % mensual y en febrero 1,3 %.
• La primera semana arrojó 1,2 % mensual, la segunda 3,5 %, la tercera 4,1 % y la cuarta 5,1 %.
Los desequilibrios endógenos del modelo junto a la arbitrariedad en los cambios de las normas actúan como formidables expulsores de la inversión productiva.
• El sector que más invierte y reinvierte en la economía ve confiscada su renta.
• Desde el comienzo de la gestión K hasta fin de 2007 se fugaron capitales por U$ 23400 MM, según lo informa el Balance de Pagos; sólo durante el último semestre se fueron más de U$ 9000 MM.
• A esto agréguese que las remesas e intereses pagados a las casas matrices el año pasado casi duplicaron la inversión extranjera directa.
• Chile, Colombia, Perú atraen más capitales productivos que nosotros pese al menor tamaño de sus economías.
En estas circunstancias, el estancamiento paulatino de la economía está a la vuelta de la esquina.
• Una multitud de factores —resultantes naturales de la dinámica del modelo— tienden a frenar la economía:
o La debilidad de la inversión.
o Los inconvenientes energéticos.
o La estatización virtual de la producción agropecuaria.
o La presión tributaria salvaje.
o La erosión de la capacidad adquisitiva de los salarios.
o Los controles de precios.
o Los costos laborales en aumento.
o El deterioro del tipo de cambio real a merced de la inflación.
• Aparecen ya diversas señales de enfriamiento en la industria, las ventas minoristas, en el consumo de electricidad y hasta en las compraventas de inmuebles.
Inflación alta y que se acelera, gasto estatal y carga tributaria también en ascenso, y producción e inversión en progresivo estancamiento son las consecuencias naturales e inevitables del modelo kirchnerista.
Agustín Monteverde
Gentileza del Estudio Massot / Monteverde & Asociados
Otra vez unitarios y federales
Otra vez unitarios y federales
Por Luis Alberto Romero
Para LA NACION
Viernes 4 de abril de 2008
Después de 30 años, los unitarios y los federales han vuelto al discurso político. Aunque el sentido es claro, el uso no es muy apropiado. En 1822, en un país sin Constitución ni Estado, el unitario Rivadavia introdujo el uso del presupuesto, mientras que el federal Rosas usó durante más de 20 años todo el ingreso fiscal del país -las rentas de Aduana- para golpear a los adversarios, disciplinar a los partidarios y construir un poder personal del que no rendía cuentas.
En 1853, la Constitución estableció una república representativa y federal y acotó los poderes del presidente. Las provincias y el Congreso, con sus senadores y sus diputados, establecieron los criterios legales para la recaudación y para el gasto, y dieron forma al antiguo principio: la contribución fiscal debe estar asociada al consentimiento de los contribuyentes.
Muchas cosas cambiaron en el país desde entonces. Los ingresos fiscales y los gastos se hicieron más variados y complejos. La puja por la distribución de la carga fiscal y por la asignación del gasto estatal fue cada vez más dura. Se abrieron otros ámbitos de negociación. Pero un principio quedó firme: el lugar de la discusión y la resolución era el Congreso.
A lo largo del siglo XX, gobiernos caudillistas y dictaduras militares erosionaron este sistema. El golpe decisivo lo dio la última dictadura, que estableció la arbitrariedad como norma. Durante mucho tiempo no advertimos la profundidad de la crisis del Estado y de las instituciones, ni lo débiles que, frente a la magnitud del daño, resultaban las intenciones y los instrumentos de los gobiernos democráticos y republicanos.
Desde 1989, las crisis, recurrentes y cada vez más agudas, alejaron la posibilidad de la reconstrucción. Se dijo que la crisis exigía decisiones rápidas; que los mecanismos representativos y burocráticos, llenos de controles, las entorpecían. Es posible que en parte sea cierto. Pero, como explicó Hugo Quiroga, la "emergencia permanente" fue y es el gran argumento para la centralización de las decisiones y la supresión de los controles.
En tiempos de unitarios y federales, la Legislatura de Buenos Aires concedió año tras año a Rosas la suma del poder público. Desde hace algunos años, el Congreso delega en el presidente las decisiones presupuestarias clave: a quién cobrar y cómo gastarlo. La caja presidencial -la chequera, como graficaron los dirigentes agrarios- es hoy el gran instrumento para concentrar el poder y seguir usándolo discrecionalmente, en la imposición y en el gasto. En 1853, la Constitución federal puso coto a esto. La Constitución está vigente hoy, pero funciona poco y mal. Convendría volver a ella.
El autor es historiador y profesor de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de San Martín
Por Luis Alberto Romero
Para LA NACION
Viernes 4 de abril de 2008
Después de 30 años, los unitarios y los federales han vuelto al discurso político. Aunque el sentido es claro, el uso no es muy apropiado. En 1822, en un país sin Constitución ni Estado, el unitario Rivadavia introdujo el uso del presupuesto, mientras que el federal Rosas usó durante más de 20 años todo el ingreso fiscal del país -las rentas de Aduana- para golpear a los adversarios, disciplinar a los partidarios y construir un poder personal del que no rendía cuentas.
En 1853, la Constitución estableció una república representativa y federal y acotó los poderes del presidente. Las provincias y el Congreso, con sus senadores y sus diputados, establecieron los criterios legales para la recaudación y para el gasto, y dieron forma al antiguo principio: la contribución fiscal debe estar asociada al consentimiento de los contribuyentes.
Muchas cosas cambiaron en el país desde entonces. Los ingresos fiscales y los gastos se hicieron más variados y complejos. La puja por la distribución de la carga fiscal y por la asignación del gasto estatal fue cada vez más dura. Se abrieron otros ámbitos de negociación. Pero un principio quedó firme: el lugar de la discusión y la resolución era el Congreso.
A lo largo del siglo XX, gobiernos caudillistas y dictaduras militares erosionaron este sistema. El golpe decisivo lo dio la última dictadura, que estableció la arbitrariedad como norma. Durante mucho tiempo no advertimos la profundidad de la crisis del Estado y de las instituciones, ni lo débiles que, frente a la magnitud del daño, resultaban las intenciones y los instrumentos de los gobiernos democráticos y republicanos.
Desde 1989, las crisis, recurrentes y cada vez más agudas, alejaron la posibilidad de la reconstrucción. Se dijo que la crisis exigía decisiones rápidas; que los mecanismos representativos y burocráticos, llenos de controles, las entorpecían. Es posible que en parte sea cierto. Pero, como explicó Hugo Quiroga, la "emergencia permanente" fue y es el gran argumento para la centralización de las decisiones y la supresión de los controles.
En tiempos de unitarios y federales, la Legislatura de Buenos Aires concedió año tras año a Rosas la suma del poder público. Desde hace algunos años, el Congreso delega en el presidente las decisiones presupuestarias clave: a quién cobrar y cómo gastarlo. La caja presidencial -la chequera, como graficaron los dirigentes agrarios- es hoy el gran instrumento para concentrar el poder y seguir usándolo discrecionalmente, en la imposición y en el gasto. En 1853, la Constitución federal puso coto a esto. La Constitución está vigente hoy, pero funciona poco y mal. Convendría volver a ella.
El autor es historiador y profesor de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de San Martín
Lo que nos enseñó D´ Elía
Lo que nos enseñó D´ Elía
Por Ariel Armony
Para LA NACION
Sábado 5 de abril de 2008
WATERVILLE, Maine
Durante los últimos días, dediqué buena parte del tiempo a leer en Internet los cientos de comentarios de los lectores de La Nacion y de otros diarios sobre las declaraciones de Luis D’Elía en la FM Reporter 650.
A mi entender, cuando el conflicto sobre la retenciones al agro se resuelva por completo, lo que continuará vivo es el odio públicamente expresado por D’Elía y por tanta otra gente. Resulta escalofriante ver que el grado de resentimiento es intenso y mutuo.
El “odio visceral” de D’Elía se centra en “los blancos de Barrio Norte”. El odio de algunos de quienes le responden se focaliza en los “negros de mierda”. Mientras que D’Elía confiesa no tener inconveniente en “matarlos a todos”, una mayoría de comentarios de lectores expresan la misma intención. En esto todos se parecen.
Hay que examinar las palabras de D’Elía con mucho cuidado. Su apelación a la violencia es inadmisible. No queda la menor duda. Nunca más deberíamos escuchar este tipo de desbordes, ya sea en los medios de comunicación masiva o en la intimidad del hogar. Pero una parte de las declaraciones de D’Elía, la que menor atención ha recibido, conlleva un significado muy importante. “Sépanlo de mi boca –dijo el ex funcionario–. Ustedes piensan que nosotros somos inmundicia, escoria, barbarie.” La dolorosa realidad es que D’Elía, cuando dice esto, tiene razón.
Muchas cosas están cambiando en la Argentina y en América latina. Una de ellas es el discurso público sobre cuestiones raciales. No es novedoso que se hable despectivamente de los “negros” en nuestro país. Lo he escuchado en mi casa, en el club, en la escuela. Lo que sí es nuevo es que se identifique públicamente a los “blancos” como responsables, o al menos cómplices, de la injusticia social.
La Argentina intenta seguir viviendo la ilusión de ser un país racialmente homogéneo, mayormente europeo y, por ende, blanco, donde la discriminación no existe. Es lamentable que los exabruptos de un individuo como D’Elía sean los que nos digan a los gritos que la Argentina no es ese país que muchos se emperran en seguir imaginando.
De la crueldad de los chistes (“¿Cuánto tarda una boliviana en sacar la basura? Nueve meses”) a la crueldad de la arquitectura (el baño de la “habitación de servicio” que no tiene conexión de agua caliente). De las pésimas escuelas en innumerables pueblitos del país a los colegios privados que piden una “foto familiar” como parte del proceso de admisión. Del apartheid en los ascensores de cientos de edificios al valor casi inexistente de la dignidad de una niña violada en una provincia del Noroeste. Esta es la realidad que subyace al comentario “nosotros somos inmundicia, escoria, barbarie”.
D’Elía no merece ser tratado como un vocero legítimo de aquellos que sufren la realidad de la discriminación y la falta de acceso a una vida digna. El titular de la Federación de Tierras y Vivienda debería ser llevado ante la Justicia para rendir cuentas por sus agresiones y su incitación a la violencia. Sin embargo, el resentimiento y la bronca que expresan sus palabras no deben ser ignoradas.
Obviamente, no todos los “blancos” maltratan a sus compatriotas de menores recursos (muchos de ellos son los “nuevos pobres” del siglo XXI) ni todos los “negros” son víctimas de la marginalización y la discriminación.
Sin embargo, no puedo creer que una persona con un mínimo de dignidad y contacto con la realidad pueda dudar de que la Argentina es un país en el que las divisiones entre “blancos” y “negros” (por más difícil que sea distinguir a veces entre unos y otros) son reales y tangibles.
Nos guste o no, Luis D’Elía es parte de quienes somos. Es parte de la Argentina. Como tantos otros matones asociados a la política, representa a un país que continúa resolviendo las diferencias por medio de la violencia, la agresión y las amenazas.
Esto todos lo sabemos y no vale la pena ponerse a explicarlo. Lo relevante es que D’Elía también encarna un país que no ha conseguido crear una comunidad de ciudadanos, que continúa negando un pasado y un presente de discriminación e intolerancia y que, por sobre todas las cosas, tiene mucha bronca.
Podemos seguir alimentando las divisiones, los rencores y el odio. Podemos continuar pensando la Argentina en función de antinomias: peronistas y antiperonistas, blancos y negros, piqueteros de la miseria y piqueteros de la abundancia. Este es un camino que desemboca en el cinismo, un estado que conocemos muy bien.
La alternativa es aceptar que somos un país que necesita reevaluar su pasado más allá del neoliberalismo, de los militares y de Perón. No necesitamos considerar el pasado para abrir heridas sino para aceptar el presente con mayor sinceridad, para ver la realidad tal como es. Aunque me duela aceptarlo y más me duela decirlo, hay algo que D’Elía puede enseñarnos.
El autor es director del Goldfarb Center, dentro del Colby College, en el área de estudios latinoamericanos.
Por Ariel Armony
Para LA NACION
Sábado 5 de abril de 2008
WATERVILLE, Maine
Durante los últimos días, dediqué buena parte del tiempo a leer en Internet los cientos de comentarios de los lectores de La Nacion y de otros diarios sobre las declaraciones de Luis D’Elía en la FM Reporter 650.
A mi entender, cuando el conflicto sobre la retenciones al agro se resuelva por completo, lo que continuará vivo es el odio públicamente expresado por D’Elía y por tanta otra gente. Resulta escalofriante ver que el grado de resentimiento es intenso y mutuo.
El “odio visceral” de D’Elía se centra en “los blancos de Barrio Norte”. El odio de algunos de quienes le responden se focaliza en los “negros de mierda”. Mientras que D’Elía confiesa no tener inconveniente en “matarlos a todos”, una mayoría de comentarios de lectores expresan la misma intención. En esto todos se parecen.
Hay que examinar las palabras de D’Elía con mucho cuidado. Su apelación a la violencia es inadmisible. No queda la menor duda. Nunca más deberíamos escuchar este tipo de desbordes, ya sea en los medios de comunicación masiva o en la intimidad del hogar. Pero una parte de las declaraciones de D’Elía, la que menor atención ha recibido, conlleva un significado muy importante. “Sépanlo de mi boca –dijo el ex funcionario–. Ustedes piensan que nosotros somos inmundicia, escoria, barbarie.” La dolorosa realidad es que D’Elía, cuando dice esto, tiene razón.
Muchas cosas están cambiando en la Argentina y en América latina. Una de ellas es el discurso público sobre cuestiones raciales. No es novedoso que se hable despectivamente de los “negros” en nuestro país. Lo he escuchado en mi casa, en el club, en la escuela. Lo que sí es nuevo es que se identifique públicamente a los “blancos” como responsables, o al menos cómplices, de la injusticia social.
La Argentina intenta seguir viviendo la ilusión de ser un país racialmente homogéneo, mayormente europeo y, por ende, blanco, donde la discriminación no existe. Es lamentable que los exabruptos de un individuo como D’Elía sean los que nos digan a los gritos que la Argentina no es ese país que muchos se emperran en seguir imaginando.
De la crueldad de los chistes (“¿Cuánto tarda una boliviana en sacar la basura? Nueve meses”) a la crueldad de la arquitectura (el baño de la “habitación de servicio” que no tiene conexión de agua caliente). De las pésimas escuelas en innumerables pueblitos del país a los colegios privados que piden una “foto familiar” como parte del proceso de admisión. Del apartheid en los ascensores de cientos de edificios al valor casi inexistente de la dignidad de una niña violada en una provincia del Noroeste. Esta es la realidad que subyace al comentario “nosotros somos inmundicia, escoria, barbarie”.
D’Elía no merece ser tratado como un vocero legítimo de aquellos que sufren la realidad de la discriminación y la falta de acceso a una vida digna. El titular de la Federación de Tierras y Vivienda debería ser llevado ante la Justicia para rendir cuentas por sus agresiones y su incitación a la violencia. Sin embargo, el resentimiento y la bronca que expresan sus palabras no deben ser ignoradas.
Obviamente, no todos los “blancos” maltratan a sus compatriotas de menores recursos (muchos de ellos son los “nuevos pobres” del siglo XXI) ni todos los “negros” son víctimas de la marginalización y la discriminación.
Sin embargo, no puedo creer que una persona con un mínimo de dignidad y contacto con la realidad pueda dudar de que la Argentina es un país en el que las divisiones entre “blancos” y “negros” (por más difícil que sea distinguir a veces entre unos y otros) son reales y tangibles.
Nos guste o no, Luis D’Elía es parte de quienes somos. Es parte de la Argentina. Como tantos otros matones asociados a la política, representa a un país que continúa resolviendo las diferencias por medio de la violencia, la agresión y las amenazas.
Esto todos lo sabemos y no vale la pena ponerse a explicarlo. Lo relevante es que D’Elía también encarna un país que no ha conseguido crear una comunidad de ciudadanos, que continúa negando un pasado y un presente de discriminación e intolerancia y que, por sobre todas las cosas, tiene mucha bronca.
Podemos seguir alimentando las divisiones, los rencores y el odio. Podemos continuar pensando la Argentina en función de antinomias: peronistas y antiperonistas, blancos y negros, piqueteros de la miseria y piqueteros de la abundancia. Este es un camino que desemboca en el cinismo, un estado que conocemos muy bien.
La alternativa es aceptar que somos un país que necesita reevaluar su pasado más allá del neoliberalismo, de los militares y de Perón. No necesitamos considerar el pasado para abrir heridas sino para aceptar el presente con mayor sinceridad, para ver la realidad tal como es. Aunque me duela aceptarlo y más me duela decirlo, hay algo que D’Elía puede enseñarnos.
El autor es director del Goldfarb Center, dentro del Colby College, en el área de estudios latinoamericanos.
El odio como arma política
Editorial I
La Nación
El odio como arma política
Sábado 5 de abril de 2008
Los argentinos estamos acostumbrados a utilizar el odio como instrumento político. Es doloroso reconocerlo, pero ése es el rasgo sombrío y acaso trágico que preside nuestra vida institucional y pública desde hace muchísimo tiempo.
La táctica es conocida y la han usado, históricamente, casi todos los gobiernos: consiste en identificar a un sector social, económico o político de la población como el culpable de todos los males de la Nación y en hacerlo responsable, desde la tribuna pública, de todas las calamidades que se abaten sobre nuestro territorio o sobre nuestra población.
Esos sectores "culpables absolutos" de la desgracia nacional han ido cambiando, como es natural, a lo largo del tiempo: fueron identificados, sucesivamente, como los "oligarcas", los "yrigoyenistas", los "peronistas", los "antiperonistas", los "comunistas", los "burócratas sindicales", los "subversivos", los "represores", los "proimperialistas" o los "entregadores del patrimonio nacional". En un orden más vinculado con cierto personalismo de entrecasa, sobre los seguidores de no pocas figuras políticas cayó en algún momento la descalificación que pretendía reducirlos a la condición de "parias" o "malditos" de la vida nacional.
En los últimos días pareció haber sonado, por momentos, la hora del campo. Y se tuvo la sensación de que la cascada de reproches proveniente de la tribuna presidencial empezaba a caer sobre el heterogéneo y casi indefinible sector agropecuario. Cambian los juicios y los adjetivos, cambian los personajes, pero no suelen cambiar la agresividad y el menosprecio. Y persiste el odio, persiste la obsesión por dividir a los argentinos, persiste la necesidad de sembrar la semilla de la discordia social.
Parecería que los hijos de este país sólo conocemos el lenguaje del agravio y sólo dormimos en paz cuando logramos identificar a unos como enemigos irreconciliables de los otros. Siempre el odio, siempre el rechazo frontal, siempre dos bandos separados, siempre dos sectores de argentinos enfrentados por el veneno del odio.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, por supuesto, no es de ninguna manera la inventora de esta práctica política consistente en señalar públicamente y con acritud a los responsables de las desviaciones que han conducido a la decadencia argentina. Pero, por imperio de una rutina difícil de eludir cuando se ejerce la función de gobierno, se erige por momentos -tal vez sin advertirlo- en la continuadora de aquellos que introdujeron en la historia nacional, hace ya mucho tiempo, la semilla del odio.
Ha llegado la hora de que los argentinos dejemos de lado definitivamente esos estilos que envilecen y rebajan el nivel de nuestra vida cívica. Ha llegado la hora de que sustituyamos el lenguaje del agravio y encausemos el debate político hacia la vía del respeto y la dignificación del adversario. Que el odio no ocupe nunca más un lugar en la historia de nuestro país. Que el futuro argentino sea cada vez más el fruto de una convivencia fundada en la aceptación del "otro" como base y fundamento de una sociedad auténticamente pluralista. Y que edifiquemos una Argentina basada inequívocamente en el respeto irrestricto a la dignidad ajena sin subestimarnos e insultarnos como acostumbramos.
La Nación
El odio como arma política
Sábado 5 de abril de 2008
Los argentinos estamos acostumbrados a utilizar el odio como instrumento político. Es doloroso reconocerlo, pero ése es el rasgo sombrío y acaso trágico que preside nuestra vida institucional y pública desde hace muchísimo tiempo.
La táctica es conocida y la han usado, históricamente, casi todos los gobiernos: consiste en identificar a un sector social, económico o político de la población como el culpable de todos los males de la Nación y en hacerlo responsable, desde la tribuna pública, de todas las calamidades que se abaten sobre nuestro territorio o sobre nuestra población.
Esos sectores "culpables absolutos" de la desgracia nacional han ido cambiando, como es natural, a lo largo del tiempo: fueron identificados, sucesivamente, como los "oligarcas", los "yrigoyenistas", los "peronistas", los "antiperonistas", los "comunistas", los "burócratas sindicales", los "subversivos", los "represores", los "proimperialistas" o los "entregadores del patrimonio nacional". En un orden más vinculado con cierto personalismo de entrecasa, sobre los seguidores de no pocas figuras políticas cayó en algún momento la descalificación que pretendía reducirlos a la condición de "parias" o "malditos" de la vida nacional.
En los últimos días pareció haber sonado, por momentos, la hora del campo. Y se tuvo la sensación de que la cascada de reproches proveniente de la tribuna presidencial empezaba a caer sobre el heterogéneo y casi indefinible sector agropecuario. Cambian los juicios y los adjetivos, cambian los personajes, pero no suelen cambiar la agresividad y el menosprecio. Y persiste el odio, persiste la obsesión por dividir a los argentinos, persiste la necesidad de sembrar la semilla de la discordia social.
Parecería que los hijos de este país sólo conocemos el lenguaje del agravio y sólo dormimos en paz cuando logramos identificar a unos como enemigos irreconciliables de los otros. Siempre el odio, siempre el rechazo frontal, siempre dos bandos separados, siempre dos sectores de argentinos enfrentados por el veneno del odio.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, por supuesto, no es de ninguna manera la inventora de esta práctica política consistente en señalar públicamente y con acritud a los responsables de las desviaciones que han conducido a la decadencia argentina. Pero, por imperio de una rutina difícil de eludir cuando se ejerce la función de gobierno, se erige por momentos -tal vez sin advertirlo- en la continuadora de aquellos que introdujeron en la historia nacional, hace ya mucho tiempo, la semilla del odio.
Ha llegado la hora de que los argentinos dejemos de lado definitivamente esos estilos que envilecen y rebajan el nivel de nuestra vida cívica. Ha llegado la hora de que sustituyamos el lenguaje del agravio y encausemos el debate político hacia la vía del respeto y la dignificación del adversario. Que el odio no ocupe nunca más un lugar en la historia de nuestro país. Que el futuro argentino sea cada vez más el fruto de una convivencia fundada en la aceptación del "otro" como base y fundamento de una sociedad auténticamente pluralista. Y que edifiquemos una Argentina basada inequívocamente en el respeto irrestricto a la dignidad ajena sin subestimarnos e insultarnos como acostumbramos.
La tentación autoritaria
La tentación autoritaria
Por Tomás Eloy Martínez
Para LA NACION
Sábado 5 de abril de 2008
Si la presidenta Cristina Fernández de Kirchner afrontó a sólo cien días de asumir una tempestad de tan inesperada violencia, de la que su gobierno salió lleno de heridas, ¿cómo hará para llevar adelante sin sobresaltos graves los mil cuatrocientos días que le faltan para completar su mandato?
Puede descontar, contra todos sus temores, que no la amenazan alzamientos militares como los de hace veinte años. Su apelación excesiva al fantasma de un golpe de Estado es peligrosa, porque podría servir como caldo de cultivo para acentuar divisiones que ya han sido enterradas. Para la Argentina, que necesita estabilidad institucional, paz y crecimiento económico, la amenaza mayor a su futuro está en la intolerancia, en la voluntad de hegemonía de un sector sobre la comunidad entera, en la educación autoritaria que tiene raíces centenarias y que reaparece una y otra vez con rostros nuevos.
En los cuatro discursos que pronunció durante la semana que va del 25 de marzo al 2 de abril, la Presidenta –a la que nombraré, con respeto, por sus iniciales, CFK– supuso que el cielo se le venía abajo porque el Gobierno trata –dijo– de cambiar el viejo modelo de distribución injusta y desigual de la riqueza por otro más equitativo. Ese cambio de modelo es plausible y es necesario para que la Argentina aspire a sacudirse el polvo de su atraso ancestral y empiece a ser una potencia moderna, como ya lo son Chile y Brasil. Pero el cambio de modelo económico exige también –y, quizá, sobre todo– un cambio radical del modelo político. O, si se prefiere, una renuncia definitiva a la consolidación de un pensamiento único que se exaspera cuando el menor atisbo de disenso asoma la cabeza.
La Presidenta ha insistido en que gobierna para toda la comunidad, sin distinciones. Pero fue ella misma quien, en su discurso del 25 de marzo, empezó por establecer diferencias entre los que llamó “piquetes de la miseria, que cortaron calles y rutas por falta de trabajo” y “los piquetes de la abundancia”, que atribuyó a “los sectores de mayor rentabilidad”. De la misma manera, muchos de los que defendieron apasionadamente los piquetes rurales de fin de marzo denostaron con furia a los que antes cortaban las calles de las ciudades.
No ha sido fácil ver con las luces de la razón lo que sucedió en la Argentina de las pasadas semanas, porque las sombras de la sinrazón dominaron tanto a los que se alzaron contra las medidas económicas de la Presidenta como al lenguaje del Gobierno, que fue votado también para mantener la calma y para protegerla. La Presidenta pidió “humildemente” que se levantaran los cortes de rutas que impedían la llegada de los alimentos básicos a los centros de distribución. Su ruego llegó a destiempo, o bien llegó tan deslucido por otras formas de incomprensión e intolerancia que también tardó en ser atendido.
Tampoco es sencillo desentrañar los argumentos de todas las partes, porque, aunque se expongan con inteligencia, hay en ellos demasiados intereses que no se enuncian, pero se intuyen. La lectura se enturbia y nadie sabe dónde poner la confianza. La Presidenta se ha quejado con exceso de los desacuerdos con que algunos medios de prensa han recibido sus decisiones y sus mensajes. Hace mal, porque la libertad de expresión es uno de los atributos fundacionales de la democracia y el sustento imprescindible de las instituciones. Si está tan segura de que sus medidas son correctas, no tiene por qué irritarse. Se ha quejado de los insultos que se leyeron en algunas pancartas de las rutas y en blogs y mensajes de texto que circularon profusamente. Y en eso sí acierta, porque muchas de esas diatribas imbéciles denigraban a una persona y una investidura que deben ser respetadas. Hace bien, porque hasta quienes no la votaron la acompañarán en la repulsa, porque también ellos saben que esos epítetos, casi siempre anónimos, no merecen ser reprimidos. Si la Presidenta gobierna para todos los argentinos, como lo ha dicho con tanta frecuencia, también debe prepararse para que algunos no la quieran.
Más de una vez, durante los días finales de marzo, la Argentina volvió a sentirse cerca de un abismo sin nombre: no el abismo de diciembre de 2001, cuando la economía y las instituciones se derrumbaban al unísono, ni tampoco el abismo de febrero de 1976, invocado infortunadamente en el discurso del 1° de abril, porque CFK no adolece de la debilidad ni de la parálisis que aquejaba a Fernando de la Rúa, ni padece la inepcia, la torpeza y la red de conspiraciones militares que se cernían sobre Isabel Perón. Nada de eso.
Nadie digno de ser oído discute la legitimidad de su mandato ni la fortaleza de su carácter ni su capacidad para ejercer el mando. Nadie tampoco discute su derecho a imponer a la economía el rumbo que le parezca más adecuado dentro de los límites que ella misma ha establecido: el del consenso y la discusión entre las partes. Lo que se discute es la intolerancia que se le escapa en las improvisaciones, el afán de poder hegemónico que asoma en el pliegue de sus palabras y de sus actos.
Menos visible, aunque no menos real, es la vocación de dominio excluyente de algunos grandes propietarios y representantes de pools económicos, que declaman en público su voluntad de negociar y ceder, pero que en privado presionan y amenazan con temible intransigencia.
La Argentina ha sido civilizada a golpes de barbarie. Desde sus orígenes estuvo regida por la ley del más fuerte. Las elecciones democráticas tienen una antigüedad inferior al siglo y ese siglo está maculado, como se sabe, por proscripciones, golpes militares cruentos, dictaduras. Y aun en los momentos históricos que parecieron más saludables, la tentación de hegemonía –es decir, la exclusión o la reducción de los opositores a la insignificancia– rondó a gobernantes demasiado seguros de su fuerza. Perón dictaminó, recuérdese: “Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”. Esa fue una de las veinte verdades de su credo. Alfonsín soñó con la creación de lo que sus partidarios llamaban “el tercer movimiento histórico”; a Menem lo tentaba la reelección indefinida. De CFK no se podría decir todavía lo mismo, a menos que se tomen su gobierno y el de su predecesor como una continuidad sin final anunciado.
En sus primeros cien días de gobierno han aparecido, sin embargo, grietas visibles en la estructura K, que parecía tan sólida. Los gobernadores de Córdoba y de Chubut hicieron públicos sus desacuerdos con la administración central, varios senadores importantes se solidarizaron con la resistencia de los productores campesinos, así como algunos dirigentes sindicales, diputados provinciales y concejales teóricamente adictos al Gobierno le volvieron las espaldas. La única homogeneidad que logró la Presidenta fue la de las instituciones agropecuarias, que decidieron sostener el paro del campo y levantarlo al unísono.
Los veintidós días de resistencia del sector más tradicional de la economía argentina reabren heridas que se creían olvidadas. La Presidenta no ha salido indemne. Tuvo que cancelar o postergar su viaje a Londres, el primero de una agenda internacional en la que cifraba sus sueños de estadista. Puso al descubierto un resentimiento creciente con las críticas de la prensa a su gestión. Se detuvo a replicar insultos que están muy por debajo de su investidura y mostró flancos impermeables al diálogo. Ahora también deberá hacer frente a problemas pendientes que están desatendidos, pero no olvidados: la acusación por el trasiego de dinero en las valijas del venezolano Guido Antonini Wilson, el regreso de los cuantiosos fondos de la provincia de Santa Cruz que el ex presidente Kirchner envió al exterior y que nunca fueron devueltos, así como los excesivos gastos para sembrar de rutas esa misma provincia: 450 millones de pesos en los primeros meses de 2007, un tercio de lo que se invirtió en el resto del país, donde la inseguridad vial es muchas veces mayor. El 10 de diciembre de 2007 la Presidenta se declaró orgullosa de la herencia que recibía de su marido. También debe mostrarse dispuesta a pagar los costos.
Cuando asumió, se le vaticinaron cien días de apacible luna de miel con sus gobernados. Se pensaba que el paréntesis del verano y la tregua que es de rigor con los que empiezan le permitirían hacer definitivo pie en la bonanza de los últimos años. La realidad acaba de golpearla con extrema dureza. Le queda por recorrer la parte más larga y la más ardua del camino. Todo le resultará más fácil si, mientras avanza, deja caer los lastres de la tentación autoritaria.
Por Tomás Eloy Martínez
Para LA NACION
Sábado 5 de abril de 2008
Si la presidenta Cristina Fernández de Kirchner afrontó a sólo cien días de asumir una tempestad de tan inesperada violencia, de la que su gobierno salió lleno de heridas, ¿cómo hará para llevar adelante sin sobresaltos graves los mil cuatrocientos días que le faltan para completar su mandato?
Puede descontar, contra todos sus temores, que no la amenazan alzamientos militares como los de hace veinte años. Su apelación excesiva al fantasma de un golpe de Estado es peligrosa, porque podría servir como caldo de cultivo para acentuar divisiones que ya han sido enterradas. Para la Argentina, que necesita estabilidad institucional, paz y crecimiento económico, la amenaza mayor a su futuro está en la intolerancia, en la voluntad de hegemonía de un sector sobre la comunidad entera, en la educación autoritaria que tiene raíces centenarias y que reaparece una y otra vez con rostros nuevos.
En los cuatro discursos que pronunció durante la semana que va del 25 de marzo al 2 de abril, la Presidenta –a la que nombraré, con respeto, por sus iniciales, CFK– supuso que el cielo se le venía abajo porque el Gobierno trata –dijo– de cambiar el viejo modelo de distribución injusta y desigual de la riqueza por otro más equitativo. Ese cambio de modelo es plausible y es necesario para que la Argentina aspire a sacudirse el polvo de su atraso ancestral y empiece a ser una potencia moderna, como ya lo son Chile y Brasil. Pero el cambio de modelo económico exige también –y, quizá, sobre todo– un cambio radical del modelo político. O, si se prefiere, una renuncia definitiva a la consolidación de un pensamiento único que se exaspera cuando el menor atisbo de disenso asoma la cabeza.
La Presidenta ha insistido en que gobierna para toda la comunidad, sin distinciones. Pero fue ella misma quien, en su discurso del 25 de marzo, empezó por establecer diferencias entre los que llamó “piquetes de la miseria, que cortaron calles y rutas por falta de trabajo” y “los piquetes de la abundancia”, que atribuyó a “los sectores de mayor rentabilidad”. De la misma manera, muchos de los que defendieron apasionadamente los piquetes rurales de fin de marzo denostaron con furia a los que antes cortaban las calles de las ciudades.
No ha sido fácil ver con las luces de la razón lo que sucedió en la Argentina de las pasadas semanas, porque las sombras de la sinrazón dominaron tanto a los que se alzaron contra las medidas económicas de la Presidenta como al lenguaje del Gobierno, que fue votado también para mantener la calma y para protegerla. La Presidenta pidió “humildemente” que se levantaran los cortes de rutas que impedían la llegada de los alimentos básicos a los centros de distribución. Su ruego llegó a destiempo, o bien llegó tan deslucido por otras formas de incomprensión e intolerancia que también tardó en ser atendido.
Tampoco es sencillo desentrañar los argumentos de todas las partes, porque, aunque se expongan con inteligencia, hay en ellos demasiados intereses que no se enuncian, pero se intuyen. La lectura se enturbia y nadie sabe dónde poner la confianza. La Presidenta se ha quejado con exceso de los desacuerdos con que algunos medios de prensa han recibido sus decisiones y sus mensajes. Hace mal, porque la libertad de expresión es uno de los atributos fundacionales de la democracia y el sustento imprescindible de las instituciones. Si está tan segura de que sus medidas son correctas, no tiene por qué irritarse. Se ha quejado de los insultos que se leyeron en algunas pancartas de las rutas y en blogs y mensajes de texto que circularon profusamente. Y en eso sí acierta, porque muchas de esas diatribas imbéciles denigraban a una persona y una investidura que deben ser respetadas. Hace bien, porque hasta quienes no la votaron la acompañarán en la repulsa, porque también ellos saben que esos epítetos, casi siempre anónimos, no merecen ser reprimidos. Si la Presidenta gobierna para todos los argentinos, como lo ha dicho con tanta frecuencia, también debe prepararse para que algunos no la quieran.
Más de una vez, durante los días finales de marzo, la Argentina volvió a sentirse cerca de un abismo sin nombre: no el abismo de diciembre de 2001, cuando la economía y las instituciones se derrumbaban al unísono, ni tampoco el abismo de febrero de 1976, invocado infortunadamente en el discurso del 1° de abril, porque CFK no adolece de la debilidad ni de la parálisis que aquejaba a Fernando de la Rúa, ni padece la inepcia, la torpeza y la red de conspiraciones militares que se cernían sobre Isabel Perón. Nada de eso.
Nadie digno de ser oído discute la legitimidad de su mandato ni la fortaleza de su carácter ni su capacidad para ejercer el mando. Nadie tampoco discute su derecho a imponer a la economía el rumbo que le parezca más adecuado dentro de los límites que ella misma ha establecido: el del consenso y la discusión entre las partes. Lo que se discute es la intolerancia que se le escapa en las improvisaciones, el afán de poder hegemónico que asoma en el pliegue de sus palabras y de sus actos.
Menos visible, aunque no menos real, es la vocación de dominio excluyente de algunos grandes propietarios y representantes de pools económicos, que declaman en público su voluntad de negociar y ceder, pero que en privado presionan y amenazan con temible intransigencia.
La Argentina ha sido civilizada a golpes de barbarie. Desde sus orígenes estuvo regida por la ley del más fuerte. Las elecciones democráticas tienen una antigüedad inferior al siglo y ese siglo está maculado, como se sabe, por proscripciones, golpes militares cruentos, dictaduras. Y aun en los momentos históricos que parecieron más saludables, la tentación de hegemonía –es decir, la exclusión o la reducción de los opositores a la insignificancia– rondó a gobernantes demasiado seguros de su fuerza. Perón dictaminó, recuérdese: “Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”. Esa fue una de las veinte verdades de su credo. Alfonsín soñó con la creación de lo que sus partidarios llamaban “el tercer movimiento histórico”; a Menem lo tentaba la reelección indefinida. De CFK no se podría decir todavía lo mismo, a menos que se tomen su gobierno y el de su predecesor como una continuidad sin final anunciado.
En sus primeros cien días de gobierno han aparecido, sin embargo, grietas visibles en la estructura K, que parecía tan sólida. Los gobernadores de Córdoba y de Chubut hicieron públicos sus desacuerdos con la administración central, varios senadores importantes se solidarizaron con la resistencia de los productores campesinos, así como algunos dirigentes sindicales, diputados provinciales y concejales teóricamente adictos al Gobierno le volvieron las espaldas. La única homogeneidad que logró la Presidenta fue la de las instituciones agropecuarias, que decidieron sostener el paro del campo y levantarlo al unísono.
Los veintidós días de resistencia del sector más tradicional de la economía argentina reabren heridas que se creían olvidadas. La Presidenta no ha salido indemne. Tuvo que cancelar o postergar su viaje a Londres, el primero de una agenda internacional en la que cifraba sus sueños de estadista. Puso al descubierto un resentimiento creciente con las críticas de la prensa a su gestión. Se detuvo a replicar insultos que están muy por debajo de su investidura y mostró flancos impermeables al diálogo. Ahora también deberá hacer frente a problemas pendientes que están desatendidos, pero no olvidados: la acusación por el trasiego de dinero en las valijas del venezolano Guido Antonini Wilson, el regreso de los cuantiosos fondos de la provincia de Santa Cruz que el ex presidente Kirchner envió al exterior y que nunca fueron devueltos, así como los excesivos gastos para sembrar de rutas esa misma provincia: 450 millones de pesos en los primeros meses de 2007, un tercio de lo que se invirtió en el resto del país, donde la inseguridad vial es muchas veces mayor. El 10 de diciembre de 2007 la Presidenta se declaró orgullosa de la herencia que recibía de su marido. También debe mostrarse dispuesta a pagar los costos.
Cuando asumió, se le vaticinaron cien días de apacible luna de miel con sus gobernados. Se pensaba que el paréntesis del verano y la tregua que es de rigor con los que empiezan le permitirían hacer definitivo pie en la bonanza de los últimos años. La realidad acaba de golpearla con extrema dureza. Le queda por recorrer la parte más larga y la más ardua del camino. Todo le resultará más fácil si, mientras avanza, deja caer los lastres de la tentación autoritaria.
viernes 4 de abril de 2008
Aprovechando la debilidad kirchnerista
La estrategia de De la Sota para ser presidente en 2011
Aprovechando la debilidad kirchnerista, anunció por intermedio de su pareja que será candidato presidencial. Será una alternativa “a los Kirchner” y planteará una disputa entre “unitarios y federales”. El plan de trabajo incluye recorrer la Argentina –“cada pueblito”- y mostrarse como “peronista moderno”.
Por Nicolás Fiorentino
| 14:43
Cristina Kirchner y De la Sota.
Insólito o no, a poco más de 100 días de gestión de Cristina Kirchner ya apareció el primer nombre en la lista de interesados en sucederla en un todavía lejano 2011. Cómo se venía especulando, se trata del ex gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota.
Cómo adelantara La Política Online hace ya bastante, el “Gallego” atraviesa un 2008 lejos del circo político, como parte de un pacto tácito para no perjudicar a su sucesor, Juan Schiaretti, un hombre al que él mismo colocó en su sillón y que por cuestiones lógicas y convenientes mantiene buen diálogo con la Casa Rosada, o al menos así era hasta la explosión del conflicto con el campo, donde el hoy mandatario cordobés marcó una significativa distancia con el kirchnerismo.
La vocera del anuncio fue Adriana Nazario, pareja de De la Sota, quien aprovechó el anuncio formal de que no será candidata a intendenta de Río Cuarto para plantear dos cosas: el abierto rechazo del delasotismo a la gestión de los K y que su pareja, José Manuel de la Sota, lanzará el año que viene la postulación presidencial para 2011.
“Voy a trabajar en el proyecto de carrera presidencial de De la Sota, no sólo como su pareja sino formando equipos técnicos. Estoy convencida de que cuando De la Sota sea presidente vamos a tener el federalismo que necesitamos y terminar con el unitarismo que padecemos actualmente”, señaló Nazario al diario local La Voz del Interior.
La estrategia
La jugada, viniendo de un tipo curtido como De la Sota, se sobreentiende que no es casual. El tiempo y forma del anuncio, en primer lugar, lo encuentra cumpliendo su promesa de no participar activamente de la política en 2008 –lo anunció su pareja y su vocero, el diputado provincial Marcelo Falo-, aprovechando el momento de mayor debilidad de los Kirchner para volver a la cancha y en la ebullición del tema que más antinomias señaló históricamente con el gobierno: las retenciones.
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Aprovechando la debilidad kirchnerista, anunció por intermedio de su pareja que será candidato presidencial. Será una alternativa “a los Kirchner” y planteará una disputa entre “unitarios y federales”. El plan de trabajo incluye recorrer la Argentina –“cada pueblito”- y mostrarse como “peronista moderno”.
Por Nicolás Fiorentino
| 14:43
Cristina Kirchner y De la Sota.
Insólito o no, a poco más de 100 días de gestión de Cristina Kirchner ya apareció el primer nombre en la lista de interesados en sucederla en un todavía lejano 2011. Cómo se venía especulando, se trata del ex gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota.
Cómo adelantara La Política Online hace ya bastante, el “Gallego” atraviesa un 2008 lejos del circo político, como parte de un pacto tácito para no perjudicar a su sucesor, Juan Schiaretti, un hombre al que él mismo colocó en su sillón y que por cuestiones lógicas y convenientes mantiene buen diálogo con la Casa Rosada, o al menos así era hasta la explosión del conflicto con el campo, donde el hoy mandatario cordobés marcó una significativa distancia con el kirchnerismo.
La vocera del anuncio fue Adriana Nazario, pareja de De la Sota, quien aprovechó el anuncio formal de que no será candidata a intendenta de Río Cuarto para plantear dos cosas: el abierto rechazo del delasotismo a la gestión de los K y que su pareja, José Manuel de la Sota, lanzará el año que viene la postulación presidencial para 2011.
“Voy a trabajar en el proyecto de carrera presidencial de De la Sota, no sólo como su pareja sino formando equipos técnicos. Estoy convencida de que cuando De la Sota sea presidente vamos a tener el federalismo que necesitamos y terminar con el unitarismo que padecemos actualmente”, señaló Nazario al diario local La Voz del Interior.
La estrategia
La jugada, viniendo de un tipo curtido como De la Sota, se sobreentiende que no es casual. El tiempo y forma del anuncio, en primer lugar, lo encuentra cumpliendo su promesa de no participar activamente de la política en 2008 –lo anunció su pareja y su vocero, el diputado provincial Marcelo Falo-, aprovechando el momento de mayor debilidad de los Kirchner para volver a la cancha y en la ebullición del tema que más antinomias señaló históricamente con el gobierno: las retenciones.
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